martes, 26 de julio de 2011

Prohibición de los avisos con ofertas sexuales, prostitución y abolicionismo


por Julieta Eme

El Decreto 936/2011, firmado por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner el día martes 5 de julio de 2011, prohíbe “los avisos que promuevan la oferta sexual o hagan explícita o implícita referencia a la solicitud de personas destinadas al comercio sexual, por cualquier medio”. El objetivo del Decreto es “prevenir el delito de Trata de Personas con fines de explotación sexual” y eliminar paulatinamente “las formas de discriminación de las mujeres” (Artículo 1).

En el discurso de anuncio, la Presidenta dijo: “No se puede, en las primeras páginas de los periódicos, exigir al gobierno lucha contra la trata de personas y luego, en las páginas comerciales, poner los avisos donde se vehiculiza la más formidable y vergonzante (no solamente trata de personas, sino también) humillación a la condición femenina, porque también la discriminación es crear estereotipos de la condición femenina como objetos de consumo únicamente. […] Esto no es una condena a las mujeres. Al contrario. Ni aún a aquellas que son objeto de ese comercio. Para nada. Ésta es una condena a los medios y a los que instrumentan este tipo de cosas, sea a través de la explotación directa o a través de la propagandización de esa explotación a través de los medios de comunicación social. Que quede claro: jamás vamos a condenar a ninguna mujer, porque muchas veces, la mayoría de las veces, nadie elige la vida que tiene”.

La Presidenta no podría haberlo dicho mejor. Los avisos con ofertas sexuales constituyen una humillación porque muestran a la mujer como un objeto de consumo. Las revistas, los avisos publicitarios, los avisos clasificados, los medios de comunicación, etc., muestran a las mujeres como objetos. Poner a una persona en el lugar de objeto es humillarla. Es rebajarla moralmente.

Como era esperable, la prohibición abrió un debate sobre la prostitución. Y acerca de este tema me gustaría decir algunas cosas.

Para nada me interesa condenar a las mujeres que están en situación de prostitución ni separarlas en las que cobran mucho o poco o en las que están esclavizadas y las que no. Tampoco me interesa analizar la prostitución como un contrato entre dos individuos, porque la prostitución no es un contrato (o al menos no lo es exclusivamente). La prostitución es una práctica social, es una institución social (fuertemente arraigada y naturalizada). Es un sistema que funciona sobre la base de valores machistas o patriarcales (todavía claramente presentes en nuestras sociedades contemporáneas). Lo que me interesa entonces es cuestionar la prostitución como una práctica, institución o sistema, consistente (principalmente) en el acceso de los varones por precio al cuerpo de las mujeres.

Como dije, la prostitución es una institución social que funciona sobre la base de valores machistas o patriarcales presentes en nuestras sociedades. Así, mientras la sociedad cosifica los cuerpos de las mujeres, les dice a los hombres que es aceptable consumir por precio esos cuerpos. (Aunque es la actitud más común, no deja de sorprenderme que ningún hombre, o casi ningún hombre, que yo conozca al menos, se haya cuestionado la legitimidad de la demanda de los varones de cuerpos de mujeres).

Ahora bien, como feminista abolicionista, considero que una sociedad en la cual hombres y mujeres son iguales en derechos y en dignidad no puede permitir (y mucho menos legalizar, como pretende el reglamentarismo) que el cuerpo de las mujeres se convierta en un objeto de consumo accesible por precio.

Y considero entonces que una sociedad igualitarista (o que al menos pretende serlo) debe abocarse a cuestionar, desnaturalizar y cambiar precisamente esos valores machistas o patriarcales que actualmente permiten y sostienen la existencia de una institución como la prostitución. Porque esa institución (ya sea simplemente tolerada o legalmente permitida) es del todo incompatible con una sociedad de personas moralmente iguales.

Para ser más clara: si una sociedad levanta sus barreras legales para que las mujeres puedan acceder a un montón de cosas a las que antes no tenían acceso, pero sin embargo, luego de un tiempo de estar esas barreras levantadas, una enorme cantidad de mujeres sigue ocupando los mismos lugares desventajosos, desiguales y de explotación que las mujeres ocupaban antes de que las barreras fueran levantadas, entonces eso significa que, a pesar de haber levantado las barreras legales, siguen presentes en la sociedad un montón de prejuicios y valores machistas y sexistas que hacen que muchas mujeres persistan en esos lugares.

Para hacer un paralelismo: si una sociedad levanta sus barreras legales para que las personas negras puedan acceder a un montón de cosas a las que antes no tenían acceso, pero sin embargo, luego de un tiempo de estar esas barreras levantadas, una enorme cantidad de personas negras sigue ocupando los mismos lugares desventajosos, desiguales y de explotación que las personas negras ocupaban antes de que las barreras fueran levantadas, entonces eso significa que, a pesar de haber levantado las barreras legales, siguen presentes en la sociedad un montón de prejuicios y valores racistas que hacen que muchas personas negras persistan en esos lugares.

Creo que nadie diría que en esta segunda sociedad no existe un problema racial que persiste a pesar de estar todas las barreras legales levantadas. Lo mismo vale para la primera sociedad: existe un problema de género que persiste a pesar de estar todas las barreras legales levantadas. Con una diferencia: el apartheid negro duró en Sudáfrica un poco más de 40 años. El apartheid de las mujeres duró en el mundo occidental 2.500 años. Ni el racismo ni el sexismo se borran de un plumazo.

La prostitución es una institución que pertenece al tiempo en que las mujeres no teníamos acceso ni derecho a nada o casi nada y éramos consideradas como seres subordinados e inferiores (desde Aristóteles a Kant). Y tal vez la afirmación de que es imposible terminar con la prostitución no sea más que la confesión de que las mujeres siempre vamos a ser vistas como objetos. Aceptar (o peor aún legalizar) hoy la institución de la prostitución es seguir afirmando y convalidando la discriminación, el sexismo y la explotación. Y es incompatible con considerar a las mujeres como iguales.

Así como en algún momento el racismo se volvió algo inaceptable, creo que ahora varones y mujeres deberíamos considerar como algo inaceptable el consumo por precio del cuerpo de las mujeres.

59 comentarios:

Hugo A. dijo...

Julieta: Los hombres están en la misma situación en los avisos también tiene precio y la oferta es abundante. Pensar que los hombres se mueven libremente en la actividad en una situación diferente, es otro prejuicio equivalente al de las mujeres.
Hugo.

Oscar Cuervo dijo...

Concuerdo con Hugo en que el tema de la prostitución ya no puede comprenderse reduciéndolo al eje del machismo/patriarcado o a la relación hombre/mujer.
El capitalismo lo ha sabido resetear, la igualdad ahora implica que los hombres se prostituyen mediante los mismos métodos que las mujeres. Se trata de un cuerpo devenido mercancía.
"(Aunque es la actitud más común, no deja de sorprenderme que ningún hombre, o casi ningún hombre, que yo conozca al menos, se haya cuestionado la legitimidad de la demanda de los varones de cuerpos de mujeres).": en la relación de prostitución, al devenir mercancías, no es solo el o la prostituidos que se degradan, sino también el que paga por ese servicio. Creo que se trata de una vieja institución reciclada en términos del neo-capitalismo. Así que el eje no me parece que sea la relación hombre-mujer, sino el capitalismo.

Oscar Cuervo dijo...

Agrego: la igualdad en el capitalismo puede alcanzarse en la medida en que hombres y mujeres se prostituyan por igual. Entonces creo que la igualdad no es aún un criterio suficiente para pensar el tema.

Daniel Cholakian dijo...

