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martes, 3 de febrero de 2026

Folklore: ritual y disputa


por Liliana Herrero

Los festivales folklóricos en el verano argentino convierten los conocidos arquetipos de la cultura criolla en un caso de la industria cultural. Ubican la tradición en forma de ritual, con la reconocida atadura comunitaria que produce un acto de culto, con su fuerza recurrente y brillante. En el rito se cree que el pasado irrumpe entre nosotros diáfano, sin mediaciones, sin problemas, sin oscuridad, ya que está vinculado a la interpretación literal del pasado y a la creencia en la ausencia de conflicto, de ahí su fuerza y de ahí su admirable error. Todo aquel que intente señalar que el pasado es un debate o una querella comete de inmediato una herejía. Cuando ese público percibe que alguien quiere hacer del pasado otra cosa que no sea controlable o invocable fácilmente procede a hacerse cargo en la forma del repudio. Como lo expresan las locuciones que dan apertura a estos festivales, se revela una gran certeza en ese aquí y ahora que, con fatalismo espacial y temporal, enlaza generaciones de una manera ineluctable. En su nombre reaccionan agitadamente, no solo si parece amenazado el canon de la tradición, tanto en lo que se cante como en lo que se diga, sino el derecho de las masas a reformarlo. Porque es necesario advertirlo: el propio debate entre tradicionalistas y modernos pertenece al corazón mismo de la tradición entendida así, como construcción oficial, tanto del estado como de los medios de comunicación masivos. Se explicite o no, es un verdadero debate político.

domingo, 30 de noviembre de 2025

Liliana Herrero / Antideserción

Patologías Culturales


“El arte que no molesta, ¿cómo lo tendríamos que recibir? El arte que no clava un puñal… ¿Por qué no pensar que el arte tiene que hacer sangrar? Yo soy la hija de la lágrima, vos sos el hijo de la lágrima. Yo quiero eso; quiero molestar, quiero molestarme. Y quiero no estar conforme”.
 



lunes, 10 de noviembre de 2025

Fuera de lugar

Liliana Herrero presentó su nuevo disco en el Teatro Roma de Avellaneda


Al principio está la voz y la voz sale del cuerpo y la voz es el cuerpo. Sosteniendo el sentido de las palabras, la voz es de manera directa el cuerpo de la cantora, que un mismo movimiento trae hasta nuestros oídos desde el fondo de sus cavernas, sus mucosas y cartílagos, como si su misma piel tapizara la carne interior y la palabra cantada. La voz del cuerpo canta la lengua materna, lengua materia, lengua madre. 

En apenas noventa minutos la voz de Liliana Herrero trabaja en las palabras, en los silencios y los cortes. En el aire del teatro Roma invoca a las otras voces: Char, Parodi, Yupanqui, Spinetta, García, Susy Shock, Mocchi, Carnota, González... Cabrera, Fandermole, el Cuchi, Leda, Cardozo, Hernández y el propio Fierro. 

Canta:

me pongo aquí, aquí 
me pongo aquí, aquí 
aquí a cantar 
al compás del pensamiento
pensamiento extraordinario 
solitario, solitario el hombre 
solitario 
una pena 
una pena desvelada al ave 
una ave solitaria la vihuela 
una pena desvelada la vihuela 
refrescada la memoria consolada 
desvelada, solitaria canta la vihuela 
cantan santos milagrosos 
canta santo entendimiento 
ayuda, ayuda 
dios a la vista, la lengua ruda 
añuda, añuda a la pena 
el hombre la ve 
aquí a cantar

 

Cantar no hace de nadie parte de una conciencia única, los hace a todos mucho más libres saberse parte de una comunidad. El encuentro de las voces que enhebran un nosotros cada vez que cantamos, la voz y las voces, cada vez que cantan, parecidas a esos sapos que en la noche austera de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo. La voz se afinca en un aquí pero sale de sí, fuera de sí, fuera de lugar. No para retirarse, no para desertar, no, para salir al aire en la  noche de los pantanos. Como esos sapos, la comunidad se hace cantando, atraviesa el tiempo, guarda la memoria y reaviva el aliento.

martes, 9 de mayo de 2023

Mirada BAFICI

Oscar Cuervo y Maxi Diomedi en Patologías Culturales: lo mejor y lo peor del reciente festival

Pasó una nueva edición del BAFICI. Conversamos con Maci Diomedi sobre algunas de las películas que se destacaron en una programación cada vez más devaluada. ¿Eso quiere decir que no hay perlas? No, las hay y aquí pueden asomar a algunas de ellas. Hallazgos como Terminal Young y el insólito universo de Lucía Seles, sorpresas como Clorindo Testa de Mariano Llinás, confirmaciones como Los convencidos de Martín Farina o bellezas musicales del pensar como Canción sobre canción de Fernando Arca. Para escuchar acá:
 

miércoles, 21 de agosto de 2019

Si pudiera explicar...


"Yo quería un disco metafísico"

Junto a Maximiliano Diomedi un feriado de abril fuimos a la casa de Liliana Herrero para hablar en profundidad sobre su disco Canción sobre canción. Pasamos una tarde conversando de arte, política y lenguaje(s). Acababa de llegar del Contracongreso de la Lengua en Córdoba y de una visita a Milagro Sala en su prisión domiciliaria. La charla no tiene desperdicio.

Este 2019 Liliana editó Canción sobre canción, un disco en el que interviene la obra de Fito Páez no para afirmarse en lo ya cristalizado, sino – como viene haciendo desde siempre- para perderse en lo que puede ser, en lo que está sugerido.

“La clave está en la palabra sobre”, nos dijo Liliana Herrero. Y es cierto. Si la música está hecha de miles de capas superpuestas (melodía, ritmo, armonía, timbres, letra, voz, intención… en fin, todo lo que hace al sentido de una canción), ella, a la vez que le sustrae capas a las composiciones originales, le suma nuevas posibilidades. Esto quiere decir que no es cualquier intervención la suya: es una que subraya y omite, que abre y borronea, que se aventura al diálogo y fuerza nuevas lecturas. Estamos frente a un disco que piensa la obra de Fito como nadie quizás hasta el momento. Uno de sus mayores desafíos ha sido (y será) acompañarnos a desaprender el original para que nuestros oídos modifiquen lo que reconocen como el paisaje Páez (que ya es parte del aire). Liliana lleva la voz cantante no sin miedo, no sin el riesgo que implica entrar a una obra que al tener sus propias reglas podría haberla expulsado (nunca habría que perder de vista que las obras también ejercen derecho de admisión, incluso las más abiertas). Eso no sucedió porque sabe lidiar con este tipo de composiciones (y compositores). A este disco hay que escucharlo poniendo la oreja entre lo que se remarca y lo que se deja de decir, entre la vida y la muerte, entre la calidez del hogar y el peligro de la intemperie. Hay que escucharlo atentos al sobre, pero también en el entre.

Junto a Maximiliano Diomedi fuimos a su casa y pasamos una tarde conversando de arte, política y lenguaje(s). Acababa de llegar del Contracongreso de la Lengua en Córdoba y de una visita a Milagro Sala en su prisión domiciliaria. La charla fue en abril. En el medio pasaron muchas cosas, sobre todo a nivel social y político (elecciones primarias incluidas), pero ninguna que obligue a rever alguno de los conceptos expresados.

