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jueves, 11 de agosto de 2022

"Morite ahora, por favor, no sigas arruinando tu glorioso pasado"

Esta noche ¿toca Charly?

Diseño: Sofia Grenada & Ceci Gammacurta

Salió al aire el sábado pasado por FM La Tribu a las 18 horas. Programa Patologías Culturales. Conducido por Maxi Diomedi. Entrevistado: Roque Di Pietro. Algunos avisados lo escucharon esa tarde en vivo. Unos días después es podcast desde ahora y para siempre. Dura una hora, dieciocho minutos, diecinueve segundos. Es probable que sea el mejor ensayo oral jamás realizado sobre Charly García. Es mejor que cualquier producción que Netflix o Nat Geo podrían hacer nunca: más intrigante, más inteligente, mejor documentado, poniendo el acento donde debe ponerse. Cualquier palurdo llena una hora de radio con Charly pero quizá en ninguna otra parte se lo piense con tanta precisión. No me sorprende: Di Pietro está hablando del segundo tomo del libro definitivo sobre Charly García, el que lo escribe y describe de manera más exhaustiva pero también más incisiva, como analizador de una sociedad en un momento preciso, la etapa aún no digerida del gran músico de la nación: el período Say No More, del que casi nadie se anima a rendir tributo -después diré quién sí tributa a la etapa Say No More-. El libro es un must: no vamos a descubrirlo ahora, pero lo decimos por si algún papamoscas no lo cazó. Y Di Pietro conversa con alguien, Maxi Diomedi, que amasó su sensibilidad musical y poética con ese Charly, el insoportable de los años 90, cuando Maxi estaba abriendo los oídos a los rumores del mundo.

Podría haberse titulado "Morite ahora, por favor, no sigas arruinando tu glorioso pasado", pero Maxi es muy discreto y lo titula simplemente "Roque Di Pietro presenta el tomo II de Esta noche toca Charly". Será mejor así.

Dejemos que al podcast lo presente su propio autor:

Roque Di Pietro hizo una obra monumental en dos tomos que viaja por los recitales de Charly García. En esta conversación nos centramos en el tomo II que se conoció como el período SNM, o sea el de la transformación del artista en tiempo real. Estamos hablando del lapso que va de 1994 a 2008. Editó Gourmet Musical.

Patologías Culturales PODCAST | “Para entender a Charly García no alcanzaba con el disco que aparecía coyunturalmente o ir a verlo a un concierto. Si en una serie de tres recitales en Obras vos ibas a verlo una vez está bien, pero no alcanzaba, porque cada recital era distinto. Él aspiraba a las entrevistas previas, posteriores, a sus apariciones en televisión… O sea, yo lo que interpreté es que para tener una idea de lo que quería decir Charly García en esa época vos tenías que haber consumido todo lo que entregaba, y eso excedía los discos y los recitales; había que ver la entrevista a Susana Giménez, leer la de Clarín, La Nación, Página/12, tenías que ver todo, porque los mensajes se interrelacionaban. O sea, le quedó chico el formato disco. Un disco, para todas las ideas que le brotaban, le quedaba chico. Por eso tenían ese hiper barroquismo los discos. ¿Qué es esto? ¿Un pastiche? ¿Cómo se ecualiza? Hay capas por todos lados. Las cosas que aparecían en el disco dialogaban con el afuera”. La entrevista a Roque Di Pietro sobre el tomo II de Esta noche toca Charly (Gourmet Musical Ediciones) la escuchan acá:
 

Algunas apostillas que se me ocurren despues de escuchar el podcast:

- Di Pietro se le anima a la etapa de Charly a la que nadie más se le anima. Y no para contar anécdotas bizarras de un yonqui sino para descifrar una obra compleja y desafiante.

- En todo este período Charly, descubre Di Pietro, está obsesionado con la película de Cronenberg La mosca. Charly está viviendo un proceso análogo al del protagonista de La mosca.


- Sería mejor, por piedad, no pensar en la comparación que hizo Marcelo Figueras este domingo en El Cohete a la Luna. Perezoso, impreciso, tosco el paralelismo entre Charly y The Wall, nota de un periodista que muestra que en todos estos años no ha sido capaz de entender quién es Charly García. Para aquel texto tóxico, este podcast es el perfecto antídoto.

- ¿Cómo es posible que los críticos musicales no hayan entendido en su momento el evento artístico que Charly estaba haciendo en tiempo real? ¿Qué tienen los críticos musicales en el bocho?

