Estreno mundial: D35I3RT0 - Raúl Perron3 - laotra21

sábado, 30 de mayo de 2020

Entrevista a Marco Berger sobre "El cazador"

Su película se estrena esta semana en Cine.Ar


El cineasta Marco Berger acaba de estrenar su nuevo largometraje, El cazador, que se exhibe el jueves 28 y el sábado 30 de mayo a las 22:00 en el canal Cine.Ar TV (que puede verse en TDA , en Canal 35 de Cablevisión y canal 35 de Telecentro . También se exhibirá gratuitamente durante la semana del 28/5 al 3/6/2020 por streaming en el horario que uno elija en la plataforma Cine.ar Play (para la que hay que registrarse como usuario). Desde el 11 de junio la película podrá verse por streaming en Cine.Ar Play pagando $ 30.


En El cazador hay una tonalidad terrorífica que muy pronto se aparta del corsé del género porque no parece responder a nada más que a un presentimiento. Antes de ser un género, el terror fue un componente estructural del cine: el deseo de espiar, el miedo de espiar. Al principio se trata del rito del levante entre Ezequiel (un notable Juan Pablo Cestaro) y el Mono, el skater unos años mayor (el sensual e inquietante Lautaro Rodríguez), donde los lugares del seductor y el seducido -el cazador y su presa- son reversibles. En cualquier levante hay una instancia terrorífica que Berger sabe filmar mejor que cualquier otro cineasta de acá. Los pibes son de una generación más resuelta que los varones dubitativos de las películas anteriores de Marco y llegan pronto al encame. Hay un tercero agazapado, el Chino (Juan Barberini, sórdido), que organiza sigilosamente el mecanismo de la película e introduce un componente perverso de un modo que Berger no había expuesto nunca como ahora:


- En todas mis películas está planteado el terror a lo diferente -dice Marco Berger, director de El cazador, película ampliamente analizada en el post anterior-, ese miedo a no ser aceptado, a no ser querido. Puede ser que yo lo haya trabajado desde un lugar inconsciente también en esta película. Igual, yo creo que hay dos tipos de terror, uno como género cinematográfico y otro más psicológico que tiene que ver con todo el corpus de mi obra y que se relaciona con ese miedo a la aceptación o al rechazo, al no ser querido.


Desde Plan B, la ópera prima de Marco Berger que en el Bafici 2009 pasó medianamente desapercibida pero con los años fue transformándose en cult movie, el cine argentino descubrió que, aparte de las tetas de Isabel Sarli, también los bultos de los varones podían definir un tipo de plano que David Griffith no había previsto: el plano Berger. Eso es algo que a los críticos de cine les ha costado mucho reconocer, sobre todo a los argentinos, todavía hoy les cuesta aceptarlo, incluso -y sobre todo- los que celebran la belleza del culo de Brigitte Bardot filmado en cinemascope por Godard en Le Mépris. En el plano Berger hay una política de la mirada, el lugar desde el cual espiar la escena, la altura y la inclinación precisa de la cámara, la erotización de los bordes del cuadro, qué entra en el plano, desde qué ángulo se filma, que queda afuera, qué lente es el que mejor enfoca lo que se desea ver: una discusión sobre la mirada cinematográfica desde su sintaxis y no desde su temática.


- Con respecto a la etiqueta de 'cine gay', yo siempre digo que hago cine desde mi mirada y la etiqueta aparece después. El lado más negativo de la etiqueta es que aleja a un montón de público: la gente cree que el cine gay es solamente para gays y siempre digo que si alguien va a ver Jocker, nadie cree que el espectador es un psicópata. Sin embargo, con el cine gay muchos creen que la gente que va a ver una de mis películas algo gay debería ser, y de hecho da para el chiste. Hoy todavía en grupos muy masculinos aparece eso de "¿cómo vas a ver esa película?" o "¿por qué viste esa película?". Eso es lo negativo. Y lo positivo es que la etiqueta ayuda a que todas esas películas se puedan aunar y estar en festivales en los que específicamente se muestra el cine queer y la gente que no se siente representada en el cine clásico tiene un lugar en el que por lo menos puede ir una vez por año a sentarse en una butaca los refleja, ¿no?

La entrevista completa que Oscar Cuervo le hizo a Marco Berger fue emitida el sábado 30//5/2020 en el programa Patologías Culturales (FM La Tribu), conducido por Maximiliano Diomedi. Ya puede escucharse acá:


viernes, 29 de mayo de 2020

El cazador - Marco Berger

Cazadores en la mira 


En la primera entrevista que le hice a Marco Berger en otoño de 2009 en el patio central del shopping Abasto, cuando acababa de ver su ópera prima Plan B, me dijo una frase que es la que retengo de toda esa charla, la que lo define como cineasta y la que recupero cuando veo cada una de sus películas. "Yo pongo la cámara en el lugar desde el cual me gustaría espiar una escena". Más que una confesión personal se trata de su declaración de principios como autor de cine. Once años después Plan B persiste no como la película perfecta que no era, sino como la apertura de un cine posible: lo interesante no era cómo se resolvían sus giros narrativos, sino su precisión para encuadrar, para empezar y terminar cada plano, para captar pequeños gestos en las caras y los pliegues del cuerpo de sus personajes. En Plan B, película que en ese Bafici pasó medianamente desapercibida pero con los años fue transformándose en cult movie, el cine argentino descubrió que, aparte de las tetas de Isabel Sarli, también los bultos de los varones podían definir un tipo de plano que David Griffith no había previsto: el plano Berger. Eso es algo que a los críticos de cine les ha costado mucho reconocer, sobre todo a los argentinos, todavía hoy les cuesta aceptarlo, incluso -y sobre todo- los que celebran la belleza del culo de Brigitte Bardot filmado en cinemascope por Godard en Le Mépris. En el plano Berger hay una política de la mirada, el lugar desde el cual espiar la escena, la altura y la inclinación precisa de la cámara, la erotización de los bordes del cuadro, qué entra en el plano, desde qué ángulo se filma, que queda afuera, qué lente es el que mejor enfoca lo que se desea ver: una discusión sobre la mirada cinematográfica desde su sintaxis y no desde su temática. Por eso, cuando una crítica empieza diciendo "Marco Berger vuelve a tocar la temática de la homosexualidad" manifiesta su sorda hostilidad hacia un tipo de plano, es decir, hacia una decisión formal, tratando de reducirla a cuestión temática. Seguro los mismos críticos no dirían de Godard "una vez más vuelve a tocar el tema de la heterosexualidad", a pesar de que Godard se ha especializado en filmar culos femeninos desde hace 60 años. No quiero establecer ningún tipo de equivalencia entre Godard y Berger, solo señalar que en ambos casos estamos ante cineastas que piensan sus películas en términos formales y no temáticos, mientras los críticos han resuelto el problema con relativa sencillez: Godard es un cineasta "intelectual" y Berger "una vez más aborda el tema de la homosexualidad".


En El cazador hay un solo "plano Berger", está puesto casi al principio, porque el director ya sabe que todos lo están esperando, como cuando Hitchcock aparecía en el primer rollo de sus películas para que los espectadores no se distrajeran mucho tiempo esperando el cameo. Un hallazgo puede volverse un clisé y finalmente un obstáculo. Lo que un cierto tipo de plano señala no es tanto el campo de lo visible sino el carácter de una mirada. Plan B tenía un póster que hacía pensar que se trataba de una comedia, sin embargo a mí me llamó la atención de entrada una tensión sorda, lindante con el miedo. Si el cine es una investigación acerca de cómo miramos el mundo, el cielo, los árboles y los cuerpos, entonces lo que siempre rige las formas es el deseo de ver y el miedo de ver. Por eso erotismo y terror no son dos géneros cinematográficos sino dos pulsiones escópicas. El crítico que acude al "una vez más Berger aborda el tema..." sin saberlo delata su profunda incapacidad para preguntarse qué es el cine.


