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viernes, 20 de febrero de 2026

Una oscura noche de injusticia



Una oscura noche de injusticia: el alineamiento de una dirigencia corrupta, la oposición disgregada y un electorado confundido dan como resultado un retroceso grave de la calidad de la vida popular en Argentina. Culpas para repartir por todos lados.

La reacción de la CGT convocando en los últimos días a un paro general fue tardía; no pudo ser una digna representación de la clase obrera organizada. Los trabajadores nunca estuvieron más desprotegidos.

La conducción política del peronismo estuvo estos años enredada en su propia impotencia, de forma que no logró plantear una visión alternativa que a la vez denunciara el auténtico despojo que implica este proyecto de ley mileista. La derrota popular no ha sido narrada.

 Ahora es difícil concebir que en senadores la votación pueda torcerse.

Ahora que todas las instancias representativas fallaron, los trabajadores tendremos que conquistar en la lucha cotidiana la dignidad que se nos usurpa.

lunes, 30 de julio de 2018

Cristina y los otros

La otra.-radio, para escuchar clickeando acá

La bronca en la calle contra Macri es inocultable, tanto como para que los medios dominantes hayan desistido de intentar ocultarla, para tratar de mantener un mínimo de credibilidad ante sus propias audiencias. 

Un proceso más imprevisto es el proceso de deterioro que está sufriendo María Eugenia Vidal, la favorita. Aunque las encuestas la ponen en un lugar mejor que a su jefe, hay dos motivos por los que también ahora le está empezando a alcanzar la mufa que corroe al macrismo: 

- por un lado, el notable deterioro del régimen entre sus propios electores se siente con mayor profundidad precisamente en la provincia que Mariu gobierna;

- por otro, como se advierte fácilmente al leer o ver cualquiera de los medios hiperoficialistas, el escándalo de las listas de falsos aportantes a la campaña electoral bonaerense de Cambiemos en las dos últimas elecciones la implica a ella directamente. 

La Nación, Clarín, América y Perfil intentaron ocultar tantas semanas como pudieron las denuncias que surgieron desde el programa de youtube El Destape. Pero como en lugar de atenuarse el rebote de las denuncias fue agigantándose con el tiempo, en las columnas de análisis políticos de todos los medios oficialistas de este domingo el escándalo tuvo que ocupar un lugar central. No pudieron invisibilizarlo, entonces intentan control de daños. 

El caso es impactante porque la investigación la inicia un joven periodista desde un medio pequeño y frágil - a pesar de que en las noches del domingo el streaming de El Destape tiene más público que todos los canales de cable y varios de aire- y porque la implicada es la favorita, la que hasta hace poco gozaba del máximo blindaje, incluso por parte de medios que se permiten criticar a Macri. Vidal era y sigue siendo el único plan B del régimen. Su imagen conserva atributos imposibles de rescatar en el muy deteriorado Maurizio. Pero el hecho de que Majul, Van der Kooy, Morales Solá y Alconada Mon hayan editorializado con críticas tenues hacia la favorita indica que los sensores de estos medios registran que ella ha sido afectada. 

A la vez, intentan un salvataje. Clarín titula "María Eugenia Vidal se despega de Mauricio Macri", en una nota en la que dice "Vidal le saca en la provincia a Mauricio Macri la diferencia de imagen más grande desde el 2015. Veinte puntos netos. La otra cuestión involucra a la ex presidenta. También por primera vez desde que dejó el poder empareja en imagen positiva a Macri. Está incluso, en el orden nacional, dos puntos por encima". En el léxico del poder de Magnetto esto significa que Clarín intenta protegerla de un modo que ya no hace con Macri. El procedimiento parecería apuntar a la necesidad de polarizar entre Cristina y Vidal y no entre Cristina y Macri. 

Maniobras (des)informativas similares pueden encontrarse en todos los medios oficialistas del domingo. Perfil pone como foto principal de su tapa del domingo a una sonriente gobernadora que "timbrea en la tormenta", según el manual afectivo duranbarbista. Sin embargo, en el epígrafe Fontevecchia no puede evitar aludir a la "polémica por los fondos de campaña". El duranbarbismo que practica Perfil confía en que la gestualidad comunica mejor que las palabras. Pero el síntoma de la avería queda escrito. 

¿Significa esto que el macrismo/vidalismo perdió la elección de 2019? NO: significa que está hundido en problemas de marketing (su única especialidad, aparte de la evasión y el fraude) hasta hace semanas inimaginables. La derecha va a tener que ponerse a operar en una fase más delicada, riesgosa, quizás violenta, cuando ya creía que después del triunfo (¿fraudulento?) de octubre pasado se le había abierto paso a un futuro venturoso. El complemento de este deterioro es la ocupación de la calle por parte de la resistencia popular y una revalorización de la presidencia de Cristina.


Ese es el otro tema que nos ocupó en el programa de anoche. En forma directamente proporcional a la percepción del daño que produce el régimen de ajuste y represión sobre el tejido social, casi por default el recuerdo de Cristina crece. Si la esperanza del oficialismo es enfrentar a una oposición dividida, el escollo que encuentran es que no hay dos oposiciones. Lo que ellos llaman el "peronismo racional" no es ninguna oposición, sino el ala neomenemista del partido del poder. La única oposición con chances de disputar el poder está socialmente encabezada por Cristina, por más esfuerzos mediáticos que los sectores dominantes hagan por instalar un escenario de fantasía.

En este sentido, es interesante la entrevista que el domingo el portal La Letra P le hizo a Pablo Moyano, el otro apellido maldito del oficialismo. Algunos tramos:


-Usted señala diferencias con el Gobierno. ¿Ve esos mismos ruidos puertas adentro de la organización sindical?

-Hay un problema ideológico -dice Moyano hijo a La Letra P- con el Gobierno: son gorilas, desprecian a los trabajadores. Y en lo sindical, algunos les tendrán miedo a los carpetazos, otros tendrán otras intenciones, alguno peleará por el dinero que les dieron a las obras sociales y otros peleamos por los trabajadores. Se repite la historia, son oficialistas, por más que cambien los gobiernos. [...] Le dieron al Gobierno dos años de gracia con despidos, suspensiones, aprietes, carpetazos... no podés vivir arrodillado, mirando para otro lado. Si a tus compañeros de otros gremios los aumentos le llegan, las tarifas le llegan, ¡reaccioná! Sino, ¿para qué querés un secretario general de la CGT o una conducción? no te podés callar la boca. Después nos quejamos cuando vemos por televisión que la izquierda marcha o se te meten en tu gremio, o la CTA marcha con los movimientos sociales. ¿Para qué querés tener una oficina con la CGT cuando hay miles de trabajadores despedidos?

-Antes manifestó críticas al FMI. ¿Qué le pareció el intento de la CGT de tener una reunión con Lagarde?