Julieta, somos pocos pero existimos los hombres que hemos aprendido que la práctica de objetivar el cuerpo femenino a partir del precio es abyecta y no una relación libre entre personas libres. Como vos soy abolicionista y comprendo que es una tarea irrenunciable como hombre hacerme cargo de transformar mi propia cultura, además de la de mis congéneres. Hace unos días decía que ahora deberíamos ir por los clientes. Ya hay jueces que condenaron a clientes y, justamente, para empalmar con la otra discusión, en caso de un hombre "contratando" otro hombre (creo que era menor, no tengo el fallo a mano).
Respecto de lo que con criterio dicen Hugo y Oscar, entiendo aunque no comparto la posición. Creo que la matriz que naturaliza la prostitución, que es anterior al capitalismo claramente, es parte de la naturaleza patriarcal en el ejercicio del poder. Justamente po ello en la actualidad se suele ampliar el espectro y se habla de explotación de mujeres, niñas y niños. La matriz de género no es sexual. Justamente el criterio de género amplia la lógica del sexo biológico para no encontrarnos con disyuntivas de este tipo como la planteada por ustedes.
Abrazos y que siga el debate. Ni prohibición, ni legalización, ABOLICIÓN.

Cece dijo...

Bueno, en relación a esta medida, y también a otras que ha tomado el gobierno (legalización del matrimonio igualitario; políticas de la memoria, restitución de nietos) todavía sigo sorprendida en el poder que tiene una medida legal para cambiar nuestro horizonte de lo posible. Cómo una ley materializa el cambio de un estado de cosas, y ese cambio de ahí en más, se vuelve parte del sentido común.

De ahí la ridiculización de las parejas homosexuales ya no resulta "graciosa", sino una marca de patetismo del que la enuncia; así como un "oficio" que denigra por igual a sus contrapartes tiene que dejar de ser "naturalizado" en las páginas de los clasificados.

Ahora me acuerdo de una vieja discusión con Julieta, sobre el hecho de nombrar a los dos géneros (P.ej "todas y todos"), yo era bastante escéptica sobre los beneficios; ahora creo que quizás no sea tan mala idea, soy más optimista sobre la capacidad que tiene el lenguaje para sembrar, construir, modificar realidades.

Oscar Cuervo dijo...

El hablar de "explotación de mujeres, niñas y niños" parece dejar afuera a los hombres. ¿Qué pasa con los numerosos hombres que se prostituyen? No entiendo. La matriz de género como afecta al hecho de que se prostituyan hombres? ¿Acaso el capitalismo no cosifica el cuerpo del género masculino también?
Por otro lado,yo no dije que el capitalismo inventó, sino que reseteó la prostitución. Y agregué que el tema de la igualdad el capitalsimo lo resuelve fácil: se prostituyen hombres y mujeres por igual. ¿Cómo afectaría eso la perspectiva de género? Pregunto porque no entiendo el planteo, no porque no esté de acuerdo.
Lo que si pienso es que a esta altura, reducir el tema de la prostitución a la cuestión del machismo y de la desigualdad de géneros es insuficiente.

Anna Fioravanti dijo...

Bueno, a mí me encantó el post de Julieta y, por lo menos, planteó el tema. La desproporción, no tanto respecto de la prostitución en sí misma, sino de la cosificación del cuerpo de la mujer, es tan grande que, aunque la cuestión del machismo y la desigualdad de géneros sea insuficiente, sigue siendo muy poderosa todavía. Quiero decir, la publicidad, los programas de televisión, los medios audiovisuales en general, que muestran y fomentan el cuerpo de la mujer como objeto de consumo son algo totalmente naturalizado. Y no me parece que pase lo mismo con el del varón.
¡Besos, Juliette!
ana fioravanti

Oscar Cuervo dijo...

No sé si la proporción entre hombres y mujeres prostituídos es equivalente o hay más mujeres. Hay taxi boys. También hay travestis. Así que me parece que plantearlo exclusivamente en términos de mujeres y niños podría dar lugar a una discriminación también.
Totalmente de acuerdo con que el post de Julieta es muy valioso por plantear el tema (por eso quise publicarlo en este blog, obvio).
Igual me parece que el tema del cuerpo como objeto de consumo y el de la prostitución son dos temas distintos, si bien tienen numerosos vínculos.
Pero la postura del abolicionismo no termino de entenderla. ¿Qué ley podría impedir que dos personas intercambien sexo por dinero u otros favores, si ambos son mayores de edad y están de acuerdo? ¿Qué implica exactamente el abolicionismo? Lo pregunto desde el punto de vista juridico, porque no conozco lo suficiente.
El Artículo 19 de la Constitución dice: "Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados".
Digo yo: si alguien decide tener sexo por otro por dinero, ¿eso no entra dentro de "Las acciones privadas de los hombres"? ¿Quién tiene derecho de impedir este trato? ¿Qué significa exactamente abolicionismo?

Daniel Cholakian dijo...

Oscar, vamos por partes y tratando de aclarar todo lo que dije.
El abolicionismo no es una posición jurídica sino cultural. La propuesta del abolicionismo es promover un cambio cultural que promueva desterrar la prostitución como práctica. Los que adherimos a esta idea no creemos que la prostitución sea ni un trabajo ni un modo de profesión liberal. Creemos que implica siempre un modo de sometimiento y objetivación de la persona. Se opone a los dos modelos "legislativos" de tratar el tema: la prohibición o la legalización y regulación. De modo que nada de lo jurídico tiene que ver con la abolición.
En relación con el tema explotación sexual de mujeres, hombres, niñas, niños, travestis y trans hay dos perspectivas diferentes para pensar la cuestión. Permitime una digresión. Cuando hablamos del aborto tanto podemos discutir lo teórico / filosófico como lo práctico concreto. Mientras haya medio millón de abortos clandestinos y cerca de 1500 personas mueran al año por ello, lo teórico puede quedar a un costado. Despenalicemos, cambiemos los métodos, acerquemos especialmente a los sectores populares métodos asépticos y vamos por una educación sexual. Con este mismo principio se puede pensar porque hablamos de la explotación de mujeres, niñas y niños. En el mundo el tráfico de personas para explotación sexual sería (las estadísticas son complicadas) el tercer negocio global del mundo. Y los principales implicados son mujeres, niñas y niños (más del 90% de los casos). La enorme mayoría de ellos, pobres. Estas personas suelen circular de países y zonas periféricas hacia países centrales, con grandes centro regionales, como por ejemplo Buenos Aires.
De modo que esta enunciación está basada en esa perspectiva. No en el marco teórico que vos propones. Es cierto que un hombre, un travesti, una mujer explotados vale todos igual en la discusión sobre la naturaleza de la prostitución.
Entonces si bien la naturaleza de la explotación no distingue condición sexual biológica, esta explotación se ejerce sobre unos cuerpos a los que se carga negativamente a partir de implicarlos en una condición de género (ya no genitalidad) sobre la cual es posible ejercer el poder. Groseramente, tildar de mujercita al homosexual es cargar su cuerpo "negativamente" en la relación de género. Es construirlo como un cuerpo que, como el de la mujer, puede ser sometido. Esta carga de género sobre el cuerpo del otro está sustentada en la práctica históricamente reproducida del ejercicio del poder masculino. Sin dudas el capitalismo resignifica esta relación en función de sus propias coordenadas. Pero también es cierto que el feminismo político, algo antiguo pero al que suelo adscribir, afirma que la explotación es doble: de clase y de género. Es por ello que se hace irrenunciable trabajar en este sentido.
La explotación sexual existe en tanto hay un modo de dominación históricamente reproducido que es el orden patriarcal, y en nuestra coyuntura histórica se ejerce mayoritariamente sobre los cuerpos de las mujeres, niños y niñas, pobres. En este contexto histórico el intercambio monetario es clave para entender la objetivación de los cuerpos y a la relación cliente sujeto explotado, se deben sumar las redes de tráfico y lavado de dinero que son propias de la configuración del capitalismo post industrial.
Espero que se haya entendido esto que escribí sin repetir y sin soplar.
Salute

Ignacio Mastroleo dijo...