- La lengua es un colador -nos decía Liliana-. Si no fuera un colador, ¿por qué Fito en un tema habría puesto: "Si pudiera explicar"? Esa es una expresión maravillosa. En el caso específico de la lengua, en relación a este disco, la frase clave es: "Si pudiera explicar". Esto pone en cuestión la pretensión de la lengua de capturar en el habla lo que existe. Por eso para mí es difícil escribir con el arroba, la x o la e, porque siempre hay algo que cae, algo que está roto, que está quebrado, que no alcanza. En su esencia la lengua no es inclusiva. Esto lo dije en el Contracongreso de Lengua en Córdoba y una señora me dijo: "Use la e". Y yo dije: "Espérenme, no puedo resolverlo". Pero entiendo que son planos distintos, ¿cierto? Uno es un plano de lucha política (aunque muchos grupos feministas no lo piensen así) y otro es el plano de la condición humana misma y de la pretensión de la lengua de capturar lo que existe.



- Además, uno no maneja el habla, de manera que más que la dificultad de querer manejar el arroba, la x o la e, es la dificultad de querer manejar algo que es indómito.

- Por eso, es un colador. Insisto con la idea de colador. Se escapa por todos lados, porque sino no existiría la expresión "Si pudiera explicar". Y le agrega: "Lo hice para quebrarme a mí". Mirá que interesante eso. A mí me parece extraordinaria esa frase. Si fuese inclusiva la lengua en sí misma no necesitaríamos decir: "Si pudiera explicar", o "cómo te explico", o "no sé cómo decirlo", tantas frases cotidianas que utilizamos y no percibimos la dimensión de invalidez que tiene la lengua. "Olvidada invalidez", como dice Fernando Cabrera.

- Otro especialista en la lengua.

- Absolutamente. Él quiebra también. Tengo que encontrarle una idea a la idea de quebradura, porque puede entenderse, por mi modo de cantar más bien trágico, que la quebradura está necesariamente ligada al dolor, pero puede estar ligada también a la idea de felicidad. Entonces, tengo que encontrar un pensamiento sobre eso.

Si quieren leer la muy extensa entrevista completa, la encuentran en la nueva página web de Patologías Culturales, clickeando acá.

También pueden escuchar el podcast acá:

lunes, 22 de abril de 2019

Dar media vuelta y ver

Liliana Herrero en La otra, para escuchar clickeando acá


Este programa fue una fiesta para todos lo que hacemos La otra y justo coincidió con los primeros minutos de la jornada en la que Liliana Herrero cumple años. Una fiesta de la sensibilidad y la inteligencia, por la conversación que mantuvimos con ella, donde hablamos no solo del disco recientemente salido Canción sobre canción, sobre temas compuestos por Fito Páez, en el que Liliana piensa las canciones cantándolas -hablamos no solo de Fito, sino también de Cabrera y de Spinetta-: esto es, después de todo, lo que el título del disco significa. El que el programa fuera una fiesta no excluye los momentos de seriedad y de preocupación, así como el hecho de que se centrara en la música no excluye ni el silencio ni una mirada hacia la política entendida como construcción de comunidad.

Por eso, incluso el espacio que semanalmente reservamos a la columna de análisis político esta vez lo dejamos en la voz de la propia Liliana:

"Si uno escucha a Milagro, sale con una fuerza enorme, una inyección de optimismo, de preparación para la batalla. Yo no he perdido esta preparación para la balla, solo que distingo los planos. Me gusta hacer esa distinción porque es necesaria. Tal vez el arte tenga una disposición más ligado a la condición humana que a las negociaciones de la época. No es epocal, es eterno el horizonte artístico. Pero eso no lo salva de la época, la época está y constituye un sujeto que quiere cambios. Bueno, yo soy una persona que quiero cambios. (...)

"Yo sé que hay compañeros presos, que hay un poder judicial absolutamente deshecho, que hay negociaciones e intervenciones entre embajadas extranjeras, políticos y jueces. Por eso me parece que nosotros somos, al decir de Fogwill, unos pichis en relación a lo que efectivamente acontece en estas relaciones de la política, de las alianzas, el dinero, las espías, las escuchas. Me parece que es mucho más grave que lo que nosotros imaginamos. Muchísimo más grave. Y eso con una coraza mediática muy poderosa que hace que nos enteremos poco y nada de lo que pasa, salvo que estés en el corazón de la política, que no es mi caso. De las negociaciones quiero decir, no del corazón de la política en el sentido de la polis o de lo que le preocupa a las personas, a la señora de al lado, no. Pero en el sentido de lo que ocurre... no voy a decir supersestructuralmente, porque no sé si es superestructural, me parece que  es una red que ya se ha metido en el corazón también de las personas aunque no intervengan en ella. Entonces no me parece que sea algo superestructural, me parece que, al contrario, es una diseminación del horror, que está anidando en corazones populares muy fuertemente, que terminan en linchamientos, terminan en quemas de casas, terminan en el rumor, terminan apresados por las redes. Las redes son muy peligrosas, muy peligrosas. Y uno tiende a creer lo que se dice en las redes y es un error enorme eso. 

"Todo eso forma un panorama de disolución de lazos que eran en otras épocas actos felices. Ahora me parece que generan actos condenatorios, actos de retiros individuales. Si le ponemos un nombre a eso es la disolución de un territorio y de un tiempo. ¿Cuál es el tiempo que estamos viviendo entonces? Yo no sé si comprendo bien. Yo no sé si comprendo bien...".

Y esto es solo una parte de una extensa reflexión sobre los peligros como comunidad nos asedian y también de los momentos que nos hacen felices, en la música y en la construcción de comunidad, desde las canciones de Spinetta hasta las casas construidas por Milagro Sala. En esa oscilación entre el peligro y el cobijo transcurrió un programa que, para los que lo hicimos, ha sido una fiesta.

Ustedes lo pueden escuchar descargándolo acá.

domingo, 21 de abril de 2019

Si pudiera explicar...

Liliana Herrero hoy a las 12 de la noche en La otra.-radio. FM 89,3, online aca.

Liliana y Fito: foto de Nora Lezano

En la primera entrevista que concedió a revista La otra en 2011, Liliana Herrero decía:

- Yo entiendo que la interpretación es desarmar algo ya hecho y ver si tiene alguna voz nueva para hablarnos. Las canciones dialogan con el mundo contemporáneo aún cuando no pertenezcan a él, aunque pertenezcan a un pasado muy remoto. Esas son las más fáciles de desarmar para mí. Es más complejo cuando te encontrás con canciones de autores contemporáneos que ya están muy arregladas, y entonces es difícil volver a intervenirlas. En general lo intento, a veces me sale y a veces no.

- ¿Y de qué modo lo intentás? - le pregunta Maxi Diomedi.

- Acá en casa con el piano o con los músicos con los que trabajo. Voy tratando de pensar algo que no estaba pedido. Las canciones a veces no piden nada, pueden ser cantadas como son o como han pasado a la historia. ¿Qué sabe uno cómo son o cómo es la forma estrictamente original de un tema? Pero sí puede armar  y desarmar, es como exhalar e inhalar, es como una respiración que a veces tienen los temas. A veces se prestan más que otros para hacerlos estallar, a mí me parece que al hacerlos estallar, al intervenirlos, aparecen nuevas posibilidades. Lo cual no desmerece a la canción en su formato original, al contrario, una canción es poderosa cuando permite una nueva interpretación. Ya cada uno verá qué hace con la historia, con ese puñado de canciones que tiene la cultura musical de un país.

