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martes, 28 de septiembre de 2021

Dylan, Bresson, Welles, Tarkovsky: buenos tiempos, malos tiempos

Una de las mejores canciones y una de las peores noches de la historia del cine (los años '80)


Quisiera recordar una película que vi una vez

recuerdo que la protagonizaba Gregory Peck

un muchacho hambriento que intentaba hacerse un nombre le disparó

la gente del pueblo quería colgarlo por el cuello

entonces el sheriff golpeó al chico hasta convertirlo en una pulpa sangrienta

mientras el pistolero moribundo yacía al sol y jadeaba su último aliento

suéltalo, déjalo ir, diles que me venció con justicia

quiero que sienta lo que es encarar a la muerte en cada momento.


Bueno, veo estas cosas que siguen dando vueltas

y sabes que me atraviesa como una bola y una cadena

sabes que no puedo creer que hayamos estado viviendo tanto tiempo separados

tu recuerdo me sigue sonando como la sirena de un tren.

Todavía puedo ver el día en que viniste a mí en el desierto pintado

En tu Ford baqueteado y tus tacones de plataforma

nunca pude entender por qué elegiste ese lugar en particular para juntarnos

ah, pero tenías razón, fue perfecto cuando me puse al volante.

Bueno, manejamos ese auto toda la noche hasta San Antón

y dormimos cerca de El Alamo, bajo las estrellas

más al sur en México fuiste a ver un doctor y nunca volviste

me quedé un tiempo hasta que me empezó a parecer que estaba en Marte.

Bueno, estamos manejando este auto y el sol sale sobre las montañas rocosas

algo me recuerda a ti, como cuando ella canta "Nene, deja que los buenos tiempos vuelvan"

pero estoy demasiado cerca del abismo como para recordar las cosas que decíamos o hacíamos

y ella no quiere recordármelo, sabe que el auto se puede ir de control.


Chica de Danville con tus rizos de Danville

dientes de perlas brillando como la luna

chica de Danville, llévame por todo el mundo

chica de Danville, tú eres mi amor.


Bueno, cruzamos la frontera y fuimos hacia Amarillo

corrimos hasta donde solía vivir Henry Porter, el dueño de un lote fuera de la ciudad

pudimos ver a Ruby en la ventana mientras llegamos envueltos en polvo

y ella dijo: "Henry no está aquí, se fue, pero pueden entrar y quedarse un rato".

Bueno, ella nos dijo que los tiempos estaban difíciles pero nunca supimos lo mal que estaba

sabes que cambiaba de tema cada vez que salía lo del dinero

sus ojos estaban tan tristes, estaba tan desilusionada con todo,

Ella dijo: "Incluso las reuniones de trueque se están volviendo corruptas".

"Adónde están yendo?" nos preguntó Ruby con un susurro

"Vamos hasta el fin, hasta que las ruedas se caigan y se quemen

"Hasta que el sol pele la pintura y las fundas de los asientos se desvanezcan y la serpiente de agua muera"

Ruby se limitó a sonreír y dijo: "Ah, ya sabes, algunos chicos no aprenden nunca".


Pero sigo tratando de recordar esa película y el recuerdo insiste

aunque no puedo recordar mi papel o quién se supone que yo era

lo único que puedo recordar es que está protagonizada por Gregory Peck, que él actuaba,

y todo lo que él hacía me hacía acordarme de mí, sí.


Chica de Danville con tus rizos de Danville

dientes de perlas brillando como la luna

chica de Danville, llévame por todo el mundo

chica de Danville, tú eres mi amor.


Bueno, buscaban a alguien con rodete, yo estaba cruzando la calle cuando abrieron fuego

no supe si agacharme o correr pero corrí.

me sonó como si me estuviera persiguiendo el coro de la medianoche.

Viste mi foto en el Corpus Christi Tribune, abajo decía "Un hombre sin coartada".

Te arriesgaste a atestiguar y dijiste que yo estaba contigo, ¡sí, lo hiciste!

y te vi derrumbarte frente al juez y llorar, fue la mejor actuación que nunca hayas hecho.

Siempre fui una persona emocional, pero esta vez me exigía demasiado

si tuviera una idea original, ¡ah, podría usarla ahora mismo!

sí, me siento bastante bien pero sabes que podría sentirme mucho mejor, sí

si estuvieras a mi lado para decirme cómo.