-Una payasada. Las banderas históricas del peronismo eran de pelea, de lucha contra las políticas del FMI. ¿Qué le van a decir al Fondo? ¿Vamos a pelear las paritarias y la flexibilización con el Fondo? Hay que repudiarlos. Son organismos que te vienen a endeudar. Si yo fuera parte de la conducción de la CGT, no iría. La CGT tendría que estar en la calle repudiando las políticas del Fondo, no yendo a hablar con ellos.

[...]

-CFK rompió con la CGT en un acto con Moyano, en medio del pedido sindical de un presidente obrero. ¿Eso fue un crack que derivó en esta dispersión del peronismo?

-Se rompe cuando el último gobierno, subido un poco a la soberbia o rodeado un poco por los pibes de La Cámpora, creyeron que eran ellos. Empezaron a dejar de lado al movimiento obrero no dándole respuestas. Y ahí se produjo la división. Pero yo hoy soy vicepresidente segundo del PJ de la provincia y creo que se está haciendo un trabajo importante con los intendentes y sectores del peronismo para unificar, dejar de lado las diferencias y buscar el candidato que en 2019 sea el nuevo gobierno. Se está tratando de contener a todos los sectores. Nos tendremos que comer algunos sapos, pero lo importante es la unidad del peronismo.

-¿La Cámpora y el kirchnerismo están entre esos sectores?

-Hay posibilidades de que haya una reunión de Cristina y Hugo para tratar de limar asperezas y trabajar en conjunto. Sea candidata ella o para buscar el candidato a través de una gran PASO, para que el peronismo vuelva al gobierno.

-¿Le parece que Cristina debería ser candidata, o prefiere un candidato de unidad?

-Creo que el peronismo de Urtubey sería una continuidad de este modelo económico, y sea (Felipe) Solá o Cristina, lo vamos a definir en una gran interna. Por supuesto que ella tiene un caudal de votos muy importante. Pero habría que preguntarle si está en condiciones, si quiere o no.

-Esa unificación que menciona, ¿suma a los Randazzo, algún sector del massismo…?

-Se está hablando. (El intendente de Merlo, Gustavo) Menéndez es presidente del PJ de la provincia, se está hablando. Hay sectores con los que hay posibilidad de acordar, pero otros que están en las antípodas del peronismo.

-¿Cuáles?

-Caso Urtubey, que son los que les han votado todas las leyes al Gobierno. Pichetto también. Están armando su espacio de un peronismo renovado que le ha votado casi todas las leyes al macrismo. Los únicos dos sapos que no nos comeríamos son los de esos dos sectores, los de Urtubey y Pichetto. Y Bossio. (Completo acá)

La palabra pública de los dirigentes políticos y sindicales siempre le habla a su base de sustentación, sus representados. Más allá de la sinceridad que cada uno le adjudique a estas palabras de Moyano, puede apreciarse que se trata de un movimiento exactamente inverso a aquel por el cual el kirchnerismo fue alejándose, todavía en el gobierno de Cristina, de uno de sus principales aliados. El moyanismo ciertamente se extravió durante meses decisivos del ascenso del macrismo. No nos detenemos en las motivaciones subjetivas actuales de los involucrados, sino en la necesidad de tender puentes entre los sectores sociales que Cristina y Moyano representan. Obviamente, no se trata de una suma de imágenes positivas o de intenciones de voto, sino de una alianza estratégica de la que no puede prescindir ningún proyecto popular.

Las duras críticas de Moyano hacia el Triunvirato cegetista y hacia su payasesco intento de entrevistarse con Lagarde -basta con ponderar la eficacia negociadora que mostró el Triunvirato en dos años y medio de reuniones con Triaca- son señales de cómo va dibujándose el mapa de la oposición real al macrismo, no la que quisiera diseñar el bloque dominante.

En el programa también le dedicamos unos minutos a recordar la dureza con que una parte del peronismo violeta, férreamente alineado con la blandengue CGT, se dedicó a exigirle a Cristina que hiciera una autocrítica por el triunfo del macrismo. El tiempo que el peronismo violeta le dedicó a "autocriticar a Cristina" se lo sustrajo a criticar a Macri. Dados los penosos resultados obtenidos por el peronismo violeta en dos años y medio, esta es la oportunidad ideal para que estos orgánicos del MOO empiecen a hacerse ya su propia autocrítica.

Además en el programa del domingo pasamos por estas estaciones:

- el derrape definitivo de Luis D'Elía, a piacere del macrismo.
- el asesinato de Santiago Maldonado sigue impune.
- los nuevos discos del Indio Solari y Shaman Herrera.
- la música de The Doors y Kula Shaker.
- la magistral ópera prima de Jia Zhangke en Cuerpos Capturados.

Todo se escucha acá:

sábado, 2 de junio de 2018

Desde San Cayetano hacia la lucha de clases: una multitudinaria Marcha Federal





La Marcha Federal que ayer terminó llenando la Plaza de Mayo y adyacencias, partió el lunes pasado desde diferentes puntos del país. Había sido convocada inicialmente por el triunvirato de San Cayetano, un conjunto de organizaciones sociales sobre las que tiene fuerte incidencia la orientación de Bergoglio. Este triunvirato está integrado por la CTEP (representada por el Gringo Castro), Barrios de Pie (Daniel Menéndez) y Carlos Alderete (CCC). A estas organizaciones sociales se le sumó después el Frente Darío Santillán y otros sectores políticos y sociales que ya no se encuadran tan claramente en el esquema bergogliano. En el palco estuvieron desde Nora Cortiñas hasta Roberto Baradel, pasando por Adolfo Pérez Esquivel, Cachorro Godoy (ATE nacional) y el bancario Sergio Palazzo. En principio, la dirigencia convocante se diferenciaba bastante de la que la semana pasada juntó más de un millón de personas en la 9 de Julio bajo la consigna "La Patria está en Peligro: No al FMI". 

Con una concurrencia un poco menor, pero igualmente muy masiva y más orgánicamente articulada por las organizaciones sociales que gestionan acuerdos con el estado en favor de los sectores más vulnerables y dependientes de los programas de ayuda social, la dirigencia convocante inicialmente sostiene un trato entre tenso y negociador con el Ministerio que comanda Carolina Stanley. Por eso, en principio la Marcha no iba a terminar en Plaza de Mayo sino en Plaza Congreso. Tratando de preservar un puente de negociación con el Ejecutivo, pensaban dirigir sus reclamos al Poder Legislativo, con la intención de promover cinco proyectos de ley: los de Emergencia Alimentaria, Urbanización de Barrios Populares, Infraestructura Social, Agricultura Familiar y Ley de Adicciones. 

Juan Grabois, un dirigente joven muy sólido y promisorio de este espacio, siempre que puede expresa, junto con críticas fuertes a las políticas macristas, un rescate de personas buenas entre los funcionarios: "aún en este gobierno puede haber personas de buen corazón, como Carolina Stanley o Mario Quintana". Los sectores críticos de estas dualidades emotivas suelen ironizar llamando al sector que Grabois integra "Movimiento Carolina". La orientación confesional del triunvirato de San Cayetano también hacía impensable que en los discursos del palco oficial de esta Marcha se escucharan reclamos en favor de la despenalización del aborto.

