viernes, 16 de julio de 2010

El muro, el libro


por oac

El muro

Ayer, tras la explosi√≥n de alegr√≠a que vivimos los miles que seguimos el debate del Senado desde la g√©lida Plaza Congreso, despu√©s de los breves y sencillos discursos celebratorios pronunciados desde el palco, parec√≠a que la jornada hab√≠a terminado. Fr√≠o, cansancio y alegr√≠a. Ibamos enfilando para el lado de Corrientes, por Callao, cuando notamos que √©ramos muchos los que √≠bamos para el mismo lado. Algunos hac√≠an flamear banderas del arcoiris, otros tocaban las vuvuzelas. Desde los balcones los desvelados sal√≠an a saludar, los de a pie √≠bamos por el medio de la calle y los pocos autos y camiones que pasaban tocaban las bocinas. Alguien lanz√≥ la consigna: "¡al obelisco, al obelisco!". Eran las 4:30 de la madrugada y hac√≠a 0 grados. Se hab√≠a armado una post-manifestaci√≥n espont√°nea: miles marchando por avenida Corrientes, puteando a Bergoglio, gritando "Igualdad", acord√°ndose de la fascista Legrand, de la nazi Teresita, cantando el Himno, todos al obelisco, el Gran Falo de la Naci√≥n.

En ese momento me sentí rozado por el ángel de la historia. Otras veces me había rozado el ángel, pero para hacerme sentir el toque de la derrota. El de ayer era un ángel de victoria.

¿Cu√°ntas veces a lo largo de la historia humana se sube un escal√≥n en la igualdad y en la libertad? Creo que pocas. Muchas veces se viven triunfos parciales, condicionales, con posibilidades de revertirse. Me da la impresi√≥n de que el de ayer es un avance irreversible.

Hay algo que me molest√≥ en algunos discursos de los senadores que fundaban su voto a favor de la ley y mientras los escuchaba no pod√≠a entender qu√© era. Pens√°ndolo hoy, lo comprend√≠. Varios hablaron de los derechos de las minor√≠as, de una ley que protege a las minor√≠as. Creo que hay ah√≠ un profundo error. El muro que se derrib√≥ ayer no tiene como beneficiaria a una minor√≠a. Cuando la Asamblea del a√Īo 13 aboli√≥ la esclavitud, los √ļnicos beneficiarios no eran los negros que conquistaban su condici√≥n de seres libres. Ni siquiera sabemos si esos esclavos liberados estar√≠an preparados para ejercer su nueva libertad o si hubieran preferido seguir siendo esclavos. Es la humanidad entera la que se liber√≥ de la esclavitud. Lo mismo puede decirse respecto del derecho de las mujeres a votar, hace apenas 60 a√Īos: ¿qui√©n puede sostener que ese fue un avance s√≥lo de las mujeres y no de la calidad misma del sistema democr√°tico? ¿Qui√©n viv√≠a en democracia si la mitad de la poblaci√≥n no ten√≠a derecho a elegir ni ser elegida?



Creo que en un punto tienen raz√≥n los fachos en preocuparse y no la tiene Pepito Cibri√°n diciendo que los gays son seres inofensivos que s√≥lo quieren ser respetados, que el homosexual no es un cuco. Tienen raz√≥n los fachos al inquietarse con esta victoria del cuco, tiene raz√≥n Monse√Īor al hablar de la Guerra de Dios. Tienen raz√≥n todos los que manifiestan tantos "peros", con diversos matices, desde los que se esconden detr√°s de un farfullar pseudo-cient√≠fico sobre la taxonom√≠a de los invertidos, hasta los que fruncen el ce√Īo con desd√©n porque esta igualdad conquistada "no significa nada", ya que siempre todo es igual y siempre todo est√° mal (mientras no sientan afectados sus propios derechos, por supuesto, porque ah√≠ s√≠ saltar√≠an a denunciar el atropello).

Tienen razón en preocuparse, porque el corte jurídico instituído ayer en el Senado es sólo el símbolo de una mutación profunda. Lo decisivo, el peligro que estos detectan bien, es la caída del muro. Y están preocupados porque están implicados, viviendo de un lado del muro.

Cuando un muro divide una ciudad en dos, sea porque los blancos no quieren estar con los negros, o los jud√≠os con los palestinos, o los comunistas no quieren mezclarse con los capitalistas, entonces no hay una minor√≠a segregada y una mayor√≠a libre: los blancos que hacen el muro est√°n tan presos como los negros a los que el muro se les impone. Cuando el muro se derriba, entonces no son los negros los √ļnicos liberados, tambi√©n los blancos se vuelven libres para compartir su vida, sus calles y sus casas, para vivir juntos blancos y negros.

Es una met√°fora nom√°s, porque aqu√≠ no hab√≠a ning√ļn muro de ladrillos, sino uno simb√≥lico, y ese s√≠mbolo no estaba inscripto en la frente de la comunidad gay, sino en el cuerpo y en el alma de todos. ¿Qu√© le vamos a ense√Īar a los chicos en las escuelas? ¿que es lo mismo ser heterosexual que homosexual? ¿que pueden ser tanto una como la otra cosa? preguntaba alg√ļn senador con su fascismo apenas encubierto. Y una diva ajada, con un fascismo bastante ostensible, dec√≠a en su programa: pero el hijo de un matrimonio de gays, ¿no puede salir gay?