- La lectura del libro de Di Pietro permite seguir con atención el show que Charly hizo en Villa Gesell. Antes de ahora todos habían hablado de ese show en términos de escándalo: nadie analizó esa performance asombrosa.


- Hay un músico que sí se anima a tributar al Charly de la etapa Say No More: Dillom.

jueves, 8 de febrero de 2018

Si los que saben no necesitan que les enseñen y el que yo quiero todavía está dentro de tu vientre

Esta noche toca Charly con Las Ligas (1986): Entrevista a Roque Di Pietro en La otra.-radio (3a. y última parte), para escuchar clickeando acá


De esa cantera inagotable de testimonios, experiencias artísticas, sociales, sentimentales y existenciales, de éxtasis y zozobra que es Esta noche toca Charly, el libro que a fines del año pasado publicó Roque Di Pietro, se podrían hacer una serie de notas y programas de radio innumerables. Se estaría contando no solo la carrera de García en vivo entre 1956 y 1993, sino una mirada de la historia argentina contemporánea que es poco explorada: desde la perspectiva de un artista popular que es capaz de contener mucho más que decenas de hermosas canciones.

En La otra le dedicamos varios posts y tres programas de radio. El último salió al aire el domingo pasado. Pasamos el último tramo de la entrevista que hace poco le hicimos junto a Maxi Diomedi (Patologías Culturales) a Di Pietro. 


En esta, nuestra última entrega, hablamos de:

- La primera aparición de Charly en el almuerzo de Mirtha Legrand (1979), donde fue a promocionar La Grasa de las Capitales (!), visita que produjo estupor en el ambiente más bien puritano del rock argentino. Charly una vez más se colocaba en el lugar de Judas Iscariote, pero con objetivos políticos que fue capaz de discutir con lucidez con sus severos objetores ("Yo fui con el disco. Se lo regalé a Mirtha Legrand y ella me dijo: 'Uy, esto se parece a la tapa de una revista' [GENTE]. Y le contesté: 'No, señora, lo que pasa es que pusimos las fotos y los títulos y quedó así'. ¡Es obvio que le estoy mintiendo! [...] Yo siempre estoy como cagándome en los prejuicios y eso me tira mucha gente en contra, lo sé; pero alguien tiene que hacerlo porque si nos quedamos todos en la cueva no pasa nada..." (Entrevista de Charly a Expreso Imaginario, págs. 234-5 del libro de Di Pietro).


Roque nos acota que esa voluntad de Charly de ponerse en lugares a los que el rock no fue capaz de llegar puede asimilarse a la actitud de Dylan en 1965, cuando se harta de vivir confinado en el gueto de músicos de protesta: "Podés hacer todo tipo de canciones de protesta y grabarlas en un disco de Folkways. Pero, ¿quién las escucha? La gente que las escucha va a estar de acuerdo con vos de todos modos. No vas a conseguir que alguien al que no le guste los escuche" [Citado por Di Pietro en pág. 236]. Yo acoto que Charly parece muy consciente de la trampa que significa cantar para "los que saben y no necesitan que les enseñen" como deja agudamente planteado en 1975 en "Para quién canto yo entonces", un verdadero manifiesto político de su proyecto artístico.

- También en el programa del domingo pasamos otro tramo de la entrevista a Di Pietro donde habla de la relación de la música de Charly con la clase media argentina y, finalmente, de nuestra valoración de su hasta ahora último disco, el excelente Random.



- Pero además, el libro de Di Pietro da la posibilidad de iluminar zonas más desapercibidas de la trayectoria de Charly, como su banda menos conocida: Las Ligas, con la que tocó solo durante una parte de 1986, integrada por una camada de músicos que en ese entonces emergían de la modernidad porteña más refinada: Richard Coleman, Cristian Basso, Fernando Samalea, Daniel Melingo y Andrés Calamaro. Hay muy pocos registros de sus actuaciones y en el libro de Di Pietro se indica dónde se los puede hallar. Verlos y escucharlos es una ocasión para el asombro. Los arreglos hiper-modernos con los que Charly se ponía a tono con esa generación de "raros peinados nuevos" logran unas versiones extrañas y extraordinarias de clásicos de la música popular que nunca más volvieron a sonar así. En el programa del domingo pasado escuchamos varios de ellos.