Como sea, el Papa propone y el pueblo dispone. La radicalización del gobierno hacia políticas más duras, el desbarajuste económico y financiero que pronto condujo a un desgaste inédito de la administración macrista, el alza abrupta de la conflictividad social y la subordinación sin tapujos del macrismo con el FMI que impone un ajuste más drástico, fue dejando poco espacio para las posiciones intermedias y las apelaciones al corazón de los funcionarios. La aprobación legislativa de la Ley Anti-Tarifazo y su inmediato e impopular veto presidencial terminaron por transformar el pedido incial hacia los legisladores en un acto de protesta contra el gobierno, lo que llevó a cambiar el lugar de convergencia final de la Marcha: terminó en Plaza de Mayo en lugar del Congreso, como símbolo de la agudización de la resistencia y la imposibilidad de la negociación con el régimen.

La participación en los discursos de Palazzo y Baradel, dos dirigentes destacados entre los convocantes del acto del 25, tanto como las columnas encabezadas por Hugo Yasky, Wado de Pedro, Jorge Taiana o los Moyano, confluyeron con otras figuras que por motivos políticos no fueron el 25 a la 9 de Julio, como Héctor Daer o Emilio Pérsico. Incluso estuvieron presentes en el acto de ayer columnas de la izquierda trosquista. En los discursos del palco primaron las convocatorias a la unidad de acción contra el gobierno y repudios explícitos al tarifazo. Eso sí: de la despenalización del aborto siguió sin hablarse. Dos de los tres integrantes del TriunviGato (Daer y Schmid) no pudieron evitar compromenterse a llevar (una vez más) a la consideración del Comité Central Confederal de la CGT que ellos encabezan junto con Acuña (ausente) el pedido de Paro General que se oyó entre las bases tanto ayer como el pasado 25. Una vez más prometieron tratar el reclamo de las bases "en los próximos días". 

Es decir, más allá de sus composiciones sociales heterogéneas y de las intenciones inciales de sus convocantes, la Marcha Federal de ayer y la más masiva Marcha contra el FMI de la semana pasada terminaron acercándose en la necesidad de resistir a las políticas de un gobierno antipopular. Las bases están más cerca que los dirigentes. Pero los dirigentes tienen que terminar confluyendo. Macri lo hace inevitable.

miércoles, 25 de abril de 2018

La expectativa de inflación anual subió en abril al 25% anual, según una encuesta de Poliarquía

Cavalieri, de Empleados de Comercio cerró la paritaria con 15% de aumento en 2 cuotas: abril y agosto, con revisión en enero de 2019.

Roberto Fernández, titular de la UTA, cerró el acuerdo en un 15% anual en tres tramos a cobrar en abril, septiembre y enero de 2019.

El Centro de Investigaciones en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella difundió una encuesta realizada por Poliarquía según la cual la inflación esperada por la población para los próximos doce meses sube en abril a 25%, según la mediana de las respuestas.

 Según el promedio, la expectativa de inflación sube 3,9 puntos porcentuales respecto de la medición de marzo de 2018 y se ubica en 33,1%.

 En los últimos cuatro años, la mediana de la inflación esperada fue 25% en 12 meses, mayor a 25% en 20 meses y menor a 25% en 16 meses.

 En la distribución regional, según la mediana, la expectativa de inflación aumenta tanto en la Capital Federal como en el Interior del país y en el Gran Buenos Aires, con respecto a marzo. De acuerdo al promedio, la expectativa de inflación sube en las tres regiones.

 En la distribución por nivel de ingreso, según la mediana, la expectativa de inflación aumenta para la población de ingresos bajos mientras que disminuye para la de ingresos altos. Según el promedio, la expectativa sube para ambos sectores.

Resultados de Abril 2018


 De acuerdo a la mediana, la inflación esperada a nivel nacional sube a 25% La inflación esperada a nivel nacional para los próximos doce meses, de acuerdo a la mediana de las respuestas, aumenta 5 puntos porcentuales en el mes de abril 2018. De acuerdo al promedio, la expectativa de inflación a nivel nacional sube 3,9 puntos porcentuales (p.p.) respecto a marzo de 2018, situándose en 33,1%. El desvío estándar 1 de las respuestas de los consultados aumenta 2,8 p.p. con respecto al mes anterior, situándose en 22,5%.

El siguiente gráfico muestra la mediana y el rango intercuartil para cada mes desde abril de 2017. El rango intercuartil está delimitado por los percentiles 25 y 75 de las respuestas consideradas. Este gráfico permite tener una rápida visualización de cómo están distribuidos en cada mes los datos de expectativa de inflación.


De acuerdo al promedio, la expectativa de inflación sube tanto en la Capital Federal como en el Interior del país y en el Gran Buenos Aires.

La siguiente tabla sintetiza los resultados de la Encuesta de Expectativas de Inflación  correspondientes al mes de abril para el total nacional y considerando individualmente Capital Federal, Gran Buenos Aires e Interior del país.


Considerando la mediana de las respuestas, la expectativa de inflación aumenta tanto en la Capital Federal como en el Interior del país y en el Gran Buenos Aires, con respecto a marzo. La inflación esperada, según el promedio, aumenta en las tres regiones. En la Capital Federal marcó 29,6% (+1,3 puntos porcentuales), en el Gran Buenos Aires marcó 35,8% (+5,4 p.p.) y en el Interior del país marcó 30,3% (+2,6 p.p.).



La expectativa de inflación, de acuerdo a la mediana, aumenta para la población de ingresos bajos mientras que disminuye para la de ingresos altos. Según el promedio, la expectativa sube para ambos sectores.


De acuerdo a la mediana, y aproximando por el nivel educativo alcanzado, la expectativa de inflación aumenta a 25% para los sectores de ingresos bajos mientras que disminuye a 22% para los sectores de ingresos altos. Considerando el promedio, la expectativa se incrementa, respecto del mes anterior, 1,4 p.p. para los sectores de mayores ingresos, marcando 29,7% en el mes de abril, mientras que sube 5,5 p.p. para los sectores de menores ingresos, marcando 33,9% en el mismo período.



CUESTIONARIO DE LA ENCUESTA




FICHA TÉCNICA DE LA ENCUESTA


NOTAS

1 - Desvío Estándar: Medida de cuán alejadas se encuentran las observaciones de la media de la distribución (en promedio).

lunes, 19 de febrero de 2018

Semana decisiva: la crisis política del macrismo y la caída del mito de la unidad cegetista

La otra.-radio para escuchar clickeando acá 



El régimen macrista está viviendo desde fines de año pasado una crisis política, después de la victoria pírrica de su proyecto de reforma previsional, -un eufemismo para el recorte de las jubilaciones consentido por una parte de la CGT y la bancada de senadores de Pichetto, sin cuya complicidad esto no hubiera sido posible. 