Desde aquella charla en el Abasto y aquella ópera prima, Marco Berger hizo unas cuantas películas, cortos y largos, solo o en colaboración. Fue depurando su estilo, hurgó en su inventiva para disponer escenas a las que le gustaría espiar, moldeó a sus actores con una mano cada vez más diestra. Algunas veces se imitó a sí mismo, otras intentó ensayar formas diferentes, no siempre le salió bien y nunca dejó de pensar los términos de su mirada. Pero en sus dos últimas películas, Un rubio (2019) y El cazador (2020), puede decirse que pegó un salto de calidad. Un rubio es un drama melancólico protagonizado por varones jóvenes de la clase trabajadora y también una película acerca del espacio estrecho y la luz opaca de los departamentos, la cercanía de los cuerpos en los viajes en tren y el espacio abierto de las terrazas en las tardes de invierno. En ella queda más claro que además Berger es uno de los más eficientes directores de actores del cine local. Hasta el mínimo personaje suena afinado. La sobria expresividad con que Gastón Re trasmite su mix de tristeza, deseo y miedo le confiere a la película una madurez que hasta ese momento el cine de Berger no había alcanzado. No es una sorpresa para nadie que para nuestros críticos la película haya pasado casi desapercibida, a pesar de ser una de las mejores que el cine argentino dio en los últimos años. La crítica es un empleo mal remunerado.


Pero hay una posición artística que Marco Berger no abandonó: él sabe el lugar desde el que le gusta espiar una determinada escena y en su mirada manifiesta el deseo y el miedo que le proporciona ese saber. No es tan difícil: si uno quiere espiar, vacila entre la calentura y el miedo. Eso ya estaba magníficamente condensado en el momento culminante del cortometraje Platero (2011), un prodigio del grotesco familiar argentino en formato breve. Ahora en El cazador el cineasta ya está en pleno dominio de su oficio como para pensarse a sí mismo y reduplicar su atención. Ezequiel (un notable Juan Pablo Cestaro) es un chico que está aprendiendo a soltar su deseo, más allá de las seguridades de pertenecer a una "buena familia". El impulso es el típico de todo adolescente: cómo escaparse de la vigilancia familiar. Ezequiel está tentado y eso se nota en la increíble energía de su mirada, angelical y casi demoníaca. No es raro que la cámara de Berger esta vez se muestre más interesada en demorarse en la forma de mirar de Ezequiel antes que en su bulto. El director parece haber conquistado una nueva conciencia sobre el peso de la mirada y toda la película se orienta por ese vector. Como el cazador cazado es una fórmula a la que Berger ya recurrió en varias oportunidades, acá el muchacho al que le gusta mirar para escaparse de los lugares que le asignan va a ser objeto en tres oportunidades de miradas que escapan a su control: otras miradas van a capturarlo. Tres es el número clave de El cazador: a lo largo de su desarrollo van a ir configurándose diversos triángulos en los que siempre Ezequiel es uno de sus vértices. Los otros dos siempre irán rotando. Invariablemente el deseo y el miedo impulsarán cada plano hacia el siguiente. En estos zigzagueos va a haber lugar para el flirt, para el fisgoneo en los baños, para los intentos fallidos, para el aprendizaje del levante y la sorpresa de ser levantado. Por primera vez en la filmografía de Berger estas situaciones de seducción homoerótica van a ser perturbadas por la presencia de un tercero que espía, como si recién ahora se permitiera hacer en la trama un lugar para el voyeur. Es decir: el cineasta. Es decir: el espectador.


Berger recupera un registro que había ensayado en Ausente (2011) pero acá con mano más firme. Hay una tonalidad terrorífica que muy pronto se aparta del corsé del género porque no parece responder a nada más que a un presentimiento. Antes de ser un género, el terror fue un componente estructural del cine. Al principio se trata del rito del levante entre Ezequiel y el Mono, el skater unos años mayor, (el sensual e inquietante Lautaro Rodríguez) donde los lugares del seductor y el seducido -el cazador y su presa- son reversibles. En cualquier levante hay una instancia terrorífica que Berger sabe filmar mejor que cualquier otro cineasta de acá. Los pibes son de una generación más resuelta que los varones dubitativos de las películas anteriores de Marco y llegan pronto al encame. Hay un tercero agazapado, el Chino (Juan Barberini, sórdido), que organiza sigilosamente el mecanismo de la película e introduce un componente perverso de un modo que Berger no había expuesto nunca como ahora. El personaje efectúa una intervención del autor en la trama.


Del desarrollo del relato no conviene decir casi nada más, porque el sentido de la experiencia consiste más que nunca en ir descubriendo las diversas vueltas de una forma narrativa espiralada. Berger ya probó la unidad aristotélica de planteo, desarrollo y conclusión con creciente eficacia desde Plan B hasta Hawaii (2013, hasta Un rubio fue la quintaesencia de su cine). Ahora necesita disponer de más elementos, una serie de triangulos variables, y sobre todo, quebrar la unidad del relato para producir un corrimiento de perspectiva. A la hora exacta de película El cazador se permite empezar con otra historia, otro personaje, Juancito, 13 años (Patricio Rodríguez, extraordinario), él también un cazador cazado, precoz seductor y vulnerable a la perversión, el más pequeño de todos los protagonistas del universo Berger, lo que le va a conferir a la película una sensación de peligro que contrasta con la mezcla precisa de inocencia y atrevimiento del personaje. 


No vamos a decir las palabras que otras críticas refieren como la clave del film porque muerden el anzuelo de un mcguffin y se les escapa lo importante. El director abandona la narración lineal que ya mostró que sabe manejar y desafía al espectador con elipsis que descolocan. Los saltos narrativos hay que llenarlos con la imaginación y es ahí donde el que mira proyecta su propia perversión. Por eso, EL cazador es paradójicamente la película más perversa de su autor y la menos explícita si repasamos plano por plano. Esta progresión elíptica no se deja reducir a una sinopsis perezosa. Hay una segunda vuelta donde los personajes rotan sus posiciones, entre el candor, el riesgo y la crueldad. No hay muchos cineastas que se animen a interrumpir momentáneamente una línea narrativa, sacudir los mecanismos más fáciles de la identificación, empezar de nuevo en la mitad de la película y lograr sostener el arco dramático. El que mira está siempre avanzando a tientas hacia un punto que presiente que será un abismo y efectivamente lo es: esto vale para los protagonistas y para el espectador. Juancito mantiene una inocencia por la cual la película respira. 


El cazador no solo innova en esta estructura quebrada sino que amplía los rangos de edad de sus personajes. Si hasta ahora Berger se había movido con familiaridad entre adolescentes tardíos, acá el muy joven Juancito tendrá su simétrico opuesto, cercano al punto de vista del propio autor. ¿Acaso todo el cine se hace posible desde una posición perversa? No es sencillo reducir la película a una fórmula moral, por eso su inmersivo plano final busca el fuera de campo.


El cazador no sería tan buena película sin el aporte del director de fotografía Mariano de Rosa y la dirección de arte de Natalia Krieger, que modulan sus transiciones sutiles. La música de Pedro Irusta se acopla a las imágenes mejor que nunca.  

miércoles, 27 de mayo de 2020

Telepáticamente Kierkegaard

El viernes 29/5 a las 18 conectándose a https://meet.jit.si/LasObrasDelAmor
pueden asistir a nuestra conversación sobre Kierkegaard.


Me invitaron a una fiesta, es por teletransmisión, Muchos, muchos invitados: radio, gente, confusión.

Encuentro virtual, como corresponde a la época de distanciamiento social y pantallas simultáneas hacia la que nos encaminamos ¿inevitablemente? ¿Después de la cuarentena seguiremos juntándonos en las pantallas mosaicos? Es la primera vez que participo en algo así: pantallas divididas e interacción en tiempo real. La ventaja, más allá de la cuarentena, es que posibilita "juntarse" con personas situadas en diversas partes del orbe. Todos juntos ahora.