Mi apoyo a Julieta. Puede ser que no coincida con algunos detalles de sus argumentos pero estoy convencido que la institución de la prostitución debe ser abolida. Gracias a Oscar por publicar el comentario en el blog.

Acaso medir el negocio de la prostitución sea complicado, no solamente por su carácter informal, sino también porque la prostitución y otro tipo de negocios como son el turismo, la gastronomía, los negocios financieros, etc, se encuentran interconectados y es difícil trazar su límite. En la medida que estos sectores productivos de la sociedad no adopten una posición abierta de rechazo a la prostitución, creo que la institución de la prostitución seguirá prosperando.

La paradoja perversa que algunos de los miembros de estos sectores suelen señalar para justificarse es que si se prohíbe o reduce la prostitución, también se reduce la productividad del sector en ese lugar, p. e. turismo o gastronomía en Buenos Aires y Mar del Plata.

No conozco a nadie que haya estudiado o trabajado esta cuestion, ya sea desde el plano teórico o empírico. Si alguien tien material, no dude en informarme.

Saludos

Martha dijo...

jULIETA: Te felicito Juli por traer este tema a la palestra. Después de todo creo que cabe debatirlo dentro de la consideración de los Derechos Humanos.

Oscar Cuervo dijo...

Ignacio y Daniel:
no termino de comprender la propuesta de que la prostitución debe ser abolida. En primer lugar, me gustaría que se aclare cuál es la diferencia entre abolir y prohibir. ¿Se trata de una diferencia jurídica? ¿Son dos legislaciones distintas? ¿O abolir es solo un repudio moral?
La segunda palabra que me despierta dudas es la misma "prostitución", ya que por momentos tanto Julieta como Daniel dan como sinónimos de intercambio de sexo por dinero y en otros pasajes parecen aludir a la trata de personas o a la explotación del cuerpo (de la mujer, según el post resalta). Pero el intercambio de sexo por dinero no implica necesariamente que haya trata de personas, ni que quien ofrece su cuerpo sea una mujer.
Si se trata de repudiar el sometimiento de personas, creo que es obvio que cualquiera lo haría, al menos verbalmete. No creo que nadie escriba un texto elogiando que se someta a una persona (mujer, niño, hombre). Así que creo que lo único efectivo sería legislar. Si no, ¿qué implica la abolición?
Ahora si de lo que se habla es de impedir que una persona intercambie favores sexuales por dinero, no veo cómo el estado puede intervenir en esa decisión. ¿Es incorrecto que dos personas tengan sexo si una le paga a la otra?
Daniel: creo que la distinción entre cuestiones teóricas y prácticas no es del todo feliz, porque se trata siempre de pensamiento, de personas, de libertad, de derechos, así que afinar el lápiz para pensar el concepto no creo que impida a nadie denunciar casos concretos de sometimiento o trata de personas. Es más: cuanto más grave es un problema, más exige una precisión del pensamiento.
En resumen: prostitución, trata y explotación del cuerpo son prácticas distinguibles, si bien pueden coincidir, pero no me parece adecuado superponerlos sin más. (Por ejemplo habría que pensar si la pornografía se incluye en la categoría de explotación del cuerpo; en ese caso, abarca tanto a mujeres como a hombres. ¿hay que abolir la pornografía? ¿o no tiene un pomo que ver?)
Quizá sea que yo no termino de entender el alcance práctico de "abolir". Si no es prohibir, ¿qué es? (Quizá sea algo muy sencillo y yo soy un tarado que no se da cuenta).
Por último, del hecho de que un 90% de los casos de prostitución (¿o trata de personas?) sea de mujeres no permite reducir la cuestión a un asunto de género. ¿Qué hacemos con los hombres que se prostituyen? Creo que la salida para el problema debe contemplar, cualquiera que sea, a personas y no puede ser reducido a mujeres.

Ignacio Mastroleo dijo...

Oscar,
Coincido con tus observaciones sobre los conceptos de "abolir" y "prostitución".

Creo que es un trabajo interesante intentar dar una definición aunque sea operativa.

Creo que un límite interesante al concepto de prostitución es el que vos marcás de actos individuales.
No creo que intercambio privado de sexo por dinero sea necesariamente sinónimo de prostitución. En el otro extremo tenemos la trata de personas, que también uno podría dudar en llamarla prostitución. En el medio de los actos indiviuales y la esclavitud manifiesta se encuentra la extensión del término prostitución. Para una definición operacional no está mal. En todo caso, es necesario analizar caso por caso para saber si es o no un caso de prostitución. Con el término de explotación laboral ocurre lo mismo. Hay casos claros de esclavitud que no llamaríamos explotación y hay casos de explotación consentida mutuamente ventajosa que tal vez tengamos ciertas reservas en señalar como "prohibidos".

No obstante para traer 11 millones de esclavos a africanos a America se necesito una maquinaria institucional. Esto se podría extrapolar al caso de la prostitución, e inferir que es necesaria una red institucional organizada para tener 4 millones de la trata de personas/prostitución (como señala la ONU).

En todo caso, creo que la discusión sobre abolición de la prostitución apunta a un cambio en ciertas prácticas estructuradas fomentadas por ciertos valores.

Me parece interesante este artículo del País en que la primera ministra de Islandia hace una analogía entre el crash financiero y el crash de los valores masculinos:

http://bit.ly/rjfOkr

Cito un párrafo del artículo:

"Desde 2009, Islandia ocupa el primer puesto en el ranking de igualdad de género que publica el Foro Económico Mundial. ¿Cómo es posible que las mujeres hayan ganado poder justamente a raíz de la crisis? "En los años que precedieron al crash, el sector financiero había sobrepasado todos los límites, corriendo inmensos riesgos, acumulando deuda... Era una cultura de jóvenes varones que giraba en torno a la exaltación de las nociones más estereotipadas de masculinidad". Sí, afirma rotundamente, "podemos hablar de un crash de los valores masculinos"."

Fin de cita

En principio, creo que esto es un ejemplo de lo que señalaba en el punto anterior: puede ser engañoso distinguir entre "diferentes negocios". El problema es que la prostitución y una parte imporante de los negocios están regidas por los mismos valores y son instituciones complementarias.

Uno podría estudiar la hipótesis de que el deficit de mujeres en la dirección empresarial y la brecha salarial de género son factores determinantes, y la prostitución institucional están conectadas.

Además de la relación entre prostitución institucional y diferentes esferas de los negocios (turismo, sector financiero, gastronomía, sindicatos de los sectores anteriores, etc.), creo que sería interesante explorar la relación entre prostitución institucional y el sistema de permisos parentales.

Axel Honneth, heredero de la escuela de Frankfurt, trabaja actualmente en temas de explotación laboral y relaciones parentales

http://www.ifs.uni-frankfurt.de/people/honneth/

¿Coincidencias o ya estamos armando una nueva teoría a partir de comentarios de un blog?

Abrazo

Cece dijo...

oh qué interesante debate se armó...!

no puedo dejar de pensar en formas de prostitución tematizadas por el cine, o la tv..

el caso Belle de Jour, la vieron? Buñel adjudica a una dama de clase alta "el sueño inconsciente" de hacerse prostituta.

y tampoco puedo dejar de pensar en la (malísima, para mi gusto) serie "Diario de una prostituta", que, aunque trate de desdramatizar, simplificar y frivolizar el tema, no se puede evadir lo denso que es y entonces la serie no funciona.

