s√°bado, 31 de marzo de 2012

Como los nazis, les va a pasar, adonde vayan los iremos a buscar

Carlos Slepoy, asesor argentino del Juez Garzón
este domingo a la medianoche en La otra.-radio


por Willy Villalobos

Este domingo vamos a tener como invitado al abogado Carlos Slepoy, miembro del equipo de colaboradores del juez Baltasar Garz√≥n. Carlos formo parte del grupo de espa√Īoles y argentinos que se anim√≥ a creer en la justicia universal, que, despues de pelearla durante a√Īos, logr√≥ el procesamiento de varios criminales de estados latinoamericanos, entre los que se encontraba el dictador chileno Augusto pinochet.

Conozco a Carlos desde hace muchos a√Īos. La primera vez que pude conversar con √©l fue en 1977, en el pabell√≥n 6 de la c√°rcel de La Plata, donde nos fuimos conociendo a trav√©s del lenguaje de las manos. La consigna con la que encaramos esta nota podr√≠a ser algo asi como la obsesi√≥n y el motivo central de la militancia de Slepoy, "Carli" para los amigos, que siempre que puede aclara que toda la persecuci√≥n legal a los criminales no hubiera podido llevarse a cabo sin la presi√≥n y la fuerza de los Movimientos Sociales, Madres y Abuelas de los detenidos-desaparecidos, entre otros. Pero no s√≥lo vamos a hablar de su tarea como abogado, porque seguramente tambi√©n le vamos a pedir que nos cuente c√≥mo est√° hoy la Espa√Īa del ajuste. Tambi√©n, c√≥mo ve a la Argentina gobernada por el peronismo kirchnerista que logr√≥, entre otras cosas, juzgar a gran parte de los militares genocidas.

El reciente 24 de marzo coversamos con Carli en la Plaza de Mayo. El había ido por el acto de la izquierda y yo por el de los movimientos "oficialistas", poer la importancia del significado de la consigna "Los grupos económicos tambien fueron la dictadura", impulsando el juzgamiento de los empresarios que se enriquecieron a costa de la masacre llevada a cabo por los militares. "Ojalá lo hagan" me decía el letrado con cara de desconfianza, mientras nos rodeaban miles de militantes de La Cámpora.

Hoy Carlos es uno de los abogados que colabora con los espa√Īoles que reclaman justicia por los cr√≠menes cometidos por el estado espa√Īol durante la dictadura franquista. Para lograrlo iniciaron el 14 de abril del 2010, aniversario de la Rep√ļblica espa√Īola, una querella desde la Argentina a ra√≠z de la paralizaci√≥n de la causa que investigaba en Espa√Īa los cr√≠menes del fascismo franquista, llevada adelante por el juez Baltasar Garz√≥n, que luego fue procesado y condenado por atreverse a investigar a los dictadores de su pa√≠s con el mismo √©nfasis que juzg√≥ a los milicos latinoamericanos.

El otro día Hebe de Bonafini decía en una charla organizada por el Vatayón Militante que hay que hacer algo todos los días, un escrito, una marcha, una reunión, para que no fracase el proyecto que ella defiende. Carlos Slepoy es uno de esos "ilusos" que cree en la Justicia Universal, en la solidaridad entre los pueblos, y pone el cuerpo todos los dias para acercarse a esa meta.

La seguimos el domingo a la medianoche en La otra.-radio. FM La Tribu. 88,7. Online.

viernes, 30 de marzo de 2012

Tiembla el régimen

Momento cumbre del periodismo contempor√°neo:


LLEG√ď EL GRUPO CONFERENCIA DE PRENSA

Se√Īor Jefe de Gabinete de Ministros Juan Manuel Abal Medina:

Nos dirigimos a Ud. porque hace unos d√≠as le hemos escuchado afirmar: “A los comentaristas que dicen que no damos conferencias de prensa o que hablamos poco les digo que no se preocupen. Si hablamos poco es porque estamos trabajando, porque la pol√≠tica es eso: trabajar…” .


Frente a sus declaraciones es forzoso recordarle que, por ejemplo, desde el 1¬ļ de marzo, la Presidente de la Naci√≥n se dirigi√≥ a la ciudadan√≠a en no menos de nueve oportunidades, inclu√≠das las tres horas y media que...

No es Plataforma 12, no es Aurora, ni Atalaya ni Despertad!  Son casi todos los mismos, pero ahora llega: @CONF_DE_PRENSA!

Carlos Ares,  Marcelo Bonelli,  Osvaldo Baz√°n Vuelvo enseguida
Julio Blanck,  Walter Curia,  Nelson Castro Beso
Jorge Fern√°ndez D√≠az,  Gabriel Levinas,  Quint√≠n Gui√Īo
Luis Majul,  Diego Rojajajajas,  Joaqu√≠n Morales Sol√°,  Gustavo Noriega Desternillado de risa
Mariano Obarrio,  Alcadio O√Īa,  Carlos Pagni Vampiro
Marcelo Panozzo,  Osvaldo Pepe,  Javier Porta Fouz Sorpresa
Ceferino Reato,  Ricardo Roa,  Magdalena Ruiz Gui√Īaz√ļ Flirteo (hombre)
Ricardo Kirschbaum,   Eduardo Van der Kooy,  Susana Viau Verde de envidia
Jorge Lanata,  Rom√°n Lejtman,  Alfredo Leuco,  Sylvina Walger Coraz√≥n rojo

Y siguen las firmas...

Vida sin principios

La película de Johnnie To, este sábado en Lambaré 873
a las 19:30, en la presentación de revista La otra 26




por Oscar Cuervo

Hay algo de fascinaci√≥n morbosa en ver c√≥mo unos pobres pelagatos adoptan la jerga de su propia opresi√≥n. Eso es lo que muestra Johnnie To en Vida sin principios (Life without principle). Muestra a una pobre chica empleada rasa de un fondo de inversiones que trata de ascender vendi√©ndole humo a una pobre anciana que trata de salvar sus ahorros. Las dos tratan, sin lograrlo, de comprender las fluctuaciones del mercado y hacerse su lugar en medio de esa desolaci√≥n, justo el d√≠a en que todo est√° por irse al carajo (todo se va al carajo por medio de pantallas que escupen n√ļmeros que bajan o suben de golpe, sin gritos de horror, y ni siquiera gemidos). EI capitalismo tard√≠o nos ense√Ī√≥ a aferrarnos a su extra√Īa jerga como a un libro sagrado y a comportarnos como si entendi√©ramos el juego.

Esto sucede en los primeros minutos de la pel√≠cula, pero nos suspende en una inquietud suficiente para seguir un hilo narrativo que viene y va . La ventaja de To, Johnnie, es que puede arregl√°rselas para hace cine noir en tiempo presente, sin enredarse en referencias cin√©filas ni homenajes. Los homenajes hay que hacerlos en vida, piensa To y homenajea a un cine industrial, complejo, picante, elegante, destinado a un espectador de alto riesgo.

No s√© por qu√© raz√≥n existe una camada de cineastas orientales que todav√≠a pueden, desde la industria, arriesgar algo, apostar a que hay vida inteligente en las butacas y que no hace falta subrayar los cortes de montaje con ondas de bajas frecuencias para mantener en vilo al espectador. Creo que no es tan distinto, en su concepto, al cine de g√°ngsters de la √©poca cl√°sica, que no ten√≠a un clasicismo pret√©rito anterior en el que cobijarse y por ende no le quedaba m√°s remedio que crearlo. Bueno: hay un cine venido de lugares como Hong Kong o Corea que no usa el g√©nero como coartada de la idiotez o la pereza. ¿Es cine de g√©nero el de Johnnie To? Dif√≠cil decirlo. Es un cine de frontera, en varios sentidos. Es thriller porque genera un thrill, por medio de planos sucesivos, de travellings, de acercamientos cautos, de tiempos elididos, de repetici√≥n y variaci√≥n, es decir, de los recursos del m√°s puro cine. Pero no es "g√©nero" en la medida en que cite a otros films anteriores en los que recostarse. Ni √©l como hacedor ni su destinatario como espectador pueden recostarse sobre un d√©j√† vu. Un cine de fuertes marcas contempor√°neas, volcado al mundo, pensado de ac√° para adelante.

¿Es posible una diversidad industrial osada, desafiante, con alguna chance de supervivencia, en el cine actual? ¿Es sustentable el proyecto art√≠stico de To? Los personajes de esta pel√≠cula se mueven por el borde de ese volc√°n en erupci√≥n de la econom√≠a financiera, de las subas y bajas de las cotizaciones, y -algunos- sobreviven. Un poco as√≠ es la suerte de estos cineastas. Habr√≠a que ver qu√© pasa en Hong Kong con el cine de Johnnie, si es que conecta con audiencias populares, si se lo valora como autor. Habr√≠a que ver c√≥mo funcionar√≠a en occidente fuera del contexto de los festivales, compitiendo de igual a igual con la chatarra hight tech hollywooodense (mentiras que todas las pel√≠culas nacen iguales, en el cine tambi√©n hay posiciones dominantes y sensibilidades estragadas). Pero lo cierto es que ac√° se estrena poco y nada y mal, a desgano, casi como excusa para demostrar que no funciona, mientras las pantallas se taponan de Misiones Imposibles 2, 3, 4, 5, 6... que arruinan el gusto de nuestra juventud.

