El exiliado político Pepín Rodríguez Simón, la periodista Luciana Vázquez y mi maestro en la crítica cinematográfica Gustavo Noriega. Clickear en la imagen.

jueves, 30 de julio de 2020

El progreso es el opio de los pueblos






El malestar en la cultura es un dato que va reconfigurándose de una era histórica a la otra: llámese "que se vayan todos", "la crisis causó dos nuevas muertes", "la grieta" o "las vacunas van a traer un chip para inocularnos el Nuevo Orden Mundial". Por más veloz que sea el tiempo, por más que en estas décadas previas a la pandemia la tecnociencia nos engolosinó con un montón de apps para envaselinarnos el pesar, lo más difícil de correr de la escena es este malestar. Desesperados por querer ser sí mismes, desesperados por no querer ser sí mismes, el sufrimiento no es un problema psicológico sino político y civilizatorio. Frente a ese fondo asordinado de dolor lo digno es pensar. A pesar de los espectaculares resultados de la eficacia tecnológica que la aparición del CoVid19 hizo tambalear hasta que aparezca la vacuna, hasta que el malestar vuelva a librarse de los barbijos y el distanciamiento social para instaurar una nueva normalidad, con más virtualidad en nuestros vínculos, con más teletrabajo y menos derechos de los trabajadores, con más Botox y rictus goyescos, con más Tinder y TikTok, con más crueldad contra los débiles y desinterés por la verdad, con más complacencia por la mentira como ficción útil, nadie puede decir que en el nuevo siglo el dolor humano esté registrando una curva descendente.

El mundo es ahora incluso más horrendo que durante Auschwitz, Hiroshima, el Gulag, Chernobyl o Tiananmén.

En la escala de una vida humana es imposible conservar alguna fe en el progreso. Esta creencia terminó volviéndose el opio de los pueblos.

miércoles, 29 de julio de 2020

Un libro de moda pone en la picota a una ciudad bonaerense

Manuel Puig y la huida de General Villegas


Manuel Puig quería escaparse de la Pampa Seca a través del cine y por una serie de errores y fracasos llega a los 30 años sin saber siquiera cuál es su idioma hasta que escucha una voz

A propósito de los 30 años de la muerte de Manuel Puig, la TV Pública pasó este domingo a la medianoche el documental Regreso a Coronel Vallejos (Carlos Castro, 2018). Coronel Vallejos es el nombre detrás del cual aparece retratada apenas disimuladamente la vida en General Villegas, pueblo natal del escritor, extremo noroeste de la provincia de Buenos Aires, la "Pampa Seca", paisaje de sus recuerdos más odiosos, conjurado simbólicamente en sus dos primeras novelas (La traición de Rita Hayworth y Boquitas pintadas). El director del documental es también nativo de Villegas. Quien en la película lleva el relato adelante es la bibliotecaria de esa ciudad, Patricia Bargero, El nudo del asunto reside en que, cuando Boquitas pintadas se hizo mundialmente famosa, las fuerzas vivas de Villegas se escandalizaron: Puig exponía en su Vallejos un ambiente opresivo en el que Villegas no le agradó verse.


Puig huyó de Villegas cuando pudo. No soportaba la violencia patriarcal que regían los vínculos comunitarios, según percibió incluso entre sus propios padres. Primero hacia Buenos Aires y después hacia el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma, creyó que en esos centros urbanos iba a vivir la vida luminosa que conocía por las películas de Hollywood que su madre le llevaba a ver en las tardes de cine de su infancia. Pero Hollywood no estaba en Buenos Aires ni en Roma; tampoco el auténtico Hollywood tenía la luminosidad con que el chico lo había idealizado. Las películas le permitían la única oportunidad de fuga de ese orden patriarcal que el tímido Manuel no podía soportar.


Regreso a Coronel Vallejos no pinta la vida en Villegas con tintes oscuros. Más bien intenta consumar un "regreso" conciliador que Puig nunca iría a realizar por su propio deseo; menos todavía por la hostilidad con que la comunidad villeguense se reconoció en el espejo de esas novelas. Villegas aparece en Regreso a Coronel Vallejos como un pueblo de arquitectura hermosa y habitantes amables, comunidad organizada que, de manera póstuma, aceptó acoger la figura de Puig, a pesar del rechazo inicial que se profesaron mutuamente. Los entrevistados son personas simpáticas y hablan de Puig de manera condescendiente: reconocen algo de lo que el escritor capturó en su escritura, parece que ya lo han aceptado. En la entrada de General Villegas hay ahora un cartel que dice “Visite Coronel Villegas. La ciudad del escritor Manuel Puig”. ¿Lo aceptaría Manuel, aunque sea con una sonrisa irónica?


Lo que más me gusta de Regreso a Coronel Vallejos es la belleza melancólica de sus calles en medio de la llanura pampeana y la gracia del encono que se generó cuando Puig se hizo famoso en el mundo pintando su aldea. Uno de sus hallazgos es la nota que en noviembre de 1969 salió en la revista Semana Gráfica, titulada  "General Villegas no es como dice Manuel Puig". En la nota, un vecino le advertía a Puig que no volviera nunca más a Villegas porque "tendría que enfrentarse a la realidad". Es una reacción que me hace acordar a la que despertó Lucrecia Martel cuando los salteños vieron La ciénaga. Varios de sus conocidos y parientes no volvieron a dirigirle la palabra al reconocerse en esos personajes. Lucrecia es la Puig del cine argentino, hizo lo que Puig no lograría a hacer en películas pero sí en sus libros. Lo irónico es que el cartel que ahora recibe a los forasteros, "La ciudad de Manuel Puig", marca el triunfo rotundo del artista sobre la comunidad que empezó por rechazarlo. Villegas ya es la ciudad de Puig






Regreso a Coronel Vallejos me motivó a buscar la palabra del propio Puig, que en el film sólo aparece brevemente. El mismo domingo fui a buscar la entrevista que la televisión española le hizo al escritor en 1977. El programa se llamaba A fondo y lo conducía un inteligente Joaquín Soler Serrano. La entrevista es extraordinaria, el periodista español hace añorar la televisión de aquellos años y logra un testimonio único de Puig, cuando apenas había escrito sus cuatro primeras novelas.