No sé, cuando pienso en la prostitución (o cuando la veo de cerca, conocí un caso) percibo una tristeza singular en esos corazones. Una tristeza profunda que les sale del cuerpo.

Martha dijo...

En Belle de Jour no había una necesidad económica por cierto porque se trataba de una mujer rica, pero recuerdo también una verdadera obra de arte de Godad: Vivre sa vie, de 1962 donde ante una urgencia económica , el personaje de Ana Karina se prostituye. El film desemboca en parte en una especie de documental acerca de la prostitución en París. Bellísimo, pero no sé si estamos en el tema.

Liliana dijo...

A mí también me tocó ver de cerca casos de prostitución, y como dice Cece, percibí "una tristeza singular en esos corazones. Una tristeza profunda que les sale del cuerpo."

julieta eme dijo...

Hugo: no sé de dónde sacás que yo pienso eso.

Daniel: buenísimo que existan más hombres abolicionistas. En la web hay varias páginas de grupos de varones abolicionistas también.

Cece: gracias por tu comentario. Me alegra que el texto te haya gustado.

Ana: gracias por tu comentario también. Besos para vos!

Nacho: te cuento a vos entre esos pocos hombres que se cuestionan la institución de la prostitución. Gracias por comentar acá.

Martha: gracias por lo que decís. Beso grande!

Cece: tu comentario sobre Belle de Jour de Buñel me hace acordar a algo que dice Catharine MacKinnon (una feminista radical norteamericana) sobre la película Garganta profunda, en un texto que se llama "Sexualidad". En ese texto, habla sobre la pornografía en general y sobre cómo los hombres proyectan sobre las mujeres características que en realidad son de la demanda. Esas proyecciones llegan al colmo, según ella, en el ejemplo de fantasear con una mujer que tiene un clítoris en la garganta de modo que los hombres puedan disfrutar del sexo oral con la seguridad de que las mujeres también lo disfrutan. Para ella, ese sistema de proyección de características que son de la demanda "indudablemente es una estructura delirante que merece un estudio psicológico serio". Yo no vi la película que mencionás pero me sonó a que los hombres fantasean con mujeres que desean ser prostitutas (ya sean de clase alta o baja) para poder disfrutar del sexo prostituido con la seguridad de que ellas también lo disfrutan. Lo cual, como dice MacKinnon, no es más que una proyección de una característica de la demanda.

Lili: gracias por comentar. Mi mamá está muy metida y comprometida con el tema del abolicionismo y trabaja con mujeres que están en situación de prostitución. Y también trabaja con mujeres travestis que están en situación de prostitución. Las historias que ella me cuenta (historias que las mismas mujeres le cuentan a ella) son todas terribles y siempre me dan ganas de llorar, aunque trato de disimular las ganas delante de mi vieja.

julieta eme dijo...

Oscar: antes que todo, gracias por publicar el texto y por interesarte por el tema. Sin duda creo que sería mejor charlarlo personalmente en vez de intentar escribir algo acá. Pero voy a intentar decir algunas cosas.

En primer lugar, coincido con las definiciones de abolicionismo que dieron Daniel y Nacho:

"La propuesta del abolicionismo es promover un cambio cultural que promueva desterrar la prostitución como práctica".

"Creo que la discusión sobre abolición de la prostitución apunta a un cambio en ciertas prácticas estructuradas fomentadas por ciertos valores".

También es verdad que un cambio cultural puede estar apuntalado por ciertas medidas legislativas, como la penalización de los clientes, por ejemplo, tal como se hace en Suecia y tal como el Ministro Alak dijo que el Gobierno hará. El dato pueden verlo acá:

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-171683-2011-07-07.html

En segundo lugar, y como digo en el texto, a mí me interesa analizar la prostitución como sistema. La posibilidad de que dos personas intercambien sexo por dinero me tiene sin cuidado. Pero en nuestras sociedades contemporáneas la prostitución funciona como un sistema, que como bien dice Nacho, está ligado a otros sistemas, como el turismo, por ejemplo, y a otros eventos sociales, como los campeonatos mundiales de fútbol. En nuestras sociedades actuales la prostitución no es intercambio de sexo por dinero. Ver la prostitución de ese modo sería cerrar demasiado la mira y hacer desaparecer por completo el contexto social en el que ese intercambio se produce, que es un contexto de machismo y sexismo todavía claramente presentes. La prostitución es un sistema porque se basa en dos valores que son culturales: la cosificación de los cuerpos de las mujeres y el permiso otorgado a los hombres para consumir por precio esos cuerpos. Es la cultura en la que vivimos la que se encarga de producir constantemente cuerpos cosificados de mujeres que alimenten permanentemente el sistema de la prostitución y, a la vez, hombres que no se cuestionan en lo más mínimo la legitimidad del consumo de esos cuerpos. Yo estoy en contra de ese sistema y objeto ese sistema. O si querés, objeto esos valores culturales que permiten el funcionamiento de un sistema semejante.

Sobre la prostitución de mujeres travestis, la que habla muy bien es Lohana Berkins. Realmente es un gusto escucharla siempre.

Sobre la prostitución masculina, debe haber muchas diferencias con la prostitución femenina, aunque también muchas similitudes. Pero desconozco el tema. De todos modos, obviamente, cuando objeto el sistema o la institución de la prostitución, lo objeto todo, por supuesto.

Seguramente quedaron cosas por decir y aclarar pero tampoco se puede cubrir todo en un comentario. En persona tal vez podamos seguirla mejor.

Besos.

Anna Fioravanti dijo...

Estoy completamente de acuerdo con vos, Juliette. Siempre imaginé que las historias que tu mamá vive de cerca deben ser terribles. Lloro de sólo ver películas a veces. No sabía lo que era ser abolicionista, pero si consiste en promover un cambio cultural que destierre la prostitución como práctica y como sistema, ya me convenciste. También yo soy abolicionista.
¡Besos!
ana fioravanti

Oscar Cuervo dijo...

Julieta:
1) "La propuesta del abolicionismo es promover un cambio cultural que promueva desterrar la prostitución como práctica": me resulta una proposición ambigua. ¿Qué significa "desterrar"? ¿Significa que no se pueda ejercer la prostitución? ¿cómo se instrumentaría ese destierro? ¿prohibiéndola? ¿declarando públicamente que está mal hacerlo? Si no es una cuestión jurídica, no veo exactamente qué es lo que se promueve. Yo puedo ser activista de un cambio para evitar la discriminación racial o sexual, por ejemplo, pero eso solo puede desembocar en una legislación que pene determinadas conductas, como discriminar u ofender a personas por su etnia u orientación sexual. Pero promover el destierro del racismo sin promover a la vez una ley que lo haga punible no sé bien qué significa. Del mismo modo puedo promover un cambio cultural para que no importa el género de cada persona, por igual trabajo reciban igual salario. Pero si eso no se plasma en una ley, mi prédica solo es una expresión de deseos. Por tanto, sigo sin entender la diferencia entre abolir y prohibir.
Me gustaría que Julieta y los que se manifiestan de acuerdo me lo expliquen.

Oscar Cuervo dijo...

2) "Creo que la discusión sobre abolición de la prostitución apunta a un cambio en ciertas prácticas estructuradas fomentadas por ciertos valores".
Creo que hay una enorme discrepancia entre la palabra "abolir" y el objeto de esa abolición: "ciertas prácticas", "ciertos valores", "un cambio". Abolir es una palabra de significado absoluto: abolir la esclavitud significa que queda fuera de la ley. Pero ¿qué significa abolir "ciertos valores"? Por ejemplo, si yo me propusiera abolir el egoísmo entre los hombres, puesto que el egoísmo es un valor que me parece objetable, ¿a qué práctica me conduce? ¿a recomendarle a las personas que conozco que no sean egoistas? ¿a escribir articulos contra el egoísmo? ¿a promover una figura penal que haga que sea delito el valor del egoísmo? No es una pregunta capciosa, sino a señalar que me parece desproporcionado usar la palabra "abolición" para referirse a "ciertos valores".

