Foto: Nadia Albarracin


martes, 17 de julio de 2012

La niña que iluminó la última mañana del mundo


por Gabriela López Zubiría

¿Qué hacer?

¿Acaso tiene sentido invertir este precioso y escaso tiempo en pensar?

Primero fue la incertidumbre, la sospecha. En la radio sólo suena música, la TV sólo pasa viejas películas. Por suerte existe Internet.

Resulta que desde las primeras horas de ayer circula el rumor de que el asteroide “Arcángel” (¿quién los nombra?) colisionará con la tierra entre las 3 y 4 a.m. de mañana. Tras varios años de investigación e intentos fallidos la trayectoria no pudo desviarse y eso lo dicen, con pesar, renombrados científicos de todo el mundo. Frente a la contundencia de la cita de autoridad el rumor adquiere peso de verdad.

No es mucha información, es cierto, pero es suficiente para que el terror se instale. Somos humanos, la finitud de la existencia nos aterra.

Reviso youtube. Todas son noticias viejas.



¿Qué hacer?

Sigo revisando videos. Los más proactivos se dedican al saqueo pero, ¿tiene sentido la acumulación ante la inminencia del fin del mundo?

Algunos lloran y se abrazan con desconocidos, otros rezan.

Los convencidos saltan de las azoteas y se estrellan contra el pavimento.

Las calles, entre saqueos y suicidas, se complican.

Los descreídos se indignan: “no pasa nada, es otra maniobra del gobierno para desviar el foco de la opinión pública. Cómo si no fueran capaces de hacerlo!”.

Cae la tarde, hace horas que no hay registro de actividad alguna. Me asomo a la ventana, las calles parecen desiertas. ¿Así se verá mañana? ¿Veré la mañana? ¿Importa?

Ya es tarde y tengo sueño, mejor me voy a dormir.

¿Dolerá? Eso sí me preocupa.

- Buenas noches.

3 comentarios:

julieta dijo...

ja me gustó. me hizo acordar a melancolía y a bradbury.

muy bueno.

Carlos G. dijo...

¿deep impact?
Si te preocupa que duela hay que estár lo más cerca posible del lugar del impacto...

julieta dijo...

recién vi una del fin del mundo de Abel Ferrara con Willem Dafoe: 4.44 Last Day on Earth. me pareció mala.