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lunes, 10 de junio de 2013

El basquetbolista y la filosofía


Este es un tramo de una charla que tuvieron hace unos días el jugador de básquet Pepe Sanchez con el periodista Matías Martin. Me lo acerco' Maxi Diomedi. Me comenta: "Tiene algo interesante para mi: que un deportista de elite como él, hablando a una gran audiencia, cuente que la filosofía lo llevó a hacerse esas preguntas que tenía latentes dentro suyo pero no las podía exteriorizar. Piensa que tirar al aro es una pavada, pero es lo que más le gusta hacer en el mundo, entonces ¿por qué piensa que es una pavada?". 

Pepe: Me metí con la filosofía y se me hizo un quilombo tremendo. Me rompió la cabeza.
Matías Martin: ¿Te enroscaste con algún autor?
P: Con tantos ¿no? Heidegger, por ejemplo. El libro Ser y tiempo es…
MM: Ah, muy arriba te vas. Heidegger…
P: Es que me metí de lleno e hice un desastre.
MM: Esas cosas tiran estanterías internas y descalabran mentalidades. El deportista es un tipo, en general y por necesidad, estructurado, con una vida más rutinaria, descanso, alimentación, entrenamiento…
P: Uf! Absolutamente. Es que lo necesitás. El deportista necesita las rutinas.
MM: Y la filosofía es cuestionarte todo.
P: Absolutamente. Y necesitás tus cábalas porque pararte frente a 10 mil personas a meter un tiro libre no es joda, necesitás construirte ciertas seguridades. A mí la filosofía me mató. Me reventó, me destruyó todo eso. Y yo terminé tirando al aro con la pelota en la mano diciendo: “¿Qué hago? Estoy perdiendo mi vida tratando de meter una pelota adentro de un aro”. Fijate vos cómo me mató.
MM: Y… es una pavada.
P: Es una pavada.
MM: No, no es una pavada.
P: No, absolutamente que no, pero es… es algo hermoso. Es un juego.
MM: Representa montones de etapas de la vida, el compañerismo, la solidaridad, la traición. Los valores más grossos, para mi, están en el deporte.
P: Absolutamente, estoy totalmente de acuerdo. Pero son etapas que yo tenía que pasar y hoy por hoy, mirando para atrás, probablemente me jugaron en contra en distintas etapas del básquet, pero hoy me pone en un lugar, ya retirándome, y creo que me sumó mucho.

5 comentarios:

Carlos G. dijo...

Es raro.
Definir el basquet como "meter la pelota en un aro" es como definir el futbol como "22 tipos corriendo detrás de una pelota".
Cualquiera que haya practicado seriamente un deporte de equipo sabe que esa práctica es mucho más que lo que se pueda definir en una frase trivial.
Y no necesitás meterte con Heidegger para comprender eso.
Ni ser un deportista de elite.
Eso si, tenés que haber vivido la experiencia.

Oscar Cuervo dijo...

Bueno, este sí vivió la experiencia del juego deportivo porque es uno de los más importantes basquetbolistas del mundo. Pero me parece que lo entendiste al revés: a el, DESPUES de leer Heidegger, se le apareció la dimensión del absurdo de su mundo habitual: no es que descubrió el sentido del basquet leyendo Ser y Tiempo. Por el contrario, experimentó la intemperie en contacto con la filosofía. No es raro que la filosofía produzca ese efecto.

Carlos G. dijo...

Oscar, sé quién es, deportivamente, Pepe Sanchez y lo admiro como basquetbolista, como a casi todos los que formaron parte de la llamada generación dorada.
Que pudiendo todavía jugar profesionalmente a nivel internacional haya resignado dinero para volver a jugar a su club de origen en Bahía Blanca y a estar cerca de las futuras generaciones deportivas para las que podrá ser un ejemplo a imitar lo pinta como deportista y como ser humano.
Quizás no lo haya expresado con claridad pero lo que quise decir es que ese supuesto absurdo de su mundo (para tomar tus palabras) lo es sólo en un sentido superficial y aparente, quiero decir si te quedás en lo que se ve.
Después de todo preguntarse si estás desperdiciando tu vida tratando de embocar una pelota en aro, es, me parece quedarse en una anécdota.
De hecho hoy él trata de participar en la formación de nuevos jugadores ¿porqué lo hace entonces? ¿qué valor le asigna en verdad?
Lo que no se ve tan fácil es todo lo que implica la participación en una actividad de equipo, deportiva o no.
En fin, no voy va ser yo el que descubra para nadie la importancia de la práctica deportiva en la formación de una persona.
En todo caso, ese mundo (el del basquetbol) es tan absurdo como la mayoría de los otros mundos.
Y bastante menos dañino o banal que muchos.

Oscar Cuervo dijo...

Carlos G:
es que la variable que me parece que te falta tener en cuenta para entender lo que dice es el efecto de la Filosofía y particularmente la de Heidegger. "No es raro que la Filosofía produzca este efecto", te decía: no me refería a los deportistas en particular sino a cualquiera. La filosofía tiende a producir un descolocamiento de "tu" mundo, sea el que fuera en el que te movés. Bien leído, Ser y Tiempo encierra un cuestionamiento (que no es negación ni rechazo, sino extrañamiento) al estar en el mundo, el verlo bajo una luz extraña. La aparición de la experiencia del absurdo mueve las estanterías entre las cuales transcurren nuestros días. Eso lo logra la pregunta filosófica. Es un cuestionamiento radical a todo lo que es. A Sanchez le cuestionó el basquet porque eso es lo que él hace. ASí que no es que la filosofía te lleva a impugnar los deportes. A cuestionar tu posición en el mundo sí.
saludos

Carlos G. dijo...

Bueno, creo que entiendo.
Saludos