El programa se escucha acá.

lunes, 22 de enero de 2018

El cuerpo de Charly

La otra.-radio, el programa de anoche, con la segunda parte de la entrevista a Roque Di Pietro, autor de Esta noche toca Charly, para escuchar acá 






La entrevista que hace poco le hicimos a Roque Di Pietro, autor del magníficolibro  Esta noche toca Charly, nos dejó mucha tela para cortar. El 11 de diciembre pasamos la primera parte de la conversación (escuchar acá), anoche pasamos la segunda parte (acá). Y todavía tenemos material para una tercera parte, que vamos a pasar en los próximos programas: la charla fue extensa y jugosa y el libro que escribió lo amerita. Tres pasajes de esa conversación resumen el núcleo que da sentido a esta pesquisa a lo largo de la extensa e intensa presencia de Charly.



EL CUERPO DE CHARLY
(Lo emitimos en el programa de ayer)

- El cuerpo de García también es un objeto muy relevante para la cultura de este país- dice Di Pietro-. Por la manera como lo puso, lo intervino y lo exhibe. Aún hoy lo exhibe sin pudor. Todo el mundo dice: "Eh... Charly no puede caminar...". Bueno, es verdad, pero no está haciendo otra cosa que lo que hizo toda su vida. Exhibirse de una manera brutal y exponerse al asombro de los tipos, de todos nosotros. ¿Quién no se asombró? "Loco, le faltan los dientes a Charly...". Los dedos. Los dedos como martillos. Cuando le pegan una piña en la Trastienda, los tipos de seguridad del propio lugar donde iba a tocar, y al otro día le da una nota a Majul. Te interpela de un modo como ningún otro.

EL SER NACIONAL
(Emitido el 11-12-2017)


- Yo pensaba que Charly García inventó la cultura de este país. Lo digo yo, que tengo limitaciones en mi formación, pero para un tipo como yo Chalry inventó el ser nacional. Su obra inventa una manera de ver a este país. Incluso la música de Charly es música folklórica, pero no por el tiempo transcurrido, desde su nacimiento. ¿Viste lo que decía Billy Bond del tango? Para mí es así: "Canción para mi muerte", un tango. E "Inconsciente colectivo" es una deconstrucción de una baguala, con un ritmo que parece una zamba, tocado por una máquina. Un ritmo absolutamente simple además. Un bombo, las congas, las palmas, pero combinado de una manera tan genial... Para mí el pulso de la máquina de ritmo Roland TR-808 en "Inconsciente colectivo" es como el Himno Nacional. Para un tipo como yo ponés a sonar eso, y nada más que eso, y, loco, viva la Patria. Es el latido del corazón de este país.



CHARLY Y LA CLASE MEDIA
(Aún sin emitir)

- Pregunta: En el epílogo vos decís algo interesante: Yo soy de clase media, con todos los clisés y uno de ellos es Charly García, decís. Charly es un artista popular. ¿Vos creés que él atraviesa todas las clases argentinas?

- Mirá -dice Di Pietro-. Es volver a "Para quién canto yo entonces". Yo creo que es popular porque lo conoce todo el mundo, literalmente. Mi tía lo conoce, que no tiene un puto disco de Charly, lo conoce, y creo que no tiene un puto disco de nada quizás. Una persona de 80 años sabe quién es. Porque lo veía tirándose del noveno piso de un hotel, lo veía tirándole una maceta al reportero de Nuevediario, o se enteró en 83 de que se bajó los pantalones dos días antes de la asunción de Alfonsín. Ahora, yo creo que la gente que lo escucha y lo tiene incorporado en su ADN emocional es la clase media.

- Qu a su vez no es poco, porque la clase media argentina...

- Es todo - dice Roque. 

jueves, 18 de enero de 2018

El libro del año: Esta noche toca Charly

(y un recuerdo sobre el mejor recital de la historia)
Conversación con Roque Di Pietro, el autor del libro definitivo sobre Charly García. Domingo 12 de la noche. La otra, Radio Gráfica, FM 89,3, online acá o acá


Hay que decir que Esta noche toca Charly es el libro del año. Yo no soy crítico literario ni anduve leyendo 28 libros en 2017, pero no hace falta ser muy vivaracho para darse cuenta. El objeto que Roque Di Pietro pretende abarcar, y lo hace admirablemente, es la obra integral, lo cual incluye todas las actuaciones en vivo que hubieran quedado registradas o de las que se tenga alguna noticia, junto con observaciones muy atinadas y atentas de la faz compositiva y los accesibles discos del más importante artista argentino vivo. Son 600 páginas y es solo la primera parte, ya que transita por los recitales de Charly entre 1956 y 1993, desde que daba sus conciertos infantiles en un conservatorio de Caballito hasta su mutación Say No More. Lo que sigue aparecerá en un segundo volumen ahora en preparación.

