martes, 27 de septiembre de 2016

Avanza el estado represivo: persecución a militantes políticos

El testimonio de uno de los militantes arbitrariamente detenidos durante el día del estudiante. La otra.-radio, para escuchar clickeando acá 


En Argentina se está viviendo un avance del estado represivo donde parece que cada día perdemos un derecho o se afectan nuestras garantías de ser tratados con justicia e igualdad ante la ley. Cuando se vulnera el derecho de uno, por la prepotencia del estado policial-judicial que va más allá de la legalidad, estamos todos en peligro. El precedente de este borramiento del estado de derecho está dado por la detención arbitraria de Milagro Sala en Jujuy, donde todo el peso del aparato represivo del estado provincial cayó sobre la líder de la Tupac. Desde el momento en que ella se convirtió en la primera presa política del régimen macrista -todavía sigue presa- todos estamos expuestos a la prepotencia estatal y nuestros derechos se vuelven más vulnerables.



La semana pasada ocurrió un episodio grave e inquietante en la Plaza Velasco Ibarra, ubicada en México y Jujuy, en el barrio de Balvanera, el 21 de septiembre. Un grupo de 10 jóvenes militantes de la Cámpora y Nuevo Encuentro que estaban pintando un mural y charlando con los vecinos del barrio (una actividad que formaba parte de la semana de la juventud) fueron detenidos después de la abrupta aparición de cuatro patrulleros y tuvieron que pasar toda la noche en un calabozo. En La otra.-radio del domingo entrevistamos a uno de estos jóvenes que sufrieron la detención arbitraria, Salvador Gullo:

"Nosotros empezamos a las cuatro de la tarde y a eso de las cinco aparecieron cuatro patrulleros, nos detuvieron en la plaza durante un rato largo. Durante todo el tiempo decían que faltaban cinco minutos para que nos dejen ir, y así iban pasando las horas. En un momento nos llevan para la Fiscalía, con la excusa de identificarnos, sin que alegaran que estuviéramos cometiendo ningún delito, porque de hecho no había delito. Ahí todo se empezó a poner más raro, ya no nos dejaban salir de la Fiscalía, en carácter de detenidos. Y después nos dijeron 'van a tener que pasar la noche en un calabozo'; ahí fue cuando la cosa se puso más brava...".

El relato completo de Salvador Gullo puede escucharse clickeando acá.