La revista La otra, que vuelve -y en qu√© forma-, eligi√≥ a Vida sin principios como una de las pel√≠culas del a√Īo, como una prueba de vida del cine presente. Por eso, el n√ļmero 26 que presentamos este s√°bado a las 19:30 en el Bar La Tribu (Lambar√© 873) incluye un texto de Jos√© Miccio sobre ella en particular y otro de Gabriela Zubir√≠a sobre la filmograf√≠a de To en general. Y al presentar la revista se nos ocurri√≥ que ven√≠a muy bien proyectar la pel√≠cula que quiz√° nunca se estrene en esta ciudad.

jueves, 29 de marzo de 2012

Si esto fracasa, la culpa no va a ser de Cristina sino de todos nosotros, dijo Hebe


por Oscar Cuervo

Quer√≠a volver a ver a Hebe de cerca, a escucharla, saber c√≥mo estaba despu√©s de la tremenda campa√Īa que se desat√≥ contra ella el a√Īo pasado. Porque en los peores momentos del invierno tem√≠ que esos golpes tan fieros que recibi√≥ pudieran quebrarla, no moralmente, pero s√≠ tal vez f√≠sicamente. Bueno, no. Ayer a la tarde, en una charla organizada por Vatay√≥n Militante en el local de la Oester en Palermo, pude verla absolutamente brava, despierta, potente como siempre, bien Hebe. Yo siento un v√©rtigo de Historia cuando la veo de cerca, me pasa con muy pocas personas, no necesariamente l√≠deres pol√≠ticos, a veces con algunos artistas, el verlos me hace entrar en contacto con el tiempo, en el sentido m√°s materialista de la palabra, el m√°s tangible, ese que pasa y queda, que se va y queda. Cuerpos que pasan por la tierra dejando huellas. Cu√°nto ha marcado Hebe nuestras vidas ("poner el cuerpo, lo mejor que tenemos, lo √ļnico que tenemos, dice), cu√°nto hizo cimbrear el piso, en este pa√≠s de curas y milicos, con su fuerza de madre, una fuerza poderosa, indoblegable, espiritual, madraza. Ella, que siempre recalca el valor de la causa colectiva, es una singularidad, es √ļnica, todos sabemos que cuando entra ella sopla el viento del esp√≠ritu, ese que sopla donde quiere.

Y ayer la vi as√≠, de esa manera, muy Hebe, sola ella. Perfectamente consciente de ese papel que juega en nuestras vidas, de la que le toc√≥, segura de su fragilidad de vieja brava, invencible. Repasa los momentos del trayecto, los tiempos duros de la dictadura y el tiempo maravilloso (as√≠ lo dice ella, si justo no les gusta jodans√©, busquens√© a otra Hebe, o vivan guachos para toda la vida) de N√©stor y Cristina. Esto que estamos viviendo es maravilloso, una revoluci√≥n sin sangre y sin armas. Yo una vez dije que uno de nuestros hijos iba a cruzar la Plaza y a entrar en la Casa de Gobierno, pero nunca pens√© que lo ver√≠a (lo dijo Hebe, ¿eh?), y s√© muy bien todo lo que falta, pero es incre√≠ble lo que conseguimos (dijo), no nos vamos a poner en contra por lo que falta, como hacen los troscos, pobre Trotsky, qu√© culpa tendr√° (dijo).

Y hace especial hincapi√© en el tiempo intermedio, el de Alfons√≠n y Menem (para nosotras fue casi tan duro como la dictadura, nos echaron de la Plaza, quer√≠an aislarnos, que dej√°ramos de luchar). Parece preocupada por deslindar la historia de la democracia, los a√Īos grises, la trampa (as√≠ lo dice ella, si no les gusta, ya saben) de la CONADEP, el intento de comprarlas con indemnizaciones, aplauso, medalla, beso y mandarlas a tejer a sus casitas otra vez. La L√≠nea Fundadora no fund√≥ nada, dice ella (y si no les gusta...). Si hubieran estado con nosotras todos los que ahora dicen haber estado, habr√≠amos sido millones y no las pocas que √©ramos. Los padres no estaban porque eran unos cagones, mi marido era buen√≠simo pero estaba siempre muerto de miedo.

Y despu√©s Hebe problematiza la historia de los Organismos, estaban las que quer√≠an ser se√Īoras y las que √©ramos pobres. Las que cuando llegaron los radicales quer√≠an sacarse el pa√Īuelo porque se les aplastaba el peinado. Y las que nunca marcharon. Hay pel√≠culas que se han hecho, dice Hebe, que nos robaron las im√°genes, nos robaron los pies: muestran nuestros pies, con nuestros zapatos baratos, y el cuerpo de otras que nunca marcharon. Hebe se refiere expresamente al Coco Blausstein y su pel√≠cula sobre las Abuelas. La cuesti√≥n de clase es algo que ella quiere remarcar, para que todo no se disuelva en la simpleza de "los Organismos". Est√° en su naturaleza el ser peleadora. Dice que tiene el mejor t√≠tulo al que pod√≠a aspirar: el de madre de revolucionario. Y que desde que le llevaron a sus hijos ya no tuvo miedo a nada: ¿a qu√© le puedo tener miedo? ¿qu√© cosa peor me pueden hacer?

La clave que ella remarca es la socializaci√≥n de la maternidad, su segundo nacimiento, madres paridas por sus hijos. El capitalismo apuesta a la recompensa individual, al ego√≠smo, nosotras no lo quisimos. Somos las madres de todos, no solo de nuestros propios hijos. Esa es la clave para ella: el lugar de la reparaci√≥n del genocidio ya no puede ser lo privado, tiene que ser lo p√ļblico. Hebe siente esa imposibilidad de volver. Desde que se llevaron a nuestros hijos no pasa un d√≠a sin que hagamos algo. Porque hay que hacer algo todos los d√≠as: un escrito, una charla, una reuni√≥n, una marcha, tomar la Catedral, hacerse oir. Es salir al mundo lo que ella aprendi√≥ y lo que ella exige. 

Si esto fracasa, la culpa no va a ser de Cristina sino de todos nosotros. Hay que ver si todo eso que decimos sobre N√©stor, dice, despu√©s de ver un video lleno de testimonios agradecidos hacia la vida de N√©stor, dura ella, implacable Hebe, hay que ver si todo esto lo decimos una vez para la c√°mara o lo ponemos en pr√°ctica todos los d√≠as, o una sola vez por semana o por mes, o una vez cada tanto. Si esto fracasa, es por nosotros, dice ella y nos pone en pie de igualdad, cuando tanto nos convendr√≠a sentirnos un par de escalones abajo de ella, para quedarnos vener√°ndola. No. Si esto fracasa, nos invoca, nos despierta, nos pone en contempor√°neos suyos y no simplemente en admiradores suyos o herederos suyos. 

Hebe no es que aconseja eso, cada movimiento, cada gesto, cada entonación transmite esa cercanía de la historia.

Hay quienes deploran la presencia del presente de Hebe: "hola, soy Jorge Lanata, yo fund√© dos diarios, tres revistas y cuatro casas de ropa". Y "yo no quiero ser alineada con mi pasado, la Beatriz Sarlo que soy no es la misma Beatriz Sarlo que sol√≠a ser antes". 

Qué bien que está Hebe y qué bueno que ella esté hoy. aquí, junto a nosotros.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Lucas Carrasco

“Yo le cuestiono al progresismo su renuncia a pensar el pa√≠s”. Lo dice en revista La otra n° 26, 
que se presenta  el s√°bado a las 19:30 en La Tribu, Lambar√© 873


"En el libro en el que trabajo -dice Lucas- quiero encontrarle la vuelta a la efervescencia cultural que se ha producido [en la etapa kirchnerista]. Que tiene, me parece, dos modalidades: una desde una perspectiva progresista, que quebr√≥ muy fuerte el campo de lo decible y tambi√©n impact√≥ en las relaciones personales. Y despu√©s hay otra modalidad, que es lo que yo cuestiono del progresismo cultural, que es la renuncia a pensar el pa√≠s, donde tambi√©n ha impactado fuert√≠simo el kirchnerismo. Donde, para decirlo de una manera yo no s√© si provocativa, Julio De Vido es el ministro que est√° m√°s a la izquierda. Supongamos que el kirchnerismo, considerando donde impact√≥ fuertemente, sea el 10 % de la sociedad. De ese 10, un 7 % le da m√°s importancia a De Vido y a 678 que a Coscia y a Mar√≠a Seone. Es el rol de la obra p√ļblica, porque el kirchnerismo se sostiene en buena medida a partir de la obra p√ļblica. Haber puesto la obra p√ļblica como el eje central del discurso -eso era N√©stor Kirchner- fue una cosa verdaderamente novedosa, que impact√≥ much√≠simo en el plano cultural. Dio vuelta las categor√≠as del discurso pol√≠tico, porque le quit√≥ el casete a much√≠simos. Y me parece perdurable al interior del peronismo. Yo creo que esos cambios son mucho m√°s importantes que los debates culturales que se producen en torno a la familia progresista. Pero tambi√©n me parece que hay todo un semillero de pibes a los que se los intenta reducir constantemente a la C√°mpora, pero que van m√°s all√°".