Primero está el objeto en cuestión, Charly. ¿Hay algo que se pueda agregar a esta altura sobre él? Sí, y la mayor parte está en el libro, como los refinados análisis de las mutaciones que va operando el quía en su arquitectura musical, que reúne tantas condiciones decisivas juntas que es improbable que se vuelvan a concitar en otro artista en las próximas décadas, virtudes poéticas, melódicas, hallazgos armónicos, desbarajustes rítmicos, exploraciones tímbricas, inspiración, crudeza, verdad, violencia, ternura, en obras de cuatro o cinco o seis minutos, para disfrute de las masas. Charly lleva el rock argentino a un registro de pulsación de una sociedad enferma y destructora, indócil e invencible. No es un simple star del rock, es un junco de una ambición de poder inhumana, que ninguna miseria ha podido quebrar.

¿Es posible hacer un libro sobre su vida/obra -difícil diferenciar- que esté a su altura? No sé, pero lo que hizo Di Pietro se le aproxima.




Hay que decir que yo viví una parte de ese trayecto, me crucé con Charly accidentalmente al menos tres veces por la avenida Corrientes, es decir, no como fan, no como artista y admirador (nunca hablé con él), sino como dos habitantes. No hay mérito en esto, solo privilegio de la disposición del universo. Un sábado a la noche estuve en un cine de Corrientes y Callao que ya no existe, dos filas atrás de Charly, viendo una película de Brian De Palma, Magnífica Obsesión. Él estaba acompañado solo por el bajista de La Máquina, José Luis Fernández, y, a pesar de que ya había llenado varias veces el Luna, nadie se acercaba a molestarlo ni a pedirle autógrafos, Charly era un transeúnte más de la ciudad. Cuando terminó la película me arrimé disimuladamente unos metros atrás de mi ídolo, no iba a hablarle, no, solo quería escuchar qué comentaba sobre la película. Escuché que dijo, refiriéndose al protagonista: "el loco tiene un mambo super-mental".

Yo lo había visto por primera vez en vivo un domingo a la mañana y lo vi por última vez en el Teatro Colón y, entre medio de todo eso, lo vi una cantidad indeterminada de veces, no las conté, con La Máquina de Hacer Pájaros en en la Bola Loca y en Unidos de Pompeya, con Serú Girán en el Auditorio Kraft, el Bauen, el Premier, en Valentín Alsina, en Pinar de Rocha, lo vi a principios de este siglo en ese boliche chiquito llamado Say No More, que duró unos meses en Palermo, solo él en una mesa, acompañando con su teclado el Album Blanco entero. Lo vi en las presentaciones de la Hija de la la lágrima, dos noches, una memorable y otra deprimente. Lo vi el 17 de octubre de 2004 en el Quilmes Rock, en medio de un aguacero de gloria. Estuve en Obras cuando tocaron juntos Spinetta Jade y Serú, y cuando Charly estuvo solo en medio de un recital de Gilberto Gil. Y antes vi como casi nadie entendía la presentación de Serú Girán, vi al publico de Charly salir cantando de Obras "nos cagó, y Charly nos cagó", porque no entendían "Eiti-Leda" o "Seminare" y pedían "El blues del levante". Vi la presentación sorpresiva de unos temas de La Hija de la Lágrima en el hall del San Martín -"Charly Rubio"- y fui a ver la presentación de Say No More en la que la sorpresa fue que no tocó, porque la noche anterior tuvo un brote en medio del segundo tema, en el Opera. Y lo fui a ver casi todas esas otras veces en las que todos lo vieron. Hay una vez que para mí fue la mejor de todas, una noche que me dura hasta hoy, pero después la digo.

Así que puedo atestiguar una cosa: prácticamente todo lo que yo recuerdo del período que abarca el libro de Di Pietro figura ahí. Es un libro hecho de acordes, de porrazos, de variaciones de arreglos, de letras cambiadas, de acoples, de momentos celestiales, de broncas, de críticos de mierda, de buenas vibraciones y de mala onda. Es decir, tratándose de Charly y de un registro tan minucioso, es un libro hecho de un pedazo del temblor argentino, de momentos oscuros y explosión de luces. Que en el libro conste la mayoría de eso, casi todo lo que yo recuerdo y, por supuesto, lo que no llegué a ver porque sucedió en otras partes o en lugares en los que no estaba, es prueba suficiente de un par de cosas: uno, que no puede haber sido editado este año un libro mejor.