Puig aparece sencillo y tímido. El relato de vida que despliega se remonta a su abuelo catalán anarquista. Después evoca su infancia en Villegas. Describe la Pampa Seca como "una ausencia total de paisaje, una planicie perfecta en la que el horizonte es una línea recta y no crece nada". La vida humana muestra la vigencia total del machismo. "Debían existir fuertes y débiles", dice, "lo que daba prestigio era la prepotencia". La única forma de vínculo humano es violencia y sumisión y la escuela de este sistema de explotación, dice, es la pareja. En los hogares había "un señor con poco control sobre sus nervios y una señora que se hacía la sorda o acataba las órdenes", modalidad que reconoce incluso en su familia. El padre era un comerciante próspero que le ofrecía como legado el rol de explotador que el muchacho rechazó de plano. La madre había sido una chica de ciudad que terminó sus estudios de Química y llegó a Villegas a hacerse cargo del laboratorio del hospital. Conoció al padre de Manuel y se casaron, pero ella nunca pudo adaptarse al pueblo. Se refugiaba en el cine al que iba a las tardes con su hijo. Manuel percibía esa violencia y encontraba en el cine la realidad en la que deseaba vivir, mientras "el pueblo era como un western, una película que yo había ido a ver por error, pero de la que no me podía salir". Más grande buscó ese Hollywood idealizado en lugares equivocados: en Buenos Aires primero y después en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma, al mando de los doctrinarios de un neorrealismo tardío, tan rígidos en lo suyo como los patriarcas de Villegas. "Los teóricos del neorrealismo estaban más tremendos que nunca, iban contra toda expresión personal sin ver el peligro que eso implicaba, que es quedarse en la superficie de las cosas". De ahí también se sintió expelido: "Llego allí y me dicen que todo cine personal está mal, lo cual era un modo de imponerme una autoridad", de la que él venía huyendo. En Europa trabajó como asistente de De Sica, Charles Vidor, René Clement, Stanley Donen, pero la dureza de las relaciones de poder en la situación de los rodajes reproducía el tipo de conflictos que él esquivaba. Se dio cuenta de que lo que quería era ver cine, no hacer cine. La dirección de cine, un ejercicio duro del poder, no era para alguien tan inseguro como él. Intentó entonces ser guionista. Lo hizo en la  que suponía era la lengua del cine: el inglés. En la entrevista cuenta que todo lo que logró fue copiar escenas de las películas que le gustaban en una lengua que no manejaba. Así que llegó a los 30 sin saber cuál era su verdadera vocación.


En ese momento, sus amigos le aconsejaron escribir en su propio idioma y en lo posible sobre su propia experiencia. Al llegar a España, cuenta en el programa, toca fondo. Las gentes comunes hablan su lengua con una gracia que él desconoce. El castellano había sido para él era el lenguaje de la opresión. "Yo no tengo idioma, ¿en qué voy a escribir?". Cuando se puso a reconstruir personajes recordados, escuchó una voz. "Lo único que pude hacer es registrar la voz de mi tía y por primera vez me surgió un material sin esfuerzo". De esa voz sale el estilo de sus dos primeras novelas. Hasta los 30 Puig no tenía lengua propia, el castellano de Villegas era "el western que yo no quería ver". Por eso es que había aprendido italiano, inglés, francés, las lenguas de las películas. Hasta escuchar la voz de la tía. "Escribir así fue el modo de comprender mi problema".

Es muy curioso que en la entrevista Puig habla en un castellano que no suena a Villegas ni a Argentina, algo más bien neutro, quizás un poco mexicano. La relación de Puig con el idioma castellano es muy extraña y ciertamente su rasgo artístico más notable. Piglia dice que a partir de la tercera novela Puig escribe en un castellano internacional:

"Cuando Puig gana un público internacional, empieza  a dejar de escribir con ciertas particularidadess lingüísticas ligadas a algunas zonas de la provincia de Buenos Aires y se vuelca, cada vez más, a una lengua de traducción, a una lengua que se puede leer en cualquier país de América Latina sin notar la diferenciación. Y Puig enfrenta de ese modo los problemas que había tenido con la traducción de sus primeras novelas, escritas con una entonación argentina y una sensibilidad hacia la lengua hablada que las hacía muy difíciles de traducir. Mientras que con The Buenos Aires Affair ya desde el título- que no necesita estar traducido, enfrenta la cuestión de un público mundial", dice Piglia en Las tres vanguardias. Saer, Puig, Walsh, Tercera Clase.

Creo entender que la clave de la literatura de Puig son las voces y su distancia con la experiencia. Voces familiares y enrarecidas a la vez. La lengua siempre es para él una mediación que lo distancia de la realidad, porque le permite transfigurarla  y soportar lo insoportable.


Lo que a Regreso a Coronel Vallejos le falta es ese touch de maldad que Puig percibía en su pueblo y que lo hizo célebre en la literatura, le falta descubrir el lado oscuro de Villegas que al principio tanto enojó a sus habitantes al reconocerse en la literatura de Puig. En la película solo se ve el lado amable de Villegas, ahora, cuando ya aceptaron que son "La ciudad del escritor Puig".


"Mejor que no vuelva": sin saberlo, el vecino le estaba dando la razón a Puig.


El cura: "Un pueblo tranquilo, obediente de las leyes de Dios... Me chocan los curas avanzados" mientras chupa la bombilla del mate.


"Mire, nuestros problemas son nuestros y no hay por qué andar ventilándolos" dice un policía.


Uno de los integrantes del Club La Lucila, al cual asiste la "clase alta", dice: "En este pueblo somos todos amigos. A la gente le interesa todo lo que pasa en él pero no sale a contárselo a los de afuera".

sábado, 25 de julio de 2020

Jitsi Meet Amar al Prójimo











Kierkegaard escribió uno de los más grandes libros jamás editados que se llama Las obras del amor, unos cuantos centenares de páginas para señalar la infinita importancia de cada una de aquellas palabras tan mentadas, "Ama al prójimo como a ti mismo". No se trata de definir el amor de un modo muy prolongado, ni de aprender a amar según Kierkegaard o según Jesús citado por Kierkegaard. No se trata de ser buenito yo no soy buenito. 

A veces se dice que el amor es todo y a veces se dice que hay que amar al prójimo. Nietzsche quiere enmendarle la plana a la secular hegemonía cristiana y se hace el piola diciendo que no hay que amar al próximo sino al Lejano. Raro en él, que presuntamente tuvo una educación cristiana, que no supiera que el prójimo del cual habla Jesús es precisamente el Lejano. Capaz no es raro que el asunto se malentendiera: el cristianismo no sería lo que es si no fuera un gran malentendido. Más ampliamente: no puede hacerse filosofía sin malentender. Bienentender sería el fin de la filosofía. 

Hay que resignarse infinitamente a que todo será malentendido y solo así es posible tomar la palabra.

En El malestar en la cultura Freud va a cuestionar el mandato de amar al prójimo y dice cosas como: “El prójimo no repara en perjudicarme, aunque el beneficio que con ello obtenga no tenga proporción con el daño que me hace”... o ”El prójimo, además de auxiliar y objeto de satisfacción, es una tentación para satisfacer en él la agresión, explotar su fuerza de trabajo sin resarcirlo, usarlo sexualmente sin su consentimiento, desposeerlo de su patrimonio, humillarlo, infligirle dolores, martirizarlo y asesinarlo”. ¿Desmiente Freud a Kierkegaard -o más propiamente a Jesús- con estas aseveraciones? ¿Lo malentiende? No necesariamente: quizá es que Freud entiende muy bien lo que requiere amar al prójimo y de ese modo acusa recibo del escándalo. Y Kierkegaard sabía perfectamente que amar al prójimo como a ti mismo es un mandato escandaloso y, aún así, la única posibilidad de que salgas de la desesperación. Porque todas las otras alternativas que tan vivamente describe Freud son muy habituales y razonables y, sin embargo, síntomas de desesperación.