Una oferta que  no pude resistir: mis amigos Ana Fioravanti, Andrés Albertsen y Graciano Corica vienen organizando desde hace algunas semanas este tipo de encuentros filosóficos virtuales y me invitaron a una telecharla para presentar algunas ideas introductorias a la lectura del gran danés Søren Aabye Kierkegaard. Obvio que acepté: vamos a conversar sobre un autor que nos interpela y yo voy a ver cómo es mantener una conversación filosófico-virtual. Si lo venimos haciendo por radio, ¿por qué no filosofar online? Quizás en la época que empieza este tipo de encuentros se nos hagan habituales. El primero es este viernes a las 18:00 conetados por Jitsi Meet.

No se requiere que los interesados tengan conocimientos previos. La actividad es gratuita, por el gusto de encontrarnos. ¿Cómo introducirse en la lectura de Kierkegaard?

Hay formas y formas de empezar a leer a un autor. Cada uno entra según el trayecto que lo llevó hasta ahí. Los caminos son inescrutables. Se llega con preguntas que uno trae de antemano. Brújulas que orientan o desorientan, subrayan, omiten, pasan por alto, deforman, desarman el texto o lo marcan de una forma que el escritor no podría prever en el momento de escribirlo. La lectura desencadena posibilidades, se desliza y también puede desviarse de los propósitos iniciales del escritor. El desvío puede que no sea una traición. Expande sentidos que el texto permite, incluso algunos que no permite, lo hace decir algo que antes de esa lectura no estaba predicho. Puede que esta sea la única forma posible de leer: que no exista una lectura fiel en absoluto. Reino de la posibilidad, un texto es siempre algo distinto a una cosa cerrada sobre sí que está ahí para ser percibida. No existe objetividad en la lectura de un autor. La singularidad del lector va reanimando al autor para cada uno. No se trata tampoco de mero arbitrio: nadie le puede hacer decir a un texto lo que a uno se le antoja. 

La lectura no es invención sino escucha. Nadie escucha lo que quiere sino lo que puede: autor, texto y lector tienen una forma de ser especial que no es la de las cosas que se cierran sobre sí mismas sino la de la posibilidad. Alguien lee un libro de Kierkegaard, cualquiera, el primero que llega a sus manos y se figura a un Kierkegaard posible. Un lector puede relatar a otros su camino.

Søren Kierkegaard es el escritor que instaló en la filosofía el problema de la escritura y la lectura, de la palabra y la escucha, de la comunicación y la verdad como decisiones propias de un ser posible. Para Kierkegaard, la posibilidad es el modo de existir humano y de sus actos más propios: escuchar y hablar, leer y escribir, movimientos de un ente que existe como posibilidad. Somos posibilidad: esa es nuestra diferencia y también el motivo de nuestra angustia. Escucha, posibilidad, singularidad, angustia son palabras claves en la posición de pensamiento de Kierkegard.

El hecho de que haya vivido en el siglo xix no lo hace menos contemporáneo nuestro, porque la contemporaneidad no es un accidente cronológico. Somos contemporáneos de toda palabra que nos habla, que escuchamos dirigida a nosotros, cuando pensamos "es a mí a quien le está hablando". La época de la que un autor procede no lo encierra en el baúl de las cosas muertas, ni conviene sofocarlo en un marco pretérito. 

¿Para quién escribe un autor? ¿para quién escribía Kierkegaard? Siempre que alguien escribe la pregunta se reanuda, aunque sea tácitamente. Mientras Kierkegaard escribía no dejó nunca de hacerse la pregunta. En sus libros hay reiteradas invocaciones a su “querido lector”. Afecto e intimidad, el ser querido no tiene nada que ver con fingir familiaridad con un desconocido. ¿No se podría amar a un extraño? Quién podría saberlo. La forma de comunicación a la que Kierkegaard dedicó su vida -llegó a convencerse de que esa era su única misión- no fue la comunicación de un saber, sino una comunicación de poder. "Poder" quiere decir acá posibilidad, no  imposición Un autor que apuesta a comunicar una posibilidad y no un saber ya determinado y fijo quiere ser contemporáneo de su lector. Por más lejos que se encuentren en el tiempo, autor y lector forman una comunidad en el instante de la lectura.

Entre todas las puertas posibles para introducirnos en la obra Soren Kierkegaard la que voy a proponer este viernes es la figura de la escucha,. Escuchar una voz.

Todo lector o lectora de este blog puede participar del encuentro si se siente atraído.

Mañana unos minutos antes de las 18 pueden conectarse directamente a https://meet.jit.si/LasObrasDelAmor para asistir al encuentro.

lunes, 25 de mayo de 2020

Los zapatos en el poster y la filosofía en la radio





Hacer filosofía por radio es una de las cosas más lindas que te pueden pasar en la vida, le digo a mis excolegas académicos. La radio es un ambiente aéreo muy apropiado para lanzarse a pensar sin tener el espiche guionado. Así que cada vez que Maxi Diomedi me invita a armar una serie de columnas sobre filosofía para las tardes otoñales de Patologías en FM La Tribu me siento un poco Walter Benjamin en la radio, un poco Hanna Arendt en Radio Baviera y un poco Orson Welles también haciendo la guerra de los mundos. Siempre estamos haciendo la guerra de los mundos. La palabra que sale de la boca, que da contra el micrófono y sube por la antena, que se propaga por el cielo cuando está anocheciendo queda rebotando en alguna oreja, tampoco hacen falta tantas.

Y ahora han inventado los archivos digitales en los que las palabras quedan. Aun si quedaran para nadie.

Hacía varios sábados que veníamos probando hasta llegar al afamado cuadro de los zapatos de la campesina pintado por Van Gogh, del que Heidegger se valió a mediados de los años 30 para dar su célebre conferencia "El origen de la obra de arte". Ya la cosa nació mal, porque todo transcurría en medio del Tercer Reich, porque a Heidegger no se le ocurrió mejor idea que usar la palabra origen que caería en el descrédito cuando los franceses pasteurizaron a Nietzsche. Che, no digas origen, decí genealogía que queda más piola, la usa Foucault y en Buenos Aires del siglo xxi todavía la usan muchos para darse aires de postfilósofos, que no van al origen ni saben qué corno es la genealogía, pero saben qué palabra queda mejor decir. Y para colmo Heidegger en los zapatos de la campesina pintados por Vincent no ve solo zapatos ni meramente la cosidad de la cosa: ve los senderos solitarios cuando cae el sol, ve la humedad de la tierra que fatiga el pie de la campesina, ve la alegría de la mujer que venció una vez más la miseria, hasta el día siguiente, ve la angustia ante la espera del parto y el temor de la muerte. La mirada de Heidegger se alínea con la de Van Gogh para correr el velo del mundo de la campesina. Los zapatos son útiles para ella así que los comprende sin pensarlos, los comprende cuando forman parte de su tarea: solo pensaría en los zapatos si dejaran de serles útiles. Ahora bien: la figura del útil apropiada para los zapatos no lo es para el cuadro de Van Gogh. Nosotros decimos "cosas" para los zapatos y para el póster del cuadro y para el libro de Heidegger. También decimos cosa para un programa de radio. La cosa es que el tremendo arco narrativo que Heidegger tiende a partir de los zapatos que la campesina dejó tirados en un rincón son inmediatamente objetados por Adorno, discípulo rencoroso de Heidegger que encuentra en este pasaje ciertamente elegíaco una prueba de que Heidegger era nazi. O sea que todo mal. Igual pocos recuerdan el libelo que Adorno escribió para burlarse del estilo de Heidegger, titulado "La jerga de la autenticidad". Pocos, muchos menos que los que recuerdan el hermoso arco narrativo que Heidegger tiende en su elegía de la vida rural. Adorno creía que al burlarse del estilo de Heidegger lo cancelaba como filósofo y lo nazificaba. Pero no fue tan así. Entre los pocos que se acuerdan estoy yo, que el sábado cuando hablaba del origen -perdón- de la obra de arte me acordé que Adorno decía que hacer una elegía de la vida de una campesina era mostrarse como un retrógrado.