Dos, que Di Pietro se mandó un trabajo monumental, que solo puede explicarse no porque sea un historiador avezado y obsesivo, sino porque ama el arte de Charly. No hay otra manera de explicarlo.

Tres, que ese amor no basta: Di Pietro tuvo una idea genial, a saber: que a un artista como Charly no puede abarcárselo solamente por sus discos, que la intensidad de las noches en que toca Charly en tu ciudad, en lo que va hacer, en lo que va a decir, en lo que se le va a ocurrir sin que estuviera previsto y en lo que pueda ocurrirle, son imprescindibles para comprender a este artista. Los discos, algunos, muchos, geniales, son como fotos de una mutación permanente. Lo que hace Di Pietro es advertir que si no queda constancia de esa mutación continua hay algo que queda sin contar, no sobre la carrera de Charly, sino sobre la vida argentina o algo así.

El solo tiene una pobre antena que le trasmite lo que decir. Y eso no para de andar cuando un disco o como mierda se llame ahora el cosito donde se escucha música se apaga. Charly sigue encendido, Di Pietro advirtió lo que difusamente sabíamos y con eso hizo un libro.

No creo que se escriba otro mejor sobre Charly. tendría que ser una cosa que no cabe en mi imaginación: algo mejor que todas las noches en que tocó Charly... imposible. Eso me pone un poco triste: ya no saldrá sobre Charly otro libro mejor, a lo sumo la segunda parte de este, el período Say No More, un poco más truculento, más entrópico.



Por supuesto en el libro figura esa noche en la Charly estuvo mejor que nunca, el recital más caliente, más duro, más dramático, el más rockero y furioso que se haya dado en Argentina -"la gente se asusta porque nunca vio rock and roll en serio"-, el lunes 14 de octubre de 1985 a las 3 de la madrugada, en Velez, después de tres jornadas catastróficas: después de que el viernes una moneda le hiciera sangrar la cara a Miguel Abuelo, el mismo día en que tocó por única vez en Buenos Aires Nina Hagen, después de que por la lluvia del sábado la cancha se convirtiera en una ciénaga asquerosa, con miles de personas con en el barro hasta las rodillas, después de que la gente se descargara tirándole barro a los músicos que no eran de su agrado, como pasó cuando Miguel Mateos dijo "No nos tiren barro, que no somos ingleses", después de una olvidable actuación de INXS. El domingo a la tarde, antes de Soda Stéreo, tocó Sumo y Luca puteó porque "unos boluditos me tiran baro [sic] porque tienen una vida difícil", tengo su voz todavía en mi cabeza. Faltaba Charly, pero Sumo estuvo bárbaro y Soda estuvo bien. Y nosotros chapoteábamos el barro. Entonces a la noche se larga un vendaval, con granizo y todo. Se corta la luz en Velez, pánico y locura en Liniers. ¿Y ahora? Para la tormenta y sigue la llovizna, estamos hechos percha, en el mismo lodo. Con la luz de la cancha cortada, sin micrófono, con un impermeable, sube al escenario Charly y se las arregla para hacernos entender que nos quedemos tranqui, su figura espigada haciendo mímica en medio de una cancha oscura y sin sonido es lo único que nos puede tranquilizar, porque nadie se va. Charly nos ha pedido con señas que esperemos, que esto sigue. Cuando vuelve la luz hay que bancarse a un grupo gallego y otro brasileño que no terminan nunca. Y así llegamos al lunes a las 3 de la mañana cuando hace Charly el mejor recital que yo haya visto. Ahora ya no nos calma, hace falta que alguien lo calme a él. No importa la hora, el cansancio, el lunes, el granizo, el enchastre: esta noche toca Charly.





Terminó a las 4 y media de la mañana del lunes. Por supuesto que las 15 mil personas que se fueron de Liniers estupeactas ese día faltamos todos al trabajo. Creo que no debe haber habido en la historia argentina otro recital a esa hora. Lo que es seguro es que no hubo uno mejor a ninguna hora. Para mérito de Di Pietro hay que decir que todo eso está perfectamente contado a lo largo de 7 páginas. Para el asombro: Di Pietro no vio ese recital, porque recién empieza a ir a los recitales de Charly en el 86 u 87.