A tomar la palabra me convocaron mis amigos Anna Fioravanti, Andrés Albertsen y Graciano Corica, para tener una conversación que fungiera como introducción a Kierkegaard, bajo el interrogante: ¿Amar al prójimo en el siglo XXI? Como si se hiciera cada vez más difícil amar al prójimo. Quizá sea cierto: los humanos son cada vez menos amables o quizás siempre hayan sido así de mierdas. No lo sé. Pero hay que tomar la palabra cuando a uno lo invitan,y yo acepté y me metí en Jitsi Meet, que es un punto de encuentro con el prójimo y con los lejanos en tiempos de pandemia. No es lo mismo que hacer un encuentro presencial. Es hablarle a un cuadradito y para levantar la mano hay que apretar la pantalla táctil, que no es lo mismo que apretar al prójimo. Pero a la conversación se sumaron participantes de lugares tan lejanos como General Villegas, Minnesota, México, cosa que no podría hacerse sin estos dispositivos.

El registro en video de esta conversación está acá abajo. En la columna izquierda de la pantalla aparece una conversación paralela que yo no veía desde mi celular. Es interesante prestarle atención a esas acotaciones. El mes próximo estamos preparando, desde General Villegas y desde AMBA  (para decirlo como se dice ahora) simultáneamente, un cruce entre Kierkegaard y Manuel Puig.



martes, 21 de julio de 2020

En lo profundo, Perrone


Acaba de aparecer el número 2 de la revista digital En lo profundo, que contiene un extenso dossier sobre el cineasta Raúl Perrone.

Hernán Sassi le comenta a Perrone:

- En Cine, arte del presente Daney dice: “En un arte dominado por la producción, los artesanos (Straub-Huillet) inventan las reglas de su oficio. Son cineastas-autores que hacen películas baratas para mantener absoluto control sobre el proceso”. Me interesaba tomar la idea de artesano y la del absoluto control sobre el proceso porque creo que sirven para ahondar en tu idea de tu cine como de un “anti-autor”.

"Primero -dice Perrone- voy a arrancar con lo de anti-autor. Es un poco difícil. Es como tratar de explicar un chiste. No se explican los chistes. Por supuesto que yo soy un autor. Sería un pelotudo si no lo dijera. Un autor más autor que cualquiera porque tengo absoluto control sobre mi película. No solamente de cómo la pienso, sino también cómo la produzco, a dónde la voy a presentar, cómo la presento. Yo hago el afiche, hago los títulos, la edito, hago la música, hago el sonido. Hago todo. Entonces, sería muy estúpido no decir que soy un autor. Pero me molesta que cualquier idiota se llame autor, entonces empecé a poner “anti-autor”. Esto te lo cuento a vos y será la primera y última vez que lo cuento.

"En cuanto a lo otro, yo soy absolutamente un tipo artesanal. Yo soy como un helado artesanal. Mis películas son artesanales. Mis dibujos lo eran. Todo lo que te conté recién tiene que ver con esto. Todo aquel que viene a mi pequeño bunker se sorprende porque yo no tengo “las máquinas”. No las necesito. Tengo dos computadoras que es lo que me sirve y de ahí sale lo que ellos llaman “la magia”. No tengo grandes aparatos. Laburo con una muy buena cámara porque hoy la tecnología te lo permite hacer. Y también hay algunos trucos que no voy a develar. Pero soy un tipo absolutamente artesanal. Me gusta lo artesanal. Si en el celular salió una aplicación como la que salió, hice Hasta la muer7 (2019) con un celular y en formato VHS. Si eso no es artesanal, ¿dónde está lo artesanal?" [“Yo creo en lo que hago y te hago creer en lo que ves”, entrevista a Raúl Perrone por Hernán Sassi, completa acá].


En otro texto del Dossier, dice Nahuel:

"¿De qué hablamos cuando hablamos de Raúl Perrone, el cineasta del oeste, el realizador de Ituzaingó? Cuando hablamos de Perrone hay que tener en claro que se trata de un director firme, sólido, dispuesto a reventar cualquier placer visual, y me refiero al de la comodidad: en el cine de Raúl no hay intentos por mantener la estabilidad en el confort de aquello que se ve, el “me siento cómodo viendo esto”. Muy por el contrario: mientras más distinto sea el resultado, mejor. Y esto último es clave para entender la carrera al oriundo de Ituzaingó: el cambio es una constante y por eso sus films poco o nada tienen que ver uno con el otro, en cuanto a formato y forma de realizar la imagen. Es decir, no hay comparación posible entre Labios de Churrasco (1995) y Zapada, una comedia Beat (1999), ni con P3ND3J0S (2013) o Hasta la muer7 (2019). En cada una de ellas prima una distinción palpable en lo visual y la forma del registro.

"Y va más allá del apartado técnico y las posibles loas por meritorios riesgos (“podía haberla hecho con la mejor cámara pero lo hice con un celular. Porque era la mejor forma de mostrar a esos tipos con dignidad. Los demás tipos se pasan un año, dos para hacer eso y después lo que venden es eso: una película hecha con un Iphone.”1), porque así como un desafío personal también de alguna manera lo es para con la audiencia: posibilita -casi que- nuevas formas de interpretación y maneras de mirar cine. Una práctica que parece viva pero que cada vez se estabiliza en un terreno pantanoso, que lejos está de querer imponer nuevas formas de mirar el cine, algo que Perrone afortunadamente hace con cada uno de sus films. O, por lo menos, intenta y eso ya es mucho" ["¿De qué hablamos cuando hablamos de Perrone", completo acá].


Fui invitado a participar en el Dossier, así que aporté mi texto P3RRON3: 10 tips para tratar de asir lo inasible, del que reproduzco acá un par de tips:

- PO5TCIN3: Desde los ’90, P3RRON3 afina su método creativo basado en una independencia económica / estética innegociable. Vio antes que muchos que el porvenir del cine no dependería del celuloide y de los 24 cuadros por segundo. Cuando la ontología de la imagen cinematográfica estaba clausurada y sólo cabía sentarse a esperar la agonía del fílmico, P3RRON3 siguió adelante moldeando las posibilidades figurativas de soportes considerados bastardos por los cineastas «serios»: el vhs, el Umatic, el Betacam. P3RRON3 filmó con un celular antes que Godard. Sin pruritos, pintó luz con el aparato que tuviera a mano. No esperó la mutación del cine: la practicó. A esta altura del siglo xxi maneja con ductilidad pasmosa la imagen digital y hacer ver con magia cosas, animales y paisajes que no se encuentran en ninguna parte. Su libertad para plasmar en un lienzo móvil pura luz es el resultado de una artesanía entrenada por años hasta llegar al cine después del cine. Esa sed de futuro recupera la osadía visual de los cineastas dementes de los años 20. El camino que se había abandonado cuando las cámaras codificaron sus ángulos y perspectivas para que el micrófono mostrará a los actores hablando. El PO5TCIN3 de P3RRON3 saluda a aquellos viejos dementes.