Bueno, estoy haciendo cola bajo la lluvia para ver una película protagonizada por Gregory Peck

acá estoy aunque no es la que yo recordaba, tiene una nueva ahora, sabes que no es la misma,

la veré de todos modos, estoy haciendo la cola.


Chica de Danville con tus rizos de Danville

dientes de perlas brillando como la luna

chica de Danville, llévame por todo el mundo

chica de Danville, tú eres mi amor.


Sabes, es curioso cómo la gente solo quiere creer lo que le conviene

nada sucede a propósito, es un accidente si es que sucede

y todo lo que nos pasa parece que pasa sin nuestro consentimiento

pero estamos ocupados hablando con nuestra propia sombra contra un viejo muro de piedra.

Oh, tienes que hablarme ahora, querida, cuéntame del hombre que solías amar

y cuéntame de tus sueños, justo antes del momento en que te desmayaste

cuéntame sobre el momento en que el motor se averió y fue el peor de los tiempos

cuéntame todas las cosas sobre las que no supe hacer nada.

Había una película que vi una vez, creo que la vi dos veces.

no recuerdo quién era ni qué papel hacía

todo lo que recuerdo es que estaba protagonizada por Gregory Peck.

pero eso fue hace mucho tiempo y oscureció.


Chica de Danville con tus rizos de Danville

dientes de perlas brillando como la luna

chica de Danville, llévame por todo el mundo

chica de Danville, tú eres mi amor.


Comúnmente se dice, hasta yo lo digo, que los primeros años 80 son los peores en la carrera de Dylan. Pero acaba de publicarse Springtime in New York City: The Bootleg Series vol. 16 - 1980-1985 que recoge temas descartados y grabaciones inéditas de esa etapa, que abarca los discos Saved (1980), Shot of Love (1981), Infidels (1983) y Empire Burlesque (1985), los peor valorados de su carrera. El formato Deluxe de esta edición trae cinco cds. Ahora los escucho y pienso que si estos fueran todos los que Dylan hubiera publicado en su vida, probablemente solo con ellos se ganaría un lugar entre los mejores artistas de la historia del rock. Lo que me lleva a revisar mis asentadas ideas sobre sus años decadentes. Se suponía que Dylan años después tomaría vuelo nuevamente a fines de esa década, cuando Daniel Lanois se metiera con él en el estudio para grabar Oh Mercy (1989). Bueno, a la mierda con  todo eso: escuchen esta canción "New Danville Girl", coescrita con Sam Shepard y que quedó afuera del disco Knocked Out Loaded (1986). El disco trajo en su lugar una canción llamada  «Brownsville Girl», con su letra reescrita.


Extraordinaria en cualquiera de sus versiones, uno se pregunta cómo es que las cosas son valoradas en su debido momento. ¿Qué pasaría si un artista hiciera hoy una canción así? Casi por la misma época en la que se supone que Dylan estaba en baja, en Francia Robert Bresson presentaba L'argent en el Festival de Cannes y era abucheado por el público y rechazado por la crítica. Vean el momento en que el que sube al escenario para recibir un premio honorario. Quien lo anuncia es Orson Welles y en el mismo acto se le entrega otra condecoración a Tarkovsky, que había presentado Nostalghia. Bresson sufrió ese rechazo y no dijo una sola palabra. Pero Tarkovsky captó la situación al vuelo y se fue del escenario diciendo solo "gracias" y tomando del brazo a Bresson. Era la forma como se recibía su última película, una obra maestra imperecedera. Debió ser una de las peores noches de la historia del cine.



sábado, 6 de enero de 2018

Esther Díaz tiene Problemas

Filosóficos: y los viene a conversar el domingo a las 12 de la noche en La otra.-radio, FM 89,3 Radio Gráfica, online acá o acá *




[Fragmento del libro Problemas Filosóficos, de Esther Díaz, recientemente aparecido]:

 ...es preciso reconocer que en nuestras sociedades la soledad no tiene buena prensa. Se la asocia a la angustia, al sufrimiento, al tan desprestigiado aburrimiento. Como si se tratara de una derrota social, incluso se la teme. Dice Tarkovski que esa aversión cultural por la soledad termina por privar a millones de personas de aprovechar y disfrutar de las bondades que sólo ella provee.