Oscar Cuervo dijo...

3)
Penalizar los clientes: acá ya la cosa adopta otro cariz: penalizar los clientes es prohibir, con lo cual se borran las diferencias entre abolicionismo y prohibicionismo.
Pero entonces se hace urgente aclarar a qué clientes se penaliza:
- ¿a los que pagan a un individuo para que tenga sexo con él (sea hombre, mujer, travesti, trans, adulto o menor de edad)? Pero si las dos personas son mayores de edad y están de acuerdo en la transacción, ¿por qué se debe penalizar al cliente y no a quien ofrece sexo por dinero?
- ¿penalizar a los que concurren a prostíbulos donde el negocio está montado de manera colectiva? ¿entonces no sería punible si dos personas intercambian sexo en el ámbito privado pero sí sería punible si se hace en el marco de un establecimiento o una agrupación coordinada de varias personas? Digamos, por ejemplo, que un grupo de meretrices se ponen de acuerdo en ofrecer sexo por dinero y compartir los réditos económicos: ¿ahí se penalizaría al cliente pero se permitiría la organización de las meretrices? La pregunta no es capciosa, apunta a saber si se pena a la persona que se beneficia como dueño del prostíbulo o si se pena también a una posible organización comercial cooperativa. ¿Sería delito pagar por sexo o sería delito pagarle a un cafisio por tener sexo con un o una prostitut@?

Oscar Cuervo dijo...

"Ver la prostitución de ese modo sería cerrar demasiado la mira": entonces hay que ser más preciso en las palabras. Si se trata de establecer una abolición, la palabra debe designar una práctica muy precisa: por ejemplo, definir qué se entiende por "sistema": si se pena igualmente a una persona que le paga a otra por tener sexo, sin determinar que se trata de una empresa de prostitución, una cooperativa de meretrices o taxi-boys o alguien que se prostituye por su cuenta. ¿Está obligado un cliente a saber que la persona a quién le está pagando es explotada por otr@? (convengamos que el explotador mismo no tiene por qué ser un "macho", ya que se usa la palabra machismo).
Se podrían penar cierto tipo de empresas de venta de sexo por dinero, tipificando qué es lo ilegal y permitiendo al que quiere pagar sexo por dinero que pueda saber que está vinculandose con una empresa de prostitución y no con un@ prostitut@ cuenta-propista.

Oscar Cuervo dijo...

"La prostitución es un sistema porque se basa en dos valores que son culturales: la cosificación de los cuerpos de las mujeres y el permiso otorgado a los hombres para consumir por precio esos cuerpos".
Me parece que esta manera de hablar está afectada de un insanable anacronismo. En la actualidad no se cosifica solamente el cuerpo de las mujeres. Y no es solo a los hombres a los que se le otorga ese permiso.
En las últimas décadas cualquiera puede constatar por internet el crecimiento de pornografía para todos los gustos y orientaciones exuales, sin ninguna restricción: hombres, mujeres, jóvenes, madur@s, flac@s, gord@s, travestis, trans, zoofilia, y otras prácticas sexuales.
Creo que en los últimos años el capitalismo reformuló el tema de la "cosificación de los cuerpos" e igualó a todos los géneros e inclinaciones sexuales en función de segmentos del mercado. Hablar de "cosificación del cuerpo de la mujer por parte del hombre" me parece desconocer una tendencia hacia la igualación creciente. Se alcanzaría la igualdad pero por un lado no previsto: todo cuerpo es mercancía. Por eso, me parece que hablar de cosificación (lo que parece incluir publicidad y pornografía) cuando se trata de abolir la trata de personas y ¿penar al cliente? es mezclar muchas cosas distintas.
Por ejemplo: ¿se consideran cuerpos explotados los que protagonizan registros pornográficos? ¿Son prositut@s l@s actores y actrices porno, puesto que lo hacen por dinero, hay una empresa montada como sistema, etc? ¿hay que prohibir el porno? ¿Hay que distinguir el porno profesional del amateur? ¿hay que penar a los consumidores de porno? (dado que se trata de cosificación, lo que por momentos vos igualás a prostitución y trata).

Oscar Cuervo dijo...

"Es la cultura en la que vivimos la que se encarga de producir constantemente cuerpos cosificados de mujeres que alimenten permanentemente el sistema de la prostitución y, a la vez, hombres que no se cuestionan en lo más mínimo la legitimidad del consumo de esos cuerpos".

Idem anterior: en la cultura que vivimos se cosifica a hombres, mujeres, trans por igual. Ya lo vio Pasolini hace 35 años, hoy es más que evidente. Hacete un paseo por la web. Reducirlo a una cuestión de machismo ya es anacrónico.

Oscar Cuervo dijo...

Por último: "objetar valores culturales" y "abolir" parecen ser términos muy distantes en sus alcances prácticos. Yo objeto la alienación voluntaria, las personas que voluntariamente, con sus necesidades básicas satisfechas, se venden al sistema para ganar un gran sueldo. Es una práctica social extendidísima. Objeto ese valor. No se me ocurriría abolir o proponer la abolición de esa conducta.

"cuando objeto el sistema o la institución de la prostitución, lo objeto todo, por supuesto": una vez más recaemos en la vaguedad: cosificación, intercambio privado de sexo por dinero, trata de personas, esclavización, oficio al que alguien se presta voluntariamente, pornografía, clientes, esclavizadores, personas que tienen fantasías... Una familia de significados de límites muy borrosos al cual la palabra "abolición" no parece convenirle.

En conclusión: a mí me está pareciendo que la única salida practicable es la reglamentación, definiendo con mucha precisión cuáles son las figuras jurídicas punibles y qué tipo de intercambio entre personas adultas y legalmente responsables son lícitos. Lo demás me parece que es solo una declaración de buenas intenciones.

El debate, bienvenido.

julieta eme dijo...

ok, la seguimos en persona. besos.

puertacine dijo...