- PL4NO5: Si desde el principio hubo en el cine de P3RRON3 un gusto por las superposiciones, los cambios de cadencia, los lentes deformantes o los bordes de iris, en FAVULA (2014) estos recursos pasan a dominar la estructura misma del plano. La pantalla se vuelve un lienzo en el que conviven un número indiscernible de capas. La imagen digital que en su período anterior había desnudado su aspereza recupera ahora la antigua función de la truca ilusionista y el carácter fastasmal que todo el cine alberga como posibilidad. El color saturado del Tríptico (2012: Luján, Los actos cotidianos, Al final la vida sigue, igual) desaparece para dar lugar a un blanco y negro que resalta la oposición entre luz y tinieblas. Lo tangible se vuelve vaporoso y los cuerpos se descomponen en múltiples reflejos informes. En ese paroxismo expresionista, el espacio se des-objetiva en una materia gaseosa o líquida que solo el cine permite hacernos ver. Hay algo que prevalece en esta liquidación del realismo: los rostros de los personajes, ahora más propiamente “modelos”, emancipados de la función narrativa – de la que solo quedan restos. [Completo acá]


La publicación contiene un editorial que delinea sus propósitos:

Esta revista apuesta por el lazo comunitario cuando el turbo capitalismo en fase zombie lo destruye dejando hecho trizas aquello que conocimos como sujeto. Ante la felicidad garantizada por la vorágine inmóvil del scroleo constante y ciego, los textos que la componen dan batalla en una disputa por el sentido que creemos perentoria.
Aún nos mueven, entre otras, nociones como experiencia, patria grande, historia, pueblos originarios, inconsciente, ideología y géneros. Los textos son nuestra de ese movimiento. Esta es nuestra apuesta, que es la de muchxs.
En lo profundo, revista hecha por gente con patas en la fuente del Conurbano (Zona Sur, más precisamente), se hace cargo de la disputa por el sentido, de ahí su sección Coyuntura, Géneros y las necesarias Entrevistas.
Es una Revista Cultural en rescate de las artes de una industria de la cultura que desde hace más de un siglo les extrae sabia, las automatiza, y en definitiva, las mata. De ahí sus secciones Cine, música y Literatura.
Por último, es una apuesta por el sujeto crítico, con perdón de la palabra. Creemos que acaso el inconsciente sea menos un abismo que un salvífico hilo de Ariadna que nos saca del laberinto.
Apostamos por el deseo, de ahí la sección Psicoanálisis. No es poca cosa en tiempo de vidas lisas.

Deseo en marcha entonces.
Ahí vamos.

lunes, 20 de julio de 2020

1X11 "La calma antes de la tormenta" episodio de Calle Gurruchaga



Hoy es el día del amigo, pero no tiene un pomo que ver. @laotra21 pone un pie en el Podscast de Naza Brain, Calle Gurruchaga. Se estrena a las 19:00 acá abajo:






En Spotify (clickear acá para ir al link)









En Apple Podscasts clickear aca.




Esto se sabe cúando empieza, pero no cuándo ni cómo termina.

domingo, 19 de julio de 2020

Las que se vienen


La otra por aquí y por allá:

- Calle Gurruchaga: "La calma antes de la tormenta": Un podcast al que Nazareno Brain tuvo la amabilidad de invitarme a participar y que aparece online el lunes 20/7 a las 19:00 por Youtube, Spotify y Apple Podcasts y después queda disponible en esas plataformas.


- El miércoles 22 a las 19:00 participo de esta conversación con Graciano Corica, Ana Fioravanti y Andrés Albertsen a la que pueden asistir conectándose acá: https://meet.jit.si/LasObrasDelAmor

Y muy pronto:


Ampliaremos.

miércoles, 15 de julio de 2020

Algo cambió en Italia


por Lidia Ferrari

En 2013 escribí un texto titulado “Ahora sí las cosas están cambiando en Italia1, en apoyo al M5S, jugando con la frase emblemática de Lampedusa, ejemplar para la situación política italiana, la de “cambiar las cosas para que nada cambie”. Recibí cantidades de críticas pues, supuestamente, estaba apoyando un movimiento demagógico, antipolítico, de inexpertos, etc. Varios amigos me miraban con perplejidad… Porque la campaña contra el M5S ha sido feroz e internacional. Me he sentido sola en relación a gente de izquierda de Argentina y de Italia. He dudado de mis pensamientos y emociones al respecto. Pero, por fortuna, he sido fiel a lo que iba pensando, sintiendo y observando. 

La campaña anti M5S ha sido enorme. Desde hace años estoy escribiendo un libro sobre este M5S, y no decido concluirlo porque he sentido que a nadie le interesa, que es una especie de causa perdida (causas a las que soy aficionada, pareciera). Defiendo al M5S no porque sean portadores de una idea política incontrastable y pura, sino porque construyeron un entramado de acontecimientos políticos que han modificado la cultura política en Italia, desde que Beppe Grillo comenzó con sus giras por Italia, desde que cruzó a nado el estrecho de Messina y se gestó un movimiento, desde abajo, con gente sin experiencia política (no significa que apueste a la anti-política, pero en Italia la opción de cambio se forjó así). Grillo y otros con él interceptaron y encendieron una voluntad de cambio de una mayoría de italianos que se vieron reflejados en esta inédita experiencia política. De allí que hayan sido el partido más votado con más del 32% en 2018, y que hayan accedido a gobernar. Son ellos, con sus acciones contra corriente, con sus errores y aciertos, los que han llevado adelante este momento histórico por el cual los Benetton han accedido a las condiciones del gobierno. 

Este gobierno es el segundo presidido por Giuseppe Conte. Segundo gobierno, porque el primer gobierno formado con La Lega cayó hace un año por acciones directas de Matteo Salvini. Debía hacer caer ese gobierno para defender los intereses de los Benetton. Ese era el primer objetivo de la maniobra salviniana. La jugada hizo que cayera el gobierno pero se formó otro, con Conte a la cabeza, entre el M5S y el PD (ex izquierda). El profesor Conte, que no había hecho política antes de ocupar el lugar de Premier, fue llevado y sostenido por el M5S (hoy lo quiere la mayoría de la población italiana). La insistencia del M5S en defender a rajatabla a Giuseppe Conte está en la raíz de este triunfo de Conte, quien ha sido inamovible en sus exigencias. El consejo de Ministros anoche fue firme: o los Benetton aceptan las condiciones que propone el Estado o se produce la revocatoria de la concesión.