A veces el pasado nos espera al dar vuelta la esquina y todo el desarrollo de fuerzas productivas tambalea si un virus suspende el funcionamiento de la economía. Quizás la meditación acerca del cuadro de Van Gogh y los zapatos que Vincent dejó en la memoria de su posteridad sean más necesarios que el folleto burlesco de Adorno para pensar qué puede pasar cuando el mundo empieza a mostrar que el funcionamiento se detiene. Entonces lo retrógrado puede ser un bucle para anticiparse lo que todavía nos está esperando. El progreso es un gran tema filosófico político de los últimos doscientos años y el loco Van Gogh pintó el cuadro de esos zapatos de una campesina que no pudo vnedérselos a nadie. Van Gogh era un pintor que no funcionaba, origen es una palabra que no se usa, como bien nos explicó Foucault. Pero igual gracias a la invitación de Maxi logramos hacer una serie de cuatro microprogramas filosóficos que logramos culminar (sin resolver ningún problema) el último sábado de mayo. Veinticinco minutos hablando de filosofía en la radio pueden ser mucho o muy poco según como se oigan. Los lectores de este blog lo pueden oír haciendo click en el botón azul arriba de estos párrafos. Gracias, amigos, por darme otra oportunidad.

domingo, 24 de mayo de 2020

La Poderosa: "Larreta y Santilli nos recibieron, escucharon casi todo, no respondieron casi nada"

"No será tan fácil callarnos, ni moviendo todos los hilos de las marionetas que bailan al ritmo de la pauta oficial: Nunca más nos podrán prohibir en un canal de televisión"


Publicó ayer Nacho Levy en su Facebook:

Hoy nos recibieron Larreta y Santilli:
"ESCUCHARON CASI TODO, NO RESPONDIERON CASI NADA"

Hoy pudimos mirarlos a los ojos. Y quizás haya sido lo único verdaderamente rescatable de la reunión que mantuvimos con Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli, para decirles cara a cara todo eso que Ramona ya venía gritando, cuando se paseaban por los medios negando la falta de agua, con la misma impunidad que negaban la relocalización, aunque hubiera 6 personas de riesgo habitando esa misma casa. Pudimos mirarlos a los ojos, por fin, para decirles que no pudieron callarla y que no pudieron callarnos, porque por suerte hay muchos periodistas dispuestos a jugar para la verdad, aun contra los mandatos de las grandes corporaciones. Y que gracias a ellos, pero fundamentalmente gracias a ella, llegamos el lunes hasta la Quinta de Olivos para exponer todas esas verdades que quisieron silenciar, empeorando e invisibilizando la realidad, incluso en estos días de duelo, sin esbozar siquiera una llamada sentida, para darle un pésame a sus afectos.

Hoy pudimos tener esa reunión, esa reunión que solicitamos el 30 de abril, sin obtener ninguna respuesta, cuando la Villa 31 tenía recién 57 casos positivos. Ya entonces demandábamos la individualización de los grupos de riesgo, mientras denunciábamos que no tenían esos registros, porque tampoco tenían las camas que hubieran permitido aislarlos a tiempo. Bloquearon las denuncias de Ramona, antes y después de su fallecimiento, recortando su mención directa a Diego Santilli, que reapareció recién ayer, dando notas en esos mismos medios, donde ni siquiera le preguntaron por nuestra compañera. Tan burdo fue que hoy sus propios asesores le pidieron unos minutos de aire a Víctor Hugo Morales, para poder descargar ahí una suerte de balbuceo humanista, frente a los oyentes que sí habían podido escuchar la totalidad del video, como si no hubieran entendido que ya no hay margen para jugar a las escondidas, que ocultar la verdad cuesta vidas.

Hoy pudimos decirles que no será tan fácil callarla, ni callarnos, ni moviendo todos los hilos de las marionetas que bailan al ritmo de la pauta oficial, ni tampoco activando esos turbios engranajes que auspician en los territorios, financiando las estructuras más vetustas de la vieja política clientelar que dicen denostar. Nunca más nos podrán prohibir en un canal de televisión. Y nunca más nos podrán enquistar en los barrios que amamos y habitamos, amedrentándonos con la demonización o esa lógica punteril que gestionan, ¡con nuestra propia plata!

Hoy pudimos decirles: "BASTA, SE ACABÓ".

¿Y para qué fuimos? Para que sepan que nunca nos rendimos, que vamos a seguir exigiendo justicia frente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que ya no vamos a entretenernos con sus falsos intermediarios y que vamos a seguir exponiendo absolutamente todas las demandas de nuestros barrios, ¡ahora más que antes! No por casualidad, aunque la "convocatoria" estaba dirigida para uno solo de nosotros, fuimos 12 vecinos de distintas villas de Capital, acompañando a Joana y Lilian, las mejores amigas de Ramona, con muchísimo dolor y con muchísima impotencia, pero también con la certeza firme del compromiso que asumimos. Porque acá tenemos muchas compañeras gritando los mismos padecimientos que gritaba Ramona y no estamos dispuestos a llorarlas, mientras ensayan cordiales respuestas, ¡las respuestas deben llegar hoy! Y todavía no llegan, porque tanto Larreta como Santilli decidieron abandonar la reunión a la media hora, alegando una cita del "Comité de Emergencias", como si tuvieran alguna emergencia más urgente que la curva de nuestras villas. Una vez más, agradeciendo nuestra "predisposición" y nuestro "espíritu constructivo", nos dejaron a solas con la ministra María Migliore, que intentó pasarnos la misma cinta de cassete, sin dar fechas ni responsables para cada una de las necesidades inmediatas que las asambleas puntualizamos.

Y finalmente sí, nos retiramos con la misma impotencia que llegamos, cuando las compañeras de Ramona exigieron la renuncia del Secretario de Integración Urbana y Social de la Villa 31, Diego Fernández, por haber desviado los 170 millones de dólares que bajó el Banco Mundial exclusivamente para la integración urbana del barrio. No lo decimos nosotros, lo dice un informe del propio Banco Mundial: 0% avanzaron esas obras hídricas para 46 mil personas, en los últimos 3 años. Pero ni el Jefe ni el Vicejefe de Gobierno quisieron escuchar esa parte; estaban muy apurados. Y entonces nos encomendaron a la ministra, pero no en condición de ministra, ni de responsable, sino de particular, porque la única respuesta a esa exigencia que impuso la propia familia de Ramona, fue: "Yo me llamo María Migliore, no Diego Fernández".

Por lo demás, esta terrible impotencia que sentimos como un poderoso nudo en la garganta, se la pueden imaginar. Pero por desgracia no tenemos tiempo para patalear, ni para demorarnos en los reyes de la politiquería, ni en los mecanismos de su hipocresía. Simplemente, volcamos estas líneas para dejar aquí los mismos reclamos que les dejamos ahí, para que todos los conozcan, para que los medios investiguen, para que "la gente" sepa cómo funcionan los "gestores" por atrás y para que Ramona no se calle nunca, pero nunca más.

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DOCUMENTO ENTREGADO POR LA PODEROSA, EN MANO, AL JEFE DE GOBIERNO DE LA CIUDAD

* Sobre la emergencia sanitaria:

- Agilizar los canales de gestión, desobstruyendo la subordinación del Ministerio de Salud, bajo los manejos discrecionales de Desarrollo Humano, para poder ejecutar las estrategias planificadas con Fernán Quirós, hace un mes.

- Allanar vínculos directos en Educación, Hábitat, Seguridad y el resto de las áreas de Gobierno, porque la cartera de Migliore ni siquiera está pudiendo responder a su propia logística frente al colapso alimentario, de modo que difícilmente pueda dar respuestas a nombre de todos los demás ministerios subordinados en esa lógica de alineamiento que imponen en los territorios.

- Ampliar la capacidad de testeos, garantizar las condiciones de aislamiento digno y multiplicar los lugares para la espera de los hisopados, que hoy representan centros de contagio.