Los conceptos son muy confusos. Si te tiene sin cuidado la posibilidad de que dos personas intercambien sexo por dinero ¿A que llamás prostitución?. ¿Que es lo que hay que abolir?. Me parece que la idea generalizada de que la prostituta es esencialmente -o necesariamente- una víctima, sólo puede provenir del antiguo imaginario patriarcal en el cual la mujer no goza -sinó con su marido- y no sólo no es dueña de su cuerpo ni su persona, sinó un objeto privado, adquirido para uso y reproducción, como único rol social. Llama la atención el póco escándalo que provoca la prostitución masculina en relación a la femenina. Esa mirada sesgada, o tuerta, que observa (e incluso fabula) victimas y victimarios en uno y otro género, si bién ha tenido su sentido de existir, resulta anacrónica. El concepto de "objeto sexual" también merece ser revisado ya que los límites no son claros, y en mi opinion es muy probable que no los haya. Por otra parte, desconfío que cambios culturales de este tipo, vengan de la mano del prohibicionismo. Las prohibiciones suelen cortar el hilo por lo mas delgado, sin hacer mella allí donde las cosas están bién organizadas. Cuando vos proponés la "abolición" de la institución de la prostitución, me hace pensar que yo hubiera preferido la "abolición" de la institución matrimonial, antes de la aprobación del matrimonio igualitario. Pero esto podría ser visto como un capricho personal en detrimento del derecho de quienes quieren adscribir al matrimonio. Me parece que intentar ocultar o prohibir el ejercicio de la prostitución, o relegarla como una especie de actividad indigna, inmoral, es fomentar justamente la doble moral, la marginalidad, los lucradores inescrupulosos, la actividad ilegal, la esclavitud, la extorsión, la desprotección, los "protectores" abusivos, la hipocresía, el desprecio y más. Sobre esta actividad pesan pre juicios que no se corresponden con lo que puede suceder realmente. En una relacion sexual en donde intermedia una transaccion económica clara, no necesariamente hay degradación de ninguna de las partes. Si la hay, es indiferente de esa transaccion. Se suele incluir a la "persona" como "objeto de cambio" sólo porque está en juego lo sexual? Se confunde cuerpo con persona? En que parte de la transacción se diluye la persona? En qué trabajo no se pone el cuerpo? y la persona? Cual es entonces la diferencia con cualquier otro trabajo? Las oficinas de personal hace unas décadas que se llaman "recursos humanos", eso es bastante terrible y no parece escandalizar a la gente (a mi me da cierto escozor esa denominación). Creo que hay mucho cliché por revisar. Y cuando un jugador de fútbol se vende? Se vende el cuerpo? La persona? Y los actores de cine? Hay mucha gente tambien que cuando está deprimida reemplaza al amigx por unx psicólogx que le presta la oreja (y seguramente parte de su persona?). Todos estos debates son muy interesantes en teoría, podemos tener posiciones diferentes, pero a la hora de legislar hay que ser muy responsable, puesto que puede producir perjuicios a mucha gente, sólo por desconocimiento o indiferencia. ¿Dónde quedaron en este caso los principales argumentos feministas para defender la legalización del aborto? perfectamente aplicables aquí: A) Reduccion de daños por clandestinidad b)Libertad a decidir sobre el propio cuerpo. Supongo que en caso de que se legalice el aborto, tampoco sería el fín que se ofrezca y se fomente su "consumo" con publicidades en los diarios. La única manera de que la prostitución desaparezca sería hacer que se vuelva obsoleta. No prohibiendo, sinó por el contrario desregulando la cultura sexual. Pero toda libertad que en algún momento creímos revolucionaria, finalmente es absorbida de una u otra forma por el sistema.

Luis Enrique Arias dijo...

Ahora no tengo mucho tiempo y un tema de esta complejidad no quiero tratarlo a las apuradas, si quiero decir brevemente que, es para mi evidente que en la prostitución se juega un tema de género.

Esto no significa obviamente que no existan hombres que se prostituyen, aclarar esto no es decir mucho porque es obvio, si uno analiza el fenómeno es muy claro que las afectadas son mayormente mujeres, agregaré pobres, luego claro también podría decirse "hay escorts de lujo", sin duda, pero la "masa" del negocio no son ni hombres ni mujeres en carrera universitaria, son mujeres, mayormente pobres.

Decir "también los hombres se prostituyen" (si bien no deja de ser cierto) sería muy parecido a hablando del racismo y la xenofobia decir que "también alguna vez algún blanco con dinero fue discriminado", y con eso dejar de lado la verdad mas evidente que un pobre de piel oscura es el blanco de la discriminación 999 de 1000 veces (y tal vez me quedo corto).

Bueno, al final no fue tan breve, yo aún no termino de formar una opinión en cada detalle de este tema, sé que hay mujeres que reivindican su profesión como meretrices, me parece que eligieron a través de una decisión política "cortar" con un sistema que las vuelve objetos y reivindicarse como sujetos ...

Digo esto último porque mi postura en esto está lejos de estar "completamente definida" hice la anterior aclaración porque me pareció pertinente.

puertacine dijo...

Exacto. Cuando se dice: "No se va a condenar a las que son objeto de...", se omite decir cual es el destino reservado para las que son sujeto de... ¿O habría que inferirlo?

Ignacio Mastroleo dijo...

Abolir, como explotar, son dos palabras cargadas retóricamente y tienen como objetivo provocar la discusión. Si uno quiere usar un término política y académicamente más correcto, se puede expresar como hacer una sociedad más justa, de acuerdo a algunos valores democráticos reconocidos históricamente.

Un problema es tratar de pensar la abolición de la prostitución como prohibir el cigarrillo en los espacios cerrados. No hay ninguna ley que prohíba una acción en particular que permita abolir la prostitución.

Oscar Cuervo dijo...

En todo caso, creo, si es que se quiere hacer una intervención política eficaz y no una simple declaración, es encontrar las palabras justas que mencionen el cambio que se quiere lograr.
Por otro lado, también está en discusión otra palabra: prostitución. Se al superpone con "trata" y con "cosificación del cuerpo" y se insiste, no sé por qué, en reducirla exclusivamente a una cuestión de la victimización de la mujer. Si se quiere combatir la trata de personas hay que mencionarla de esa manera y no poner cosas diferentes en una misma bolsa. Si se quiere enarbolar la bandera de la igualdad, no se advierte que el capitalismo cosifica todos los cuerpos. Por supuesto que hay que desnaturalizar todos las prácticas sociales y denunciar toda explotación. Pero me parece que confundir los términos no ayuda a cambiar las cosas.
Un dato más: Buenos Aires es una ciudad gay friendly, lo cual en los términos del capitalismo actual significa turismo, hotelería y prostitución masculina. Vamos caminos hacia la igualdad de los géneros, entonces. De lo que no estoy seguro es de que esto sea malo o haya algo que abolir.

julieta eme dijo...

Puertacine: paso de responderte.

Luis: coincido con vos en que el problema es de género. Como dije, el apartheid de las mujeres duró, cómo mínimo, 2.500 años. La prostitución no es el trabajo más antiguo del mundo sino la desigualdad más antigua del mundo. Desigualdad jurídica y moral. La desigualdad de género es la más antigua del mundo. Esa desigualdad vive en nuestras sociedades a pesar de haberse levantado las barreras legales. No hay desigualdad jurídica pero aún hay una desigualdad en la consideración moral, de la que aún, evidentemente, no logramos despegarnos porque, peor aún, ni siquiera logramos verla.

Nacho: coincido con vos también.

Yo quiero una sociedad más justa. Entiendo que esa sociedad más justa no puede existir si una sociedad ve a sus mujeres como objetos accesibles por precio para el consumo de los hombres. Es así de simple. Yo quiero ese cambio en ese sentido. Y si la única forma de lograrlo es pensando, escribiendo y debatiendo sobre el tema, lo hago. Si el cambio es lento o incluso nunca llega a concretarse, no me importa. Eso no me impide colaborar con aquello que yo creo justo. Cuantas más mujeres haya en todos lados y cuantas más mujeres (y hombres) con conciencia de género haya en todas partes, menos posible será para otros hombres (y mujeres) seguir sosteniendo prácticas y discursos sexistas, como lo es la práctica de la prostitución actualmente.

julieta eme dijo...

Yo no superpongo prostitución con trata. Trata es el tráfico de personas que puede tener fines de prostitución o no. Yo hablo de prostitución. La prostitución es un problema de género desde el principio de la historia. Ahora se han agregado travestis y hombres, todos ellos para ser consumidos por precio por hombres. Obvio que el capitalismo cosifica todos los cuerpos. Eso no borra la cosificación del cuerpo de la mujer que viene desde el fondo de la historia, sólo se agrega a ella.

Oscar Cuervo dijo...

Julieta:
en tus propuestas todavía hay dos cosas que no entendí:
1) ¿considerás prostitución el intercambio de sexo por dinero entre dos personas de cualquier género o usás esta palabra para referirte a otra cosa?
2) ¿Cuál es la diferencia entre prohibir y abolir?

julieta eme dijo...