Los Benetton obtuvieron hace muchos años la concesión de las autopistas de Italia sin haber puesto un peso, sólo ganancias que les permitieron construir un holding poderosísimo. Este gobierno ha sido inflexible sobre las consecuencias que debe pagar Benetton después de la caída del puente de Genova que costó la vida de más de 40 personas.

En pocos días van a inaugurar el nuevo puente de Génova construido en un año y por el costo inicial presupuestado. En un país donde los grandes emprendimientos cuestan millones y tardan décadas de realización por la gigante corrupción política y empresarial, esta inauguración es la prueba de que cuando no se roba, cuando se piensa en el bien común –no sólo en Italia–, las cosas empiezan a funcionar mejor. Claro que se necesitan políticos con la decisión de trabajar por el interés general, no de algunos pocos, que también puedan construir cierto poder para no ser derrocados. Porque el sistema generalizado de funcionamiento de la política italiana ha sido y sigue siendo de connivencia con los saqueadores de turno. Cuando alguien se resiste aunque sea en mínima medida al saqueo y los negociados, los efectos comienzan a hacerse ver. Hoy es un día histórico.

Aprendí en este tiempo de sentirme sola con mi defensa del gobierno Conte y del M5S que, hasta para pensadores lúcidos, la ideología, esa que nos define sin que la pensemos, muchas veces conduce a posicionarse mirando hacia el pasado. El recelo desde izquierda hacia el M5S no es sólo similar al de la izquierda del 2% al que sólo el ideal puro de algo que no existe merecería su aprobación. En mucha gente hay una inercia respecto de lo que ha ocurrido en el pasado para pensar el presente. Ciertas categorías y hasta teorías como las de Laclau son muy bien utilizadas cuando se está frente a un acontecimiento ya consumado y no frente a lo inédito, que se está construyendo en su contingencia. Sin dudas, la teoría laclausiana es valiosísima para pensar la construcción política en el ‘siendo’ de la contingencia, pero algunos analistas no dan lo mejor de esa teoría para poder pensar un evento inédito de la política como es el M5S. Mi hipótesis es que una ideología que mira al pasado, a insistir en las formas conocidas de lo politico, se los impide.

El recelo por las aventuras políticas inéditas emancipadoras se suman a las narraciones dominantes que estigmatizan todo proceso que intenta, como lo he dicho tantas veces, poner alguna coma o algún punto al guión neoliberal. Hoy, frente al embate colosal de las fuerzas de la derecha y de las corporaciones que asocian prensa, mafia y política en Italia, no hay otra posibilidad que seguir apostando por este gobierno. Hoy, este gobierno, que me confirma en mi apuesta por él, les ha puesto una coma o un punto a quienes, por el hecho de haber acumulado poder político y económico, se creen todopoderosos.

Como dice un conocido, habitualmente crítico del M5S y del gobierno: “Es un momento importante: la primera inversión de ruta después de 30 años de privatización del estado, de los servicios públicos y de las redes estratégicas. Cualquiera que esté a favor de lo público y del interés general debería alegrarse".

1 - http://tallerlaotra.blogspot.com/2013/02/ahora-si-las-cosas-estan-cambiando-en.html

martes, 14 de julio de 2020

Cristinismo Originario


Hay una gran ansiedad por parte del Cristinismo Originario -que ya se está pareciendo al Peronismo de Paladar Negro en su sectarismo y en su apego a las identidades cerradas- de alentar una ruptura entre Cristina y Alberto. Es increíble que en sus deseos se parezcan tanto al Tea Party Macrista y a los editoriales de La Nación


Yo en cambio veo la foto de Alberto rodeado de Máximo y Massa y me digo que este período no es comparable a ninguno de los anteriores, que realmente Cristina propuso a Alberto para que se reúna con algunos con los que ella no podría hablar (como se dijo originalmente al anunciar la fórmula el año pasado) porque ella entendió que esta era la única manera de derrotar al Tea Party, que su táctica triunfó en agosto y octubre pasados y que ella sabe que fuera del Frente de Todos está la nada, o sea: el Tea Party Argentino. 


Yo en cambio veo en esa tensión que permite que Cristina retuitee a Zaiat y que Máximo secunde a Alberto una discusión parecida a aquellas en las que Néstor defendía cederle Cablevisión a Clarín y Cristina se mostraba intransigente o cuando Néstor se juntaba con Moyano y los intendentes del conurbano y Cristina miraba todo eso con sumo escepticismo. Estoy convencido de que Cristina y Néstor discutían así y que muy probablemente Alberto participaba de esa mesa chica hasta que fue tan chica que solo había lugar para Néstor y Cristina, hasta que Néstor murió y Cristina se quedó sola, acentuando el momento dogmático del kirchnerismo.


Percibo que Cristina leyó toda esa secuencia en 2017 y llamó a Alberto sabiendo pérfectamente quién es él y quién es ella y convencida de que era la única manera de sacar al Tea Party de la Rosada. Se trata de un movimiento táctico para resistir el embate del fascismo que hoy reina en toda Sudamérica, excepto Argentina. Cristina lo sabe y sabe que a ella le toca asumir la posición dogmática desde la cual tensar la dinámica del movimiento popular sin romperlo, armándole un bloque de Senadores monolítico para facilitarle la gobernabilidad a la única alternativa sudamericana al Tea Party. Todo esto lo percibo con claridad. Lo que más me asombra es el deseo del Cristinismo Originario, tan parecido ya al Peronismo Paladar Negro, para que esta coalición se rompa. Parece que extrañan Resistiendo con Aguante, quieren retroceder el reloj al momento en que Cristina se quedó sola. Increíble pero real.

miércoles, 8 de julio de 2020

Formas ásperas y ruidosas



Vivo en una calle que lleva el nombre de un santo
las mujeres van a la iglesia maquilladas y pintadas
los judíos, los católicos y los musulmanes rezan
puedo reconocer a un protestante a una milla de distancia.
Adiós Jimmy Reed, el auténtico Jimmy Reed
dame esa religión de antaño, es todo lo que necesito.

Porque tuyo es el reino, el poder, la gloria
andá y decilo en la montaña, contá la verdadera historia 
decilo en ese tono directo y puritano
en las horas místicas cuando una persona está sola.
Adiós Jimmy Reed, buena suerte para vos
golpeá sobre la Biblia, proclamá el credo.

No valdrás tanto, me decía la gente
porque no tocaba la guitarra detrás de mi cabeza
nunca me entregué, nunca actué con orgullo
ni me saqué los zapatos para tírarlos a la multitud
Adiós Jimmy Reed, adiós y buenas noches
poné una joya en tu corona y apagá la luz.