- Prever en esos lugares, características especiales para niños en espacios de tránsito, con ludotecas o cuidadoras.

- Establecer un protocolo para pacientes positivos asintomáticos o sin otras enfermedades que no puedan ir a hoteles, con seguimientos reales de los casos sospechosos y contactos estrechos, de manera integral, garantizando alimentos, desinfección e higiene personal.

- Humanizar el proceso de aislamiento: falta información y sobra destrato.

- Contratar más trabajadores sociales para efectivizar el seguimiento de casos en Bajo Flores, Barracas y Retiro.

- Aumentar la dotación de personal del sistema de salud a disposición del abordaje territorial, donde se concentran los mayores índices de contagio. Y también en los hospitales que atienden a esas poblaciones.

- Sumar personal de enfermería en los CeSACs, donde se requiere urgente ampliar días y horarios.

- Incorporar más Unidades Febriles de Urgencia (UFU) y ampliar su atención en forma de guardias, para que no exista una circulación nocturna forzada por los síntomas que se presentan después de las 17.

- Suspender las esperas arriba del “coronabus”, que traslada sospechosos; en muchos casos, demoras de hasta dos horas arriba del colectivo.

- Otorgar elementos de higiene y seguridad sanitaria para los comedores formales y los informales, que son el 50%.

- Oficializar esos espacios vitales, garantizando la comida, el gas, los artículos de limpieza, el equipamiento y el salario de sus trabajadores.

- Confeccionar urgente otro protocolo específico frente a los comedores comunitarios que ya tienen casos de Covid-19. Y si la desinfección seguirá durando 72 horas, como sucede hoy, elaborar una alternativa domiciliaria para evitar la circulación: es inviable que las 500 raciones de un comedor sean relocalizadas en otro. Y no puede ser que todas esas familias queden a la espera con un sándwich, sin provisión de comida. Otra opción puede ser la distribución de mercadería puerta a puerta, para quienes puedan cocinar en sus casas.

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* Sobre las redes de cuidado:

- Garantizar la seguridad integral de quienes le ponen el cuerpo a las actividades de ayuda social, para evitar contagios y cierres temporales de dispositivos vitales. Tanto en la 21-24 como en la 1-11-14, hay vecinos desprotegidos realizando tareas de limpieza.

- Proveer elementos de limpieza y en particular hipoclorito de sodio, para los comedores comunitarios, además de la postergada desinfección del Ministerio de Espacio Público en sus inmediaciones.

- Dotar de lavandina, jabón y alcohol en gel a todos los comercios, comedores y espacios comunitarios.

- Distribuir termómetros láser para contribuir en la detección de febriles, vía promotores de salud.

- Baños temporales de construcción rápida en centros alimentarios de base, no sólo para evitar el contagio de cocineras y cocineros, sino también para impedir la propagación entre quienes retiran las viandas.

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* Sobre el acceso al Agua Potable:

- Reforzar el margen de acción, dotando de recursos a quienes manejan el cronograma de los camiones cisterna en cada barrio, para que se pueda resolver la provisión inmediata de agua potable en los hogares, sin apelar al traslado con baldes o bidones.

- Asegurar un piso de 150 litros por persona, tal como lo exige la OMS, para beber, cocinar, limpiar e higienizarse: en Argentina, el consumo promedio diario está en 180 litros por persona.

- Conformar las cooperativas embotelladoras sugeridas por el propio Ministerio de Salud, en la propia reunión con La Poderosa, al inicio de la pandemia.

- Acelerar obras de infraestructura para resolver los problemas de fondo que empeoran las condiciones de vida.

..........

* Sobre la energía eléctrica:

- Suspender los cortes recurrentes en los barrios, tal como sucede en el Sector San Martín de la Villa 31 o en Tierra Amarilla de la 21-24.

- Por los cortes de luz habituales en todos los inviernos y en todas las villas, procurar generadores que permitan mantener a los centros comunitarios activos, volviéndolos también centros de auxilio para electrodependientes.

- Reguladores de baja tensión y tickets de combustibles para comedores, salas comunitarias de salud y sedes de organizaciones sociales.

- Reactivar las obras de infraestructura estancadas que complejizan la situación pandémica.

- Proveer matafuegos en carros para atender local y rápidamente las emergencias.

..........

* Sobre la familia de Ramona:

- Cesión inmediata de la vivienda asignada, que debió consumarse ya en 2018.

- Adaptación de la infraestructura a las necesidades de Guadalupe, su hija con discapacidad: necesitamos que tenga rampa de acceso y el ancho necesario en las puertas de habitaciones, baños y espacios comunes.

- Espacio y equipamiento para la rehabilitación de Guada, que además requiere un stock especial de medicación para la cuarentena, más pañales, un andador especial, la silla para baño, el andador y la dieta cetogénica.

- Garantizar la cobertura de su obra social y las terapias que necesita, con el mismo personal que la atendía cuando Ramona podía pagar el monotributo que le daba cobertura.

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* Sobre la corrupción que frenó las obras en la 31:

- Asuman su responsabilidad. Como interventor de la Villa 31 y responsable directo de la política de urbanización del GCBA, tras el abandono generalizado de sus habitantes y siendo su principal logro haber absorbido las demandas de los vecinos para que no llegaran a otras instancias de gobierno con capacidad de respuesta, ¡exigimos la inmediata renuncia de Diego Fernández!

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* Sobre la dignidad humana:

- Que nos respeten.

22 de mayo a las 19:39

viernes, 22 de mayo de 2020

Cada palabra me delata

Shakespeare, Soneto LXXVI
Bonomensenn IV *





¿Por qué mi verso es tan árido de lujos
ajeno a variaciones o giros imprevistos?
¿Por qué no estoy pendiente de las modas
de estilos nuevos y de extravagancias?
¿Por qué vuelvo otra vez sobre lo mismo
y oculto la invención en hierba vieja
donde cada palabra me delata
y muestra el rastro de mi propia mano?
Oh, sabes, amor mío, a ti te escribo,
tú y el amor son mi único argumento
y mi virtud es disfrazar lo de siempre
gastando una vez más lo ya gastado
      pues como el mismo sol vuelve cada día
      así mi amor vuelve a decir lo dicho.
Shakespeare, Soneto LXXVI
Why is my verse so barren of new pride,
So far from variation or quick change?
Why with the time do I not glance aside
To new-found methods, and to compounds strange?
Why write I still all one, ever the same,
And keep invention in a noted weed,
That every word doth almost tell my name,
Showing their birth, and where they did proceed?
O! know sweet love I always write of you,
And you and love are still my argument;
So all my best is dressing old words new,
Spending again what is already spent:
      For as the sun is daily new and old,
      So is my love still telling what is told.

Lectura: Diana Rigg
Música: Max Richter – On the nature of daylight [The blue notebooks]
Concepto sonoro: Cristian Bonomo
Traducción directa del inglés: LA OTRA

miércoles, 20 de mayo de 2020

Larrata es el enemigo cerca


Está por definirse el carácter y las etapas regionales de la cuarentena a partir de la semana que viene.

Si se dispara la curva y se descontrola la pandemia, la responsabilidad y el costo político los va a pagar el gobierno nacional, que es lo que está buscando la derecha. La villa 31 está jodida desde hace rato, aunque algunxs se enteraron con la muerte de Ramona, pero el sistema mata naturalmente en las villas todos los días desde hace décadas.

Lo que ahora está en juego es si Argentina puede atravesar la pandemia sin una masacre de pobres y sin una rendición incondicional al poder financiero y mediático. Si llegan a escalar los contagios, la enfermedad se expande hacia el resto de la ciudad y el conurbano. ¿O algún balconero cree que el virus va a quedar confinado en la villa? Los ejemplos de New York, Brasil o Europa muestran que la pandemia nunca se queda en un barrio: arrasa con todo.