Al defender acendradamente la prerrogativa exclusiva para los matrimonios integrados por personas de distinto sexo, los fachos en un punto no se equivocan al sentirse asediados: están asediados, porque se les ha quitado un tabique que sostenía su identidad. Ahora cualquiera puede elegir formar una familia casándose con alguien de su propio sexo. Cualquiera, no el miembro de la minoría homosexual: cualquiera puede.

Ahora mismo, mientras estoy escribiendo, hay un facho rubio en el programa de Nelson Castro diciendo que la familia monog√°mica heterosexual con fines procreativos es la base de la sociedad tal como la conocemos y que de ahora en m√°s no sabemos lo que pasar√°. S√≠: un pilar de esta sociedad estaba fundado sobre esta segregaci√≥n y ni siquiera sabemos lo que esto implica. Tiene raz√≥n el facho en sentirse implicado, porque ahora en la escuela ya no se puede ense√Īar que es preferible tener una pareja heterosexual; tiene raz√≥n Teresita al llorar, porque a√ļn con su voto negativo ha legitimado que ya nadie pueda alegar objeci√≥n de conciencia para negarse a atender a una pareja de personas del mismo sexo. Ese muro ya no existe (quedan otros, claro) y vamos a empezar a descubrir de a poco todo lo que ya no se puede permitir y todo lo que se debe permitir. Barrag√°n en la tele dice que, por ejemplo, un polic√≠a ya no tendr√° autoridad para reprimir, en ninguna plaza del pa√≠s (en ninguna plaza de Salta, de Mendoza, de Entre R√≠os ni de Bah√≠a Blanca), si ve a un par de pibes o de chicas bes√°ndose.

Por eso los fachos estaban dispuestos a negociar una ley para arreglar los asuntos patrimoniales, estaban dispuestos a ceder la cuestión de las obras sociales y muchas otras cuestiones referidas a la guita. Mientras no se usara la misma palabra, había que mantener dos palabras, porque eso significaba que hay un muro y se vive de un lado o del otro. Tienen razón los fachos en que la palabra es lo importante, porque al usar la misma palabra se derriba un muro simbólico inscripto en el cuerpo y en el alma de todos nosotros. Como en la colonia penitenciaria de Kafka, nosotros somos generaciones sobre cuyas pieles se escribió la ley del apartheid y es difícil que en el tiempo que nos resta logremos borrar tantas marcas. Pero los fachos en un punto tienen razón, porque ayer 15 de julio y hoy 16 ya han empezado a nacer en Argentina chicos que nunca vivirán con la obligación de encerrarse de un lado del muro. Y esos pibes que nacieron ayer y hoy tendrán más tiempo que nosotros.

El libro

9 comentarios:

Daniela Godoy dijo...

Es verdad que con el triunfo de esta causa se ha jugado mucho más para la sociedad en la que vivimos y para la que resulte en el futuro. Remueve y abre las identidades cerradas, naturalizadas. Representa una pérdida enorme de poder para una Iglesia que hasta ahora siempre ha invadido esferas civiles que no le competen. Se han provocado las más obscenas declaraciones de odio, que expresan lo que antes se guardaba muy bien de ser dicho crudamente.
La diversidad en los géneros tiene que ver con diversos de modos de vivir y de pensar. Eso es amenazador para el sistema de valores occidental-cristiano-hipócrita que desde siempre ha primado y que se ha resquebrajado profundamente.
Es crucial además,laburar mucho para afirmar el camino. Con más fuerza en el interior del país, donde estos muros fascistas provocan éxodos masivos por asfixia.

Liliana dijo...

Excelente. Es un salto de calidad en la condición humana, cuyos efectos iremos viendo paulatinamente.

Lukas dijo...

Oscar,
que barbaro como pones en palabras la realidad de estos momentos. Se sacude la familia, como se la venia entendiendo. La ley blanquea lo que venia pasando, nuevos conceptos de flias. Es cierto lo de las cicatices. Hablo con mi ahijado de 20 a√Īos y sus amigos :palpo esas pieles con pocas cicatrices. Los que vendran seran m√°s libres.
No hubo momento desde que comenzo a surgir este cambio, en que no pensara en nuestro Barroco de trinchera! Néstor Perlongher nos sobrevolaba la madrugada del 15.
Soy m√°s feliz con estos tiempos...a seguir por m√°s!! el deseo insaciable..

Newman! dijo...

Digo yo porque Noriega no se hace trolo de una putísima vez y se deja de romper las pelotas con el cine y la opinología paga. Me tiene repodrido y me dá asco, habría que recagarlo a patadas en el culo y que se calle la boca de una putísima vez. Todo lo que dice lo transparenta como la peor clase de salame vetusto y falso. Esta demodé!!!!!!!!!

Erica dijo...

La "hermosidad" de los Magnetic no tiene límites.
Muy bueno el post.

César dijo...

Hello Newmannnnn

Lukas dijo...

Noriega se esta pareciendo al Monstruo(la mirtha) Hay que ser cretino para decir lo que dice. Mejor que se dedique a escribir sobre cine, que a veces lo hace bien. Todos en la plaza lo aplaudimos a Pichetto!! Las lágrimas de la bestia conmueven sólo a un tibio, o a un cómplice.

julieta dijo...

excelente texto, oscar.

besos!

Fotografías dijo...

muy bueno, Oscar.