Me tiraron con todo, todo lo que tenían
y no tenía nada para pelear salvo un gancho de carnicero
no tuvieron piedad, nunca me dieron una mano
no puedo cantar una canción que no entiendo.
Adiós Jimmy Reed, adiós, buena suerte.
No puedo poner el disco porque la púa se trabó.

Una mujer transparente con vestido transparente
te queda bien, lo debo confesar
voy a romper tus uvas y a chuparme el jugo
te necesito como mi cabeza necesita una soga.
Adiós Jimmy Reed, adiós y hasta luego
pensé que podría resistirle pero me equivoqué.

Dios esté contigo, hermano querido.
Si no te importa que te pregunte, ¿qué es lo que te trae por aquí?
Oh, no mucho, solo estoy buscando al hombre
necesito ver adónde yace en esta tierra perdida
Adiós Jimmy Reed, con todo lo que fuiste.
¿No podés oírme llamándote desde Virginia?

Este fabuloso blues es el tema 6 de Rough and roudy ways, el disco de Dylan que se constituyó para mí en uno de los pocos acontecimientos estimulantes de esta temporada, por lo que vengo insistiendo sobre él desde hace ya un par de meses. ¿Puede uno instalarse a vivir en una obra de arte, como ser este disco, no como un acto de evasión, sino como una afirmación de una forma de ser ante a la horribilidad del giro de la época? Está claro para mí que Dylan no hizo este disco como un acto evasivo, no es así como lo escucho, tal como vengo proponiendo mis interpretaciones desde que escuché el primer corte, "Murder most foul". 

Dylan debe haber concebido esta obra como una tarea de varios años; de hecho perfecciona algunas tensiones que preformaron sus discos anteriores hasta dar con la forma exacta. El blues duro y cortante es una de las vertientes en las que Bob trabajó en los discos de estas dos últimas décadas. Hay varios así en este disco. Este tema es particularmente apreciable porque está dedicado a esa estirpe de artistas en cuyo salón Dylan quiere habitar. Jimmy Reed fue un bluesman que apenas llegó a los 50 años, una vida difícil, nada parecido a un triunfador. Dylan está buscando la tierra en la que el hombre yace, lo invoca al final de cada verso. El linaje de los artistas populares -no el de los ganadores del show business- es lo que puede rescatar a un pueblo de su destino de infamia. Una buena nueva.

Acerca de las buenas nuevas, hay unas declaraciones que Dylan hace días antes de salir el disco en las que se refiere con respeto y admiración hacia uno de esos cantantes populares junto a los que Dylan quiere ser ubicado, el recientemente fallecido Little Richard:

- ¿Por qué no hubo más gente que le prestara atención a la música gospel de Little Richard?
- Probablemente porque la música gospel es la música de las buenas nuevas y en estos días simplemente no hay ninguna buena nueva. Las buenas nuevas en el mundo de hoy se parecen a un fugitivo que es tratado como un matón y se da a la fuga. Todo lo que vemos son nuevas buenas para nada. Y tenemos que agradecer a la industria de los medios por eso. Se sacude a la gente, chismes y ropa sucia, noticias oscuras que te deprimen y te horrorizan. Por otro lado, las buenas nuevas del evangelio son ejemplares. Pueden darte coraje. Pueden darle un eje a tu vida, o intentarlo, de todos modos. Y podés hacerlo con honor y principios. [Completo acá]



"No puedo poner el disco porque la púa se trabó" dice con voz áspera Bob promediando la canción. Está hablando de Jimmy Reed y está hablando de él. Y me está hablándo a mí, que se me trabó la púa.

Acá abajo pueden escuchar la coda radial de mi incursión dylaniana de este invierno, en conversación con Maxi Diomedi durante 26:10. Prometo que no vuelvo a hablar de él, por ahora.

lunes, 6 de julio de 2020

Una carta a quien corresponda

Rosario Bléfari, 6 de junio


Esta madrugada escribí una carta a quien corresponda, destinatario favorito, y se borró cuando estaba a punto. La voy a resumir porque era un árbol con muchas ramificaciones para cubrir posibles inquietudes o peros.

A partir de que nunca viví de adulta tanto tiempo en un lugar que no sea Buenos Aires, las ideas que tenía al respecto son las mismas, pero cómo quisiera que les llegara lo que se llama el sentir, el sentir absurdo de ver que no nos vemos, Buenos Aires, justo te toca ser el centro como nunca, pero también sos parte de esta unidad diversa.

No nos vemos, no es necesario ni sirve ser patriota a nivel frase hecha, pero pareciera que no se reconoce nunca, el porteño en particular, como parte de algo mayor. O no quiere. No quiero repetir la frase sarmientina, pero ahí estamos, y en la primaria con un mapa pintado de colores.

Solo cuando la noticia justifica el calificativo inexorable se presta atención, ante la desgracia, la injusticia o el extraño suceso, ahí sí, porque es una razón más para escindirse de esa B.

No alcanza ninguna frase, son consignas turísticas, la explotación del paisaje, y si ese turista recorre atendiendo la idea de "belleza natural" que limita, tampoco ve ni se siente parte. Los medios machacan, el resto repite o afirma: allá ellos, o allá nadie, acá nosotros esperando que abran el café, como en París, dijo uno. La unidiversidad que digo es conflictiva y ese ramo de situaciones está atravesado por desigualdades igual que en Buenos Aires, lo sabemos. Pero si no vemos nada, si no nos vemos como parte de un todo más grande, es posible que no veamos tampoco que somos parte del cosmos y terminemos enloqueciendo, sin orgullo alguno de nada, orbitando en un sueño alienado, creyendo que somos otros que ni sabemos cómo ni quiénes son.

Rosario Bléfari, 6 de junio de 2020

domingo, 5 de julio de 2020

Desde el Grupo Clarín, Juana Viale fomenta un golpe contra Alberto Fernández





Desde la derrota electoral que en agosto y octubre pasado sufrió la derecha dura argentina, comandada por las corporaciones mediáticas de las cuales los dirigentes de Juntos por el Cambio se resignan a ser sus voceros, empezaron las operaciones para meter una cuña en medio de la fórmula ganadora. Alberto y Cristina debían primero romper su alianza política para que luego a la derecha le resultara más fácil acorralar a Alberto con exigencias cada vez mayores, debilitar su autoridad presidencial, vaciar su legitimidad electoral, hacerle perder el apoyo de sus bases y así forzar su salida anticipada. Esos eran los planes de Clarín, La Nación, la oligarquía y la parte podrida del Poder Judicial que intentó durante años de sacar a Cristina de la escena política.