Si el acierto inicial de la cuarentena precoz se pierde por un crecimiento descontrolado de contagios y el consiguiente desborde del sistema sanitario, el que va a pagar la factura es el gobierno popular y democrático: es decir: el pueblo. No está en juego macrilandia, macri ya fue, a la derecha ya no le interesa macri. Lo que le interesa es demostrar es que Argentina no es mejor que Brasil, Italia, Ecuador o EEUU y que la muerte se impone a todos por igual.

No es ni la gorilez de CABA ni la villa 31, sino el hundimiento argentino en la mierda mundial.

Sería un crimen estúpido si eso ocurriera porque Alberto quiere cerrar la grieta con Larrata.

Larrata es el enemigo disfrazado de cordero y el instrumento para quebrar la democracia, si Alberto no le suelta la mano a tiempo.

Fernández no solo se juega su presidencia en esto, sino el futuro del movimiento popular. Que no se haga el distraído porque la pagamos todos.

martes, 19 de mayo de 2020

Doce Casas: una joya artística en la tele

Desde hoy, martes y miércoles a las 22:30 en la TV Pública







por Oscar Cuervo

Nota: En el marco de las normas de aislamiento para prevenir los contagios por CoVid19, en estos momentos no pueden producirse en el país -como en el resto del mundo que sufre la pandemia- obras audiovisuales de ficción televisiva ni cinematográfica, lo cual causa una dramática situación laboral en el gremio de los actores, que tampoco tienen actividad teatral. Una manera de paliar la crisis es que los canales de televisión vuelvan a emitir programas de ficción realizados anteriormente y de este modo los actores cobren sus derechos intelectuales por la difusión pública de sus interpretaciones a través de SAGAI. Los canales comerciales no muestran ningún interés en volver a programar ficciones argentinas y en cambio siguen una tendencia de estos años de creciente extranjerización de la ficción, para colmo de escaso o nulo valor artístico. En cambio, la TV Pública empezó en estas semanas a reprogramar algunas ficciones de enorme calidad producidas con anterioridad a la llegada de la nefasta gestión de Lombardi en los medios audiovisuales macristas.

Indudablemente Doce Casas: Historias de mujeres devotas es uno de los mejores programas argentinos de todos los tiempos, en el que se exploran las posibilidades del lenguaje televisivo sin pretender hacer cine pobre. Es una gran noticia que Doce Casas vuelva a verse en la TV Pública desde hoy, los martes y miércoles a las 22:30.



Doce Casas, el programa dirigido por Santiago Loza y Eduardo Crespo y escrito por Loza con Ariel Gurevich, ganó el Martín Fierro al mejor programa unitario / miniserie emitido por la televisión abierta en 2014. 

Su calidad artística se equipara a toda la producción reciente de Loza, que logró ubicarse como uno de los poquísimos autores multiterreno con una voz propia. Loza abrió un universo poético en expansión que aún no tiene techo. En teatro las evidencias son abundantes. En cine Loza aparece cada vez más afianzado. Pero con Doce Casas en televisión jugó de visitante. Era posible que su fuerte personalidad artística fuera sofocada por los límites de la tele. Con la solvencia de colaboradores como Edu Crespo y Ariel Gurevich y una selección de muchos de lxs mejores actorxs en actividad Doce Casas mostró que existe al menos un caso de obra de arte televisiva en los canales de aire de la Argentina. 

Doce Casas fue desarrollada con el concepto de un programa de televisión, con la textura y la sintaxis propia de los teleteatros argentinos de la década del 80, sobre todo de aquellos unitarios de ATC de la recuperación democrática, con un toque de Alberto Migré y ráfagas de Alejandro Urdapilleta, Batato Barea, Néstor Perlongher, Manuel Puig, Rainer W. Fassbinder, Santa Teresa de Jesús, Alejandro Doria y Aída Bortnik (!). Doce Casas es una máquina de reapropiarse  de tradiciones discrepantes y subordinarlas a las más íntimas necesidades expresivas de Loza.

No se trata de parodia, porque Loza quiere los materiales y recursos televisivos y literarios referidos. Los toma en serio y a la vez se permite jugar con ellos con un gesto delicadamente border. Es notable ver cómo la densidad poética de sus textos se sumergen en el elemento del teleteatro, con la disciplina de austeridad del teatro off y el cuidado visual del cine. Doce Casas aceptó los límites férreos de la tele:  interiores acotados, que dejan ver la escenografía televisiva como tal, espacios exiguos por donde las cámaras se mueven en el líquido televisivo, con toques estilizados: planos medios, paneos que exploran el espesor del espacio dramático, zooms autoconscientes, unos pocos travellings colocados con pudor, cambios de iluminación que producen giros del registro cotidiano hacia el ensueño, canciones de reputación dudosa. Loza jamás se burla de esos materiales, sino que muestra que ahí también pueden habitar los dioses de la poesía.

Doce Casas es un ave rara: su aparición cotidiana en las noches de la TV Pública implicaba la irrupción de inquietudes y juegos decididamente ajenos a la televisión normal. El mundo de Loza, con personajes que viven un estado de suspensión existencial, que logran desde una chatura pueblerina transitar hacia la elevación mística, es un elemento que excede incluso el concepto de "televisión de calidad" con que lo promocionó en su primera emisión de 2014 la TV Pública. En ese entonces algunos espectadores acudieron desprevenidos en busca de una verosimilitud o una determinación tonal que Doce Casas excluía. La tele acostumbra a los espectadores a una recepción perezosa, un adormecimiento perceptivo unidimensional. La irrupción de lo místico solo parecía admisible en términos de sarcasmo iluminista o de impostación beata. Pero Loza se mueve por un borde inapresable en el que el éxtasis linda con el absurdo. Su despliegue poético textual se entrega al juego de contaminación de registros diversos, entre el lirismo, el absurdo y el distanciamiento, sin enfatizar nunca el tránsito de una cosa a la otra. Esta apertura de posibilidades mareó a más de un telespectador que esperaba hacer ante la tele un trabajo más desatento.


Ninguna de estas virtudes podrían funcionar sin los cuerpos y las voces de un elenco excelente que replica la heterogeneidad de las fuentes de las que Loza se nutre: Eva Bianco, Marilú Marini, Claudia Lapacó, Luisina Brando, Cecilia Rosetto, Cristina Banegas, Susú Pecoraro, María Onetto, Rita Cortese, Verónica Llinás, Leonor Manso, Tina Serrano, Viviana Saccone, Ingrid Pelicori, Noemí Frenkel, Julieta Zylbelberg, Iván Moschner, Luz Palazón, Emilio Bardi, Laura Paredes, Esteban Meloni, Alejandro Tantanián, Martín Slipak, Cecilia Rainero, Marco Antonio Caponi, Gaby Ferrero, Juan Gabriel Miño, José Escobar, Claudio Tolcachir,Boy Olmi, Ailín Salas, Alejandra Fletchner, Cecilia Ursi, María Marull, Julia Calvo, Martín Gross, Guillermo Arengo, Marcelo Subiotto, María Inés Sancerni, Patricio Aramburu. Conocidas figuras de la tele de los 80 afinan con artistas del teatro independiente. Todos geniales.

Los que se perdieron esta gran obra la pueden ver desde hoy y mañana a las 22:30 en la TV Pública. Los que ya la gozamos, podemos recrear este gusto inusual.

Y como sílabas negras las golondrinas


Adónde te irás volando por esos cielos
brasita negra que lustra la oscuridad
detrás de tu vuelo errante mis ojos gozan
la inmensidad, la inmensidad.

Veleros de las tormentas se van las nubes
en surcos de luz dorada se pone el sol
y como sílabas negras las golondrinas
dicen adiós, dicen adiós.

Vuela, vuela, vuela, golondrina,
vuelve del más allá
vuelve desde el fondo de la vida
sobre la luz, cruzando el mar
cruzando el mar.

Un cielo de barriletes tiene la tarde
el viento en las arboledas cantando va
y desandando los días mi pensamiento
también se va, también se va.