Hace poco junto a Maxi Diomedi conversamos con Roque sobre ese recital y sobre el libro, yo apenas empezaba a leerlo, así que nuestra conversación se basó más que nada en su insólita memoria de noches en las que en gran parte no estuvo, en todo lo que sabe Maxi y en mi memoria bastante intensa de las veces que sí estuve.

La primera parte de la entrevista salió al aire el 10 de diciembre pasado. Este domingo a las 12 de la noche en Radio Gráfica -online acá o acá- sale al aire la segunda parte, donde hablaremos entre otras cosas de esa noche increíbe y vamos a escuchar versiones rarísimas de los temas de Charly.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Siempre el mismo terror a la soledad hizo a los payasos uno rojo otro blanco

Una conversación con Roque Di Pietro, autor de Esta noche toca Charly, para escuchar clickeando acá 


La genealogía de la obra de Charly García, el más grande músico popular contemporáneo de la Argentina, es la historia de la hostilidad de la sociedad civil, la prensa especializada y el propio público de Charly hacia la veracidad de su arte. 

Los artistas importantes son así: grandes analizadores de las miserias de las sociedades que los engendran y a la vez los hostigan. Charly no es una estrella de rock dedicada durante décadas a componer grandes hits transgeneracionales, ni el "vocero de una generación", ni el cantante de la Nación (así como el gran Tato Bores se divertía presentándose a sí mismo como el "Cómico de la Nación"). La belleza de la música de Charly está hecha como una sutil elaboración de los detritus que la sociedad argentina no supo cómo procesar: en su universo están los desaparecidos y los amigos en cana, los vecinos fascistas, las viejas todas quemadas, las razzias del gobierno justicialista de la Triple A, el sectarismo y el machismo del público de rock nacional, los jueces que se enfiestan con los presidentes, el poder represivo de la medicina "rehabilitadora", la angurria de los managers, el transformador que te consume lo mejor que tenés, te tira atrás, te pide más y más y llega un punto en que no querés.

Dicho así parece apenas un párrafo barroco. Lo que hizo Roque Di Pietro en su libro Esta noche toca Charly es documentarlo con pruebas empíricas y excavar en la memoria colectiva de los que asistimos a esos años de belleza inceríble que Charly nos entregó. Este proceso complejo por el que se erige una obra monumental para varias generaciones e íntima para que te acompañe en tus momentos de máxima soledad está amasado de un montón de desencuentros y crueldades concretos y tangibles.

Noviembre de 1977. El país azotado por los Blaquier, los Massot y los Massera, el pueblo tratando de rebuscarse en medio de su propia degradación colectiva. Charly hace el Festival del Amor en el Luna Park y reúne a sus bandas eternas y sus amigos. En un momento dos cantantes mujeres, María Rosa Yorio y Mónica Campins, parte de la banda, se ponen a cantar "Volver a los 17", sin que Charly haga una explicación didáctica de la procedencia y de la belleza de esa música y del acto de justicia de cantarlo en medio de ese contexto horrendo. Confiaba en el poder de la música. Pero el público no entendió el gesto, no lo escuchó ni lo pensó, no le prestó atención a la letra: "Volver a los diecisiete/ Después de vivir un siglo/ Es como descifrar signos/ Sin ser sabio competente/ Volver a ser de repente/ Tan frágil como un segundo/ Volver a sentir profundo/ Como un niño frente a Dios/ Eso es lo que siento yo/ En este instante fecundo.".

La popu en el Luna no lo pudo entender: pedían el "Blues del Levante". No se alcanza a saber qué parte del rechazo se debe a que no estaban haciendo un hit, o si la canción no se adecuaba al canon roquero de aquel entonces, o si en realidad estaban repudiando la presencia de mujeres en la escena (pasó más de una vez a lo largo de muchos años). La cosa es que fue un acto de crueldad masiva contra las cantantes que se bancaron el verdugueo durante todo lo que duró la canción. Y una muestra de ign0rancia e insensibilidad de los fans de Charly que desbordaban el Luna. Es posible que ese público presuntamente hippie estuviera impregnado de la mierda de la dictadura. La cosa es que sucedió y que Charly, que amaba esa canción, llevó ese dolor por años. En el siglo xxi dio unos recitales en Obras titulados "La Venganza" en el que al final se dio el gusto de cantarla él y de recordar que el público del 77 había repudiado con chiflidos e insultos la gema de Violeta Parra.