El costo político fue alto para el oficialismo porque se rompió el clima triunfalista que había logrado después de las elecciones de octubre. Podría compararse con el efecto del ajuste diferido: las facturas de gas, agua y luz, el precio de los combustibles y el boleto de colectivo postergaron sus brutales aumentos para después de las urnas. Así, el clima político en medio del cual se votó escondió astutamente la naturaleza del saqueo económico, en otro ejemplo de posverdad, como "error útil para el acrecentamiento del poder", según una fórmula nietzscheana inexplicablemente celebrada por el progresismo cultural porteño. De la misma forma la crisis política que venía incubándose empezó a manifestarse.

El régimen comete cientos de errores útiles para acrecentar su poder. Pero la verdad en algún momento asoma, no como error, sino como evidencia del engaño en su manejo totalitario de los medios de información. Muchos en octubre votaron todavía confundidos por el clima de pseudo-prosperidad que escondía el ajuste agazapado. Ni bien el macrismo consiguió su respaldo electoral mostró su cara verdadera , que solo ofrece penurias para el pueblo, hambre, desempleo y represión. No hay misterio en esto: solo ocultamiento, engaño y complicidades. 

Pero la mentira en política (la mentira es política) tiene su fecha de vencimiento. En diciembre, cuando el régimen mostró su brutalidad para bajar las jubilaciones y transferir esos millones hacia la provincia gobernada por Vidal, el forzamiento se hizo evidente para muchos que seguían teniendo alguna expectativa de mejoras graduales. La retribución que les ofrendó el gobierno, envuelta en una humareda de balbuceos inconsistentes e inconvincentes, fue que habrá más ajuste y solo eso. 

Las maniobras distractivas con las metas inflacionarias y la devaluación seguida por otra baja del salario real dejaron al desnudo el carácter clasista del régimen. Hay que ser muy boludo o muy cínico para seguirles creyendo -o simular que se les cree: hay de las dos clases de actitudes. 

Los despidos que afectaron a pueblos donde el oficialismo había ganado, los escándalos por corrupción que salpican a más de medio gabinete, el desprecio del macrismo hacia sus propios votantes, el servilismo de los tribunales en favor del régimen, la continua supresión de las libertades civiles, la disolución social y la marginación de sectores cada vez más grandes de la población que propicia este proyecto, la respuesta puramente represiva a esta conflictividad, todo se conjuga para que las mentiras se descubran.

La crisis política empezó a asomar a fin de año y todavía no terminó. Como resultado de ella, la coalición social gobernante se agrieta. Un final catastrófico empieza a sospecharse, la prosperidad prometida no va a llegar y las torpezas de gestión y comunicación no se pueden tapar mucho tiempo más con trucos de marketing.

Así hay que interpretar la debacle del triunvirato que rigió la CGT en estos años. Ya estaba bastante claro cuando en mayo de 2016 la cúpula sindical se dejó forrear ante la vista de todos con el veto presidencial a la ley antidespidos. Las bases ya estaban cabreras en el acto de Diagonal Sur donde sus propios adherentes voltearon el atril, en una imagen que va a quedar para la historia. 

Incluso hubo muchos sectores en el campo popular que le siguieron extendiendo un crédito político al triunvirato cuando ya era notorio que jugaban en contra de los trabajadores. Las defecciones y los errores de apreciación bien intencionados confluyeron para darle aire al ajuste. Pero llegó el momento en el que esta conducción claudicante mostró que ya no tenía nada más para dar. Quienes con disciplina orgánica se aferraron a un fetichismo de la unidad cegetista no supieron ver que se trataba de la unidad para la traición. Llegó el momento en que toda esa patraña se hizo insostenible y ese mito de la unidad cruje.

Ninguna otra cosa más que esta es la "división del sindicalismo" que la prensa oficial se empeña en presentar como novedad. El gremialismo combativo ya estaba enfrentado objetivamente a la posición claudicante del triunvirato. Lo que pasa ahora es que esto aflora en la superficie. No se trata de que el moyanismo haya sido descubierto en alguna maniobra delictiva, sino que el régimen le aplica a este sector el mismo tratamiento que antes le aplicó a los otros opositores. La "división" de la CGT es nada más que la caducidad de una alianza que se mostraba inviable desde antes.

La caída del triunvirato implica también la unidad de una parte del sindicalismo con los sectores que se opusieron desde el principio al ajuste neoliberal. No se puede separar la división de unos de la unidad de los otros.

Este realineamiento despierta recelos entendibles a uno y otro lado de la fractura. La gobernabilidad fue el signo que explicó el desempeño de la mayoría sindical que quiso mostrarse como unidad y era colaboracionismo. Ahora asoma un horizonte de mayor conflictividad al que el oficialismo solo sabe responder con más operaciones de inteligencia, represión, chantaje judicial y mentiras mediáticas.

Esta semana va a haber una movilización que plasmará las nuevas relaciones de fuerzas. No hay sindicatos que "se bajan" de la movilización, porque esos nunca estuvieron de este lado. Quedará para la historia un análisis del desempeño del moyanismo en este período. ¿Moyano creyó que podía coquetear con el poder sin que su legitimidad se viera mellada? En todo caso, es una cuestión psicológica. El modelo sindical que encarna el moyanismo es, por su fundamento social, incompatible con el proyecto macrista.

El 21F asomará la sintaxis de esta segunda fase de la lucha social en la Argentina macrista. El gobierno se juega mucho en la partida y puede verse tentado a redoblar su dureza represiva. Ni siquiera así se garantiza que vaya a vencer la resistencia popular. El pueblo recién está desperezándose.

El carácter despiadado del régimen: eso se sabía desde el principio. Lo sabían incluso muchos de los que recién ahora pretenden haberse dado cuenta. Lo que está por revelarse es la capacidad popular para no caer en un abismo del que le será muy difícil rescatarse si no empieza ya mismo.

En el programa de anoche estuvimos hablando de este tema y tuvimos los testimonios de Sergio Palazzo y Eduardo Berrospe de la Bancaria y la discusión de Hugo Moyano con Mirtha Legrand. También escuchamos la más maravillosa música de la Incredible String Band y Me Darás Mil Hijos. Pueden descargar el programa clickeando acá.

viernes, 19 de enero de 2018

Quien quiera oír que oiga lo que quiera oír



Lo que dice este documento es básicamente cierto. Lo podemos suscribir sin ninguna objeción. Se parece a lo que, por ejemplo, en este blog venimos publicando desde el verano de 2016. Lo reproducimos íntegro:

QUIÉN QUIERA OÍR QUE OIGA
DECLARACIÓN DE MAR DEL PLATA


El 10 de diciembre de 2015 asumió un nuevo gobierno, muchos Argentinos depositaron las esperanzas en un cambio positivo que viniera a corregir lo que estaba mal y a sostener lo que estaba bien. Que viniera a luchar enérgicamente contra la inflación que se come el sueldo de los trabajadores. Que viniera a pelear frontalmente contra la pobreza y que viniera a dotar a la República de más institucionalidad.
Creíamos y creemos en la necesidad de una Argentina de encuentro y diálogo institucionalizado, sustentable en el tiempo, en una mesa a la que se debe convocar a TODOS, tal cual lo reclama el Papa Francisco.
Un diálogo que nos debe resolver los enormes problemas de los argentinos, con un norte claro puesto en la PRODUCCIÓN, EL TRABAJO, EL EMPLEO Y LA EDUCACIÓN, pero en el que no pueden ni deben estar ausentes las distintas realidades de nuestra Patria.
Lamntablemente nos encontramos desde un principio con un gobierno de CEO'S directores, accionistas, dueños de empresas nacionales y multinacionales que en una clara afrenta a la ley de ética pública asumían sus cargos con total desparpajo conservando acciones e injerencias en sus empresas y beneficiando claramente de manera ostensible sus propios intereses.
Y como para la construcción de un relato desde un lugar confortable, se necesita un enemigo, todo aquello que se opusiera era el pasado, era el peronismo, eran los sindicatos, mezclando en la comunicación situaciones de funcionarios, sindicalistas y algunos (por cierto, pocos) empresarios investigados por corrupción.
El diálogo paso a ser un monólogo, mesas a las que sentados todos, nadie se iba con obligaciones (salvo por supuesto los trabajadores).
Proyectos que se planteaban en determinados términos y que luego aparecían escritos con la innegable pluma de los asesores empresariales, contradiciendo los acuerdos alcanzados.
Hoy entrando en su tercer año de mandato nada de lo que se prometió se ha cumplido, por el contrario:
Es imposible suponer que se va a eliminar la pobreza o tan sólo bajarla si se sigue sosteniendo un trazado económico contrario al interés Nacional. Es imposible suponer que las inversiones se van a realizar en sectores productivos que generan mano de obra si siguen fomentando la timba financiera con intereses y emisiones de deuda que generan ganancias especulativas siderales .
Es imposible pensar una mejor institucionalidad y calidad democrática, mientras se sancionen leyes como la reforma previsional y tributaria que siguen favoreciendo a los sectores concentrados de la economía y castigan a los más amplios sectores alcanzados por la seguridad social, tal el caso de los compañeros jubilados y pensionados a quienes se les ha disminuido el ingreso.
No es posible creer que se busca transparentar la defensa de los trabajadores cuando se alienta la desafiliación sindical desde el propio estado, incurriendo en una práctica desleal. Tampoco es posible creer que anulando por decreto la paritaria docente se busca un mayor equilibrio entre los actores.
Es imposible suponer que haciendo denuncias mediáticas, judiciales, tributarias y a través de un aparato comunicacional afín con amenazas de auditorías, etc. se logra una mayor eficacia en la defensa de los derechos de los trabajadores.
En todo caso este tipo de estrategia gubernamental sólo busca la deslegitimación de las organizaciones sindicales ante la sociedad para avanzar con rapidez sobre el salario y las condiciones de trabajo.
Lo único que ha hecho el gobierno en estos más de dos años ha sido:
a) Hacer perder el poder adquisitivo de jubilaciones y salarios.
b) Condonar y blanquear las deudas de los evasores.
c) Rebajar el sueldo de jubilados, pensionados y programas sociales.
d) Llenar las góndolas argentinas con productos extranjeros que conspiran contra el trabajo de los argentinos.
e) Endeudar el país de manera inaudita.
f) Hacer más ricos a los ricos y mas pobres a los pobres.
POR ELLO DECIDIMOS
1.- Repudiar enérgicamente los recortes a los jubilados y reclamar la derogación de la ley sancionada en la materia y poner a disposición de nuestros compañeros nuestros servicios de asesoramiento jurídico gratuito para iniciar acciones judiciales y todas las medidas pertinentes.
2.- Exigir negociaciones paritarias libres y sin topes.
3.- Habida cuenta que el Poder Ejecutivo impulsó la reforma laboral en un contexto donde la verdadera intención era la reforma Previsional que conlleva la rebaja del ingreso de los sectores más desprotegidos de la sociedad, decidimos no acompañar el proyecto de reforma laboral presentado en el Senado por el Poder Ejecutivo.
4.- Rechazar el DNU 27-18 particularmente en lo atinente a los temas laborales (inembargabilidad del sueldo, tal como rezan las resoluciones de la OIT), prohibición de disposición de los fondos del ANSES para la timba financiera, desfinanciamiento del sistema de Seguridad Social), por ser notoriamente inconstitucional .
5.- Apoyar y acompañar activamente a las organizaciones que se declaren en conflicto en razón de estos fundamentos expresados en el presente documento.
6.- Convocar a técnicos, asesores y a todos los compañeros para elaborar un programa básico de coincidencias, respecto al destino y modelo de País.
7.- Requerimos a los legisladores que no acompañen con su voto la sanción de leyes que vulneran y cercenan derechos de los trabajadores y los sectores más desprotegidos de la sociedad.
El presente documento es dado en la ciudad de Mar del Plata (Pcia. de Buenos Aires) a los 18 dias del mes de enero de 2018 para ser presentado ante las autoridades de la C.G.T.

Algunos medios titulan la noticia como una "dura declaración de la CGT", pero todavía no se trata de eso. Las preguntas inmediatas son: ¿por qué ahora, si todo esto se sabe desde hace rato? ¿Por qué no se pronunciaron, por ejemplo, antes de las elecciones, cuando se podría haber evitado el triunfo oficialista que hoy posibilita esta ofensiva antiobrera? La respuesta pragmática dice: nunca es tarde

El documento es el resultado de una reunión en Mar del Plata en la que participaron dos de los triunviros que hoy conducen la CGT, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, que representan la continuidad de Hugo Moyano y Luis Barrionuevo respectivamente en la actual conducción. No estuvo Héctor Daer, el tercer triunviro. 

El documento fue redactado por Schmid y el secretario de los Bancarios, Sergio Palazzo, líder también de la Corriente Federal; es decir, dos de los sindicalistas de formación política más sólida entre los sectores reunidos, independientemente de sus diversos posicionamientos políticos en los últimos años.

En la mesa desde donde los líderes sindicales se pronunciaron estaba presente también el ferroviario Omar Maturano. El y Palazzo son los dos nombres que este sector del sindicalismo promueve como candidatos a una conducción unificada de la CGT. No estuvieron los llamados "gordos" de los grandes gremios de servicios, los autodenominados "independientes", en realidad oficialistas de todos los gobiernos, los sindicatos de la industria como SMATA y UOM, ni los colectiveros de la UTA, decisivos a la hora de convocar a un paro general. Es decir, la reunión muestra objetivamente una versión fortalecida de las alianzas que ya se expresaron en los últimos meses, como en la marcha del 29 de noviembre pasado, o en el extraño paro general convocado el mediodía del 18 de diciembre, en oposición a la llamada "reforma previsional". 