Cuando se acorten los días junto a mi sombra
y en mi alma caiga sangrando el atardecer
yo levantaré los ojos pidiendo al cielo
volverte a ver, volverte a ver.

Vuela, vuela, vuela, golondrina,
vuelve del más allá
vuelve desde el fondo de la vida
sobre la luz, cruzando el mar
cruzando el mar.

Jaime Dávalos 
Eduardo Falú
Sergio Denis



Qué cosa, ¿no?

domingo, 17 de mayo de 2020

Unos zapatos y el mundo en el que algo ya no funciona

Patologías Culturales - Arte y Verdad III - 16 de mayo de 2020


[Viene de acá] En la era del funcionamiento total, ¿podemos pensar el arte como algo que "funciona"? ¿Cuál es el lugar que ocupa el arte en nuestro propio funcionamiento? ¿Acaso una obra puede ayudarnos a funcionar? Pero ¿qué mundo es este donde el mandato irrevocable es que todo tiene que funcionar, el arte mismo, nosotros mismos?

Entendámonos: la época del funcionamiento total no implica necesariamente que todo funciona, porque de hecho percibimos que algo no funciona. Sin embargo, el mandato es categórico y totalizante: todo lo que hoy pugna por ser se rige por su cumplimiento de la orden de funcionar. Preguntarnos por la posibilidad de que el arte no funcione, asomarnos a un abismo en el que algo en nuestra existencia no funcione puede dejar a la vista el revés de trama del funcionamiento total: el terror. El suelo nos falta. ¿Y si no funcionamos?

Después de tantos años de que estas preguntas fueron hechas (Heidegger, El origen de la obra de arte, 1936), en medio de una pandemia hasta hace poco imprevisible  -qué confiados parecíamos estar sobre el funcionamiento del mundo-, es tan ruidosa como nunca la voz de imposición de los grandes poderes mundiales para que el funcionamiento no pare, tanto como su impotencia ante la sospecha de que este mundo magnífico podría dejar de funcionar por la aparición de algo inesperado. No un cataclismo de enorme magnitud, sino la irrupción de un ente microscópico, capaz de hacer tambalear la estructura completa del funcionamiento.

¿Y si al sentir el arte como una rasgadura a través de la cual se filtra lo incalculable, lo renuente a funcionar, Van Gogh hubiera dado no con su propio límite, sino con el límite del mundo que ordena el funcionamiento total, cuya imposibilidad de cumplimiento lo llevara al terror? ¿Y si por aquella época de la prepotencia de la revolución industrial aparecieran deambulando por Europa todos estos locos malditos juntos que sintieron el terror que esconde el mandato del funcionamiento? Nietzsche sentía el terror casi al mismo tiempo en que Van Gogh pintaba el campo de trigo cuyo cielo se cubre de cuervos color borravino.


Treinta años después de haberse hecho estas preguntas por primera vez, Heidegger todavía se topa con lo mismo. Años 60, en la célebre entrevista con la revista SPIEGEL Heidegger insiste en señalar la extrema ambivalencia de la situación mundial en la que todo tiene que funcionar.

SPIEGEL: Sin embargo, se le podría objetar de manera completamente ingenua: pero, ¿qué es lo que está aquí dominado? Todo funciona. Cada vez se construyen más centrales eléctricas. Cada vez se producirá con mayor destreza. En la parte del mundo altamente tecnificado los hombres están bien atendidos. Vivimos en un estado de bienestar. ¿Qué falta en realidad?

HEIDEGGER: Todo funciona. Esta es precisamente la intemperie, que todo funciona y que el funcionamiento lleva siempre a más funcionamiento, que la técnica arranca al hombre de la tierra cada vez más y lo desarraiga. No sé si usted se espantó, pero yo desde luego me espanté cuando vi las fotos de la Tierra desde la Luna. Ya no necesitamos bombas atómicas, el desarraigo del hombre es un hecho. Sólo nos quedan puras relaciones técnicas. Donde el hombre vive ya no es la Tierra.

La pregunta del periodista de SPIEGEL revela una suficiencia ante los cuestionamientos de Heidegger que hacen aparecer al filósofo fuera de lugar. En el corázón de la Europa rica donde -casi- todo funciona, ¿qué plantea este hombre como objeción ante el funcionamiento irrestricto? Treinta años antes -estamos moviéndonos en círculos- en sus lecciones de Introducción a la metafísica, Heidegger había elegido precisamente para hacer aparecer la falla ante el funcionamiento total la extrañeza por un cuadro de Van Gogh:

"Aquel cuadro de Van Gogh: un par de zapatos rústicos, nada más. De hecho, esa imagen no representa nada. Sin embargo, uno se encuentra enseguida a solas con lo que hay ahí, como si uno mismo, al caer la tarde otoñal, regresara cansado del campo a casa, con el pico en la mano y a la débil luz de las últimas brasas de la hojarasca de papa quemada. ¿Qué es aquí lo que hay? ¿La tela? ¿Los trazos del pincel? ¿Las manchas de color?". (Ver más sobre estas cuestiones acá).


¿Dónde está la obra? ¿En la tela? ¿En la materia de las pinturas con la que luchaba Van Gogh para obtener sus azules, sus amarillos? ¿En el nervio con el que manejaba el pincel cuya presión todavía se percibe? ¿En el impulso que lo movía a pintar sin parar y sin poder él saber bien por qué? ¿Colgado en la pared del museo? ¿En nuestra mirada que se alínea con la suya cuando nos detenemos a observar con extrañeza esos zapatos? ¿En los zapatos? ¿Los zapatos de quién? ¿Qué es la obra misma que suscita todas estas preguntas?

En Patologías Culturales de ayer a la tarde nos preguntábamos, en esta conversación que venimos manteniendo con Maxi Diomedi desde hace ya varias semanas: “¿No estaremos violentando al arte si le exigiéramos funcionar de la misma manera en que se lo exigimos a la naturaleza, a los ríos, a los bosques, a los campos y a nosotros mismos? ¿El arte no será eso que se resiste al funcionamiento? ¿Pedirle al arte que funcione no será violentarlo?”. Pueden escuchar la conversación radial en el siguiente fragmento radial:


*****

En el resto del programa ustedes pueden escuchar la entrevista que Maxi Diomedi le hizo a Sergio Alejandro Pujol, autor de El año de Artaud. Rock y política en 1973. También Jimena García Blaya, Soledad Pérez Tranmar y Valeria Martinez hicieron un primer balance de la extraña y estimulante edición del Festival Internacional de Danza Emergente (fide.ba) realizada por estos días íntegramente on line. Escuchen el programa completo acá:


viernes, 15 de mayo de 2020

Añoro todo aquello que no tuve

Shakespeare, Soneto XXX
Bonomensenn III *




Cuando en sesiones de dulce silencio
evoco las memorias del pasado
añoro todo aquello que no tuve
y con viejo dolor nuevos gemidos gasto.
Se me inundan los ojos, yo, que llorar no suelo
por preciosos amigos perdidos en la noche sin tiempo
de nuevo lloro por amores hace mucho apagados
y lamento la falta de miradas perdidas.
Entonces me permito sufrir lo ya sufrido
las penas enumero una a una
hago la triste cuenta del dolor ya dolido
y pago nuevamente lo que ya había pagado
           pero cuando pienso en tí, querido amigo
           todo lo recupero y el dolor se termina.
Soneto XXX, William Shakespeare
When to the sessions of sweet silent thought
I summon up remembrance of things past,
I sigh the lack of many a thing I sought,
And with old woes new wail my dear times' waste:
Then can I drown an eye, unus'd to flow,
For precious friends hid in death's dateless night,
And weep afresh love's long since cancell'd woe,
And moan the expense of many a vanish'd sight:
Then can I grieve at grievances foregone,
And heavily from woe to woe tell o'er
The sad account of fore-bemoaned moan,
Which I new pay as if not paid before.
       But if the while I think on thee, dear friend,
      All losses are restor'd and sorrows end.