Lucas Carrasco postea sus textos cada amanecer a eso de las 5 de la madrugada y al leerlo uno tiene la sensaci√≥n de que no es lo primero que hace en el d√≠a sino lo √ļltimo que hizo esa noche. Por otro lado, no es f√°cil prever con qu√© se va uno a encontrar cada ma√Īana en su Rep√ļblica Unida de la Soja: puede tratarse de agronom√≠a o de desesperaci√≥n, de una declaraci√≥n de amor o de abstinencia alcoh√≥lica o sexual, de una broma o una evocaci√≥n de su infancia, de un desborde de odio contra los porte√Īos o el cap√≠tulo de una novela negra que jam√°s ser√° completada.

Su escritura, demasiado manchada de marcas coyunturales como para considerarla literatura, demasiado anárquica como para considerarla militante, demasiado desgarrada como para considerarla política, demasiado caprichosa como para considerarla periodismo, es todo eso junto: literatura, militancia, política, desgarro, periodismo. Pero también es algo distinto a la simple suma de esas cosas.

Puedo imaginar que si cuando todo haya pasado alguien quisiera comprender cómo era la Argentina kirchnerista, podría leer los posts de Carrasco con mayor provecho que los textos de Jorge Lanata, Marcos Aguinis, Beatriz Sarlo o Nelson Castro.

Este n√ļmero de revista La otra -que se presenta el s√°bado a las 19:30 en Lambar√© 873 y estar√° en los kioscos a partir de mediados de la semana que viene- contiene una extensa entrevista a Lucas.

En la presentación de este sábado a las 19:30 en Lambaré 873 también se proyectará Vida sin prinicipios de Johnnie To, elegida por La otra 26 como una de las mejores películas de 2011.

martes, 27 de marzo de 2012

Estall√≥ el oto√Īo camporista (y el columnismo t√≥xico)

La otra.-radio para descargar clickeando en estos enlaces:

26/03/2012 Primera parte

26/03/2012 Segunda parte

26/03/2012 Tercera parte

Fotografía: Ezequiel Solano

por Oscar Cuervo

La gran movilizaci√≥n juvenil y popular del √ļltimo 24 nos puso contentos y el oto√Īo nos pone introspectivos. Contra la impresi√≥n de caos desbordado y crujidos alarmantes que cierto columnismo t√≥xico de la reacci√≥n quiere insuflar, el curso de la pol√≠tica argentina parece encaminado al fortalecimiento de la democracia. Y contra los institucionalismos abstractos, la democracia no crece mediante la oscilaci√≥n pendular entre dos partidos que algunos llaman alternancia, ni ante la abstracta autonom√≠a de poderes: un ejecutivo con reuniones de gabinete para la foto y conferencias de prensa, de subordinaci√≥n a los poderes f√°cticos internos y externos (eso es lo que la reacci√≥n entiende por "dialoguismo"), un BCRA vaticanizado, cuidadoso del valor de la moneda, d√≥cil a las presiones del sector financiero, desde√Īoso o directamente hostil a las pol√≠ticas de un ejecutivo que est√° siempre obligado a someterse al sufragio popular, mientras que la estructura dura del poder econ√≥mico y financiero nunca va a elecciones, pero conserva y pretende acrecentar su poder de presi√≥n.

"Democracia" no es un t√©rmino neutro. Por eso, el hecho de que el Poder Ejecutivo (unipersonal seg√ļn nuestra Constituci√≥n, mientras no se la reforme) intervenga fuertemente en la marcha de la econom√≠a y discuta con los poderes f√°cticos, con modales que son por lo menos tan duros como los que los lobbys siempre han aplicado para imponer sus intereses, es visto por el republicanismo abstracto como un avance autoritario. Pero para nosotros hay otros indicadores del avance democr√°tico: como por ejemplo la movilizaci√≥n popular (ganar la calle) y la militancia juvenil, una de las emergencias que m√°s deplora la derecha republicana, que desde hace meses est√° luchando por instalar una imagen demon√≠aca de la militancia, con desprecio resentido hacia la irrupci√≥n juvenil. Esa irrupci√≥n juvenil se llama hoy (con un poco de injusticia hacia otros colectivos militantes) la C√°mpora. Desde el kirchnerismo se la quiso impulsar desde hace algunos a√Īos, pero tom√≥ un empuje decisivo en ese funeral -el de N√©stor- que fue el comienzo de algo, m√°s que el final de lo anterior. Pero la C√°mpora se vuelve m√°s importante en la medida en que la reacci√≥n quiere demonizarla, quiere asustar a los intoxicados de columnas (hay columnas dominicales que son verdaderamente t√≥xicas) endilg√°ndole rasgos incompatibles, como el ser violentos como los Montoneros y a la vez el no serlo, el ser incautos enga√Īados por adultos manipuladores y a la vez cercar a la Presidenta para dirigir su voluntad, el ser dogm√°ticos y pragm√°ticos. El ser alegres cabezas huecas fiesteros y a la vez ambiciosos ocupantes de puestos de gesti√≥n. Es obvio que todo eso junto no se puede ser, porque ciertas caracter√≠sticas excluyen a otras, pero el columnismo t√≥xico los acusa de todo eso a la vez. Es obvio que este columnismo (Pagni, Pepe, Majul, Fern√°ndez D√≠az, Morales Sol√°, Grondona, Neilson, Nelson, Leuco, Van der Kooy, Lanata, Levinas, Raffo, todos diciendo lo mismo en diferentes jergas) detesta la organizaci√≥n, la inserci√≥n, la juventud, el empuje, el aprendizaje necesario, la falta de experiencia y el potencial futuro. Esa conjunci√≥n les resulta pestilente y se ceban cada domingo en acentuar los trazos gruesos para transformar a los militantes de la C√°mpora en un cuco para sus intoxicados lectores: la C√°mpora es para ellos la Camorra, la Murga, las Juventudes Hitlerianas, los herederos del Gen Montonero, los Borrachos del Tabl√≥n, los Neomarxistas y los Analfabetos. Cuanto m√°s crece la truculencia de los columnistas t√≥xicos, m√°s centralidad adquiere la C√°mpora.

El s√°bado pasado no eran los √ļnicos movilizados, porque la izquierda trosquista conserva un respetable poder de organizaci√≥n y movilizaci√≥n. Pero para la derecha la juventud roja es hoy un elemento simp√°tico del paisaje (sobre todo cuando critican al gobierno, por motivos opuestos a los que lo critica la derecha), tanto m√°s simp√°tico cuanto prometen renunciar al poder por siempre jam√°s y mantenerse en su corralito de rebeldes acotados. Pero el gran valor de la izquierda cl√°sica es su coherencia, la instalaci√≥n de ciertos valores (m√°s √©ticos que pol√≠ticos, pero igualmente estimables). Lo que reivindica a la izquierda cl√°sica es estar en la calle haciendo pol√≠tica y conicidir en algunas pocas cosas con sus adversarios del kirchnerismo joven: por ejemplo, al decir Nunca M√°s a la dictadura, el poner la lucha contra la dictadura en t√©rminos de conflicto actual; y esto es tambi√©n una coincidencia con el kirchnerismo, contra la reacci√≥n lanatista que quiere hacer creer que la dictadura es cosa del pasado.

El crecimiento de cada 24 de marzo, contra todos los pron√≥sticos de feriado dominguero que quiso ridiculizar el columnismo t√≥xico, es una buena noticia de este comienzo del oto√Īo. Es que el oto√Īo tambi√©n puede ser crecimiento y el entusiasmo no tiene que estar re√Īido con la introspecci√≥n.

El programa del domingo pasado lo dedicamos a la llegada del oto√Īo, fresco, √≠ntimo, prometedor.

As√≠ fue la m√ļsica que escuchamos:



THE DOORS: INDIAN SUMMER
CARLA BRUNI: AUTUMN
YO LA TENGO: AUTUMN SWEATER
NAT KING COLE: AUTUMN LEAVES
MILES DAVIS: AUTUMN LEAVES
BRIGHT EYES: A PERFECT SONNET
NEIL YOUNG: HARVEST MOON
NEIL YOUNG: HARVEST
NEIL YOUNG: OUT ON THE WEEKEND
BJORK: COSMOGONY
ELIS REGINA Y TOM JOBIM: AGUAS DE MARZO
PAOLO NUTTINI: AUTUMN

Otros programas para bajar:
Debate sobre The Wall. Programa 19/03/2012
Programa CocoRosie / Energía nuclear

lunes, 26 de marzo de 2012

Si pensabas que esto terminó, te equivocaste




Es como si estuviera cayéndome de la cama
de un sue√Īo largo y fatigoso
las flores y los frutos m√°s dulces cuelgan de los √°rboles
caído del pájaro gigante que me estaba llevando
es como si estuviera cay√©ndome de la cama
de un sue√Īo largo y fatigoso, tal cual recuerdo
cada ra√≠z, cada gesto.

Soy un coraz√≥n en esta tierra fr√≠a
cay√©ndome de la cama, de un sue√Īo largo y fatigoso
al fin me liber√© de todo el peso que estuve llevando
Cada mujer corri√≥ su velo en el ojo del que mira
ahora soy un pez fuera del agua
ca√≠do del p√°jaro gigante que me estaba llevando.

Yo me abrí
estaba tirado
y el grifo cerrado
yo era s√≥lo un n√ļmero
quiero volcar
y volver abajo.

