miércoles, 11 de agosto de 2010

¿Cuál es el país del diablo? La Argentina

EL PAÍS DEL DIABLO: Visión del mal nº 12
con la presencia de Andrés Di Tella




Se recomienda especial puntualidad, porque Di Tella va a estar al comienzo de la proyección y no se puede quedar hasta el final.

Dice Andrés Di Tella, el director del film: "El país del diablo retrata un viaje que hice por La Pampa, tras los pasos de Estanislao Zeballos. Escritor, periodista, geógrafo, etc, Zeballos era un típico polymath del siglo XIX. Fue el principal ideólogo de la Conquista del Desierto -el exterminio de las tribus originarias de La Pampa por parte del Ejército Nacional- pero también el primero en rescatar la cultura e historia de los indios argentinos, los mismos que él propuso exterminar. Empezó a desarrollar su proto antropología durante ese viaje que hizo en 1879, apenas unos meses después de la "conquista", para confeccionar el primer mapa científico de la región. De su extraña toponimia, que mezcla nombres de caciques mapuches y coroneles expedicionarios, saqué el título de la película: "Antiguo País del Diablo". En el viaje, detrás de Zeballos, visitamos los imponentes escenarios de Salinas Grandes, sede central del imperio del Cacique Namuncurá antes de ser corrido por los "huincas". Derrotado y casi solo, Namuncurá se refugió durante un tiempo en los entresijos de la Cordillera de los Andes, hasta que fue capturado y llevado a Buenos Aires, exhibido como trofeo de guerra. En sus últimos años, en un final triste y simbólico, Namuncurá fue nombrado General "ad honorem" del Ejército Argentino. Existe una fotografía donde se lo ve en uniforme junto a sus hijos, uno de ellos el que sería el famoso santón católico, Ceferino Namuncurá".



El país del diablo
Andrés Di Tella
Argentina, 2008, 75 min.

Extra:
Reconstruyen crimen de la modelo
Andrés Di Tella - Fabián Hofman
Argentina, 1990, 8 min.

Dice Di Tella de Reconstruyen crimen de la modelo:

"...una pieza hecha hace veinte años que ya es, para mí, una pieza de museo. No sé, sin embargo, cuál sería el museo más apropiado para semejante especimen. Se suele exhibir en museos de arte –hace poco en el Reina Sofía de Madrid- pero quién sabe si no tendría mayor pertinencia ubicarla en un museo de tecnología obsoleta. Describir, simplemente, la tecnología involucrada puede llegar a ser demostrativo. Mi televisor por esa época, por ejemplo, era un aparato blanco y negro. No digo que fuera lo único disponible entonces, pero nadie tampoco se desmayaba de incredulidad al verlo. No sólo no tenía control remoto sino que, para colmo, se me había roto la perilla para cambiar de sintonía. Para pasar de un canal a otro tenía a mano una pinza de mecánico con la que “intervenía” el aparato, como un Nam June Paik doméstico. Así y todo, con ese recurso primitivo, me las ingeniaba para hacer “zapping” –palabreja de moda por ese entonces- entre los cinco canales de aire existentes.

En la Argentina corrían tiempos agitados que me hacían estar atento a los noticieros: el fin de la primavera democrática del presidente Alfonsín, dos intentonas fallidas de golpe de estado, el asalto a un cuartel militar por un grupo guerrillero desconocido, el indulto a los militares que habían sido condenados por violaciones a los derechos humanos, la hiperinflación cotidiana, los saqueos a los supermercados… El noticiero más visto en esos años, hacia fines de los 80, era el Nuevediario de Canal 9, pionero en una clase de amarillismo sensacionalista que escandalizaba a las buenas conciencias. Hoy, por supuesto, sería visto como un juego de niños. Fue una noche en Nuevediario, precisamente, que vi las imágenes que están en Reconstruyen crimen de la modelo.

Sábado 14 de agosto / 19.30hs
Auditorio La Tribu
Lambaré 873

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