En la perspectiva que dan los ocho años transcurridos desde aquella conversación, puede advertirse que las inquietudes de Liliana son persistentes, que siempre se refieren a una interrogación sobre el propio ser de lo que ella hace: cantar. Pero también que con el correr de los años no esquiva riesgos. Acaba de publicar Canción sobre canción, el disco integrado por canciones compuestas por Fito Páez sobre las que ella obra de la manera descripta en la charla de 2011. No vamos a decir que se trata de "covers" sin desmoronar la línea de pensamiento que estamos intentando trazar. Liliana busca en esas canciones una hendija para hacer atravesar una respiración que ella aporta y que hablan del mundo contemporáneo. Pero lo hace esta vez con canciones de un pasado demasiado reciente, demasiado cercano a su constitución como intérprete: la obra de Fito, quizá el principal responsable de que ella se haya dedicado a cantar en público.

Si pudiera explicar
si pudiera explicar...
Lo hice para quebrar
Lo hice para quebrarme a mí.

La cercanía es obvia: Liliana empezó hace un poco más de 30 años una obra discográfica con dos discos producidos por Fito, en los que él aportaba sonoridades inauditas, muy propias de los años 80, a canciones del repertorio folclórico. Liliana entonces se entregaba a la voluntad de juego de Fito con esa tradición. Hoy Fito pertenece ya a la tradición de la música popular y a la propia tradición de Liliana y ahora ella hace un disco donde él juega el papel de compositor y ninguno más, dado que no interviene en absoluto en los arreglos ni en la producción artística de los temas. Es inevitable reconocer el dibujo de una inversión en el tiempo transcurrido entre aquel comienzo y este presente y, a la vez, esa inversión no desmiente su fidelidad a las preguntas básicas con las que ella se aproxima a pensar la música popular y su propia posición en ella.

Pero hay algo más: Liliana piensa el lugar del canto en el mundo. ¿Cómo es que el mundo espera las canciones o como las desespera? ¿Qué pueden aportar ellas a un mundo por momentos desesperante?

Liliana no solo piensa y canta en ello. También interviene en la época de otros modos, en cuanto ella se lo reclama. Se desvela por el momento que atraviesa nuestra comunidad y nuestro territorio y no quiere desligar su voz de estos dos fundamentos. Interviene, aunque sabe que existe una tensión permanente entre el nivel de la política y el de la música. Tensión que no es disociación sino lucha, encuentro y desaveniencias. El arte y la política son dos modos de ser en la época y más allá de ella, que se reclaman y a veces se recelan. Toda esta inquietud se oye en su canto.

Por eso ella tanto canta a Fito como visita a Milagro Sala, une las puntas de un mismo lazo, así como testimonia en un proceso judicial para denunciar un genocidio cultural del que fue testigo después de un llamado por el que estuvo esperando desde 1977 o imagina escenarios posibles para nuestro futuro inminente.

No pasa el tiempo 
no pasan los años
Se pasa el año 
se pasa volando
Ya no hay mas nadie 
que pueda alcanzarnos.

Juega con las paradojas que propone una canción de otro de los compositores a los que se liga con fidelidad, porque en sus canciones encuentra el mismo tipo de temblor que a ella la conmueve.

De todo eso vamos a estar hablando hoy a las 12 de la noche en La otra.-radio, FM 89,3, RADIO GRÁFICA, online acá.

sábado, 9 de marzo de 2019

Dejarlas Partir



La moneda en la vida de Juan
Chico Buarque, los lentes
la estatua de sal
el suicida y su gato irreal
lo que fue, lo que es
lo que ya no será.

Si pudiera explicar
si pudiera explicar
lo hice para quebrar
lo hice para quebrar
lo hice para quebrarme a mí.

Los espíritus de la ciudad
donde nadie descansa
Narciso y el mar
donde caen las almas quizás
la Verónica, Ámbar
el último track.

Si pudiera explicar
si pudiera explicar
lo hice para quebrar
lo hice para quebrar
lo hice para quebrarme a mí.

Cada punta del lazo
que une a la muerte y el cenit
quiero dejarlas partir
creo que viven en mí.

La ilusión de una calle al final
y después del amor
nunca nada es igual
no podía dejarlo pasar
todo lo que hemos hecho fue para quebrar.

Si pudiera explicar
si pudiera explicar
lo hice para quebrar
lo hice para quebrar
lo hice para quebrarme a mí.


lunes, 2 de julio de 2018

Filosofía, noche y niebla (la kermesse oficial y la filosofía sin permiso)

Intervienen la participación del No-no Rozitchner en la Noche de la Filosofía Oficial y él huye en busca de la Seguridad



El sábado pasado el macrismo organizó una llamada "Noche de la Filosofía" a cargo del inquisidor oficial Hernán Lombardi en el Centro Cultural Kirchner. Participaron varias figuras, figuritas y figurones del establishment académico y chantas varios, como el macrista foucaultiano Tomás Abraham. También acudieron algunos intelectuales desprevenidos, que se dieron cuenta cuando ya era un poco tarde que esta congregación sofística era una mascarada para disimular la naturaleza persecutoria del régimen. Por esta razón, estos intelectuales desprevenidos decidieron modificar sus intervenciones y prepararon declaraciones en repudio a los despidos de Télam y exigiendo la reincorporación de los trabajadores. Fue el caso de Pablo Alabarces y Diego Singer.



Al intentar hacerlo, advirtieron que el simulacro orquestado no toleraría semejante desvío de los propósitos oficialistas. Una oficiala de Lombardi llamada Marcela Boeris, involucrada en la organización de la kermesse, ordenó bajar el volumen de los amplificadores durante la lectura del texto. Alabarces reaccionó: “¿Podés subir el volumen?”. Su pedido no fue satisfecho. Cuando Diego Singer decidió ceder la palabra a un grupo de los trabajadores despedidos, la oficiala Boeris ordenó directamente cortarles el sonido. “Esto es un claro acto de censura”, denunció otro de los participantes, Alejandro Boverio. El documento estaba firmado por Singer, Alabarces, Boverio y por Ezequiel Adamovsky, Lucía Alvarez, Esteban Buch, Diego Escolar, Maristella Svampa, Darío Sztajnszrajber, Horacio Tarcus y Pablo Wright, entre otros. “Nos preguntamos qué tipo de rol tenemos que cumplir en un encuentro del que Lombardi se jactó durante la misma entrevista en la que presumió de los despidos” se inquietaba Alabarces al darse cuenta cuál era la ceremonia en la que fueron implicados. Otra de las participantes, Lucía Álvarez, les cedió el tiempo completo de su exposición a los trabajadores de TELAM. Boverio se cruzó desde la Noche Oficial hacia la que se organizó en TELAM, "No regalamos ni la noche ni la filosofía".

El que no la pasó bien fue el filósofo presidencial No-no Rozitchner quien, al ver que su stand up estaba siendo intervenido por un colectivo que repudiaba la mascarada, salió de la sala a buscar Seguridad. Literal y metafóricamente, el pedido de auxilio de Rozitchner a los agentes de seguridad terminó siendo la exposición reveladora de la verdad de esta noche de la Filosofía Oficial.