Al final del documento se dice que será presentado a las autoridades de la CGT. ¿Se trata de un salto cualitativo de los sectores sindicales contra el gobierno o de una consolidación de un polo opositor en la interna cegetista? ¿Esta vez sí se puede confiar en la decisión del moyanismo y el barrionuevismo, que desde el multitudinario acto del 29 de abril de 2016 vienen amagando con oponerse, para terminar reculando? ¿Aprietan para negociar? ¿Se decidieron realmente a llevar a la acción las intenciones que declaran en el documento con mucha precisión? ¿Algunos de los presentes ayer puede volver a cruzar la línea hacia el oficialismo, si sus intereses personales vuelven a encontrar eco en el gobierno? ¿O el paso que ayer dieron no tiene retorno y significa el lanzamiento de una CGT realmente opositora, que se pliegue a lo que desde hace mucho tiempo vienen sosteniendo las dos CTA? Es difícil decidirse categóricamente por alguna de estas posiciones.

Se sabe que las CGT Regionales están en su mayoría de acuerdo con estos términos. Y también que un sector muy importante de la burocracia sindical no muestra ninguna intencións de pasar a la oposición.

Gabriel Fernández, de La Señal Medios, expone una perspectiva optimista. Dice:

"La llegada de los gordos de la CGT al frente opositor denota que la profundidad del sendero oligárquico carece de retorno y ni siquiera permite pasos tácticos de contención hacia aquellos con intención negociadora. La Corriente Federal, el moyanismo y las dos CTA hace rato que tenían claro el panorama. Ahora, los que quisieron estirar las gestiones, observan que no hay nada, para nadie. El capital rentístico no reparte ni siquiera a sus cercanías sociales. Absorbe y fuga, sin más. Como señaló hace algunos meses la CFT, si no cambia la política económica, el país va a la quiebra. El movimiento obrero, a diferencia de otras franjas irresolutas, se pone al hombro el conjunto de la economía nacional y señala el camino: aumento del poder adquisitivo, presencia activa estatal, protección industrial, carga impositiva a las grandes fortunas".

Pero lo cierto es que no todos los gordos -ni mucho menos- estuvieron ayer firmando el documento y es arriesgado afirmar que cuando se presente en el Consejo Directivo de la CGT este órgano lo apruebe. El periodista Mariano Martín, especializado en noticias gremiales de Ambito Financiero, se muestra más escéptico acerca de la unidad del "movimiento obrero" detrás de este diagnóstico y del virtual plan de lucha que de él se derivaría:

"Entre los sectores ausentes ayer, los de mayor vocación de diálogo con el Gobierno, afirmaban que el pronunciamiento no tendrá viabilidad en el Consejo Directivo de CGT. Basaban esa confianza en que ayer concurrió al hotel marplatense Presidente Perón, de los gastronómicos, un puñado poco representativo de los 37 miembros de la conducción. Incluso en esos espacios se mofaban de la vocación al parecer beligerante de los gremialistas por entender que corrían el riesgo de quedar asociados, con sus denuncias, a sindicalistas investigados o incluso encarcelados como Marcelo Balcedo" dice Martín.

En pocas semanas se verá si este es otro amague destinado a disolverse en la nada, si cristaliza la división entre una CGT oficialista y otra opositora o, en el mejor de los casos, si toda la CGT se pliega a esta posición. Se verá también cómo repercute este documento en otros sectores del peronismo vacilante y del opoficialismo encarnado hoy por los gobernadores pejotistas y el cenador Peceto. 

Veremos.

viernes, 12 de enero de 2018

24,8% en un año, 3,5% en un mes: "La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar"

El payasesco acting de Barrionuevo para embarrar las paritarias




"En mi presidencia la inflación no va a ser un tema. El desafío va a ser conseguirle trabajo a la gente opurtidades de progreso a la gente, que haya más fábricas..." decía el candidato que se jactaba de contar con el mejor equipo de gestión en décadas durante la campaña electoral de 2015. La jactancia sonaba verosímil en un candidato de la derecha neoliberal, que convencía hasta a los más escépticos sobre su capacidad de bajar la inflación mediante el aumento del desempleo, la caída del poder adquisitivo de los salarios y la destrucción de la industria nacional por la apertura de las importaciones que traería un esperable déficit en la balanza comercial.

Bueno: los despidos crecieron, alimentaron el ejército de desempleados que permite negociar las condiciones salariales bajo amenaza de perder el trabajo, las fábricas y comercios cerraron y siguen cerrando, las altísimas tasas de rendimiento de la especulación financiera desalientan toda inversión productiva y ni siquiera se logró venderle los limones a Trump, lo que provoca un déficit histórico en la balanza comercial. Sin embargo la inflación subió ya agotada la mitad de su mandato.

La deuda externa creció en proporciones astronómicas en relación al producto bruto interno, comprometiendo el bienestar de futuras generaciones y dejando al país vulnerable ante imprevisibles crisis externas. Todo esto puede esperarse cuando se aplican políticas neoliberales. Lo que en función de estos daños parecía fácil era transferir las riquezas hacia los sectores más ricos (se logró), bajar el consumo popular (se re-contra-logró), y así bajar la inflación. 

Bueno, eso no se logró.

Como corolario del paso de comedia que protagonizaron los cuatro grandes del mal humor cuando aumentaron las metas de inflación en un 50%, menos de un día después de que la ley de presupuesto fuera aprobada por los bloques colaboracionistas del Congreso, ahora que el gobierno tiene que anunciar el fracaso rotundo de sus políticas antiinflacionarias, los medios de comunicación del régimen saturan tapas y pantallas con denuncias y amenazas de detenciones contra sindicalistas, algunos de ellos probablemente grandes corruptos y completamente funcionales a las políticas de ajuste del macrismo. Compañeros de ruta de ese peronismo que "no le pone palos a la rueda", con el que el gabinete concertó la pérdida del poder adquisitivo durante dos años de adormilamiento social, burocracia con la que arregló mediante el persuasivo amague del carpetazo la imposición de paritarias a la baja, siempre muy detrás del alza del costo de vida ("porque todos tenemos que poner un poquito" y los que solo tienen un poquito tienen que poner su único poquito), ahora empezó la opereta contra el sindicalismo que "extorsiona al empresariado". Por supuesto que estos personajes en los que la negociación gremial linda al este con el gangsterismo y al oeste con la coima serán el modelo mediático evocado para perseguir al sindicalismo combativo, el que genuinamente representa los intereses de sus afiliados. 




Porque justo en el día en que tiene que anunciarse que capotó la política inflacionaria, lo más fácil de resolver para la derecha ajustadora, aparece uno de los aliados más fieles del neoliberalismo argentino, Luis Barrionuevo, en la pantalla más oficialista del régimen, TN, a cargar sobre sus espaldas todo el peso de su desprestigio para amenazar con que "los gobiernos que atacaron a los sindicatos no terminaron su mandato".