Y si pensás que esto terminó
entonces te equivoc√°s
y si pensás que esto terminó
entonces te equivoc√°s
(despertame, despertame).

domingo, 25 de marzo de 2012

La derecha deplora que ganemos la calle


por Oscar Cuervo

@psirven: Que el funesto 24/3 sea feriado (en vez del 10/12, regreso a la democracia) es otra loKura.Idem el 2/4 (Malvinas). Menos mal q hoy es s√°bado.

El tarado de Sirv√©n refleja con bastante fidelidad el sentido com√ļn antiK promedio. Es decir, hay otros mucho m√°s tarados y algunos un poco m√°s inteligentes, pero sus tuits expresan un punto de convergencia difusa que abarca a Magdalena, Noriega, Fontevecchia, Eliaschev, Levinas, Raffo, Tenembaum, Quint√≠n, Majul, Fern√°ndez D√≠az, Caparr√≥s, Morales Sol√° y Marcos Aguinis, entre tantos. Algunos lo expresan de manera m√°s brutal, otros lo aten√ļan con un grado de distancia cool, algunos un poquito m√°s izquierdosos, otros un tanto m√°s videlistas, pero Sirv√©n colinda con todos. (Es notable observar c√≥mo la oposici√≥n pol√≠tica propiamente dicha, los partidos, se alejan cada vez m√°s, con cierta sensatez, de la monoton√≠a corporativa).

Ayer s√°bado al mediod√≠a Sirv√©n tuite√≥ esa soberana pelotudez. Reprueba la movilizaci√≥n que conmemora el √ļltimo golpe militar, confunde conmemoraci√≥n con festejo, le atribuye loKura a una decisi√≥n pol√≠tica racional que excede largamente al kirchnerismo para abarcar a sectores mucho m√°s amplios, se queja por el d√≠a no laborable. 

Su desaz√≥n es nuestro j√ļbilo.

Es notable que a medida que los a√Īos pasan el peso de la conmemoraci√≥n crezca en cantidad y calidad. Debe ser la √ļnica fecha del calendario que dos sectores pol√≠ticos diversos como la izquierda cl√°sica y el kirchnerismo reivindican como propia, con la misma pasi√≥n y firmeza. Se hacen dos inmensas movilizaciones sucesivas (que a la vez permiten la expresi√≥n de matices diferenciados en cada uno de los dos grupos, como los momentos distintos que elijen los organismos de DDHH para manifestarse), la marcha de los distintos sectores militantes se desarrolla en paz y con impecable respeto por los otros, y a medida que los a√Īos pasan se va cargando de nuevas perspectivas pol√≠ticas. La de este a√Īo pone en foco a los grupos econ√≥micos que impulsaron y sostuvieron a la dictadura, la necesaria colaboraci√≥n civil (del campo empresarial y medi√°tico) sin la cual el genocidio no hubiera sido posible. Ya no basta con el juicio y castigo a los genocidas (este paso ya est√° definitivamente aceptado y, salvo alg√ļn que otro fascista extravagante, a casi nadie se le ocurre la posibilidad de dar marcha atr√°s). Ahora se trata de asumir una mirada m√°s abarcadora y menos abstracta: el terrorismo de estado preparar√≥ el terreno para una severa reforma estructural, pol√≠tica, social y cultural que s√≥lo en la √ļltima d√©cada se va desmantelando. Lo que era hasta hace unos a√Īos asunto de especialistas (el comprender que los campos de concentraci√≥n eran una pieza de un dispositivo dise√Īado con frialdad, financiado con entusiasmo, promovido con pericia publicitaria) ahora empieza a ser una evidencia compartida. 

Ayer fueron muchas horas de circulaci√≥n de militantes, que convirtieron la rememoraci√≥n del pasado en un programa para el presente y el futuro. Porque los que dise√Īaron y publicitaron el proceso genocida no son los que se mancharon las manos de sangre (nunca lo hacen), no han sido juzgados (es pr√°cticamente imposible encuadrar sus acciones en figuras penales) y -lo que es decisivo- a diferencia de las c√ļpulas militares destituidas y encarceladas, los otros, los que financiaron y se beneficiaron, los que anestesiaron las conciencias y mostraron la dictadura como un camino l√≥gico y deseable, esos est√°n todav√≠a en funciones (un solo ejemplo, en verdad min√ļsculo: la columna de James Neilson en la revista Noticias de esta semana es una reivindicaci√≥n apenas velada del golpe y lo m√°s cercano que se ha escrito en estos d√≠as de las declaraciones de Videla: "con cualquier otro que no fueran los Kirchner estar√≠amos mejor".

Por eso hay que decirle a la tarada de Sirv√©n que no se trata de un festejo cualquiera y mucho menos de un feriado dominguero, sino de un instante en el a√Īo en el que el pueblo hace una de las cosas que la derecha m√°s deplora: ganar la calle.

(Hoy a la medianoche en La otra.-radio la seguimos. FM La Tribu. Online.

viernes, 23 de marzo de 2012

La dictadura no habría sido posible sin la participación de civiles

Roger Waters fue

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Debate sobre The Wall. Programa 19/03/2012

por Oscar Cuervo

No me acuerdo cu√°ndo ni c√≥mo me enter√© de los shows de The Wall en el pa√≠s y menos me acuerdo de qu√© pens√© al respecto. Mejor dicho: me debo haber enterado igual que todo el mundo, pero creo que antes de sentir verdaderas ganas de ir empec√© a enterarme del "fen√≥meno" por el cual en pocas horas se iban agotando una, dos, tres, cuatro funciones en la cancha de River. Pero hay un hecho indiscutible, m√°s all√° de mi dificultad para recordarlo: nunca mov√≠ un dedo por ir y las noticias de las funciones agotadas, en lugar de darme m√°s ganas, me las quitaban. Creo que ah√≠ funciona un mecanismo de marketing que en m√≠ tuvo un efecto inverso: mucha gente quiso ir a ver The wall por el solo hecho de pensar que mucha gente hab√≠a sacado entrada para verlo. Gente que no va habitualmente a espect√°culos musicales pens√≥: "si no voy a ver otro show en el a√Īo o en los pr√≥ximos dos a√Īos, voy a ir a este, que es el show que hay que ir a ver". Un taxista me dec√≠a el jueves pasado: "esto es algo que no vas a poder ver nunca m√°s, no hay nada igual". No s√© bien por qu√©, pero eso a m√≠ me fastidi√≥. La cuesti√≥n es que, pude constatarlo finalmente, las entradas no se hab√≠an agotado, ya que se siguieron vendiendo hasta la √ļltima funci√≥n. Las noticias de las entradas agotadas eran parte de una campa√Īa de marketing pensada hasta en los m√≠nimos detalles. El lunes y el martes el periodista Sergio Marchi, que sac√≥, casualmente, un libro sobre Roger Waters, iba de una radio a la otra, ma√Īana, tarde y noche, contando lo fabuloso que era el show de Waters y, casi sin querer, deslizaba en la charla que a√ļn se pod√≠an conseguir entradas. El martes a las 19, un rato antes de que empezara el √ļltimo show, pude ver en un canal de noticias de cable que no es TN una charla amena entre locutora y columnista en la que recordaban que todav√≠a hab√≠a entradas para el show. Nunca o√≠ a Marchi tan entusiasmado chiveando otro show, tampoco vi antes en ese canal de noticias que se transfugueara dentro de los bloques informativos un chivo de un recital. Quiz√° lo de Waters sea una modalidad que de ahora en m√°s se reproduzca a menudo, ya le encontraron la vuelta.

Es cierto, la mercanc√≠a colocada era un viejo disco conceptual. Es cierto, Pink Floyd es una marca instalada que por razones dignas de an√°lisis atraves√≥ √©pocas, clases y generaciones: la banda no ha sido mejor que Zeppelin, Genesis, King Crimson, ni que hablar de los Beach Boys. Es cierto, The Wall es un buen disco, con unas cuantas canciones perdurables. Una obra de s√≠ntesis, el fruto tard√≠o del malestar contracultural explicado a los ni√Īos. Tambi√©n fue la respuesta de una banda mainstream, en 1979, a la explosi√≥n punk que hab√≠a deslegitimado, dos a√Īos antes, al rock mainstream. The Wall, ir√≥nicamente, les da la raz√≥n a los punks a la vez que se las quita: habla de un rockstar paranoico que odia a su p√ļblico mientras vive de ellos y esconde en el fondo de su intimidad un desgarro inconfesable: pero mientras denuncia el show como dispositivo desalmado... ¡pone en marcha un show de dispositivo desalmado! 30 a√Īos despu√©s, el mismo tipo sigue "denunciando" su misma alienaci√≥n con un dispositivo 1000 veces m√°s desalmado. Su "vuelta" ocurre en un momento en el que el negocio del rock se multiplica pero cada vez es m√°s dif√≠cil que los discos dejen marcas.

Yo supon√≠a que iba a ser justamente un espect√°culo onda Fuerza Bruta pero con tecnolog√≠a de punta y con ese viejo disco detr√°s. No iba a ver a la banda que hab√≠a grabado ese disco, sino a un grupo de sesionistas ignotos y eficientes que tratarian de sonar lo m√°s parecido al disco y que no tienen ninguna intenci√≥n de que alguien retenga, no ya sus nombres, sino una peque√Īa huella personal en la partitura que cada noche deben reproducir. Y sospechaba que un cierto porcentaje de lo que se oyera cada noche habr√≠a sido pregrabado y se disparar√≠a en el momento exacto, sin que nadie lo note. O, como pude constatar finalmente -y esto es mucho peor-, sin que a nadie le importe aunque lo note.