Intervención del Colectivo El loco Rodríguez a este "pensador" canalla.

Porque la filosofía se hace sin permiso....
Sabado 20:30hs

"Acabamos de interrumpir la disertacion de Alejandro Rozitchner.
Con este texto:

La filosofía se hace sin permiso,
La filosofia interrumpe

la inercia-mundo
la normalidad

¿Cuánta expropiación vamos a soportar?

Interrumpirte Alejandro
no es un escrache,
es un acto de respiración
contra la vida que vos y tu gobierno nos ofrecen

Producen dolor
Producen deuda
Producen asfixia

¿Cuánta expropiación vamos a soportar?

Despiden a 354 trabajadoras y trabajadores e invitan a "la fiesta del pensar"
y nuestros doctores filósofos asisten, colaboran y trafican sus marquesinas.
Cuánta comodidad, señores,
cuánto terror metido en el cuerpo.
llegará el día en que paguen caro el dolor que producen
La fiesta no es de ustedes,
la noche no es de ustedes,
La filosofía no es de ustedes,
y no está acá,
se hace mucho mejor aqui a pocos metros
donde se grita
nadie sobra en TELAM.


Colectivo El Loco Rodriguez".

Mientras tanto en TELAM, junto a los trabajadores despedidos, el mismo sábado un grupo de intelectuales llamaron a otra noche de la filosofía:

NO REGALAMOS LA NOCHE NI LA FILOSOFÍA

En la kermesse neoliberal, se ofrecen distracciones para todo tipo de públicos. La filosofía también puede ser convocada a prestar sus servicios en el “ágora del diálogo”, una vez que la máquina productora de consenso obligatorio ha hecho su trabajo, suprimiendo las aristas más punzantes de la conversación como pasión pública. La confrontación de ideas y la expresión de diferencias reales no está a la orden del día, y pretende ser suprimida como “orden en la noche” (donde todos los gatos son pardos), en La Noche de la Filosofía. La filosofía se transforma en un discurrir de palabras vacías cuando es convocada al “coversódromo” neoliberal, que la necesita como alimento espiritual sin proteínas para hacer olvidar que una política de destrucción de los cuerpos y las mentes –a través del ajuste y los despidos masivos, de la expansión de la pobreza, de la persecución de las disidencias, del endeudamiento y la hipoteca del futuro, del asesinato selectivo, de la coronación de una voz monolítica en la escena mediática– no es amiga del pensamiento. El macrismo no es amigo del pensamiento. Despide periodistas para ahogar voces públicas mientras hace gala de un ágora colectiva. No le dejamos ni la noche ni la filosofía.

Firman: Gabriel D’Iorio / Mariana Gainza / Evelyn Galiazo / Gillermo Korn / Silvio Lang / María Pía López / Bruno Nápoli/ Cristián Sucksdorf / Diego Sztulwark / Diego Tatián / Javier Trímboli / Julián Ferreyra/ Paula Fleisner / Guadalupe Lucero / Noelia Billi / Virginia Cano / Gonzalo Santaya / Natalia Lerussi /Natalia Taccetta / Alan Patricio Savignano / Matías Soich / Iván Paz / José Hage / Gustavo Míguez / Anabella Schoenle / Florencia Abadi / María Natalia Catarelli / Paula Teijeiro / Mariana Santángelo / Esteban Bieda / Lucas Soares / Milton Laufer / Daniela Losiggio / Esteban Dipaola / Luciano Nocetto / Natalia Buacar / Pablo Roffé / Luis Ángel Castello / Marcos Perernau / Nayla Vaccarezza / Magalí Haber / Verónica Kretschel / Andrés Osswald / Mariano Gaudio / Pablo Pachilla / Malena Nijensohn / Valeria Sonna / Ezequiel Ludueña / Rafael Mc Namara / María Inés La Greca / Matías Farías / Laura Galazzi / Esteban Mizrahi / Carolina Faber / Mariela Solana / Muriel Vázquez / Martín Diese / Jorge Lucero / David Martín / María Martini / Mariana Colombo / Marcelo Raffin / Juliana Udi / Lux Moreno / Alejandro Kaufman / Juan Pablo Sosa / Luciano Lutereau / Mariana Casullo / Elsa Ducaroff / Rosana Sasubrino / Macarena Marey / María José Melero / María Giannoni / Gloria Arbones / Jazmín Ferreiro / Lucía Belloro / Bárbara Aguer / Horacio González / Diana Gómez / Luis Dib / Juan Nesprías / Nancy Miranda / Daniela Sueta Rozas / Solange Heffesse / Mariana Baxter / Carolina Mamilovich / Rodolfo Petriz / Gastón del Bono / Romina Rodríguez / Augusto Romano / Federico Pozzi / Gustavo Ruggiero / Cintia Córdoba /Rocco Carbone / Sebastián Russo / Gisela Catanzaro / Alejandra Rodríguez / Paola Miceli / Eduardo Rinesi / Natalia Vozzi

Palabras de apertura de Horacio Gonzalez:

González se manifestó emocionado por expresar la palabra "filosofía" junto a los trabajadores y citó un pasaje de Hegel:

"El ser humano es esa noche, esa nada, que contiene todo en su simplicidad, un tesoro infinito de conceptos, imágenes, de las cuales ninguna deviene a la mente en el momento en que no están en calidad de presentes. En torno a las representaciones fantasmagóricas está la noche. Entonces surge bruscamente: aquí una cabeza ensangrentada, allá una aparición blanca. Y ambas bruscamente también desaparecen. Esa noche es la que descubrimos cuando miramos a los ojos al ser humano, una noche que se torna cada vez más espantosa: cae ante nosotros la noche del mundo".

Participó también, entre muchos otros, Liliana Herrero:



Liliana antes de cantar dijo: "Yo siempre pienso que lo mejor que se puede hacer es pensar que no hay arreglo. Y a partir de eso es que podemos empezar a pensar en serio, a trabajar y a actuar en serio. Yo he fracasado muchas veces con ese principio, pero otras veces me ha dado mucho resultado. (...) Por otro lado quiero decir que una de las canciones más bellas que se han hecho en la música popular folclórica es la Canción de las Cantinas, del gran poeta salteño Manuel Castilla, que empieza diciendo "¿qué se amontona en la noche?". Y cantó:

Qué se amontona en la noche
Qué canción vuelve a crecer.
Qué vino por las cantinas
florece al anochecer.





Otro de los participantes, Diego Sztulwark, dijo:

"¿Qué enlace sensible liga al pensamiento filosófico con el Estado, al punto de hacerlo olvidar de aquella “débil fuerza mesiánica” con la que cada generación, según Walter Benjamin, intenta transformar el presente? ¿Quién tomará la palabra para decir que el Estado organiza sus saberes en torno al crimen económico –la deuda, el ajuste, los negociados— y al asesinato selectivo, y que como pocas veces no hay espacio alguno para un lenguaje capaz de reflexionar mas allá de la posverdad sobre la íntima relación entre deuda, ajuste y crueldad sobre los cuerpos?"