Barrionuevo, no debe olvidarse nunca, es uno de los máximos aliados del gobierno, digita un tercio de la estólida conducción de la CGT, hace gala de su tradicional patoterismo y no tiene ningún prestigio que cuidar. No debe haber nadie, ni los más esforzados creyentes en el peronismo leal de las cúpulas cegetistas, que pueda creer que Barrionuevo representa los intereses de algún sector de los trabajadores. Y el bizarro personaje sale a hacer sonoras declaraciones supuestamente "desestabilizadoras" para inocular los anticuerpos que el macrismo necesita con el fin de asustar a las clases medio-frustradas y ponerlas en contra de toda organización sindical. Justo cuando se lanzan las discusiones paritarias y el proyecto de flexibilización laboral empieza a tambalear por su notoria impopularidad, de la que nadie, ni un traidor vocacional como el cenador Peceto, quiere hacerse cargo. El gobierno necesita cerrar paritarias a la baja por tercer año consecutivo y ya sin cláusula gatillo. Necesita encarcelar o desacreditar a algunos sindicalistas que respondan de verdad por sus bases, necesita neutralizar el creciente descontento social ante la evidencia de que no habrá buenas noticias que darle ni a los más crédulos de sus votantes. Entonces Barrionuevo acude presto a la pantalla de Magneto para decir que hay muchas acusaciones contra los sindicalistas que "carecen de fundamento", y desliza una "sutil" (según Infobae) amenaza contra la estabilidad de su gobierno aliado al decir que quienes "atacan" a los gremios "le muerden la cola al león y terminan mal".

Es obvio que, con el macrismo, Barrionuevo no va a terminar mal: no va a ser investigado por su patrimonio ni van a ser fiscalizas las elecciones que lo atornillan desde hace décadas a su sillón. La única manera de que Barrionuevo termine mal es que macri termine mal.

Por eso, como el mercenario Joe de Titanes en el Ring al que no lo quieren ni su madre ni su padre, dona todo su desprestigio para espantar a las todavía crédulas conciencias de la clase medio gorila: "¡Barrionuevo nos amenaza!". Casi una invitación para que la propia Mariu Vidal salga personalmente a cuerpearlo con su porte de leona madre, mientras todos juntos tratan de tapar el estruendoso fracaso de la política antiinflacionaria, aplastar toda auténtica resistencia trabajadora y pisar las paritarias.

Los muchos sindicalistas honestos tendrían que salir a desautorizar la farsa de Barrionuevo: no queremos que macri se vaya antes, no necesitamos heredar el estado desastroso de una crisis económica inminente: que se quede hasta la última hora de su mandato, que cumpla con sus promesas elecotrales de bajar la inflación, crear empleo, conseguir inversiones: que le enseñe a los todavía crédulos quién realmente es.



miércoles, 10 de enero de 2018

En 2014 la CGT paraba por la suba del mínimo no imponible: en 2017 las paritarias retrocedieron 10 años pero el Triunvigato preserva la gobernabilidad




El título dice lo fundamental. La suba del mínimo no imponible del Impuesto a los Ingresos Altos era una reivindicación atendible que hace 4 años hablaba a la vez de un movimiento obrero con capacidad de defensa de un piso de bienestar -aunque, a la vez, despreocupado por el tercio de los trabajadores informales que la CGT durante estos años no quiso representar-. Combativos para defender los ingresos de los asalariados que estaban en situación de privilegio frente a otros trabajadores nucleados en la CTA y en organizaciones sociales a las que los gordos jerarcas se negaron a incluir en su representación. Una CGT combativa frente a un gobierno acosado por las fuerzas del poder financiero trasnacional que quería provocar una desestabilización que permitiera el ajuste salvaje que ese mismo poder impuso en otros países. La crisis de gobernabilidad y el ajuste no llegaron durante el gobierno de Cristina, a pesar de lo poco que hicieron los burócratas sindicales para proteger ese piso de bienestar que el gobierno kirchnerista aseguraba, a partir del cual se podía avanzar.

Implacables con un gobierno que desde 2004 había recuperado las paritarias, universalizado las jubilaciones, preservado el poder de compra de los salarios, protegido el empleo, resistido el ajuste, que se negaba a reprimir la protesta social pese a las presiones del establishment y la campaña fascista de los medios, estos mismos gordos se muestran unos miserables cagones cuanco caza la manija un gobierno hambreador, persecutorio, que castiga a los jubilados, opera para bajar año a año el poder adquisitivo del salario, mantiene a raya a fuerza de carpetazos a los burócratas y castiga con la cárcel a los luchadores populares combativos. 

Este Triunvigato será recordado como la representación sindical más cagona de la historia. Los que se achicaron contra el gobierno que vino a retrotraer los derechos sociales de los trabajadores a un estado preperonista. ¿Cómo pueden dormir Daer, Schmid y Acuña, si saben bien, machotes frente a Cristina, que no hubo día del régimen macrista que no hayan ahondado su claudicación? ¿Qué culpa sienten por el lugar vergonzante que van a ocupar en la memoria popular, como posibilitadores del saqueo, cobardes ante el poder real?

2017 es el año en el que el nivel de las paritarias homologadas por el Ministerio de Trabajo retrocedió 10 años. Las paritarias son un instituto de defensa de los derechos laborales que cada año discute los pisos de los aumentos salariales pero también protege la calidad del empleo, vela por la consolidación de los derechos laborales, pone a la clase obrera como un colectivo en posición de fuerza frente a la prepotencia de los ricos. Es sabido, porque ellos mismos se encargaron de decirlo, que los sectores hoy dominantes en Argentina desprecian y cuando puedan van a abolir las paritarias. Lo están haciendo de manera gradual, a medida que los sindicalistas traidores renuncian a defender los intereses de sus representados para entregarlos a sus patrones.

La negociación colectiva se restableció en 2004 en el gobierno de Néstor Kirchner, luego de años de neoliberalismo. Cada año se actualizan los convenios colectivos de trabajo, lo que, como quedó dicho, no incluye solo la defensa del salario pero lo contiene como un elemento fundamental en la puja distributiva del sistema capitalista. Desde 2004 hasta 2010 los convenios homologados por el Ministerio de Trabajo crecieron constantemente. En ese año se llegaron a las 2000 homologaciones. Desde entonces, el nivel se estabilizó. Se registraron bajas no muy drásticas en años de estancamiento como 2012 y 2013, se recuperaron en 2014, para empezar a descender con el régimen macrista. En 2016, la gestión Triaca no llegó a homologar 1700 convenios, pero en 2017 la curva bajó de manera abrupta, hundiéndose hasta los niveles de 10 años atrás, pero ahora con tendencia declinante (mientras en 2007 el impulso era progresivo). Solo se homologaron 1042 paritarias: la mitad que en el promedio 2010-2015.

¿Cómo hizo el macrismo para lograr esta brutal regresión en los derechos de los trabajadores? Mediante una serie de procedimientos combinados: mecanismos selectivos de no homologación de acuerdos para disciplinar organizaciones gremiales combativas (por ejemplo en el caso del gremio de aceitero); se congelaron negociaciones salariales (con los Visitadores Médicos como caso testigo); se pusieron obstáculos a los acuerdos de los gremios pequeños que compiten con los gordos; el gobierno también deslindó responsabilidades respecto a los acuerdos por empresa.