La imprevisibilidad de Charly en vivo, su irascibilidad, sus cambios de humor, su intransigencia ante los caprichos del público, su indocilidad ante la prepotencia con que toda la vida lo trató la cana no son una parte lateral de su obra: son la sustancia de su obra. Y radican en gran parte en su enorme talento y en la crueldad con que la sociedad le devolvió.

Un año después la escena se repitió empeorada en Obras, cuando Charly, David, Aznar y Moro volvieron de Buzios a presentar una música que nadie esperaba: Serú Girán. Di Pietro lo relata con detalles en su libro y además remite a escuchar en youtube la imperfecta grabación de la brillante actuación de la banda. El público rechazó las canciones que hoy daría un brazo para volver a escuchar en vivo por sus propios artífices y pidió, claro, "El blues del levante". Yo estuve ahí y me consta que el público, más vil que de costumbre, se mostró incapaz de escuchar. Salió cantando "Nos cagó, y Charly nos cagó...". Y Charly les acaba de ofrecer lo mejor que tenía y lo mejor que se podía escuchar en Buenos Aires en ese entonces y ojalá se pudiera escuchar ahora.

Charly nunca olvidó la amargura de aquella noche, que explica en parte algunas directrices de su obra posterior. La crítica quizá entendió menos que el público, y eso que le pagaban para hacerlo. Escribieron sobre voces hermafroditas, acordes rústicos y el ego de los músicos que no se avinieron a complacer los pedidos del "Blues del levante". Di Pietro vuelve años después a mostrarle a esos críticos las boludeces que escribieron. Sibila Camps se arrepiente toda la vida de haber escrito lo que puso en Clarín. Miguel Grinberg sigue sin hacerse cargo de las boludeces que puso. Pipo Lernoud no respondió. Jorge Nasser le pidió disculpas a Charly y Charly le respondió: "si fuera por vos hoy estaría tocando el charango en una biblioteca pública". Pero hoy Charly todavía no puede ver el registro de esa noche sin sentir dolor. 

Los bobos de entonces ni sospechaban que con su necedad estaban impulsando a Charly a sus más potentes y revulsivas mutaciones de los 80 y los 90. Esta noche toca Charly ayuda a buscar, documentar, organizar y pensar esa experiencia.

Si clickean acá, pueden escuchar el programa del domingo donde hablamos de todo esto con Di Pietro. También escuchamos algunos registros extraordinarios de cuando esos clásicos que hoy forman parte del inventario popular estaban siendo presentados por primera vez en público.

El material periodístico obtenido es tanto que no nos alcanzó una sola noche para pasarlo todo. Habrá una continuación radial en enero.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Hasta el juez se acuesta con el presidente


Gracias al libro Esta noche toca Charly, que nunca terminaremos de agradecerle a Roque Di Pietro, venimos realizando excavaciones arqueológicas de la magna obra de García, el instrumento de percepción imprescindible para entender la Argentina del último medio siglo. Con los discos de Charly, sumándole el aporte investiativo realizado por Di Pietro, se puede entender mejor la historia del país que pasándose horas en una hemeroteca leyendo página por página todas las ediciones de La Nación o Clarín, o que entrevistando (tarea insalubre) a todos los Consejos Directivos de la CGT o de la UIA desde 1970 hasta hoy. En la obra de Charly está la posta.

Más tarde subo el programa de ayer domingo donde entrevistamos a Roque Di Pietro. Pero ahora rescato uno de los pasajes de su libro. Sabido es que el disco Pequeñas anécdotas sobre las instituciones (grabado durante el gobierno justicialista cuyo ideólogo era José López Rega) sufrió de autocensura por parte de su productor, el insigne Jorge Alvarez, quien consideró que algunas de las letras escritas por Charly podrían ser prohibidas durante la regencia de la Triple A. Quizás porque Alvarez tuviera razón Charly aceptó esa mutilación. Algunas canciones, como "Juan Represión" directamente quedaron afuera, ¡reemplazada por la genial "Tango en segunda"!, que habla de lo mismo, más elípticamente, con un nivel artístico superior. Otras canciones quedaron, como "Música de fondo para cualquier fiesta animada", pero con una letra que apela a un expresionismo más sugestivo. Es otra canción genial y una prueba palpable de cómo un gran artista puede prevalecer ante la Comunidad Organizada de Perón (María Estela Martínez de).