Y citó unas palabras que días antes había escrito María Pía López:

“Varias veces me invitaron a participar de la Noche de la filosofía. Varias dije que no, por razones políticas. No quiero estar en la vidriera del macrismo. Sólo eso. Pero no me pareció objetable que muchas otras personas tomaran la decisión inversa, dándole más autonomía a las actividades culturales de un gobierno que repudiamos. La persona que me invitaba amablemente y discutía cada año mi decisión hoy es secretario de redacción de Telam. Allí donde este mismo gobierno que organiza la Noche de la filosofía despidió centenares de periodistas y fotógrafos. De un gobierno que, si se nos permite la metáfora iluminista y moreniana, busca oscurecer las escasas luces que nos quedan, para que la noche más oscura advenga. Contra eso, nuestras fogatas nocturnas, nuestra vigilia, la amistad renovada y la conjura incesante, pero no los salones donde nos invitan a brillar mientras gendarmería avanza contra lxs trabajadorxs de prensa”.

domingo, 29 de abril de 2018

Una semana tan intensa como la lluvia


La foto que ilustra este post fue tomada por Esther Díaz un rato antes de que se desatara el vendaval de anoche.

Esta semana fue tan intensa como la lluvia de la madrugada, que produjo una catástrofe en diversos puntos de la ciudad. En la semana hubo en el país una tormenta económica y financiera con motivos políticos, cuyas consecuencias las va a tener que afrontar el pueblo argentino durante mucho tiempo. A la vez, este vendaval, creo yo, acelera los tiempos para el deterioro político del macrismo, que si intenta endurecer su posición, probablemente lo único que logre es profundizar su propio anegamiento en su mezcla fatal de codicia e ineptitud política. ¿Piensan ustedes lo mismo?

También fue intensa esta semana en aspectos más gratificantes: el pueblo no deja de oponerle resistencia al régimen ni durante un solo día, mientras la dirigencia opositora intenta desperezarse y articular.

Además, Argentina es un poderoso viento artístico que sopla desde hace mucho y cada tanto nos infla los pulmones para respirar mejor en medio de este ambiente viciado. Esta semana disfrutamos de Liliana Herrero, de Fito, mañana toca Charly...

En pocos días empieza el Festival Internacional de Cine Independiente de Cosquín, cuyo director artístico es el gran Roger Koza. En esta edición, entre las películas programadas está Expiación (una de las últimas películas de Perrone), la Trilogía del Lago Helado de Gustavo Fontán, un ciclo especial de Cine Nacional en 35 mm programado por Fernando Martín Peña, las retrospectivas de Ana Poliak y de Martín Farina, que incluye Mujer Nómade, el notable retrato cinematográfico de Esther Díaz, la autora de la foto que encabeza el post. Y como si no fuera bastante, la propia Esther se hará presente en Cosquín para mantener un diálogo con Roger sobre cine y filosofía. De esto nos va a estar hablando el amigo Roger, quien esta madrugada se encuentra en Galicia, participando del Play Doc, el festival internacional de cine documental. Por supuesto que también nos va a contar lo que está viendo por allá y nos va a anticipar algo de lo que se viene en Cannes.

Todo esto formará parte del programa de esta noche a las 12 (o a las 0 del lunes) en Radio Gráfica, 89,3, online acá o acá.

Anoche en el Luna, durante el recital de Fito: este cántico lo empezamos nosotros, modestamente...

martes, 13 de marzo de 2018

¿Quién habla cuando canto?

Liliana Herrero en La otra.-radio: para escuchar clickeando acá

Foto: Kalo Santos Cabrera

Cuando pensamos en Kierkegaard Buenos Aires decidimos sustraerlo del mundo de los estudios académicos en el que está confinado y que siempre le fue profundamente ajeno. Kierkegaard piensa, dentro del marco de un siglo historicista como el xix, en un encuentro en contemporaneidad, no como una simple coincidencia cronológica de dos personas que ocasionalmente se cruzan como las agujas de un reloj.

Soy contemporáneo de toda palabra que puede invocarme, que oigo dirigida a mí, cuando puedo decir: es a mí a quien se me está hablando. La época de la que un autor procede no tiene por qué cercarlo en el rincón de las cosas pasadas, ya muertas, aplastado en el cruce de coordenadas socioculturales. Si estuviera en una única idea, ahí está Kierkegaard. Él denomina esa dimensión con una palabra a la vez antigua y equívoca: eternidad. No una simple perduración indefinida, como una suma de momentos sucesivos, como una línea de puntos a la manera geométrica. No. La extrañeza de Kierkegaard en la época del historicismo y del progreso indefinido, su rechazo a la versión pueril de la cristiandad, es que la eternidad aparezca en este instante.

Por eso, al hacer Kierkegaard Buenos Aires, buscamos su encuentro en contemporaneidad. El escritor danés es bastante escurridizo, oblicuo, ajeno a los claustros, como para poder hallar su presencia en modos de vivir la interrogación que la vida académica evita.

Un modo de vivir el compromiso político, por ejemplo, que se desliga del resultadismo, porque toda ventaja y toda derrota son pasajeras. Kierkegaard Buenos Aires significa entonces un modo de habitar la polis que no se rige por mediciones de encuestas, cantidad de likes ni de retuits, por ningún intento de manipulación técnica de mi posición ante los otros. Nada de Big Data.

También encontramos en el propio Kierkegaard más de una indicación de que esa eternidad puede hallarse en el arte. En la poesía o en la música, por ejemplo. No nos remitimos a ninguna cita textual. Esta indicación brota en las fisuras de los textos que Kierkegaard escribe, en sus silencios, el silencio que él, antes que otros filósofos, supo resaltar como una instancia decisiva del pensamiento.

Por eso, más que traer a algún catedrático que descuartizara filológicamente los textos de Kierkegaard como trozos que remiten a cantidad de referencias eruditas, antes que tratarlo como cosa del pasado, decidimos recuperarlo como contemporáneo: quizá no otra cosa haya que hacer con cualquier filósofo o artista, con un auténtico testigo de la verdad de la época que sea, ahora que cada novedad parece disolverse en la sucesión de lo indiferente. Esta inquietud no significa desconocer la historia, sino invocarla como lo que nos sigue aguardando.

Que a KBA viniera una artista del canto popular como Liliana Herrero -que además fue profesora de filosofía y nos contó que alguna vez supo estremecerse dando una clase sobre Temor y temblor- es justo lo que buscábamos y quizás más. Hace pocos días ella vino a KBA. En un hermoso atardecer estival, su sensibilidad artística y su compromiso político mostraron comprender el pensamiento kierkegaardiano como quizá un profesional de la filosofía no sería capaz de hacerlo. El encuentro tuvo muchos momentos intensos, graciosos, emocionantes. 



En el último programa de La otra.-radio revivimos algunos de esos momentos:

Un filósofo que titula su libro Temor y temblor para mí es fascinante -nos decía Liliana Herrero-, porque la música para mí es eso. Para Kierkegaard es el estado del hombre ante Dios y para mí es la música. Es un horizonte absolutamente abstracto, pero que yo insisto y persisto en traerlo a un tiempo histórico concreto, a un territorio y a un tiempo. Es un estado Temor y temblor, cuando el individuo se encuentra en su relación con la eternidad. Yo creo que hay momentos en un concierto de una hora y media, tal vez sean tres minutos, tres minutos donde uno ya no está ahí. Ya no estás pensando, es la música la que piensa por vos. Creo encontrar una homologación posible entre esa idea de Kierkegaard y ese momento de la música cuando descubrís un acorde.