Lectura: Kenneth Branagh

Música: Johann Sebastian Bach – Sonata para órgano no. 4 en Mi menor BWV 528, andante

Víkingur Ólaffson, piano [transcripciones]

Edición de sonido: Cristian Bonomo

Traducción directa del inglés: LA OTRA


* Cristian Bonomo preparó una edición de audio de varios textos de Shakespeare recitados por diversos actores ingleses. Las lecturas están tomadas del disco When love speaks [2002]. Las músicas que las acompañan fueron seleccionadas por el propio Bonomo. Esta es la cuarta publicación de esta serie, cuya anterior entrega puede encontrarse acá.

Lo que no queremos ver de la salida al final del túnel de la pandemia

Desde Italia

La trabajadora humanitaria Silvia Romano, vestida con un atuendo somalí, vuelve a su casa en Milán

por Lidia Ferrari

Ya hace más de dos meses que Italia está en cuarentena. Si bien se aflojó un poco en esta fase 2, recién a partir de la semana que viene parece que será más flexible y abrirán una gran cantidad de actividades económicas y negocios, aunque escuelas y universidades seguirán cerradas hasta septiembre. El problema es que no se trata de que se abrirán las puertas y el mundo estará igual que cuando se cerraron. Estos dos meses de inactividad económica han socavado la economía y muchos no podrán reabrir sus puertas. La debacle después de la cuarentena es la escena más temida, en tanto el virus no estará desalojado sino que habrá que convivir con él, pero todos -salvo los de siempre – seremos un poco o mucho más pobres.

En el primer tiempo, el gobierno gozó de los favores de la ciudadanía porque se sintió cuidada. Las medidas impuestas por Conte y su gobierno han sido eficaces a la hora de reducir los contagios y obtuvo los resultados que permiten ahora pensar en reabrir Italia. Pero el tiempo pasa. Y con el tiempo los ánimos se van desesperando y la realidad económica se va agravando. Así, en este último tiempo hay factores cruciales para que el gobierno sea vapuleado. Por un lado, en los mismos que celebraban que fuera este gobierno y no otro el que tuviera a su cargo la gestión de la emergencia, el factor tiempo hizo lo suyo. El tiempo del encierro, llegado a un límite, ya no puede ser tolerado sin provocar ansiedades, desesperación, malhumores y frustraciones. El efecto de los problemas económicos que se van agrandando también recae sobre las personas que han suspendido todo o casi todo. El impacto psíquico y su correlato en echarle la culpa a alguien de lo que sucede es efecto también de las dificultades económicas que se avizoran, pues si estamos, es lo que pareciera, al final de la salida del túnel, se vislumbran los problemas que habíamos suspendidos en virtud de la emergencia sanitaria. Los italianos están impacientes. Una impaciencia justificada pero que recae, invariablemente, en las acciones u omisiones del gobierno a cargo de la emergencia. ¿Las medidas tomadas o por tomar no son las adecuadas? Creo que el problema crucial es que las medidas que se tomen no alcanzarán para retrotraer a la situación previa de la emergencia. Es porque es una emergencia que a la salida nos encontraremos con los problemas que hoy estaban en stand by.

Leyendo algunos informes freudianos después de la primera guerra mundial acerca de lo que había sucedido y sus secuelas se pueden encontrar algunas resonancias con esta emergencia. Los factores son muy diferentes, pues no hay una guerra emprendida por seres humanos con quienes enojarse o hacerles responsables de esa desgracia, si bien el efecto traumático de la guerra no requiere de sujetos causantes para dañar psíquicamente a la población. Aunque no se trata de neurosis de guerra, se pueden ver ciertos efectos de “narcisismo infantil” que, como dice Ferenczi de los enfermos afectados por la guerra, “desearían ser acariciados, cuidados y arrullados como los niños”. Pero precisamente, en esta pandemia, es lo que está prohibido. Será necesario poner en la cuenta de esta prohibición de contacto los efectos a futuro en la salud psíquica de la población. Observaban estos psicoanalistas que recién comenzaban a usufructuar el psicoanálisis para un acontecimiento tan devastador como una guerra mundial que una respuesta posible ante la desventura es la de accesos de rabia y de cólera como “forma muy primitiva de rebelarse contra una fuerza superior”.

El Coronavirus no es culpa de nadie, es una experiencia contingente a la que, eso sí, los estados y sus gobiernos pueden responder de modo más o menos responsable. Esas diferencias pueden tener efectos políticos de aprobación o rechazo. Pero, lo que puede verse en el actual momento de la epidemia en Italia, es que, si bien importa lo que cada gobierno haga para resurgir de la emergencia, hay un efecto global negativo y desastroso que ninguna medida podrá cancelar. Esto es, no sabemos lo que ocurrirá en el futuro, ni tenemos un cálculo exacto de los daños, pero lo que sí sabemos es que nada volverá a ser igual y que, con certeza, en términos socio económicos será devastador. Esta eventualidad, que como seres humanos que somos no estamos dispuestos a admitir, la ponemos en suspenso para enterarnos cuando deba advenir. Pero una cosa es cierta, la crisis socioeconómica la sufriremos todos (salvo los que siempre hacen negocios con todos y los saqueadores profesionales). El actual gobierno italiano, que ayer lanzó un paquete de medidas extraordinario de otros 55 mil millones de Euros, no podrá evitar que el descontento, el infortunio que cayó sobre la vida de empresas y trabajos no le caigan encima. La derecha, que es de una crueldad y de una inescrupulosidad infinita, cabalga sobre esta desventura. Y encuentra siempre a quienes están lastimados y cansados, dispuestos a encontrar a un culpable y lincharlo, porque lo que hacen estos políticos profesionales de la carroña sobre los más débiles es darles de comer argumentos para encontrar culpables y no responsables. En una emergencia de esta magnitud no hay narcisismo que no sea tocado pero, para muchos, ese narcisismo se creerá ileso frente a la desventura que lo roza o lo golpea apelando a encontrar culpables de su desdicha. En Italia el gobierno actual es un candidato aventajado para ello.

Una anécdota tremenda de estos días muestra que el estado de ánimo de la población es algo que los políticos deberían tener en cuenta, porque en una situación de emergencia como la presente es de una fragilidad inmensa. Sucedió que se logró rescatar a una joven de 25 años que había estado secuestrada en Somalía durante 18 meses. Ella regresó el 9 de mayo a Italia, después de una operación de inteligencia. El Premier Conte y el Ministro de Exteriores fueron a recibirla. La joven baja del avión vestida como una musulmana. Tanto la recepción de los más altos cargos de gobierno, como el triunfo de una operación de rescate y la actitud de la chica que habló bien de sus raptores y de su decisión de convertirse al Islam fuero un boccato di cardinale para la derecha y sus ataques racistas, sexistas, fascistas. En otra ocasión haré un texto sobre el asunto. Aquí sólo quería mencionar que un episodio que en otra ocasión podría ser tomado como un logro del gobierno, se transformó en un asunto que muchísimos italianos utilizaron para descargar todo su odio y su desesperanza. Así, se convirtió en un episodio sin igual para la derecha recalcitrante e inhumana y para quienes, debilitados por la situación, intentan desmentir la desventura social que se anuncia. Para ello, encontrar un culpable del padecimiento nos mantiene con la ilusión de que las cosas podrían ser diferentes. Es cierto, como hemos visto, que las decisiones que tomen los estados y los gobiernos serán definitorias para lo que se avecina. Pero de las consecuencias adversas del detenimiento de la economía, además de traer algún grado de consciencia positivo del funcionamiento desastroso del sistema capitalista en que vivimos, no podremos escapar. Obviamente, deseamos que haya algún grado de sensatez en los gobernantes como para que esos efectos sean lo más leves posibles para la mayoría de la población. Pero, de todos modos, hagan lo que hagan, será necesario que todos podamos tener presente que no hay retorno al lugar de partida, que ese lugar ya era problemático y que nos tocarán momentos difíciles, como los de una reconstrucción después de una guerra.