Ya dije en el texto que no me interesa analizar la prostitución como un intercambio entre dos individuos. La prostitución es una práctica social basada en valores sociales. En su mayoría involucra a mujeres. También involucra a travestis y hombres. En los tres casos para consumo masculino. Sobre prostitución travesti, la que habla muy bien es Lohana Berkins, ya lo dije más arriba. Sobre prostitución masculina, habría que buscar a alguien que supiera. Yo no sé.

Lo que yo busco y aquello con lo que pretendo colaborar es con un cambio cultural. Si ese cambio cultural debe venir o no acompañado de leyes o de qué leyes debe venir acompañado podemos discutirlo.

julieta eme dijo...

Y también involucra a niños y niñas, por cierto. Sobre prostitución infantil también habría que buscar a alguien que supiera porque yo tampoco sé.

Oscar Cuervo dijo...

Que la prostitución de hombres es exclusivamente para consumo masculino no es cierto. Pero aunque lo fuera, eso solo bastaría para desmentir que se trata de machismo. ¿Por qué es machismo que un tipo le pague a otro para tener sexo?
La prostitución infantil es otro tema, no se puede poner en la misma bolsa. Es como cuando se discute de "las drogas", lo cual abarca desde el porro hasta el paco, pasando por la merca, pero se dejan afuera los fármacos. Una imprecisión para meter cosas diferentes en la misma bolsa.

La diferencia entre abolición y prohibición no me quedó clara aún.

Y una pegunta interesante sin responder: si se alega que la mujer es propietaria de su cuerpo para defnder la legalización del aborto, ¿por qué no se aplica ese mismo criterio para la prostitución?

julieta eme dijo...

Prostitución masculina: ahí no juega la variable del machismo o del sexismo (o si juega, juega de otro modo, la verdad es que lo ignoro). No juega la variable de la desigualdad de género. Eso no significa en lo más mínimo que en la prostitución femenina para consumo masculino esa variable no esté presente. No sé cómo podés pretender que porque no está presente en la prostitución masculina, entonces eso desmiente que esté presente en la femenina. Y ya dije que para hablar de prostitución masculina, para saber qué variables están presentes ahí, hay que buscar a alguien que sepa. Yo no sé.

Una y otra vez caemos en la discusión de la oferta. Esa discusión no es una discusión que me interese dar. Que cada mujer y hombre haga lo que se le cante las pelotas y/o los ovarios con su cuerpo. Voy a intentar una definición. Ignoro si hay mejores. En todo caso, puede mejorarse. El abolicionismo es un movimiento teórico y político que busca la igualdad de género mediante la abolición de la demanda de los varones de cuerpos de mujeres accesibles por precio. Esa abolición de la demanda se pretende que se lleve a cabo mediante la comprensión de que esa demanda es una práctica sexista y discriminatoria que viene desde el fondo de la historia de nuestra cultura patriarcal. Lo que yo quiero discutir es la legitimidad de la demanda. Lo que el abolicionismo pretende interrogar y desnaturalizar es la demanda.

Oscar Cuervo dijo...

Julieta:
Mi acotaación es de estricta lógica: puesto que al menos hay un sector significativo de la prostitución que no responde al modelo machista, entonces el concepto de prostitución no implica machismo. Si existe un cisne que no es blanco, entonces no es verdad que la especie de los cisnes es blanca. De esta proposición no se desprende, como vos me atrbuís falazmente, que ninguna prostitución es machista o que ningún cisne es blanco.

Lo que mi acotación intenta decir es que probablemente la prostitución haya nacido bajo el modelo machista, pero la creciente igualdad de géneros estimulada por el neo capitalismo tiende hacia la generalización de la prostitución y no a su abolición. Es interesante descubrir que entre adolescentes de clase media se extiende la práctica de sexo oral a cambio de conseguirse una entrada a una disco. ¿Llamamos a eso prostitución? ¿Lo llamamos machismo? Quizá tu férrea identificación de prostitución y machismo responda más al modelo de relaciones de género de cien años atrás, y ahora oferta y demanda se han diversificado ampliamente. Pretender abolir esta posibilidad me parece una locura que tiene raíces sexófobas. Legislarla me parece sensato, facible y útil.

En cuanto a la definición de abolicionismo que vos das, como desnaturalización, toda desnaturalización de las prácticas sociales está bien porque en la sociedad nada es natural. Pero la semántica de "abolición" parece notablemente inadecuada al propósito de debatir y desnaturalizar. No se puede debatir con la espada de Damocles de la abolición de una DEMANDA. Sí se puede legislar y fijar tipos delictivos.

Hay, por último, una connotación sexista en algo que dijiste. Alegaste que la demanda de prostitut@s mujeres, hombres, travestis y niños es exclusivamente atribuible a hombres. Además de ser empíricanente refutada, esta afirmación parece atribuir a la posición masculina una esencia prostituyente. Si alguien dijera algo equivalente de las mujeres, seguramente saltarías a acusarlo de machista.

julieta eme dijo...

yo no atribuyo ninguna esencia. estamos de acuerdo en que en la sociedad nada es natural.

la seguimos en persona. besos.

Oscar Cuervo dijo...

Fellatio de chicas a chicos o de chicos gay a chicos. A veces a propuesta de las chicas.

Oscar Cuervo dijo...

http://www.lavozdelparana.com.ar/noticias/noticia.php?id=876


Un práctica cada vez más arraigada en los adolescentes que concurren a los centros de diversión nocturna de la ciudad y el Gran Buenos Aires, impuso en esos ámbitos una moda de “descontrol sexual” que tiene por principales impulsora a chicas, muchas de ellas menores de edad, capaces de practicar sexo oral a cambio del valor de una entrada para ingresar a otro boliche.

julieta eme dijo...

borré mi comentario anterior y ahora no se entiende el tuyo.

yo decía:

"entre adolescentes de clase media se extiende la práctica de sexo oral a cambio de conseguirse una entrada a una disco".

¿sexo oral de quiénes a quiénes?

ahora digo:

lo imaginaba.

la seguimos en persona. besos.

Oscar Cuervo dijo...

No entiendo muy bien qué significa la frase, pero digamos que las chicas que hacen esto no parece que "se les permita", simplemente lo hacen. No veo por qué no considerarlas sujetos.
Si una chica deviene sujeto al abortar, ¿por qué no lo sería al proponer esa transacción? La demonización del hombre no sirve para explicar cualquier cosa.

julieta eme dijo...

oscar: el debate está bueno pero a esta altura da más para una charla que para comentarios de blog.

el sábado la seguimos.

besos.

Oscar Cuervo dijo...

Julieta:
siempre los debates están buenos, la seguimos por cualquier medio. También el sábado, si me curo de la tremenda gripe que me azota.

Hugo A. dijo...

Lástima que no la sigan por acá. No entiendo porqué no.
Oscar lo de hacer esa presentación del libro en el lugar campestre que muestra la foto te engripaba seguro.
¿Ni un techito con esta temperatura?
Yo únicamente concurría con carpa o casa rodante. Está bien lo de existencialismo pop pero tampoco pretender armar un Woodstock en pleno invierno a la intemperie.
Excelente el desarrollo del tema es enorme y no da para reduccionismos.
Hugo.

Oscar Cuervo dijo...

Hugo:
por supuesto que cualquiera puede seguir con el debate, para eso están abiertos los comentarios.

Las 500.000 personas que asistieron al Wooodstock filosófico entrerriano bien valen una gripe.

Viva la patria, aunque yo perezca!

puertacine dijo...

"....Ya dije en el texto que no me interesa analizar la prostitución como un intercambio entre dos individuos. La prostitución es una práctica social basada en valores sociales...."

¿Podrías explicar de que estás hablando? porque esto parece el cuento de la buena pipa.
Todo el tiempo se escabullen el sujeto y el predicado de la enunciacion.