Kierkegaard me lleva al drama de Abraham e Isaac. ¿Por qué? Abraham le pide por favor a Dios que le dé un hijo. Y Él se lo da. Pero después Él pide que lo mate. Abraham está dispuesto a hacer eso. Es extraordinario. Podríamos decir que es un asesino, pero eso pertenecería al estadio ético. Entonces, el silencio.

Esto puede sonar un poco ridículo, pero muchas veces, cuando estoy viendo una música, trato de evitar los acordes que me llevan de un lugar al otro, trato de evitar el pasaje y dar el salto, tocar poco, también, el silencio.

Entre la conciencia individual de Abraham y Dios no media nada. Nadie podría pensar que Abraham no estuviera desesperado al tener que matar a su hijo. Esta es la paradoja. Uno se zambulle en esa paradoja y en ese silencio.

Es un absurdo que uno espera, miren qué paradoja. Esto es lo extraordinario: es un absurdo que uno espera. Yo, que estoy en contacto con la música, espero ese absurdo, espero que se produzca ese momento.

Dios llama a Abraham y Abraham dice: 'Heme aquí'. ¿Quién habla?


Preguntémonos quién habla. ¿Quién habla cuando canta? ¿Qué me importa como se llame?

¿Quién habla cuando yo canto? ¿quién habla?

Es toda la memoria argentina hablándome a mí, compañera. Y la historia personal es una multiplicidad infinita de personas, de felicidades y de torturas. No se sabe quién es que habla.

¿Soy yo la que hablo? ¿Soy yo? ¡No, es una multiplicidad de voces! ¿Quién habla cuando canto? Eso es Kierkegaard.

Tanto que me preparé todo esto [Liliana sacude unos papeles que trajo manuscritos], te lo digo así, emocionada, porque también trato de entender, a la vejez viruela, trato de entender, trato de entender muchas cosas -su voz se quiebra.

Y hay cosas que no logro comprender, no sé cómo explicármelas a mí misma.

¿Qué pasará con mis nietos? ¿qué pasará con mi hija? ¿qué pasará con este país? ¿cómo serán, cómo seremos? ¿Y estas preguntas de Kierkegaard deberemos abandonarlas? ¡Ni ahí! ¡Ni ahí! Son las preguntas de los grandes filósofos, de los grandes artistas que nos sostienen en la vida.

Eso es lo que yo siento. En este instante preciso, como diría Violeta.

En este tiempo oscuro, con seres profundamente siniestros.

¿Qué hago? Es una pregunta individual. Todos los días me lo pregunto. ¿Me retiro? ¿me retiro? Todos los días me lo pregunto.

Yo digo: el individuo no debe retirarse pero. en el no retiro. debe insistir en el repliegue de sí mismo para temer, para temblar, para amar y para estar en la disposición con algo precioso, innombrable.

 Eso es Kierkegaard para mí. Esa es mi vida - dice Liliana.

Apenas algo de lo que Liliana Herrero dijo hace pocas tardes en Kierkegaard Buenos Aires y volvimos a emitir en La otra. Que puede escucharse clickeando acá.


NOTA: Liliana Herrero se presenta junto con Lilián Saba este domingo 18 de marzo a las 20:30 en un concierto íntimo y circular en Xirgu Espacio Untref.


sábado, 10 de marzo de 2018

Voz, territorio y tiempo: una conversación con Liliana Herrero en La otra.-radio

Domingo a las 12 de la noche en FM 89,3, Radio Gráfica, online acá y acá


El viernes pasado estuvo Liliana Herrero en Kierkegaard Buenos Aires. Conversamos sobre su época de profesora de filosofía y directora de la carrera de Filosofía en la Universidad de Rosario. Liliana nos contó cómo llegó a estudiar filosofía desde su infancia en Villaguay y cómo afectó la dictadura en su carrera y en su vida. Hablamos de sus lecturas, de su vínculo con los estudiantes, su perspectiva histórica del plan de estudios de Filosofía, de sus clases sobre la tragedia griega, Nietzsche, Kierkegaard, Hegel y Heidegger, de Atahualpa Yupanqui, de su amigo Fito Páez y su compañero Horacio González, de una muy graciosa anécdota protagonizada por Charly García... Y también nos contó cómo perviven sus lecturas filosóficas en su carrera como cantante popular. Hablamos de su compromiso político y de su angustia por el momento que pasa el país. La conversación estuvo llena de momentos graciosos y otros emocionantes. Fue un gran encuentro para todos los que estábamos ahí.

El domingo a las 12 de la noche lo revivimos en La otra.-radio. Radio Grafica FM 89.3

lunes, 26 de febrero de 2018

Charlalo con tus padres

Vicente Luy, Yupanqui, Liliana Herrero, Usted Señalemelo, Call me by your name...: La otra.-radio, para escuchar clickeando acá


Inconscientemente vamos por un camino, y conscientemente
nos ponemos a buscar otro camino, en vez de hacer
consciente el camino por el que vamos.


dice Vicente Luy.

Y también dice:

¿Venderle el alma al diablo? Sí, pero cara.
Y si se puede, venderle también otras cosas.
Y venderle a Dios lo que el diablo no compre.


Y también:

Lo que está mal está mal
pero lo que está bien también está mal:
charlalo con tus padres.

En estos días se cumplió otro aniversario del suicidio del poeta Vicente Luy, pero a través de su poesía él todavía nos dice cosas. No es su suicidio lo que celebramos, porque Luy era una antena que hablaba de cosas que nos conciernen tan íntimamente como a él, como suele suceder con los poetas. Es decir: está vivo en su poesía y estamos vivos gracias a ella. Captaba una verdad que se valía de él como antena y como canal para trasmitirnos vida verdadera. Eso es lo que celebramos. Quizá su cuerpo era tan frágil que le haya costado un envión hacia la muerte precipitada. Eso podemos imaginarlo pero solo él lo atravesó. En cambio, lo que nos dice en su poesía lo podemos seguir viviendo. Y en ella a él todavía podemos tocarlo vivo.

Como podemos tocar o él puede tocarnos Atahualpa Yupanqui cuando Liliana Herrero canta

Y paso las madrugadas
Buscando un rayo de luz
Porqué la noche es tan larga
Guitarra, dímelo tú.



Y Liliana reflexiona: "Si tropezamos con Yupanqui, es porque Yupanqui nos está esperando y todavía tiene mucho para decirnos, no está allá lejos y hace tiempo. Al decirlo me emociono, porque pienso 'tal vez yo no estaré, pero tenemos cuerda para rato'. La copa de vino se llenará nuevamente, y vendrá otro a tomarla, y llenará otra copa, y otra", y nos está hablando de eso mismo". Liliana viene el próximo viernes a Kierkegaard Buenos Aires (19:30 hs., Sarmiento 3119, entrada libre y gratuita) a hablarnos de la voz, el territorio y el tiempo.


Quiere el antojo de algo que no podemos manejar que en la emisión de anoche de La otra.-radio se junten Yupanqui, Liliana Herrero y Vicente Luy. Por eso la foto que encabeza este post. Ahí están, en el año 97 Luy y Herrero, junto a los Verbonautas: Palo Pandolfo, Osvaldo Vigna, Federico Gahzarossian, Eduardo Nocera, Hernán y Carlos Nuñez. Recuerda Hernán: "Fue el primer y único recital que hicimos en en el año 97 en Pabellón 4, un espacio en la calle Uriarte. La invitamos a Liliana Herrero y ese día hizo una versión a capella de Mañana en el Abasto" (ver más acá). 