El maestro ruso considera que el mejor aporte que se le podría hacer a la juventud para que sea fértil en ideas creativas sería enseñarle a cultivar la soledad, esa que en su obra se trasmuta en pausas y silencios. Aspectos temporales que, en lugar de atosigar con estímulos al espectador, lo habilitan como ser pensante.



En épocas de alocadas fiestas juveniles legales o clandestinas, en épocas en que las comunidades artísticas necesitan compulsivamente reunirse y volver a reunirse sin solución de continuidad y los creativos de cualquier cuño forman corporaciones, sectas, grupos, grupúsculos, en fin, rebaños; las palabras del realizador de Solaris suenan extrañas. Quizá por eso merecen ser reiteradas. Los jóvenes deberían aprender a estar solos y a pasar el mayor tiempo posible consigo mismos, dice. Considera que una de las fallas entre ellos es que intentan reunirse alrededor de inventos ruidosos, casi agresivos, y encuentra que ese deseo de congregarse para no sentirse solos es un síntoma desafortunado. Cada persona necesita aprender desde la infancia cómo pasar el tiempo consigo mismo. Eso no significa que deba ser un solitario sino que no debería sentirse mal en soledad. La gente que se aburre con su propia compañía es muy vulnerable en lo que a autoestima se refiere.

Este reclamo de soledad para la fertilidad espiritual es idéntico al del cubano Reinaldo Arenas quien, desde otro continente, otro lenguaje, otra cultura y otros climas exige lo mismo para la creación artística:

Te he buscado en la noche milenaria
que devoró a Kant y a Marco Bruno,
en el mar y su furia legendaria,
en la Biblia y hasta en un son montuno.

Debo confesar que te he soñado
en la confusión de vastos urinarios,
en el callejón con su horror desamparado,
en un parque y en cien mil balnearios.

Repitiendo mil sandeces te he buscado
auscultando los cuerpos y los rostros
entre estruendo de injurias y anatemas.

Y finalmente te he encontrado:
eres la soledad ante la cual me postro
para que surja el argumento de mis poemas.



* El domingo, hacia la madrugada del lunes, Esther Díaz viene a presentar su nuevo libro, Problemas filosóficos, Biblos, 2017. Y además hablarnos en primicia de una película documental que la tiene como protagonista, dirigida por Martín Farina, que va a  conocerse este año que comienza. En el inicio de una nueva temporada en Radio Gráfica, con nuestra invitada estival, Esther Díaz: a las 12 de la noche del domingo o las 0:00 hs del lunes, como usted prefiera.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Ella trae la lluvia



Sí, me importa si ella me trae primavera
pero no te preocupes por nada
ella trae la lluvia
ah, sí ella trae la lluvia.

En el amanecer del día plateado
las nubes parecen derretirse
ella trae la lluvia
ah sí, ella trae la lluvia

Ella trae la lluvia
se siente como la primavera
hongos mágicos fuera de los sueños
ella trae la lluvia
ah sí, ella trae la lluvia.

Tan suave gris amarillo desaparece
volando sobre el ala del cuervo
ella trae la lluvia
ah sí, ella trae la lluvia.

Sí, me importa si ella me trae primavera
pero no te preocupes por nada
ella trae la lluvia
ah, sí ella trae la lluvia.

Ella trae la lluvia
se siente como la primavera
hongos mágicos fuera de las cosas
ella trae la lluvia
se siente como la primavera
ella trae la lluvia
se siente como la primavera
ella trae la lluvia.




miércoles, 18 de mayo de 2016

Andréi Tarkovski: Solitario escultor del tiempo



por Esther Díaz

El dispositivo vivo de una película se manifiesta a través de la intensidad variable del flujo temporal. La imagen cinematográfica existe en cada plano en tanto y en cuanto esté afectada por el paso del tiempo. La imagen por sí sola puede ser rescatada, retomada, retocada en el montaje pero, según Tarkosvski, únicamente durante el rodaje se puede captar el tiempo. La profundidad de las imágenes dependerá del manejo que se haga del flujo temporal aprehendido, amasado y mimado por el encuadre, la concepción fílmica, la cámara. El realizador se opone a quienes consideran que la película “surge” en el montaje.