Lo humillante para la derecha que ejerce un poder que nunca se somete a sufragio es haber fracasado en su intento de destruir políticamente a Cristina y que en cambio ella los hubiera derrotado, a pesar de una feroz campaña de años en su contra. Durante meses  intentaron diversas formas de quebrar la alianza política que dio por terminada la pesadilla macrista. La derecha se equivocó mucho al apostar por un mafioso políticamente inepto como macri y se siguió equivocando al apostar por la ruptura de Alberto y Cristina. Para operar, desconocen que nuestra Constitución dice que el Poder Ejecutivo es unipersonal, que Alberto y Cristina lo saben perfectamente, que Cristina ya fue senadora cuando Néstor era presidente, que conoce el legítimo poder que una vicepresidenta puede ejercer y no es su aspiración presidir al país, sino colaborar en la reconstrucción del movimiento popular que ni Aramburu ni Videla ni el calabrés acomplejado lograron destruir.

Hace unos meses, Magnetto y sus satélites se convencieron de que no pueden operar la ruptura entre Alberto y Cristina. Horacio Verbitsky, desde sus agudos análisis dominicales en El Cohete a la Luna,  lo dijo el 10 de mayo así: "fracasado el propósito de enfrentar entre ellos a los vencedores en los últimos comicios, ha comenzado la operación de acoso y derribo".

Basta seguir los medios corporativos para advertir que trabajan cotidianamente para desestabilizar al gobierno democrático de Fernández y Fernández. En la mesa que Juana Viale heredó de su abuela, hace una semana uno de los más brutales voceros de la ultraderecha mediática dijo que Cristina es el cáncer de la Argentina, reeditando el tipo de metáforas quirúrgicas con que el fascismo vernáculo prepara el comienzo de sus sangrientas persecuciones políticas. No fue un exabrupto: la conductora de ese programa de los sábados a la noche que emite el Grupo Clarín no dejó pasar distraídamente la violencia simbólica: la admitió con complacencia. La prueba es que una semana después en el mismo programa, ante una mesa de invitados que encarnan los valores más retrógrados del país (¡qué sobrerrepresentada está la ultraderecha en la tele!), la propia conductora se atrevió a promover la salida anticipada de Alberto Fernández del poder.

Es siempre así: el tiempo pasa y el gorilismo argentino no pierde las mañas: desprecian la voluntad popular y trabajan incansablemente para derrocarlo. Alberto asumió la presidencia con el propósito de cerrar la grieta. Bien le valdría tomar nota de que están trabajando para derrocarlo y no lo ocultan.

Si hace una semana pasó lo de llamar "el cáncer de la Argentina" a Cristina y anoche pasó lo de fomentar el golpe contra Alberto, ¿a qué no se animarán en los próximos días?

sábado, 4 de julio de 2020

Corolarios de "Nisman2"


Nisman1 ya se pudrió, no da más.
No tienen proyecto para oponer al kirchnerismo, solo mafia calabresa.
No tienen ideas.
La extrema irracionalidad de los macrofachistas solo revela su desesperada impotencia.
No quieren un gobierno moderado como el de Alberto: quieren fascismo.
Llegan tarde cuando las estrellas de Trump y Bolsonaro se apagan.
Lo curioso: quieren oponer a la organización popular que sobrevivió a los bombardeos del 55 y al genocidio del 76 una manada de orates como Lanata, Etchecopar, Casero, Feinman, Majul. 
Lo único claro es que habrá grieta mientras existamos, no podemos cerrarla.
Porque su problema es que existimos.

viernes, 3 de julio de 2020

No soy nada de lo que mi apariencia fantasmal sugiere

El excepcional nuevo disco de Bob Dylan: Rough and rowdy ways


por Oscar Cuervo 

Rough and rowdy ways, modos ásperos y ruidosos. Lo estábamos esperando aunque no sabíamos que vendría. Dylan llevaba 8 años sin sacar un disco de estudio con canciones propias. Entretanto había ganado el Nobel de Literatura, acontecimiento que dio lugar a una controversia banal entre literatos ofendidos: ¿cómo un cantante popular va a ganar un premio destinado a literatos aspirantes? Narcisismo ofendido, los aspirantes parecieron ignorar que, antes que cualquier texto quedara escrito en un soporte material, la poesía nació cantada. En la segunda década de un siglo al que él ya no pertenece, Dylan había alcanzado todos los reconocimientos posibles, incluido el que le adjudica una jerarquía lírica superior. Más bien se podría decir que el Nobel se prestigió con Dylan y no al revés. Nada que no se supiera, excepto quizás en el mundo estrecho de los aspirantes a premios. ¿Dylan aspiraba al Nobel? Difícil saberlo. Siempre fue difícil saber a qué aspira Dylan. Él ya no está ahí cuando lo buscás.

Qué más puedo decirte
duermo en la misma cama con la vida y la muerte
váyase, madame, levántese
mantenga su boca lejos de mí
dejaré la puerta abierta, la puerta de mi mente
procuraré no dejar el amor de lado
tocaré sonatas de Beethoven's y preludios de Chopin
yo contengo multitudes.
("I contain multitudes", Rough and rowdy days, 2020)

Así termina la canción con la que empieza el disco que Dylan acaba de publicar hace unas semanas, con el que vino a despejar las dudas que quedaban sobre su distancia del resto. 79 años, 6 décadas de carrera en la línea de fuego, el más icónico de rock, el más desconocido, el gran desconocido popular, el más persistente. Es curioso: la paternidad del rock propiamente dicho puede atribuirse a un puñado de jóvenes de los 60 que se nutrieron de las fuentes del rock'n'roll y el rythm'n'blues negros de los 50 a los que estos jóvenes veneraban pero cuyo concepto expandieron con políticas, sonoridades, colores, aromas, narrativas, cuerpos, pelos y señales de una libertad que el business no había conocido hasta entonces y no conoció después. Lennon y McCartney, Jagger y Richards, Jimi Hendrix. Y Dylan.

Dylan aportó algunas cosas que marcaron al rock para siempre: un decir indócil y mordaz, sugestivo más allá de lo dicho, estructuras líricas inauditas, proliferantes, libérrimas en su recurso a fuentes diversas. Con Dylan el decir del rock perdió toda ingenuidad. El que se inspiró en salmos antiguos y cantos anónimos del viento mostró con osadía que el rock podía ser algo más que pop business. Fue desobediencia, espíritu, inasibilidad. No resulta extraño que 60 años después Dylan se muestre todavía en la línea de fuego, aguerrido combatiente de la belleza. Sus raíces son más hondas y sus héroes más periféricos que los de cualquier otra estrella del negocio. Adentrado en el nuevo siglo como un intruso, como un fantasma, muestra su desdén por las capas de barniz que hoy los otros acatan. Dylan es demasiado viejo y demasiado nuevo a la vez para mostrarse al día. Lennon y Hendrix ya no están. Jagger y McCartney luchan, cada uno como puede -y a veces pueden bien- con las sombras de aquellas cumbres que alcanzaron cuando marcaban el beat de su época. Por andar demasiado rápido, Dylan se fue de época muy pronto y nunca mostró interés en volver. A esta altura no tiene que demostrar que es un ex esto o un ex aquello o que todavía puede adecuarse a las normas de la escena actual. No busca los productores que diseñan el sonido de hoy, ni suena como suenan los que hoy suenan. Bob es el que es y dijo lo que dijo, el pop business no puede abarcarlo, al punto de que anticipa su nuevo disco con una canción de una extensión, una ambición y una estructura fuera de todo rango usual.