En fin, no veo nada ilegal en todo esto, no estoy haciendo ninguna denuncia: podr√≠a ser un playback de principio al fin, el contrato de Marchi con la editorial que public√≥ su libro podr√≠a incluir una cl√°usula que dijera que ten√≠a que seguir chiveando con entusiasmo hasta √ļltimo momento y que le dar√≠an entradas para todas las funciones, para √©l, sus novias, sus hermanitos, sus hijos, sus nietos y su √ļnica t√≠a viva. Todo legal.

Pero adem√°s pude saber, por lo que me contaron mis amigos Sofi Grenada y Maxi Diomedi que s√≠ fueron al show, que los sincros entre las pantallas, el playback y los movimientos en vivo de Waters no estaban muy ajustados. Y algo m√°s, y m√°s pior: este eficaz entretenimiento incluy√≥ una utilizaci√≥n abyecta de fotos de ni√Īos desnutridos convenientemente disparadas en momentos claves del show. ¿A qui√©n se le ocasiona un perjuicio mayor? ¿Al ni√Īo de la fotograf√≠a usado como mercanc√≠a? ¿A la canci√≥n que nunca habl√≥ del hambre infantil (como podr√≠a constatar cualquiera que se molestara en prestarle atenci√≥n a las letras)? ¿Al tipo que paga 100 d√≥lares para creer que su sensibilidad mejora al asistir a una obra de arte edificante?

Todo bien, Roger Rockets, no es con vos. Es con el tipo que escribió esta canción que empieza:

So ya
thought ya
might like to go to the show
to feel the warm thrill of confusion
that space cadet glow?
Tell me is something eluding you, sunshine?
Is this not what you expected to see?
If you wanna find out what's behind these cold eyes
you'll just have to claw your way through this disguise.

Debate entre Sebasti√°n Duarte y Maxi Diomedi sobre The Wall


En este link hay m√°s videos del programa: La otra.-radio en video.

Y para bajar el audio completo del programa (con canciones de Pink Floyd, un bloque sobre El Príncipe y otro sobre política nacional), clickear acá:

Debate sobre The Wall. Programa 19/03/2012

jueves, 22 de marzo de 2012

14° Bafici: Tab√ļ, M√©li√®s, Herzog, Alfredson, Raya, Hong, Coutinho, Lombardi y un cielo amarillo PRO



En el ambiente retrofuturista del Planetario de Buenos Aires, bajo un c√ļpula iluminada en amarillo PRO, se present√≥ la 14° edici√≥n del BAFICI (que se llevar√° a cabo entre el 11 y el 22 de abril en Buenos Aires). El Ministro de Cultura macrista Hern√°n Lombardi y el director art√≠stico del festival Sergio Wolf rotaron algo desorientados por el dispositivo esc√©nico ubicado en el centro de la sala, anunciando las novedades m√°s importantes del nuevo BAFICI. Antes se hab√≠a proyectado sobre la semiesfera del Planetario que hace las veces de cielo una serie de fragmentos de pel√≠culas especialmente realizadas para ser exhibidas en el sistema Fulldome, que posibilita un campo visual de 360¬ļ grados y aprovecha la forma c√≥ncava del planetario para producir un efecto tridimensional (distinto al cine 3D). Entre los fragmentos proyectados se incluyeron uno que adapta The Wall de Pink Floyd a una est√©tica de animaci√≥n digital cercana al videogame. Esta es la manera que eligieron para presentar la incorporaci√≥n del Planetario al circuito de salas de BAFICI, en el que se presentar√° una programaci√≥n especial de ¿pel√≠culas? realizadas en ese formato. En el momento de explicar, Wolf admiti√≥ que los grandes cineastas a√ļn no descubrieron esta modalidad (si acaso alguna vez la descubren). El efecto es vistoso en dosis breves, pero habr√≠a que ver si es soportable durante dos horas. La advertencia de Wolf no hace esperar ninguna buena pel√≠cula en este √°mbito, aunque s√≠ quiz√° se podr√≠a probar qu√© tal se ve el video de U2 realizado en 2008 por Andreas Doubek y Joe Stohel.


Pero si hablamos del cine del BAFICI hay que buscarlo por otro lado: El Viaje a la Luna de Georges M√©li√®s (con la m√ļsica que en 2010 le puso el d√ļo franc√©s Air), la presentaci√≥n de la versi√≥n recuperada de India, un cl√°sico de Armando Bo e Isabel Sarli, o el cortometraje La maleta del cineasta chileno recientemente fallecido Raoul Ruiz (de quien el a√Īo pasado el BAFICI exhibi√≥ la excepcional Misterios de Lisboa). El corto, cosa  notable, es lo primero que Ruiz realiz√≥ en 1963 y lo reencontr√≥ y restaur√≥ poco antes de morir: la primera obra de m√°s de un centenar que el chileno hizo en su prol√≠fica y creativa carrera.

Entre las retrospectivas, se destaca la dedicada al sueco Thomas Alfredson, de quien en los √ļltimos a√Īos conocimos Let the Right One In (Suecia, 2010) y El Topo (Reino Unido, Francia, 2011). Adem√°s de estas dos, se ver√°n Bert: The Last Virgin (1995) y Four Shades of Brown (2004).  Alfredson estar√° presente en el festival. Tambi√©n habr√° retrospectiva de Narcisa Hirsch, una c√©lebre cineasta experimental argentina.

Four Shades of Brown

En distintas secciones se presentar√°n pel√≠culas de Christian Petzold (Barbara), Raya Mart√≠n (Buenas noches, Espa√Īa), Eduardo Coutinho (As can√ß√Ķes), Isaki Lacuesta (dos pel√≠culas: El cuaderno de barro y Los pasos dobles), Hong Sang-soo (The Day He Arrives), Werner Herzog (Death Row), Rithy Panh (Duch, le ma√ģtre des forges de l’enfer), Bruno Dumont (Hors Satan), Guy Maddin (Keyhole), Rosa von Praunheim (King of Comics), Alain Cavalier (Pater), Ross McElwee (Photographic Memory), Ra√ļl Perrone (Las pibas), Heinz Emigholz (Parabeton - Pier Luigi Nervi and Roman Concrete), Lisandro Alonso (Carta para Serra), Jonathan Demme (Neil Young Journey), Edgardo Cozarinsky (dos pel√≠culas: ... Puntos suspensivos y Nocturnos), Jo√£o Pedro Rodrigues (el director de Morir como un hombre presenta su mediometraje Alvorada vermelha, co-dirigido por Jo√£o Rui Guerra da Mata), Mauro Andrizzi (Accidentes gloriosos, co-dirigida con Marcus Lindeen) y Gast√≥n Solnicki (realizador de la notable s√ľden, que ahora presenta su film familiar, Papirosen). Y por supuesto mucho m√°s: 449 pel√≠culas entre cortos y largos.



Las estrellas de esta edici√≥n seguramente ser√°n la portuguesa Tab√ļ de Miguel Gomes (el director de Aquel querido mes de agosto), y la iran√≠ This Is Not a Film (de Jafar Panahi) que vienen precedidas de una hola de admiraci√≥n un√°nime.


En la Funci√≥n de Apertura se ver√° la pel√≠cula argentina El √ļltimo Elvis, opera prima de Armando Bo (nieto hom√≥nimo del viejo Armando). La pel√≠cula cuenta la historia de un imitador de Elvis. La pel√≠cula de la Funci√≥n de Clausura ser√° L'Enfant d'en haut, tercer largo de la franco-suiza Ursula Meier, ganadora del Oso de Plata Especial en la edici√≥n 2012 de Berl√≠n.

Los que no estarán: Aleksandr Sokurov (Faust), Johnnie To (Life Without Principle), Aki Kaurismaki (Le Havre) o Steve McQueen (Shame), películas que habrá que agenciarse de otro modo.

El festival ha perdido este a√Īo las salas Atlas Santa Fe 1 y 2, que eran de lejos las m√°s grandes con que contaba, lo que permit√≠a programar las pel√≠culas del festival con convocatoria masiva. En compensaci√≥n, se suman tres salas nuevas y recientemente equipadas para exhibir films en diversos formatos: dos que pertenecen al Centro Cultural General San Mart√≠n y la del Planetario. Pero las tres nuevas salas tienen una capacidad bastante reducida, por lo que faltar√°n butacas para compensar las perdidas.



El BAFICI volverá a contar con un sistema de venta de entradas unificado, que permite comprar entradas para todas las salas o funciones por Internet o en los puntos de venta del Festival. Desde el 3 de abril se podrán comprar de manera anticipada a través de la página web www.festivales.gob.ar, o personalmente de 10 a 20 h. en la Casa de la Cultura (Av. De Mayo 575 PB) y en el Hoyts Abasto. Desde el 12 de abril, se podrá adquirir el remanente por Internet, o personalmente en las boleterías de todas las sedes afectadas al BAFICI. El valor de las entradas será de $15.- y $13:- para estudiantes y jubilados que acrediten su condición.

La programaci√≥n completa (aunque a√ļn no la grilla de horarios) YA puede consultarse en www.bafici.gob.ar.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Ahora que se fue Roger Waters (y su playback), nos quedamos con Syd Barrett


SYD BARRETT
RETRATO DEL ARTISTA ADOLESCENTE
por Diego Valente *

L√≠der desbordado del primer Pink Floyd, el mito detr√°s de Syd Barrett quiso que hagamos foco en sus problemas ps√≠quicos y olvidemos su m√ļsica. Esta nota busca volver a las canciones de Barrett, un artista mil veces citado y muy pocas escuchado.