Por mi parte, considero que en el montaje eso podría ocurrir con las imágenes-movimiento propias del cine denominado de acción. Pero no en el cine que hace sentir el transcurrir y que, para Tarkosvski, se elabora en el momento de filmar. Se trata del tiempo vital, el que transcurre incluso en la aparente inacción. El objeto a ser captado es el devenir. Fuego siempre cambiante en lucha consigo mismo, irreversible.

¿Entonces se trata de “calcar” el tiempo que acontece durante la filmación? De ninguna manera, además no sería posible. El cine es un arte en fuga, transcurre; y el tiempo de cada plano es construido por el director y su dispositivo. La idea cinematográfica -imaginada por el realizador- es recreada a través de elementos naturales, culturales, artísticos, técnicos, enmarcada en interiores o exteriores y fijada finalmente en el montaje que, según Tarkosvski, vehiculiza el tiempo capturado durante el rodaje. No lo produce ni lo reproduce.

Así como Hollywood se impuso históricamente desde la imagen movimiento, cierto cine reflexivo (no necesariamente lento ni teórico) y existencialmente vigoroso -fundamentalmente europeo y asiático- se constituye desde el tiempo. Tarkosvski se considera un escultor del misterio del tiempo. El devenir, ese aliado del arte que reinó desde siempre en la música, en la danza, en el teatro, pero que a partir de un giro epocal propio de la década de 1960 y con prolongaciones transformadas en la actualidad se extendió a un tipo de cine en el que la duración temporal es música inaudible, pero perceptible a través de imágenes.

Abriendo más el juego a la cuestión, podemos preguntarnos, ¿cuál es la condición de posibilidad para alcanzar esas ideas-tiempo que se plasman luego en la pantalla? A veces es bueno callar, parecen contestar los personajes de las películas de Tarkosvski. Las palabras no pueden transmitir todo. Hay que detenerse, silenciar, reflejar. Proyectarse hacia adelante y creer que todo es aún posible.
Las poesías del padre del director, Arseni Tarkosvski, que suenan en off en El espejo y en Stalker, susurran que deberíamos imaginarnos inmortales, no encerrarnos en nuestra inevitable finitud. Y así, frente a la eternidad, floreceríamos, daríamos frutos.

Y como dialogando con su padre, el realizador manifiesta en escritos y reportajes que otra disposición indispensable para la creación es la soledad, que es el más natural de los ejercicios que tenemos a mano. Pues solo en ese estado logramos cultivar momentos fecundos y, a partir de ellos, experimentar las tormentas tumultuosas y las serenidades reconfortantes que nos impulsan al desafío artístico.

Practicada por elección la soledad nos trasporta a la fertilidad creativa. Genera una fuerza en la que dialogamos con nosotros mismos y las ideas aparecen en su mayor pureza discurriendo internamente, sin intermediarios. Las tonalidades surgidas de nuestra subjetividad nos interpelan, nos incitan a la acción fecunda. No obstante, es preciso reconocer que en nuestras sociedades la soledad no tiene buena prensa. Se la asocia a la angustia, al sufrimiento, al tan desprestigiado aburrimiento. Como si se tratara de una derrota social, incluso se la teme. Dice Tarkosvski que esa aversión cultural por la soledad termina por privar a millones de personas de aprovechar y disfrutar de las bondades que solo ella provee.

El maestro ruso considera que el mejor aporte que se le podría hacer a una juventud para que sea fértil en ideas creativas sería enseñarles a cultivar la soledad. Esa que en su obra se trasmuta en pausas y silencios. Aspectos temporales que en lugar de atosigar con estímulos al espectador lo habilitan como ser pensante.

En épocas de alocadas fiestas juveniles legales o clandestinas, en épocas en que las comunidades artísticas necesitan compulsivamente reunirse y volver a reunirse sin solución de continuidad, y los creativos de cualquier cuño forman corporaciones, sectas, grupos, grupúsculos, en fin, rebaños, las palabras del realizador de Solaris suenan extrañas. Quizás por eso merecen ser reiteradas. Al referirse a los jóvenes dice que deberían aprender a estar solos y a pasar el mayor tiempo posible consigo mismo. Considera que una de las fallas entre los jóvenes es que intentan reunirse alrededor de eventos ruidosos, casi agresivos. Encuentra que ese deseo de congregarse para no sentirse solos es un síntoma desafortunado. Cada persona necesita aprender desde la infancia cómo pasar el tiempo consigo mismo. Eso no significa que deba ser un solitario sino que no debiera sentirse mal en soledad. La gente que se aburre con su propia compañía es muy vulnerable en lo que a su autoestima se refiere.