Acaba de sacar el disco que no sabíamos si vendría, aunque lo esperábamos. Dylan hizo en estos años algo extraño, mientras ganaba el reconocimiento de su estatura. Estuvo grabando discos con canciones de otros, temas del cancionero popular americano, mayormente del repertorio de Frank Sinatra, más conocido como La Voz. Dylan midiéndose con La Voz, una ironía. Shadows in the night, Fallen Angels, Triplicate (disco triple): es decir 5 vólumenes con canciones conocidas por otra voz, grabadas por el tipo que mutó la forma de la canción popular.

Nadie puede saber cuándo, cómo, dónde empezó la canción. Fernando Cabrera siempre dice que a esta altura encontrar un motivo digno para hacer una nueva canción se le hace difícil, porque a veces parece que todos las canciones ya fueron hechas. Dylan desde joven supo que él era uno más de una larga cadena que lo precedía. Lo difícil, cuando se sabe esto, es no caer rendido ante la imposiblidad. Dylan le mostró a sucesivas camadas que las canciones podían ser diferentes, de muchas maneras: rabiosas, hilarantes, oníricas, urgentes, épicas, escuetas, desbordadas, burlonas, hipnóticas, irregulares, apolíneas, dionisíacas, elusivas, desencantadas, llanamente directas, repetitivas, rudas, dulcísimas. Recibió un don para acuñar frases memorables en sentido y en rimas. Pero su forma de exhalar los versos, de escupirlos o susurrarlos, de raspar el borde de su garganta, de gruñir, de alargar las vocales y de endulzar sus maldiciones podía insinuar cosas que las meras palabras no tienen previstas y hacer silencio cuando otros explican, rugir cuando otros callan.

Busqué por todo el mundo el Santo Grial
canté canciones de amor, canté canciones de traición
no importa lo que bebí, no importa lo que comí
escalé montañas de espadas con los pies desnudos.
No me conocés querida, nunca lo sabrás
no soy nada de lo que mi apariencia fantasmal sugiere
no soy un falso profeta, solo dije lo que dije
estoy acá para vengarme con la cabeza de alguien.
Sabés, querida, la vida que vivo
cuando tu sonrisa se encuentra con la mía algo tiene que ceder
no soy un falso profeta, no soy la novia de nadie
no puedo recordar cuando nací y olvidé cuando morí.
("False Prophet", Rough and roudy days, 2020)

Lo estábamos esperando pero no sabíamos si vendría: ¿cuántos discos más con versiones de canciones populares puede sacar el tipo que todos terminaron por reconocer que supo hacer mejores canciones que nadie, sobre todo cuando el tipo se acerca a esa edad en la que nadie puede asegurar si vendrá un disco más?

En marzo de este año, sin más aviso, de un día para el otro, en medio de las imágenes terroríficas de los cadáveres apilados en las ciudades de su país, Dylan publicó "Most Murder Foul" la canción más larga que jamás escribió. En una atmósfera crepuscular creada por un combo fantasmal, la voz rota de Dylan dice en los cinco primeros de las decenas de versos por venir que va a contar la historia del asesinato de John Fitzgerald Kennedy, Dallas, una tarde de 1963, un buen día para vivir, también para morir. Empieza uno de esos relatos de los grandes crímenes de la historia americana, crímenes del odio que Dylan supo narrar desde hace 60 años. Cuenta un asesinato repugnante, citando a Shakespeare, una historia por todos conocida, no precisamente una denuncia. Lo raro no solo es que el final de la historia lo conocemos todos sino que él mismo lo explicita al comienzo de los 17 minutos. Pasadas un par de estrofas se hace evidente que la línea melódica no variará. Sin embargo, cada palabra que Dylan pronuncie avanza un paso hacia un abismo, la perspectiva de narración varía de un momento a otro, el relato se detiene en detalles laterales y en asociaciones inesperadas, humoradas en medio de un clima funesto.

En Rough and rowdy ways Dylan muestra que es múltiple y único. Sus ojos azules fueron testigos de demasiadas canalladas en una nación arrogante. Si algo aún lo sorprende, puede ser un gesto minúsculo que se le escapa al observador ajetreado. El disco hace converger al cronista, el falso profeta, el único cantante maldito que tuvo éxito, el songwriter y el crooner, el violento y sigiloso. El anónimo que se desliza inadvertido en la multitud exasperada. En las nuevas canciones logra construir conos de silencio entre las palabras, silencios elocuentes. Prefiere quedarse cerca de los viejos bluesmen, más que de las celebridades.

Rough and rowdy ways se ubica sin dificultad entre los mejores cinco o seis discos de una obra imponente: junto con Bringing It All Back Home, Blonde on Blonde, Blood on the tracks, Oh Mercy, Time out of mind. Dylan está rogando que los dioses sean buenos con él. Aunque admite que tarda un rato en darse cuenta de las cosas, esta época parece ya no interesarle. Sus ojos son estrellas fugaces y le cuesta detener su mirada acá o allá.

Sentado en mi terraza, perdido en las estrellas
escuchando los sonidos de guitarras tristes
estuve pensando y repensándolo todo
me preparé para ofrendarme a vos. 

Vi la primera nevada

vi las flores ir y venir
no creo que nadie se haya dado cuenta
me preparé para ofrendarme a vos.

Me ofrendo a ti, voy
de Salt Lake City a Birmingham
de East L.A. a San Antone
no podría soportar vivir mi vida solo.

Mis ojos son como estrellas fugaces
miro la nada aquí y allá, miro la nada de cerca o lejos
nadie me lo dijo, es algo que sabía
me preparé para ofrendarme a vos.

Si tuviera las alas de una paloma blanca como la nieve
predicaría el evangelio, el evangelio del amor
un amor real, un amor verdadero
me preparé para ofrendarme a vos.

Llevame de viaje, sos un viajero
mostrame algo que yo no entienda
ya no soy el que era, ni las cosas son como eran
me voy a ir con ella lejos de casa.

Recorrí un largo camino de desesperación
no encontré a ningún otro ahí
muchos se fueron, muchos que conocí
me preparé para ofrendarme a vos.

Bueno, mi corazón es como un río, un río que canta
me lleva un tiempo darme cuenta de las cosas
he visto la aurora, he visto el alba
yaceré a tu lado cuando todos se hayan ido.

Viajé de las montañas hasta el mar
espero que los dioses sean buenos conmigo
sabía que dirías que sí, yo también te lo digo
me preparé para ofrendarme a vos.


Este tema, quizá el más dulce del disco, está dedicado vaya a saber a quién. ¿A quién o a qué se preparó para ofrendarse? La línea melódica con que la banda lo acompaña cita una Barcarola de Offenbach.