El primer gran enigma del rock ingl√©s. A trav√©s del tiempo, Syd Barrett entr√≥ casi inevitablemente en el terreno del mito. Son muchos los elementos que ayudaron a esta construcci√≥n mitol√≥gica en torno al l√≠der fundador de Pink Floyd: su extra√Īo comportamiento y su imagen estrafalaria, su relaci√≥n con los alucin√≥genos, su tan vanguardista como fugaz paso por la m√ļsica y el continuo tributo que le rindieron los integrantes de Pink Floyd (especialmente Roger Waters, de hecho puede decirse que en cada √°lbum de Pink Floyd comandado por Waters hay alguna referencia a Barrett). Pero por sobre todo, claro, est√° el hecho de que Syd se haya vuelto loco y haya optado, desde m√°s o menos 1973 hasta el presente, por el silencio **; recluy√©ndose en el s√≥tano de su casa materna en Cambridge. “Me estoy acostumbrando a una vida familiar. Nada excitante. Trabajo en un subsuelo, ah√≠ abajo. B√°sicamente pinto. Fui educado para pintor y deber√≠a haber pasado m√°s tiempo haciendo eso.” Declar√≥ Barrett acerca de su nueva vida. El encierro abrir√≠a el mito. En un ambiente como el rockero, donde la exposici√≥n constante es la norma, que una figura reconocida de un paso al costado es un hecho que nunca pasa desapercibido.

Seg√ļn el autor franc√©s Roland Barthes, el mito termina por naturalizar los hechos hist√≥ricos sobre los que act√ļa, los digiere, los asimila. Creo que en el caso de Barrett esto se ve con claridad en la forma en que la gran mayor√≠a de los cr√≠ticos de rock lo encasillaron: como un resultado t√≠pico de la psicodelia lis√©rgica de los 60s que s√≥lo cumpli√≥ la funci√≥n de inspirador de las obras claves que Pink Floyd realizar√≠a en los 70s. Por supuesto, algo queda inevitablemente excluido, olvidado detr√°s de este proceso: es, parad√≥jicamente, lo que m√°s deber√≠a recordarse: los temas que Barrett compuso entre el 66 y el 71. En efecto, se habla mucho de la locura de Syd, de sus desequilibradas an√©cdotas y poco de sus canciones. Y, sin embargo, hay muchas de ellas esperando ser descubiertas y causar conmoci√≥n. Tal como lo hicieron en algunos de sus alumnos m√°s talentosos, como los propios Floyds o los grupos que en los 90s retomaron el sendero que Syd empez√≥ a trazar: The Charlatans, The Stone Roses o Primal Scream, entre otros.

Nacido en Cambrindge, Inglaterra, en Enero de 1946. Barrett estudi√≥ Bellas Artes, hasta que conoci√≥ a Rogers Waters, Rick Wright y Nick Mason con quienes fund√≥ Pink Floyd . Acerca de sus compa√Īeros, observ√≥ Barrett en 1971: “Su chance para escribir m√ļsica est√° √≠ntimamente relacionada con el hecho de que son estudiantes de arquitectura. Gente no muy excitante”. En esos lejanos tiempos puede decirse que comenz√≥ la primera etapa de Barrett como compositor, que abarca un pu√Īado de canciones pop de tres minutos destinadas a ser singles de Pink Floyd all√° por 1966. Entre esas tempranas gemas se destacan la controvertida Arnold Layne (que cuenta la historia de un joven que gusta probarse ropas femeninas frente al espejo) y el pop delicado de See Emily Play. Esta etapa se cierra en 1967 cuando Syd vuelca toda su capacidad creativa en The piper at the gates of dawn el fundamental primer √°lbum de Pink Floyd, pieza clave de la psicodelia inglesa. Aqu√≠ las canciones de tres minutos se convierten en composiciones complejas y exigentes. El √°lbum llev√≥ al l√≠mite las posibilidades de su √©poca. Ning√ļn otro grupo, ni siquiera los Beatles (que estaban grabando Sgt. Pepper´s en Abbey Road al mismo tiempo que Floyd grababa su debut) hab√≠a sonado as√≠ antes. El disco en su totalidad puede ser concebido como un largo viaje por el cosmos y por la alucinada mente de Barrett. Se trata de una obra experimental, afiebrada y on√≠rica en la que conviven extra√Īas memorias de la infancia, historias de gnomos y espantap√°jaros, alusiones al I Ching, visiones de LSD y relatos sobre el espacio. Con esta placa Syd traz√≥ su firma definitiva sobre diversas generaciones de m√ļsicos de rock. Empezando por los propios Floyd: las armon√≠as vocales hacia el final de Bike serian luego una marca registrada del grupo que alcanzar√≠an su mayor expresi√≥n en Time (1973), lo mismo ocurre con las largas composiciones en torno al espacio como Interestelar overdrive (para comprobarlo basta con escuchar Echoes de 1971) que reflejan las interminables zapadas que el grupo interpretaba en las noches de clubes londinenses como el UFO. Un ejemplo paradigm√°tico de la relaci√≥n entre los viajes espaciales y las exploraciones lis√©rgicas, lo representa Astronomy domine el tema que abre el disco.



Dominio astronómico

Verde claro y lima
una segunda escena
una pelea entre el azul
que una vez conociste.
Flotando el sonido resuena
alrededor de las aguas heladas y subterr√°neas.
J√ļpiter y Saturno, Oberon, Miranda
y Titania, Neptuno, Titan.
Las estrellas pueden asustar.

Se√Īales luminosas ondulan, parpadean, parpadean, parpadean
Blam, pow, pow
La escalera asusta a Dan Dare
que esta allí.

Verde claro y lima
el sonido resuena alrededor
de las aguas heladas y subterr√°neas.

Otro punto a tener en cuenta es que Syd produjo en este √°lbum una temprana conexi√≥n entre el rock y la literatura. De hecho, el extra√Īo t√≠tulo del disco, que podr√≠a traducirse como El flautista a las puertas del alba, fue extra√≠do del libro para ni√Īos de Kenneth Graham Wind in the Willows. Barrett tambi√©n desarroll√≥ en The piper su particular sonido de guitarra basado en esos solos distorsionados e hipn√≥ticos, ajenos a todo virtuosismo, con los que cre√≥ una escuela. En los 90s buena parte de los j√≥venes guitarristas ingleses tomar√≠an clases con The piper at the gates of dawn.

El disco logra gran aceptaci√≥n de la prensa y es un √©xito importante dentro del underground ingl√©s. La consecuencia de este suceso, es una serie de extensas giras que terminan por colapsar el delicado equilibrio mental de Syd, quien se volv√≠a m√°s y m√°s proclive al consumo de √°cido lis√©rgico. Para darle un descanso a su l√≠der, el grupo contrata a David Gilmour, un viejo amigo de Barrett, como segundo guitarrista. Pero el floyd quinteto fue ef√≠mero. Syd pasaba la mayor parte del tiempo desconectado de todo y as√≠ se tom√≥ la dif√≠cil decisi√≥n de expulsarlo del grupo. Respecto a su alejamiento de Pink Floyd, Barrett coment√≥: “Nos separamos y hubo un gran problema. Pero no siento que Pink Floyd fuera un problema aunque tuve im√°genes nuestras recorriendo Inglaterra en una camioneta. Im√°genes feas…”

En el medio de esta traum√°tica situaci√≥n, el grupo edit√≥ su segundo disco A saucerful of secrets en el que Syd s√≥lo particip√≥ como guitarrista en un pu√Īado de temas al tiempo que Rogers Waters tomaba las riendas musicales de Pink Floyd. Sin embargo, la placa esconde un √ļltimo tema compuesto y cantado por Barrett para el grupo. Se trata de una dram√°tica despedida para sus fans titulada Jugband blues, en la que cambia la guitarra el√©ctrica por la ac√ļstica, anticipando as√≠ la tendencia dominante de su carrera solista.



Jugband blues

Es terriblemente considerado de parte de Uds. pensar que estoy aquí
Y yo estoy casi obligado a dejarles en claro que no estoy aquí
Y nunca supe que la luna podía ser tan grande
Y nunca supe que la luna podía ser tan azul
Y te agradezco que hayas tirado mis zapatos viejos
Y me hayas traído aquí vestido de rojo.

Y me pregunto quién podría estar escribiendo esta canción
Y no me importa si el sol no brilla
Y no me importa si nada es mío
Y no me importa si estoy nervioso con vos
Haré mi amor en el invierno.

Y el mar no es verde
Y amo a la reina
Y ¿ Qu√© es exactamente un sue√Īo?
Y ¿Qu√© es exactamente una broma?