Gracias al libro de Di Pietro contamos con la letra original, que también es genial y ciertamente demasiado demasiado para la derecha democrática y moderna de aquella ´epoca. A partir de lo cual Esta noche toca Charly se transforma en un libro de historia en tiempo real.



Veamos lo que decía la parte auto-censurada de esa canción, que Sui Generis sí cantaba en lugares del Conurbano setentista, como lo hizo en Beccar el 8 de noviembre de 1974:

Había una vez en la casa de un juez
una fiesta impresionante
vino y caviar, mujeres sin bailar
y marihuana en los cuartos
y un presidente hablando sobre un pueblo en paz
y la manera de pacificar
a las bocas de los que pedían libertad.

Había una vez 
una casa con tres
personas en una mesa
un leñador con su hijo
y su mujer blanca y gruesa
sus vidas eran miserables bajo el sol
y el que levantó el brazo con dolor
está muerto, alguien dijo "por error".

Y en la fiesta la noche pasa amablemente
y hasta el juez se acuesta con el presidente
bailan y ríen.

Un mes después del show en Beccar, en la presentación del disco en el Coliseo, Charly lo presenta así:

"Esta canción que tiene pajaritos se llama Música de fondo para cualquier fiesta animada y la compuse pensando que cualquier quinceañera podría llevar el disco a su casa y bailar con todos sus amigos. También habla de la justicia, pero eso no importa. Para que haya muchas chicas que puedan tener su disquito hay mucha gente que se muere también, ¿vissste?" [Di Pietro, pág. 106]

Lo bueno de estos relatos argentinos de García 1974 es que hoy vuelven a cobrar vigencia, cuando el país ha vuelto a su normalidad y nos gobierna otra derecha democrática y moderna.

Versión en vivo, inédita:



Versión editada oficialmente:



Había una vez, resultado de un juez
que era amante de los jueves
un gran señor que sufría el deshonor
de sus sirvientas infieles
y una mujer neurótica sirviendo el té
en las habitaciones de algún juez
disponible el primer jueves del mes.

Había una vez, una casa con tres
personas en una mesa
uno en inglés, otro hablaba en francés
y el otro hablaba en caliente
cada uno mantenía su conversación
que giraba en tres temas en cuestión
amor libre, propiedad y represón

Y en la casa la noche pasa amablemente
el señor con el juez y el juez indiferente
si alguien se ríe de él.

Había una vez un país al revés
y todo era diferente
todo el dolor, el oro y el sol
pertenecían a la gente.

En esa casa dividieron el pastel
y no dejaron nada sin comer
la bandeja se la llevó la sirvienta.

Algo que creo que Roque no dice en su magnífico libro es que la introducción con guitarra acústica está probablemente inspirada en la introducción de "From the begining" de Emerson, Lake and Palmer.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Esta noche toca Charly

¿Por qué para la "prensa especializada" el debut de Serú en 1978 fue bochornoso? Esta noche lo conversamos con Roque Di Pietro, el autor del libro definitivo sobre Charly García. 0:00 hs. La otra, Radio Gráfica, FM 89,3, online acá o acá


Dice Roque Di Pietro en Esta noche toca Charly:

"...para la crítica más seria con que contaba el rock argentino de la época (Expreso Imaginario, el diario La Opinión) el debut de Serú Girán en Obras en noviembre de 1978 fue un acto de egoísmo, megalomanía e incomunicación con su público. Conceptos -alguno de ellos ya considerados clásicos dentro de la crítica musical argentina- como 'voces hermafroditas', 'los dobles de Serú Girán', 'un no-recital de un no-grupo', 'un conjunto engolosinado con el pensamiento qué grande que somos', 'música coherente pero exenta de vigor' y hasta la lisa y llana manifestación de que Charly García toca acordes 'rudimentarios' e 'incluso se equivoca' se pueden leer en las reseñas que los periodistas Sibila Camps, Miguel Grinberg (ambos en La Opinión) y Pipo Lernoud (en el Expreso Imaginario) entregaron luego del concierto en Obras. 

"A juzgar por los documentos sonoros disponibles -y no oficiales- el público tampoco la pasó muy bien, aunque también hay que decir que lo que se puede escuchar y ver de aquella histórica actuación no parece estar a la altura de semejantes cuestionamientos. Es decir: ¿qué fue lo que pasó en Obras como para destrozar de tal manera al grupo que apenas doce meses más tarde sería ungido unánimemente como la banda número uno del país?".