A pesar de este tangible retroceso en la capacidad de los trabajadores para defender sus intereses y a la ofensiva deliberada del régimen para lograr este retroceso, las cúpulas gremiales no mostraron los dientes: más bien se postraron ante los patrones. Ya no exigen el mínimo no imponible, ahora colaboran con la gobernabilidad del ajuste permanente. Este deterioro de los trabajadores formales derrama sus perjuicios sobre los informales, cuyas perspectivas de bonanza dependen dramáticamente de los sindicalizados, que son los que requieren las changas y otros servicios que los informales pueden ofrecer.

Es previsible que cuando este proyecto colapse (porque tarde o temprano lo hará) se llevará puestos a estos burócratas chupasangre, corresponsables de la explotación.

La ortodoxia peronista pretende imponer una especie de tabú mediante el cual hay que ser "orgánico" y solo pueden discutirse las gestiones de los representantes sindicales puertas adentro de los gremios, como si se tratara de una corporación autónoma cuyo desempeño no incide en las relaciones de fuerza del conjunto social. Como si la CGT no tuviera como objetivo la representación política de todos los trabajadores, cualquiera sea el tamaño y poder de negociación de sus gremios. Si la CGT no defiende a los más débiles entre los débiles -los gremios chicos, los trabajadores jubilados y pensionados, los no sindicalizados- ¿para qué mierda sirve?

Así que la defensa ortodoxa de la "organicidad" para discutir a los jerarcas es otra manera de hacerse cómplice de la entrega. Si la CGT claudica, como lo viene haciendo con descaro desde hace dos años, el proyecto político de opresión popular afianza su fuerza regresiva.

sábado, 16 de diciembre de 2017

La clave de la actual resistencia no pasa por el peronismo




Nota del editor: En términos generales, concuerdo con esta nota editorial de La Señal Medios sobre la situación actual y las perspectivas inmediatas. Al final, agrego un par de precisiones que me parecen necesarias:

GOBIERNO / El tiempo de la presión

Estamos viviendo una situación muy interesante. El peronismo no debe dejar pasar la ocasión de morder cuando se huelen las dificultades. El gobierno está más debilitado de lo que parece. Se le están quebrando las alianzas internas –UCR, gobernadores- con el PRO.

La presencia de la OMC y el dispositivo de seguridad dispuesto en el Bajo configuran un dato sobre lo imprevisto de los sucesos del jueves 14 de diciembre. Ante el pánico por la presencia obrera en la Plaza, los funcionarios instruyeron a la policía para cargar sobre la cabeza de la marcha, compuesta por estudiantes.

Así las cosas, resulta pertinente apretar el acelerador mientras siga el efecto de lo acaecido, para lograr el mayor daño posible sobre el gobierno liberal antipatriota y corrompido. El peso del voto opositor mayoritario, aunque disperso, se siente. También la lucidez y la potencia del movimiento obrero y las organizaciones sociales.

DEBILIDAD. El gobierno dispuso instrucciones claras: impedir la movilización porque era demasiado gigantesca. Esa masa convocada por organizaciones sindicales y sociales está muy clara en repudiar, no sólo a la Reforma Previsional sino al programa económico en general.

La ineptitud del macrismo está directamente relacionada con su intento de destrucción del mercado interno en especial y el país en general. Pero, contrariamente a lo que aparenta en las pantallas, es débil para semejantes pretensiones.

El potencial de las entidades que agrupan al pueblo argentino es superior, si se unifica.Trabajadores organizados, trabajadores desempleados, autogestionados, cooperativistas, empresarios y comerciantes.Las autoridades no lograron imponer su proyecto, ni evitar la enorme convocatoria.

(...) [Leer completo acá]

En cuanto a los medios gráficos, La Nación, Clarín e Infobae realizaron malabarismos para mostrar que la culpa la tiene el kirchnerismo, de un modo u otro, sin más fundamento que la utilización de la expresión como si fuera un adjetivo negativo.

En todos los casos se invierten los términos de análisis al señalar que el Estado debe “ahorrar” y “bajar el déficit fiscal”, viejos argumentos de la ruina nacional, en vez de invertir social y productivamente para poner en funcionamiento la economía. La vergüenza se derrama sobre los medios concentrados, sus satélites y los colegas que están dedicando sus vidas y las de sus familias a atacar a la Patria.

Sin embargo, el gobierno está débil.

La presión, es ahora.

***

COMENTARIO DE LA OTRA
Una de las primeras frases del análisis deja abierta una ambivalencia que no es solo semántica sino principalmente política. "El peronismo no debe dejar pasar la ocasión de morder cuando se huelen las dificultades". Afortunadamente no se trata solo del peronismo acá. De hecho no es la identidad "peronista" lo que parte aguas en el conflicto actual. Un grupo de provincias gobernadas por el partido justicialista se comprometieron ayer en reunión con macri a garantizar el cuorum y en eso se basa este nuevo intento de aprobar la ley. Si la sesión del jueves se cayó no es por la presión del "peronismo" sino por la unidad de acción de sectores muy diversos, que incluyen a la izquierda trotskista, a las organizaciones sociales de diversa orientación ideológica que un día antes convocaron a una de las movilizaciones más grandes de los últimos años, que también fue salvajemente reprimida, a las CTA y otros sectores a los que es imposible identificar como peronistas.

Además el nivel de ambivalencia de la dirección cegetista (muy cuestionada por dentro por la Corriente Sindical Federal y por fuera por todo el pueblo) raya límites grotescos. En plena salvaje represión del miércoles, el Triunvigato apareció para llamar a la movilizacion del jueves y a un paro general el viernes, después de que la ley ya hubiera sido aprobada. (?) Ahora bien: el aporte de la CGT a la movilización del jueves fue de baja intensidad. Cuando las brigadas represivas sembraban el terror en las calles, el Triunvigato volvió a aparecer para levantar el paro y se declaró en "sesión permanente" y exhumó una carta de intención de plan de lucha que Scmidt ya había declarado el 22 de agosto y luego fue completamente olvidado por varios meses. Ahora la CGT vuelve a recurrir a un esquema similar: el paro se haría si se aprueba la ley (aunque no es improbable que algunos sectores internos aleguen que con el bono compensatorio la situación podría ser considerada). En fin, cuando el Triunvigato sale a comunicar algo en momentos críticos nunca se entiende bien qué han dispuesto ni para qué. Este es el caso.

La movilización de las organizaciones sociales que el miércoles llevó más de 200 mil trabajadores a la 9 de julio no tuvo la convocatoria de la CGT, de modo que se cayó el mito de que esta conducción es imprescindible para movilizar a los trabajadores de manera masiva.

Ni "peronismo" ni "cegetismo": los que le están haciendo fuerza al régimen es un plexo opositor que sin identidades coincidentes, convergen en la acción, afuera, en la Plaza, y adentro, en la cámara.

El acierto principal del análisis de La Señal Medios es la debilidad del gobierno. La imprecisión importante es atribuir esta resistencia al régimen al peronismo.