La tercera etapa de la carrera de Barrett abarca dos √°lbumes solistas. El primero de ellos sali√≥ a la venta en 1970 con el ir√≥nico t√≠tulo de The madcap laughs (El lun√°tico r√≠e) y se trata de un disco ca√≥tico, fiel reflejo de la inestabilidad ps√≠quica de su creador. Por momentos Barrett desafina, canta casi dormido (como si para dejar el LSD hubiese recurrido a una monta√Īa de tranquilizantes) y pifia notas en la guitarra, mientras la banda que lo acompa√Īa pierde ocasionalmente el ritmo. Sin embargo, el talento le gana penosamente a la locura y a Barrett le alcanzan un pu√Īado de temas maravillosos para sacar el disco a flote. El sonido del √°lbum oscila entre las canciones el√©ctricas que remiten al primer Floyd (como la et√©rea No good trying o la muy psicod√©lica No man´s land) y las ac√ļsticas, caracter√≠sticas de su etapa solista que alcanzar√° su cima en su segundo √°lbum. Entre esas piezas ac√ļsticas hay algunas perlas admirables. All√≠ est√°n la on√≠rica y colgad√≠sima Golden Hair (donde Syd retoma sus puentes con la literatura bas√°ndose en un texto del exigente escritor irland√©s James Joyce) o Terrapin la canci√≥n que abre el disco y que se convirti√≥ en una de sus melod√≠as m√°s recordadas. Menci√≥n aparte merece Long Gone, maravilla que en s√≥lo dos minutos y medio conecta el folk ingl√©s con la psicodelia mediante uno de los estribillos m√°s vanguardistas que un m√ļsico hizo jam√°s. En cuanto a las letras, oscilan entre las im√°genes sin sentido, ubicadas de manera inconexa y l√≠neas dolorosamente cat√°rticas como en Late Night (“Dentro m√≠o me siento solo e irreal”).

Syd estaba completamente desbordado por sus problemas ps√≠quicos cuando en 1971 edita Barrett, su √ļltimo disco. Sin embargo, mediante una cuidada producci√≥n el √°lbum suena mucho m√°s prolijo que The madcap laughs. Esta vez Syd se inclina casi enteramente por el sonido ac√ļstico. Acaso porque le era m√°s pr√°ctico as√≠. No es dif√≠cil imaginarse a un artista atormentado que llegaba al estudio con su guitarra ac√ļstica, cerraba los ojos y cantaba como pod√≠a. De hecho, existen muchas tomas de la mayor√≠a de los temas ya que Barrett desafinaba o dejaba bruscamente de cantar sin que los t√©cnicos de sonido (y acaso ni siquiera √©l mismo) supiesen bien por qu√©. Luego los m√ļsicos que lo acompa√Īaban se encargaban de arreglar y ordenar un poco las ca√≥ticas interpretaciones de Syd quien no obstante se encontraba en un inquietante pico creativo como compositor. As√≠ lo demuestran la belleza casi naif de canciones como Baby Lemonade o Love song. Es interesante observar que las doce piezas que integran la placa son completamente opuestas a las composiciones de The piper at the gates of dawn. Se trata de temas simples, con letras extra√Īas pero mucho menos ambiciosas. Barrett conmueve con una m√ļsica m√≠nima, fragmentaria. Se lo escucha cansado y fr√°gil como si la extra√Īa calma que domina las canciones estuviese todo el tiempo a punto de ser vencida por el silencio (al cual finalmente se entregar√≠a). Un buen reflejo del disco es el tema Dominoes, bell√≠simo como una leve lluvia oto√Īal que cubre todo con su exquisita melancol√≠a.

Stars. Entre liderar una banda con ese nombre (con la que lleg√≥ a tocar fugazmente en vivo) y un tercer disco solista que nunca llegar√≠a se debat√≠a Barrett hacia 1972. Pero no era √©l, sino sus antiguos compa√Īeros quienes estaban a punto de volverse megaestrellas con la edici√≥n del genial The dark side of the moon (1973), en el que la extra√Īa luz de Syd se filtra por todas partes. Como en Brain damage donde Rogers Waters le canta: “Vos abriste la puerta y tiraste la llave, ahora hay alguien en mi cabeza pero no soy yo”.

* Nota aparecida originalmente en el n√ļmero 9 de revista La otra, cuya edici√≥n se haya completamente agotada.

** Postdata de 2012: Syd Barrett muri√≥ el 7 de julio de 2006, un a√Īo despu√©s de publicada esta nota.

martes, 20 de marzo de 2012

Mujer de azul

(Oskar Kokoschka, 1919)
Visuales LI‏


por Liliana Pi√Īeiro

Cuando la ausencia abre al dolor, la mu√Īeca es pura presencia de evocaci√≥n. Recostada sobre el azul, ofrece su cuerpo inerte como destino.

Sumisa, articulada, es apenas un pliegue para el deseo que la moldea, en un intento tan empecinado como in√ļtil, de atravesar el simulacro.

Dormir al sol


por Martha Silva

El director de este film, Alejandro Chomski, tiene un corto titulado: Escape al otro lado (1993) basado en un cuento de Adolfo Bioy Casares, “Planes para una fuga a Carmelo”. En el transcurso de esa filmaci√≥n surgi√≥ la posibilidad de filmar esta pel√≠cula que se estrena ahora. El escritor apoy√≥ el plan, pero hubo ciertos inconvenientes; en 1999 falleci√≥ y el proyecto fue dejado de lado temporariamente. Despu√©s de unos a√Īos, Chomski logra retomar esta idea.

Se trata de una comedia absurda en torno a la peque√Īa existencia, sin posibilidades de elegir otra, de una pareja constituida por Lucio Bordenave -relojero, ex bancario- y su esposa Diana -ama de casa de nombre significativo en la trama- protagonizados por Luis Mach√≠n y Esther Goris respectivamente. Ellos viven en Parque Chas, lugar laber√≠ntico y circular que tiene mucho que ver con el argumento. Corren los a√Īos 40. El conflicto gira en torno a la aparente depresi√≥n de ella, y todo lleva insensiblemente a que la joven sea internada para su tratamiento en una cl√≠nica de la zona en la que se le aplicar√° el m√©todo denominado “almagraci√≥n”, un tipo de cirug√≠a cerebral. (Los espectadores informados pueden comenzar a asociar este comienzo con las primeras pel√≠culas de David Cronemberg, pero es puramente casual).

En suma, el protagonista, con su sensatez y adoraci√≥n por su mujer, trata de “poner en hora” los acontecimientos y el desborde de los que lo circundan, incluida la siniestra familia de ella, pero los sucesos van tomando un sendero lindante con lo fant√°stico, en el escenario intrincado de Parque Chas.

Aparte de la solvencia actoral, otro acierto principalísimo lo constituye la pintura de época, el retrato de las costumbres imperantes y los edificios del momento en el que se desarrolla la acción, perfectamente elegidos..

Bioy y el cine

- Recordemos que Bioy Casares fue una personalidad ligada al cine, al que contribuyó con su literatura. Su primera colaboración fue en El crimen de Oribe (1950), versión de su novela El perjurio de la nieve, dirigida por Leopoldo Torres Rios y Leopoldo Torre Nilsson.

- En los a√Īos 60, junto a Borges y Hugo Santiago, Bioy desarroll√≥ el argumento de Invasi√≥n, m√≠tico film dirigido por Santiago.

- Una notable visión anticipatoria de la segregación hacia los viejos se da en La guerra del Cerdo. Gran sabiduría en el guión que no fue del todo aprovechado por Torre Nilsson (1975).

- Otra esperanza (1984-1992) es un film que transcurre en un siniestro sanatorio en el que se usa el dolor como fuente de energ√≠a. Fue invitada al Festival de Berlin; su directora –Mercedes Frutos- no pudo llevarla por problemas econ√≥micos.

- Ponemos especial √©nfasis en El sue√Īo de los h√©roes (1997), dirigida por Sergio Ren√°n, una hermosa pel√≠cula con un final de imponente belleza e in√©dito elenco.

Parad√≥jicamente, La invenci√≥n de Morel, el libro m√°s significativo de Bioy Casares, nunca fue abordado por el cine. Quiz√°s sea dificultoso su traslado, aunque vimos una hermosa versi√≥n teatral con enormes t√≠teres en el Centro Cultural Borges, a la que asistiera el autor, ya en sus √ļltimos tiempos.

lunes, 19 de marzo de 2012

Clarín roba bases de datos de las cuentas bancarias para imponer suscripciones compulsivas


El ajustazo que no fue



por Oscar Cuervo

En los √ļltimos d√≠as hemos asistido a una sorprendente seguidilla de desmentidas del diario La Naci√≥n, t√°citas admisiones de que anteriormente hab√≠an puesto en tapa noticias falsas. Primero fue Lorenzetti el que tuvo que desmentir que hablara de falta de libertad de expresi√≥n en relaci√≥n a este gobierno (en realidad se refer√≠a al terrorismo de estado). Despu√©s La Naci√≥n tuvo que desmentir que la DAIA hubiera negado un comunicado manifestando su preocupaci√≥n por la nota antisemita de Carlos Pagni del lunes pasado (el propio presidente de la DAIA dijo al aire en el programa de V√≠ctor Hugo que su entidad estaba muy preocupada por el tono antisemita de ese art√≠culo). Al otro d√≠a tuvo que desmentir la noticia de que el gobierno hab√≠a censurado una entrevista de Longobardi a Alberto Fern√°ndez en C5N, cuando en el propio programa de Longobardi en Radio 10 Longobardi, Fern√°ndez y Hadad (due√Īo de la radio y de C5N) bromearon en el aire quitando veracidad a la denuncia de censura. A los dos d√≠as dijeron que Dilma Roussef criticaba la inflaci√≥n en Argentina, cosa que tuvieron que desmentir medio d√≠a m√°s tarde cuando el gobierno brasilero neg√≥ tal intromisi√≥n en los asuntos argentinos. Verbitsky en su columna de ayer en P√°gina pone la noticia en su contexto preciso:

"No es casual que los dirigentes sindicales que se reunieron con Dilma Rousseff le hayan mencionado el ejemplo argentino, como reverso de la pol√≠tica econ√≥mica que sigue Brasil. En 2011 la econom√≠a brasile√Īa creci√≥ algo menos que el promedio de los pa√≠ses que integran el Grupo de los 20 (2,7 por ciento de Brasil contra 2,8 por ciento del G-20). Pero la diferencia se agiganta con los tres pa√≠ses del Grupo que m√°s crecieron: la Argentina (9,5 por ciento), China (9,2 por ciento) y la India (7,3 por ciento). Dilma se reuni√≥ por m√°s de dos horas con los dirigentes de las seis centrales sindicales de su pa√≠s, quienes se quejaron por la desindustrializaci√≥n, consecuencia de la apertura financiera y el flujo masivo de capitales especulativos, que produjo un persistente atraso cambiario, al estilo argentino de la d√©cada pasada. Los sindicalistas le opusieron el ejemplo de la Argentina, donde el mayor crecimiento se da en las exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial (MOI). Uno de los asistentes dijo que Dilma replic√≥: “¡Pero la Argentina tiene 20 por ciento de inflaci√≥n!”. Esa referencia a la inflaci√≥n fue el eje de la cobertura en la prensa argentina que, en cambio, ignor√≥ el encomio sindical al modelo argentino. Dilma “nos dio una clase sobre lo que est√° haciendo, pero todas las medidas son lentas y el pa√≠s est√° quebrado”, dijo Paulo Pereira da Silva, el l√≠der de For√ßa Sindical, la central obrera creada por Lula".(Nota completa)

De una desmentida a la otra, uno se pregunta si los lectores de La Naci√≥n deber√≠a adoptar un prudencial  "per√≠odo de ventana" antes de dar por buenas las noticias que leen en su diario. O si acaso el lector de La Naci√≥n prefiere intoxicarse con informaci√≥n ficticia que responda a sus propios deseos, una realidad paralela en la que Alberto Fern√°ndez es censurado, Dilma Roussef se queja del Indec, la DAIA aplaude el antisemitismo de Pagni y el presidente de la Corte Suprema hace saber que en Argentina se persigue a los disidentes.

Ahora le toca el turno al ajustazo m√°s anunciado de todos los tiempos. Desde diciembre, cuando el gobierno anunci√≥ su decisi√≥n de revisar su pol√≠tica de subsisdios, La Naci√≥n y Clar√≠n empezaron a poner en tapa el anticipo de enormes aumentos en los servicios p√ļblicos, aumentos que a√ļn no se produjeron pero que ya fueron informados varias veces. El gobierno decidi√≥ hacer recortes en sectores muy restringidos, aquellas empresas y barrios residenciales que por su posici√≥n privilegiada no merecieran seguir siendo subsidiadas por los fondos p√ļblicos. Lo que los diarios de derecha informaron en tipograf√≠a de cat√°strofe  era, a la vez que un mega ajuste, una admisi√≥n del fracaso de la pol√≠tica de subsidios que durante a√Īos sostuvo el kirchnerismo para fomentar la reactivaci√≥n de la econom√≠a. Ni una cosa ni la otra: la pol√≠tica de subsisdios no se abandon√≥ y el bestial ajuste a los sectores populares no ocurri√≥. Lo √ļnico que se mantiene en pie es lo que el gobierno anunci√≥ en diciembre: en esta etapa ya no es justo subsidiar a determinadas empresas y sectores sociales pudientes. Tambi√©n la prensa de derecha mostr√≥ mucha ansiedad para anticipar un brutal aumento del boleto de colectivos, cosa que no ocurri√≥ ni parece que vaya a ocurrir por ahora. Lo √ļnico que aument√≥ brutalmente es el pasaje del Subte al d√≠a siguiente que Macri se hizo cargo de este servicio (y despu√©s del aumento brutal, Macri se deshizo de los subtes).


Ahora lleg√≥ el momento de admitir que la noticia del ajustazo a los servicios p√ļblicos no llegar√°. Pero La Naci√≥n encontr√≥ la forma de desmentirse sin que se note: no es que el diario haya anticipado una noticia falsa, sino que el gobierno "frena" o "se echa atr√°s" en el recorte de los subsidios. De modo que, en lugar de admitir el reiterado enga√Īo que le infligi√≥ a sus lectores, el diario informa ahora una marcha atr√°s del Poder Ejecutivo.

domingo, 18 de marzo de 2012

Angel de la ciudad



Mi preciosa mujer,
¿qu√© te pasaba ayer?
dime hoy qué te pasa
Yo, yo no supe qué hacer
sólo pude correr
a estar solo en mi casa.

Vos, ayer
no confiaste en Dios
yo perdía la voz
y los dos en el medio de este baile.
S√© que otro a√Īo se fue
un balance sin fe
que pintó
de color
el dolor
mas tu amor no se acaba.

Ven, √°ngel de la ciudad,
te quiero de verdad,
no me importa la m√°scara que pintes en tu cara
pero ven, ven, ven,
que te quiero abrazar
no es malo necesitar
un amigo
un cari√Īo
ser un ni√Īo
o ser libres en la cama.

Vos, ayer
no confiaste en Dios
yo perdía la voz
y los dos en el medio de este baile,
déjame creer, que esto sólo pasó ayer.

Mi preciosa mujer
¿qu√© te pasaba ayer?
dime hoy qué te pasa
Yo, yo no supe qué hacer
solo pude correr
a estar sólo en mi casa.

Vos, ayer, no confiaste en Dios
yo perdía la voz
y los dos en el medio de este baile
déjame creer que eso sólo pasó ayer
y hoy por suerte no es ayer.

A lo Waters


So ya
thought ya
might like to
go to the show.
to feel that warm thrill of confusion,
that space cadet glow?



Pink Floyd, el más conocido y el menos también.
The wall, el disco más conocido y Obscured by clouds, el menos conocido también.
Hoy a la medianoche en La otra.-radio. FM La Tribu. 88,7. Online.



Tengo un peque√Īo libro negro
con mis poemas escritos
tengo una bolsa con un cepillo de dientes
y un peine adentro
cuando soy un buen perro, algunas veces,
me echan un hueso.
Tengo bandas el√°sticas
sujet√°ndome los zapatos
tengo dolor en estas manos hinchadas
tengo trece canales de mierda
para elegir en el televisor
tengo luz eléctrica
y tengo una segunda visión
tengo sorprendentes poderes de observación
y por esa razón sé
cuando trato de hacer contacto
contigo por teléfono
que no habr√° nadie en casa.

Tengo la obligación permanente de Hendrix
Y el inevitable ojo de aguja ardiente
en mi camisa de satén favorita
tengo manchas de nicotina en mis dedos
tengo una cuchara de plata en una cadena
tengo un soberbio piano para
hacer descansar mis restos mortales.

Tengo salvajes ojos penetrantes
y tengo un fuerte deseo de volar
pero no tengo lugar donde volar
oooh baby, cuando tomo el teléfono
sigue sin haber nadie en casa.

Tengo un par de botas Gohills
Y tengo mis raices marchitas.

s√°bado, 17 de marzo de 2012

Los Z - Parte 4

por Lili√°n C√°mera


Todo comenz√≥ despu√©s de la tormenta que casi destruy√≥ la ciudad. Un silencio sobrecogedor gan√≥ las calles cuando el fluido el√©ctrico nos dej√≥ a oscuras por varios d√≠as. Quiz√°s vino en el agua o a trav√©s del aire como un polen maligno. Los s√≠ntomas eran difusos: dolor de cabeza, fiebre, a veces una ligera tos, como cualquier gripe. Despu√©s apat√≠a, un cansancio enorme que obligaba a estar en cama con las persianas bajas, porque la luz se volvi√≥ intolerable. Las extremidades parec√≠an hinchadas, tumefactas, pero lo peor era el rostro. Al principio peque√Īas manchas, luego una explosi√≥n de verrugas o algo parecido a unas excrecencias. Nadie iba a trabajar ni com√≠a, menos a√ļn sal√≠a de sus casas. As√≠ la ciudad se fue apagando, la basura y la desidia lo ganaron todo. Los meses rodaban con lentitud y los espejos se fueron rompiendo casi sin querer uno a uno.

Despu√©s un d√≠a empez√≥ la reconstrucci√≥n. Sin decir palabra, en medio de ese silencio hubo sonidos de pasos, las manos se pusieron a la obra y la electricidad se recuper√≥. No pas√≥ mucho hasta que el transporte llev√≥ a cada quien a su trabajo, la rutina se reestableci√≥ de alguna manera aunque algo hab√≠a cambiado para siempre. Ahora no hace falta hablar para comunicarnos, la carne encontr√≥ otro modo de dar su mensaje. Por fin somos una verdadera comunidad aunque hubo que cambiar algunos h√°bitos de alimentaci√≥n. Borrados de un yo marchamos como las hormigas, tal vez ajenos a una l√ļcida singularidad pero por cierto m√°s eficaces.

(¿Fin?)






Imagen: ©Pilar Zeta - "The Effect of Absurd memories" - Created for the OUTLAND Collective's exhibition 'Beyond'