De otra forma todos vuelven a encontrarse en el programa de anoche, sin que haya mediado cálculo nuestro. Y en nuestra conversación radial invocamos, alrededor de esos encuentros involuntarios, a Nietzsche, Descartes, Kierkegaard, Hegel, los faraones egipcios, los cantantes, los poetas y su manera de vivir los problemas: no de resolverlos, cosa que muchas veces no se puede, por más que pongamos toda la voluntad.

Y hubo un tramo del programa para evaluar los efectos políticos de la gran movilización del 21F, que el gobierno trató de boicotear con toda su voluntad de poder y sus mentiras útiles, sin éxito.

Y casi al final comentamos una película de estreno reciente: Llámame por tu nombre (Call me by your name, Luca Guadagnino, 2017), una de las candidatas al Oscar de la que se pueden decir varias cosas buenas: su modo de transitar un suntuoso melodrama burgués situado en la década del 80 en un hermoso paisaje italiano, contando el romance entre un adolescente culto y sensible -extraordinariamente corporizado por Timothée Chalamet, que se pone la película al hombro- con un discípulo de su padre, bastante mayor que él, o la notable delicadeza del tailandés Sayombhu Mukdeeprom, habitual director de fotografía de Apichatpong, para captar la atmósfera estival de ese lugar de ensueño, o el ritmo preciso y elegante con que Guadagnino conduce el trayecto hacia el acercamiento amoroso entre esta pareja improbable. También es posible plantear algunos peros, sobre todo en cuanto a decisiones encaminadas a hacerse accesible a audiencias masivas en Norteamérica mediante ciertas escenas reduntantes y, como efectivamente ocurrió, aspirar al premio a mejor película hablada en idioma inglés. Bastante más interesante que la media de las candidatas al Oscar, sin llegar a ser una gran película.

Mucho más de todos estos asuntos se pueden escuchar descargando el audio del programa acá, que disfrutamos hacer como pasa un domingo cada tantos.

domingo, 25 de febrero de 2018

Voz, territorio, tiempo

Una conversación pública con Liliana Herrero en Kierkegaard Buenos Aires
Viernes 2 de marzo a las 19:30 en Lavalle 3119. Entrada libre y gratuita


"Yo siento que la voz tiene un territorio -decía Liliana Herrero a revista La otra en 2011-, que la voz piensa, que señala una memoria cultural, la memoria geográfica y la memoria política de un territorio. No me parece que la voz mía sea una voz sin territorio y sin suelo, al contrario, me parece que porta esa memoria y de algún modo yo lo expreso cada vez que canto... No pienso el tiempo en forma lineal, el pasado está en el presente, está en el futuro y tropezamos con él como una piedra en el camino. Si tropezamos con Yupanqui, es porque Yupanqui nos está esperando y todavía tiene mucho para decirnos, no está allá lejos y hace tiempo. Al decirlo me emociono, porque pienso 'tal vez yo no estaré, pero tenemos cuerda para rato'. La copa de vino se llenará nuevamente, y vendrá otro a tomarla, y llenará otra copa, y otra".

***

Hace unos meses, en Kierkegaard Buenos Aires publicamos este texto:

"El que en Temor y Temblor cuenta la historia del lector obsesionado por Abraham y por la voz que le habló no es directamente Søren Kierkegaard, sino un escritor llamado Johannes de Silentio. Kierkegaard crea un personaje, Johannes de Silentio, para que escriba un libro, Temor y temblor, que cuenta la historia de un hombre obsesionado por un relato del Antiguo Testamento. Esto es lo que unos años después Kierkegaard declarará como su “estrategia de comunicación indirecta”, porque lo que lo que hay para comunicar no es un saber que se pueda trasmitir sino algo que sólo puede comprenderse de un modo oblicuo, dado que el lector tiene que tomar una decisión acerca de su sentido. Este juego de cajas chinas es el sofisticado mecanismo de escritura y de pensamiento de Kierkegaard.

"El juego de pseudónimos está muy lejos de ser una mera representación decorativa de algo que podría decirse de manera más sencilla, como los más obtusos lectores de Kierkegaard asumen. Kierkegaard quiere resaltar un obstáculo para la comprensión, la dificultad de ponerse en el lugar de otro".

Al rato nos llega un comentario de Liliana Herrero:

"Así es, cuando daba clases y lo enseñaba jamás dejó de conmoverme".

Este es un tipo de encuentro que uno no puede manipular. Cuando sucede, solo cabe agradecerlo.

No hace falta explicar lo que significa Liliana Herrero para nuestra música popular. En cambio, no son tantos los que saben que, antes de grabar su primer disco, Liliana daba clases de filosofía y solo cantaba en reuniones de amigos. Lo que no podíamos predecir es su memoria conmovida por aquellas clases sobre Temor y temblor que Liliana evoca. Así que invitarla a participar en una conversación pública en Kierkegaard Buenos Aires nos pareció tan inevitable como la confluencia de los ríos.

Queremos preguntarle por esa parte desconocida de su experiencia: las clases de filosofía, su conmoción al contar la historia de Abraham e Isaac, los ecos de su vocación filosófica en su música.

Este viernes 2 de marzo a las 19:30 vamos a estar conversando con Liliana Herrero en Kierkegaard Buenos Aires, Lavalle 3119. Entrada libre y gratuita.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Un soplido que viene de lejos

Manifiesto Territorio y Tiempo



El pasado lunes 30 de octubre se proyectaron en la Sala Caras y Caretas las cinco partes del Manifiesto Territorio y Tiempo, escrito por Liliana Herrero, con realización audiovisual de Gimena Tur y Majo Malvares, las voces en off de Cristina Banegas, Luisa Kuliok, Carolina Papaleo, Dolores Solá, Rita Cortese y Liliana Herrero y el sonido de Acho Estol. En el blog fuimos publicando las cuatro primeras partes (ver acá y acá). Al final de este post puede verse el quinto. También incluimos aquí los audios de una mesa de debate integrada por Mariana Arruti (cineasta, realizadora de Trelew), Nora Veiras (periodista), María Pía López (escritora) y Horacio González (escritor), con la coordinación de la propia Liliana Herrero. 


Mariana Urruti (Audio acá):

"Estos Manifiestos hablan de una crisis, de las preguntas que nos hacemos, hablan de las búsquedas colectivas, y en ese sentido me parecen muy sensibles. Los textos de Liliana lo dicen. hay que recomponer tomando las tradiciones culturales, populares. Inevitablemente yo pienso en el Nuevo Cine Latinoamericano, ese cine que en los 60 y 70 pensó tanto las formas, que pensó no solo el rol del cine, sino el rol de la estética y de la forma como discurso político. Lo que pensó Glauber Rocha como estética del hambre, por ejemplo, cuando él decía que el colonialismo de ese momento, a mediados de los 60 era el mismo de antes, nada más que el colonizador se había perfeccionado. Hoy deberíamos pensar en un mayor perfeccionamiento de ese colonizador. Fernando Birri en su Manifiesto de Santa Fe decía que todo cine que se haga cómplice del subdesarrollo es sub-cine. El rol de nuestro cine, el rol de la imagen que tenemos que concebir, es el rol de la vida del pueblo, pero no solamente de su sufrimiento, porque solo contar el sufrimiento del pueblo es también hacerse cómplice de ello. Hay que contar su vida, su reserva de fuerzas, su futuro, sus sueños". 