Este reclamo de soledad para la fertilidad espiritual es idéntico al del cubano Reinaldo Arenas que, desde otro continente, otro lenguaje, otra cultura y otros climas exige lo mismo para la creación estética:

Te he buscado en la noche milenaria
que devoró a Kant y a Marco Bruno,
en el mar y su furia legendaria,
en la Biblia y hasta en un son montuno.
Debo confesar que te he soñado
en la confusión de vastos urinarios,
en el callejón con su horror desamparado,
en un parque y en cien mil balnearios.
Repitiendo mil sandeces te he buscado
auscultando los cuerpos y los rostros
entre estruendo de injurias y anatemas.
Y finalmente te he encontrado:
eres la soledad ante la cual me postro
para que surja el argumento de mis poemas.

viernes, 21 de diciembre de 2012

La próxima parada es Saturno

Canción: "Tarkovsky" de Patti Smith. Disco Banga! 
Traducción Alejandro Ricagno. 



El hijo eterno corre hacia la madre
Ella le alisa la frente y le ordena
Beber del pozo de niebla amartillada
Vamos, dulce muchachito, la niebla se levanta del suelo
El hollín que cae es solo el polvo de una joya tiritando
La luna negra brilla sobre el lago
Blanca como un mano en la oscuridad
Ella alza la lámpara para verle la cara
La cuchara plateada de su cuello.

El niño, la bestia y la mariposa.

El mar es una morgue, la aguja y la pistola
Estas cosas que flotan en sangre que no tiene nombre
Las líneas del telégrafo son cruces en la frontera
Herrumbrados ganchos con no suficientes salvadores para ser colgados
Ella bendice el camino la raíz de la vida
y espera entre el triángulo formado por Mercurio, la estrella de la tarde
y el quinto planeta con su dolor abrasador.

Y el águila elevándose en lo alto
Y hacia el oeste
El niño, la bestia y la mariposa.

Ella cruza un puente de urracas
su lengua hueca llena el brillo
Con agua y en un abrir y cerrar de ojos
Un planeta con un vientre reluciente
Un cuervo banco una cabeza de diamante
Grande como un mundo, grande como el mundo
No olvides como jugué contigo
Ella grita, y como besé tus lágrimas
La blanca boca del hijo sonríe
En su hermosa lengua la semilla del vuelo.


(Patti Smith, versión Alejandro Ricagno).


Banga! no hace más que confirmar su vigencia, sus búsquedas estéticas bebiendo de fuentes diferentes; la experiencia, la literatura, las artes plásticas, la historia, el cine. Parte del disco se elaboró durante su embarque en el Costa Concordia, el barco en que Godard rimó- sí, rima- su Film Socialisme, y donde ella rockeaba en HD. Todo Banga! está inscripto bajo el concepto de viaje. Viaje alrededor del mundo, del tiempo, de los espacios, de los sonidos, texturas del recuerdo y de la celebración.

Y de las elegías.

viernes, 29 de mayo de 2009

Imperdible



por oac

Razones por las cuales es imperdible el encuentro de este sábado del ciclo de cine que organiza La otra en el auditorio La Tribu (Lambaré 873, 19:30 hs. PUNTUAL):

- Porque veremos la deslumbrante irrupción de uno de los directores más influyentes del cine contemporáneo: Andrei Tarkovski y La infancia de Iván, su ópera prima, en la aparecen con fuerza juvenil todos los rasgos de su lirismo cinematográfico. Tarkovski es el director que abrió un surco para el cine por el cual luego transitaron Alexander Sokurov, Bela Tarr, Fred Kelemen, Sharunas Bartas...