Yo creo entender que el "malestar" que te moviliza es erradicar los restos de la estela que dejó el machismo durante 2500 años. Y que a pesar de que hoy día las mujeres tienen total libertad de acción, existen aún ciertos restos de esa cultura en las concepciones y actos públicos y privados. Esos restos pueden hallarse en cualquier ámbito familiar, matrimonial, laboral, o inclusive en el de la prostitución.

No veo que la prostitución en sí sea un hecho machista. Y me parece sospechoso que, luego de afirmar que el consumo es exclusivo de hombres -lo que no es cierto-, la idea sea atacar la demanda. Revela un móvil espúreo detrás de estas ideas. Además se ataca la demanda y ¿que se hace con la oferta?. Ambas partes se buscan entre sí. No es un hecho unilateral.

Sin embargo,lo que yo no estoy capacitado para explicar, es por qué la demanda sexual masculina pareciera que suele ser mas abundante y explícita en cantidad y variedad que la femenina, lo cual se traduce bastante claramente en el contexto homosexual hombre, menos dubitativo y mas arrojado a la hora de obedecer sus deseos (en líneas generales).

¿No serán estas las trazas de represión de la mujer? Mejor dicho de algunas mujeres, no de todas ni tampoco de las que eligen prostituirse.

Atentos a que ya venimos hablando de oferta y demanda en sentido amplio y plural -ya sea que exista o no transaccion económica-, tendríamos que aclarar lo siguiente: no es un caso de mercadeo tradicional.
Si la demanda se desbalanceara hacia otro sexo, la oferta se transformaría en demanda y visceversa. De eso se trata todo.

Si los hombres hicieran huelga, tarde o temprano las mujeres saldrían desesperadas a conseguir lo que sea al precio que sea.

No se puede punir a alguien por desear algo, mucho menos por desear algo que se le ofrece.

Se me ocurre que esa revolución
a-sexista, en el caso de que fuera posible, se lograría con más imaginación, no con aboliciones inviables.
Pero en último término, quizas tendríamos que terminar reconociendo que existen "diferencias". Quizás otras distintas.

Tanto apuntar la mira hacia el "enemigo" hombre, hace pensar que alguna diferenciación hay.

Personalmente me seduce más lo sexual, que lo a-sexual.

A modo de recreo, para descontracturar, dejo este link a un texto de Leonor Silvestri.
http://luddismosexxxual.blogspot.com/2011/06/putas-enemigas-de-las-sonrisas.html

Oscar Cuervo dijo...

Habiendo aclarado yo que abolir la demanda y la oferta de sexo por dinero me parece una locura impracticable, que no me parece condenable ni pagar ni cobrar para tener sexo y que sí existen sistemas de explotación de prostitut@s que deben ser tipificados como delictivos, quiero necesario agregar algo más:
a mí,la idea de pagar/cobrar por sexo me produce tristeza. Me gusta el sexo acompañado de cariño, de ternura,de preocupación por el otro. Y la mediación de la guita me parece que enrarece esa posibilidad. Cuando uno tiene que pagar/cobrar para tener sexo con alguien, el modelo de la mercancía se instala en uno de los actos más íntimos e integradores que los seres humanos realizan. La presencia de la transacción es probable, me da la sensación, que destruye esa intimidad.
Y sin embargo, cuántas sospechas se podrían levantar sobre el matrimonio, que muchas veces puede sostenerse en base a numerosas transacciones, incluso también económicas.
En mi manera de pensar la cuestión no tiene que ver el machismo,ni quisiera desterrar ninguna demanda ni su oferta complementaria.

julieta eme dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Oscar Cuervo dijo...

Julieta, con todo respeto y cariño: ¿no te parece que esa discusión sobre el adulterio y lo que decía Aristóteles está bastante saldada? ¿te parece que hay perder tiempo en discutir el adulterio hace 100 añps o lo que decía Aristóteles de las mujeres hace 2500? te parece que tenés que interpelar a "los varones" actuales con esas antiguallas.
No sé si habrá matrimonios igualitarios, pero vamos hacia la prostitución igualitaria.

julieta eme dijo...

oscar: saldado. besos.

Cece dijo...

bueno, lo que queda clarísimo es que los posts Julieta siempre son punta de debate.

Una cosa quería agregar, en relación a la cita de Belle de Jour y que me da la impresión que sobrevoló este debate pero no se dijo, es que las causas de la prostitución no son únicamente económicas. No me parece que haya una conexión lineal entre necesitar plata y prostituirse. En todo caso, la prostitución está más cerca de un cierto erotismo que de la "necesidad". Me refiero a un erotismo sádico, cosificante, un erotismo que se nutre de la muerte [de la dignidad] del otro y del placer de la degradación propia. Por eso intuyo que puede haber, muy en el fondo (y Julieta espero que no te exasperes con esto) cierto "goce negativo", masoquista en los adultos que la ejercen en condiciones libres. (No hablo de trata ni de prostitución infantil)

Cece dijo...

ah y se me fue el hilo, pero lo que quería decirle a Juli es que creo que una cosa no anula a la otra; un género puede proyectar sobre el otro sus fantasías de dominio, pero un mismo género también puede flashear con ser "cosificado". En el ámbito del erotismo las categorías se vuelven lábiles, se disuelven o trocan en su opuesto. Me refiero al aspecto microsociológico de la prostitución o como quieran decirle; hay ahí un vínculo íntimo que no es únicamente económico.

Lo que dice Catharine MacKinnon me resulta un poco raro, como que los hombres incluyen dentro de sus fantasías ciertos "reparos éticos" que los llevan a inventar que la mujer goza cuando en realidad no lo hace. No creo que inventen lo de la garganta-clítoris porque les preocupe la felicidad de las mujeres, me parece qeu es más porque el goce de ellas alimenta el goce (y el ego) de ellos. Pero quizás entendí mal.

Cece dijo...

Bueno, disculpen la proliferación de comentarios, pero ahora arriesgo una tesis más clara,

creo que el "motor" de la prostitución es el erotismo. Es ese manejo raro del deseo lo que lo hizo funcionar durante siglos, y lo que lo hace una práctica reproductible.

Cece dijo...

De ahí que el "abolicionismo" o la "desnaturalización" de esa práctica me parezca imposible, por lo menos si se pretende llevar a cabo desde lo declarativo.

puertacine dijo...

Si, es cierto, pareciera que la mediación de la guita puede enrarecer esa posibilidad. No lo dudo y habría que pensar que en ese sentido, la prostitución se lleva todas las palmas como valor simbólico, por tener la audacia de lo explícito. Pero también pensar que muchas veces las relaciones se ven notoriamente influídas por vaivenes y necesidades materiales y que estos vaivenes puden enrarecer notoriamente los sentimientos entre dos personas, como también quizas hacerlos surgir con mas fuerza en la ocasion menos pensada.
Lo cierto es que no vivimos en el jardín de las delicias.

Por eso se me ocurre pensar:
¿Será que la institución de la prostitución ha gravitado siempre alrededor de la institución del matrimonio? ¿Será qué una ha nacido a la sombra de la otra? ¿Será que ninguna de las dos finalmente acomete a resolver o absolver -respectivamente- la vinculación afectiva en torno de la sexualidad?
Ambas parecen provenir de un orden práctico (matrimonio: orden social, producción, manutención, herencia. prostitución: trabajo, inmediatez, practicidad, ¿orden social?, producción).

Y cuando dije "absolver", me refiero a la posibilidad de salirse del mandato afectivo tradicional demasiado básico -muy asociado al matrimonio-, que podría devenir en un corsé algo frustrante. Como muy bien describe Cece: "...En el ámbito del erotismo las categorías se vuelven lábiles, se disuelven o trocan en su opuesto...."