Nora Veiras (Audio completo acá): 

"Desde el rol que ocupan los medios de comunicación uno ve un discurso cada vez más cerrado, cada vez más blindado en torno a la defensa de un poder establecido, cada vez más excluyente. Pero el sábado estaba escuchando una entrevista que le hizo Eduardo Aliverti al periodista Jon Lee Anderson, el biógrafo del Che. Yo a veces desconfío de las redes sociales,  de la potencialidad de ese instrumento para difundir otros discursos. Y él decía algo que me dejó pensando: Anderson tiene 60 años y contaba que cuando él empezó había presenciado una masacre atroz en un país africano, que nadie se la publicaba porque él no era conocido. Y él dice: si eso me hubiese pasado hoy en día, a los 10 segundos esa información le habría llegado a alguien, esa atrocidad que yo había vivido y había escrito, podría haber sido filmada, reflejada y reproducida, a pesar de ese poder hegemónico que domina la agenda. Y creo que esto es verdad, cuando uno ve hoy en día cómo llega la información, cómo nos enteramos de aquellas cosas que quieren ser invisibilizadas, que logran ser invisibilizadas durante gran parte del tiempo, pero aparecen. Y aparecen gracias a la presencia de muchos jóvenes, porque son generalmente jóvenes que tienen una conciencia social, que suben a las redes, no agravios para denostar a aquellos que están luchando por determinados ideales, sino que aportan información y esa información puede ser difundida. Y cuando el peso de esa información logra traspasar esas barreras, eso llega también a los medios hegemónicos a pesar de ellos mismos. Desde ese lugar, que no es un lugar solo de resistencia, sino que tiene que ser un lugar de acción, desde ahí se puede seguir construyendo y seguir alimentando esa conciencia.



María Pía López (Audio completo acá): 

"El tipo de palabra que constituye el Manifiesto viene a decir que hay otros modos de intervención política, otros planos de la construcción política, que no tienen que ver con las elecciones. Atraviesan las elecciones pero tienen que ver con otra temporalidad. Como si en cada momento estuviéramos atravesados por múltiples temporalidades y por muchos tiempos, no uno solo. En general somos cautivos de lo que llamamos actualidad. El Manifiesto cruza sobre esta idea de actualidad, nos obliga a reconocer que eso que somos, el 'nosotros' al que nos referimos, es mucho más abigarrado, está constituido por muchos planos del tiempo. Hay un plano del tiempo que es pasado, que se recuerda en todas las palabras y en las imágenes que se ponen en juego, y hay otro plano del tiempo que, en tanto sujetos históricos, nos está abierto: es el plano del futuro. Me parece que esta obra, en esta semana [del triunfo electoral del macrismo], nos viene a decir que la temporalidad de la política no es la del 22 de octubre nada más, aunque esta sea tan determinante que no deja de angustiarnos. Nos está siendo difícil pensar esta actualidad. Tengo la impresión de que estamos atrapados en una cierta impotencia, que tiene que ver con estar jugando en una cancha muy ajena. Estamos como un jugador de fútbol apunado, sin conocer la cancha, ni las reglas de juego. A veces enceguecidos en nuestras propias certezas. Cuando no podemos reconocer el terreno, nos abroquelamos en lo que ya creemos saber desde antes, pero eso no nos está permitiendo pensar la situación. En muchos momentos nos encerramos en lugares que nos ratifican. Pienso en las redes sociales, en el encierro que producen, sobre la base de un encuentro entre los que ya sabemos desde el vamos que piensan igual que nosotros, o lo sabe facebook por los algoritmos, y es casi imposible cruzarte con alguien que disienta. Hay una tensión en los últimos tiempos muy fuerte entre la ilusión y el cinismo: estaría la salida del 'no comprendamos mucho, porque nos angustiamos' y la otra tendencia que es 'comprendo a tal punto que asumo cínicamente las razones que tiene este presente para ser victorioso'. En cambio, hay una posición que no es ni de ingenuidad ni de cinismo, que está en el tono que nos presenta este Manifiesto. Es una pieza que no va ni a una ratificación [de lo que ya sabemos] ni tampoco a la asunción de esa victoria [de los otros]. Y es la apuesta a construir un decir sensible".



Horacio González (con una intervención previa de Liliana Herrero, audio completo acá):

"La política y el arte: ambas cosas se buscaron a lo largo del tiempo y de la vida. ¿Cómo salir de esa búsqueda, que no se acompasa, entre política y arte, porque no encaja nunca, según los términos que nos llevarían a creer que hay una política determinada para un arte específico y viceversa? La incerteza que nos produce la imposibilidad de responder qué política para cuál arte y qué vía estética para cuál problema político generalmente se resuelve omitiendo uno u otro de los términos del problema. La vida política argentina estuvo permanentemente vinculada al lenguaje heredado de sus fuerzas populares, de sus respetables fuerzas populares. Y la vida artística argentina, aunque estuvo vinculada a la vida política a través de personas o grupos, también buscó su propia especificidad. No se dejaron de hacer obras durante todo este período y se siguen haciendo actualmente. Hay obra, hay teatros abiertos, hay cine argentino y hay una discusión sobre las condiciones en que todo esto se hace; son condiciones ya degradadas, pero de todas maneras flota la idea que ninguna historia ha refutado: hay obra en cualquier momento de la historia, por más aciago que éste sea. En momentos en que la historia se inhibe de producir novedades, los manifiestos logran superar lo que los encierra o lo que los inhibe. También se producen manifiestos en épocas en las que todo parece esplendoroso y apto para la creación humana. El arte tiene manifiestos en épocas muy lúgubres y en épocas doradas. Este es un manifiesto que alerta sobre la época en la que vivimos, una época tecnológica, donde dominan las máquinas. El viejo manifiesto futurista saludó a las máquinas, puso en la máquina formas del lenguaje, del habitar, de la retórica: el movimiento de las máquinas, los automóviles, las locomotoras o los tranvías suponían movimientos de la escritura o del pincel. No estamos en esas mismas condiciones. La tecnología es una gran máquina que, a diferencia de otras, es una máquina del lenguaje y hace del lenguaje una maquinaria. La tecnología no ha dejado de ser un punto de atención permanente para la crítica, para el acompañamiento o para la capacidad que tienen los individuos de doblegarse ante ella. Este Manifiesto que hoy vimos hace del pasado otra cosa que el del futurismo: pone el pasado en el presente y en el futuro. Es decir: proyecta el pasado como un lugar no donde nuestra conciencia se incapacitaría de descubrir novedades sino, al contrario, la conciencia hundida en el pasado produce en ese hundimiento una nueva revelación, se convierte en el umbral de la obra. Este Manifiesto une de manera pertinente imágenes insinuantes y frases manifestantes, es decir, frases como si fueran cuerpos, como si fueran nudillos que golpean a una puerta. Las frases no se encadenan en un espacio argumentativo, sino que se encadenan si un soplido que viene de lejos las deja encadenarse. Y ese soplido está. Por lo tanto, las frases dejan espacios vacíos para la meditación de quien las escucha y de quien ve las imágenes.


Intervenciones del público asistente y palabras de cierre a cargo de Liliana Herrero (audio acá)

(Audios tomado por Carolina Cabrera)