Dice Tarkovsky en el epílogo de su libro Esculpir en el tiempo:

" ...me parece importante indicar que la falta de libertad siempre es consecuencia de la cobardía y la pasividad interiores, el resultado de la falta de decisión para expresar una voluntad personal, acorde con la voz de la conciencia. En Rusia es usual citar al escritor Korolenko, según el cual, «el hombre ha nacido para la felicidad como el pájaro para volar». En mi opinión no puede haber nada más lejano a la naturaleza de la vida humana que esta frase. En realidad, no tengo idea alguna de qué puede significar el concepto de felicidad. ¿Contento? ¿Armonía? ¡Pero si el hombre siempre está descontento y no tiende a solucionar cosas concretas, factibles, sino hacia el infinito! Si ni siquiera la Iglesia consigue calmar esas ansias de absoluto, porque desgraciadamente no parece sino una fachada hueca, una caricatura de las instituciones sociales, que se dedican a organizar la vida práctica. La Iglesia de hoy ha resultado incapaz de compensar el sobrepeso materialista y técnico con una llamada a la vida del espíritu. En el contexto de esta situación, la función del arte reside -para mí- en expresar la idea de la libertad absoluta de las posibilidades interiores y espirituales del hombre.

"En mi opinión, el arte siempre ha sido un arma en la lucha del hombre contra la materia, que amenaza con devorar su espíritu. No es casual que el arte, en los milenios de historia del cristianismo, siempre se haya desarrollado en las cercanías de las ideas y los principios de la religión. Ya por su mera existencia está promoviendo dentro del hombre, un ser disarmónico, la idea de armonía.

"El arte ha dado figura a lo ideal y ha aportado así un ejemplo del equilibrio entre lo ético y lo material. Ha demostrado que ese equilibrio no es ni mito ni ideología, sino que puede ser una realidad también en nuestras dimensiones. El arte ha expresado el ansia de armonía de la persona y su disposición a luchar consigo mismo, para establecer en su interior el ansiado equilibrio entre lo material y lo espiritual. Si el arte expresa el ansia de lo infinito, no puede servir a fines pragmáticos sin arriesgarse a perder su autonomía. Lo ideal se realiza por medio de objetos que no existen en la realidad cotidiana pero que a la vez son imprescindibles para la esfera de lo espiritual. Una obra de arte manifiesta ese ideal que en el futuro será propio de toda la humanidad, pero que de momento es accesible para unos pocos, sobre todo para los genios que se toman la libertad de contrastar lo normal con aquella conciencia ideal que toma forma en su arte. De esta manera, el arte es por esencia aristocrático y establece —a causa de su mera existencia— la diferencia entre dos potenciales, que aseguran el movimiento ascendente de la energía interior, desde lo más bajo hacia lo más alto, con el fin de conseguir un perfeccionamiento interior, espiritual, de la personalidad.

"Al hablar aquí del carácter aristocrático del arte, me estoy refiriendo —claro está— al ansia del alma humana de buscar la justificación moral, el sentido de su existencia, que de este modo consigue una mayor perfección. Porque todos, finalmente, estamos en la misma situación y tenemos las mismas posibilidades de adherirnos a una elite aristocrática. Pero el núcleo del problema reside precisamente en el hecho de que no todos hacen uso de esa posibilidad. Ahora bien, el arte va haciendo ofertas siempre nuevas a la persona para que ésta se examine a sí misma en el marco del ideal que el arte le ofrece.

"...El arte refuerza lo mejor de lo que el hombre es capaz : la esperanza, la fe, el amor, la belleza, la devoción, lo que uno sueña y espera. Si alguien que no sabe nadar se lanza al agua, su cuerpo —no él mismo— comienza a hacer movimientos instintivos para no hundirse. También el arte es algo así como un cuerpo humano echado al agua: existe como un instinto, que no permitirá que la humanidad se hunda. En el artista se expresa el instinto interior de la humanidad.

"Pero, ¿qué es el arte? ¿Lo bueno o lo malo? ¿Procede de Dios o del diablo? ¿De la fuerza del hombre o de su debilidad? ¿Es quizá una prenda de la comunidad humana y una imagen de armonía social? ¿Es ésa su función? Es algo así como una declaración de amor. Un reconocimiento de la propia dependencia de otros hombres. Es una confesión. Un acto inconsciente, que refleja el verdadero sentido de la vida: el amor y el sacrificio
".

Con la indómita fuerza espiritual de los grandes artistas rusos, este sábado presenciaremos el debut en el cine de un cineasta espiritual, Andrei Tarkovski.

Pero antes.

Pero antes: La moneda de lo absoluto, otro capítulo de las Histoire(s) du cinéma de J. L. Godard, precisamente aquel que termina con este grandioso homenaje al cine italiano del que ya hablamos alguna vez: