Santiago Maldonado

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Con vida te queremos

sábado, 13 de octubre de 2012

Aborto

Mi mejor (y único) argumento



por Julieta Eme

No adhiero ni me gustan los argumentos que pretenden defender el derecho al aborto basados en la idea de que “mi cuerpo es mío” o basados en consideraciones de salud pública (es decir, en la idea de que el aborto debe ser legalizado para evitar las muertes de mujeres por abortos clandestinos).

Mi argumento es más simple y más sencillo, aunque tiene dos partes.

Primera parte:

¿Por qué es malo matar? Es una pregunta legítima. Si matar es malo, tiene que haber alguna razón de por qué sea malo. Si alguien dijera “matar es malo porque es terminar con una vida”, no estaría dando una razón de por qué es malo matar, sino más bien una definición. Matar es terminar con una vida. Ahora, de nuevo, ¿por qué es malo terminar con una vida?

Los seres humanos nos matamos con bastante frecuencia. No hace falta más que ver los índices de asesinatos de cualquier ciudad importante. Todos creemos que el asesinato está mal. Pero ¿por qué?

Hay una primera respuesta. Matar está mal porque frustra los deseos y los planes futuros de la persona a la que se mata. Esta razón es una razón de por qué es malo matar a seres que son conscientes de sí mismos y racionales, ya que sólo un ser consciente de sí mismo y racional puede tener deseos y planes futuros.

Hay otra respuesta. Matar está mal porque termina con una vida sensible. Esta razón es una razón de por qué es malo matar a seres que no son conscientes de sí mismos ni racionales pero que son conscientes y capaces de sentir dolor o placer.

La división en trimestres que existe en muchos países donde el aborto es legal tiene una razón de ser. Esa división corresponde a ciertos hechos en el desarrollo del embrión y del feto. Y diga lo que se diga, en el primer trimestre no hay ni puede haber (porque el sistema nervioso del feto no se encuentra lo suficientemente desarrollado) conciencia ni capacidad de sentir dolor o placer.

Segunda parte:

La valoración de esa vida que no es consciente ni capaz de sentir dolor o placer está estrechamente ligada a nuestras creencias y convicciones espirituales y filosóficas más profundas. En definitiva, está estrechamente ligada a nuestras creencias religiosas, en un sentido amplio. Es decir, a nuestras creencias acerca del valor de la vida humana.

Dado que, en el primer trimestre, no hay conciencia ni capacidad de sentir placer o dolor, y dado que la valoración de esa vida que no es consciente ni tiene la capacidad de sentir placer o dolor está ligada a nuestras creencias más profundas acerca del valor de la vida humana, considero que se le debe permitir a cada mujer y a cada pareja decidir en base a sus propias creencias y convicciones religiosas. Esto significa legalizar el aborto en el primer trimestre.

Éstas son las dos partes de mi argumento. Y como dije, es mi mejor argumento. Si se rechaza este argumento, ya no tengo más nada que decir.

8 comentarios:

julieta dijo...

Agradezco a Luis Enrique Arias las discusiones mantenidas sobre este tema. Estas discusiones, sin duda, han enriquecido, ampliado y mejorado mis propias ideas.

Ladislao dijo...

Es interesante el planteo y es más interesante abrir el debate por fuera de los lugares comunes instalados.

Personalmente, como Julieta, tampoco concuerdo con los argumentos de propiedad de cuerpo propio ni con el de salvaguarda de la salud pública. No es que los impugne totalmente ambos, sino que en el primero sí impugno, porque no coincido con la consideración de 'propiedad'. Antropológicamente tiendo a pensar que SOMOS cuerpo y no que TENEMOS un cuerpo (como si fuéramos otra cosa diferente que tiene una característica de poseer algo extrínseco) ni muchos menos que somos PROPIETARIOS de un cuerpo, en cuyo caso la ideología liberal se cuela en la concepción antropológica. Digo que en este caso impugno el argumento, pero además me lleva a consideraciones paradojales, tales como que si fuera propietario de algo, entonces puedo enajenarlo cómo y cuándo desee, por ejemplo vendiendo mi riñón derecho, o regalando alegremente mi hígado, o bien sacándome una pierna, en el extremo suicidándome sin que nadie deba ni pueda intervenir. Conllevan sus corolarios consecuencias indeseadas, en principio.

En el caso del argumento de salud pública me parece que es diferente. Efectivamente se trata de un problema de salud pública, pero entonces las consideraciones para el abordaje del problema no están dadas de hecho, con lo cual se podría plantear, y de hecho hay quienes lo hacen, que en lugar de abortar se instrumenten fuertemente y en forma efectiva mecanismos de PREVENCIÓN por un lado y de CONTENCIÓN por el otro. En el extremo, se contra-argumenta con el "tirar al niño con la bañadera", mientras que el problema de salud pública continúa.

(SIGO)
Ladislao

Ladislao dijo...

(SIGO)

En cuanto al argumento propio de Julieta me parece que efectivamente tiene el acierto de ir más allá en el cuestionamiento a la situación dada: ¿por qué está mal matar?.

Me parece que desde la antigüedad el establecimiento de preceptos, mandamientos, leyes y demás instituciones, desde lo religioso o cualquier organización comunitaria, tuvo (y tiene) la intención y función primigenia de preservar la comunidad. O sea, evitar la desintegración de la vida comunitaria que se mostró como la única forma de mantener la vida humana con todas sus potencialidades y connotaciones, ya que una persona aislada totalmente no tenía posibilidades de sobrevivencia pero tampoco de desarrollo de sus potencialidades como persona.

Esto dicho más allá de las consideraciones de sentido religioso y su apropiación por sectores específicos para la dominación y el control social, que entiendo que se dan posteriormente. Considero que el sentimiento religioso es parte de la condición humana, pero también las inclinaciones egoístas de anteponer mi interés personal por sobre el de la comunidad como un todo.

En esta línea, retomo el argumento y vuelvo a la pregunta, ¿por qué está mal matar? Julieta me dice que porque "frustra los deseos y planes futuros de la persona". Y no coincido. Porque, por ejemplo, si algunos invadieran mi comunidad para someternos, matando a familiares o vecinos e imponiéndonos condiciones contra nuestra voluntad, yo no considero que esté mal matar al invasor dominador. Más, consideraría un deber hacerlo, repelerlo de cualquier manera a mi alcance, pero ponderando el esfuerzo en vidas. Y me importaría muy poco si "se ven frustradas" las posibilidades del "otro". Lo que quiero señalar es que no se trata de potencialidad sino de que, históricamente, la evaluación ética sobre el acto de matar y su calificación como simple muerte o como asesinato, tiene que ver con otras consideraciones que no pasan por la sensibilidad o las frustraciones del muerto. Tiene que ver con la ponderación social, como construcción ética legal comunitaria, de la idea de justicia en el acto.

Ahora bien, la justicia o no de esa muerte responde a intereses, en particular al interés de la sociedad de que se trate. Obviamente dentro de esa sociedad hay intereses contrapuestos en mayor o menor medida, pero el hecho es que el interés del sostenimiento y reproducción de esa sociedad como un todo es un denominador común para esa misma sociedad.

Por lo tanto, tiendo a pensar que es considerado justo y lícito aquello que ayuda a mantener la cohesión social, prohibiéndose las prácticas que atentan contra la comunidad. Luego habrá que visualizar y poderar quén es PARTE de la comunidad y quién es el "otro", y quienes han tenido el poder para dejar sentada cada ley.

Robar está mal no porque algún dios lo dijo o está escrito en algún libro por interesante que fuera, llámese Biblia-Corán-Talmud o constitución, sino porque quienes "escucharon" al dios (trascendente o inmanente) se dieron cuenta que si alguien le roba al de al lado eso provocará resentimientos y encononos que llevarán a la ruptura social. De la misma manera si se aplica la ley del Talión, en el estremo quedamos todos ciegos, pero alguna sanción debe existir para quien incumple con las consideraciones socialmente establecidas para preservar la sociedad y su integración, ya que la condición humana ha mostrado que tales inclinaciones tienen lugar.

(SIGO)
Ladislao

puertacine dijo...

Muy interesante el planteo, Julieta. (Esteban)

Ladislao dijo...

(SIGO)
Tampoco estoy de acuerdo con que matar "vida sensible" esté mal de por sí, de hecho la mayoría de la sociedad argentina tampoco ya que el consumo de carnes de origen animal es enorme en proporción.

Entonces la pregunta de por qué está mal matar nos lleva a precisarla: ¿matar qué?. Claramente ni un vegetal ni un animal, por lo dicho. Se trata de la vida humana. Y no cualquier vida humana sino la vida de la persona humana (si tengo un cultivo de células epiteliales humanas eso es vida humana pero eliminarla no es el punto en cuestión).

Y por lo tanto se centra en cuestionar cuándo se considera que existe vida de la persona humana.

Tampoco sirve el argumento de la conciencia o de la sensibilidad, ya que una persona en coma o con muerte cerebral (aún el caso de personas con problemas mentales pueden considerarse 'sin conciencia') y no por eso se acepta matarlos.

Reconsiderando entonces si la división celular que se empieza a producir en la unión de óvulo y espermatozoide es considerable PERSONA o no, o a partir de qué momento. En este sentido sí vienen en consideración los elementos de sensibilidad, sistema nervioso desarrollado, conciencia, e inclusive el argumento de la autonomía en su desarrollo por fuera del cuerpo de la madre.

Pero aquí viene el meollo a mi manera de ver: es la consideración de derecho natural por un lado y, para peor su caracterización como derecho absoluto. En el caso de los llamados "pro-vida", en realidad serían pro-muerte de otros pero no de un feto, suele apelarse como se vió esta semana, a este elemento argumental.

Y no, el derecho es una cnstrucción social, no natural, y no existe derecho absoluto. En todo caso lo "universal" es cuestionable según la cultura en que se inscribe

Lo importante es considerar en cuánto daña la cohesión social que se elimine la potencialidad de vida humana de un embrión. Porque también se elimina la potencialidad de vida humana cuando alguien se masturba (de allí el consabido "no echarás tu simiente en tierra" bíblico, que tenía que ver con el pavor por el desperdicio de fluidos corporales, motivo por el cual consideraban a la mujer esencialmente impura, ya que "perdía" sangre todos los meses). Pero que potencialmente el semen y los óvulos fueran vida de una persona humana no nos importa hoy día para considerar socialmente aceptable la masturbación.

Y soy de la idea de que pasa similar, pero en grado diferente, con el aborto. Son consideraciones no determinadas sino por convenciones sociales.

Y entonces, el embrión eliminado en un aborto o en la selección de embriones para inseminación artificial, ¿cómo dañan el tejido social? La respuesta es que lo dañarían en tanto se obligara a abortar o eliminar embriones, pero no en tanto sólo se vean afectadas las concepciones ideológicas (incluidas las religiosas) de quienes se oponen. Cada quien con su concepción, dañada o dolida o no, no es lo mismo que te maten a un familiar, que sí daña permanentemente a la comunidad.

Y reside en ese esquema de argumentación faláz lo que quieren imponer como recurso quienes se oponen a que cualquier mujer decida no tener un hijo.

Saludos
Ladislao

julieta dijo...

Ladislao: gracias por tu extenso comentario. en cuanto tenga tiempo, lo leeré más detenidamente y te responderé. saludos!

Esteban: gracias! :)

julieta dijo...

Hola Ladislao: voy a ser breve, tal vez demasiado. Pero realmente no quiero irme de tema.

"No adhiero ni me gustan los argumentos que pretenden defender el derecho al aborto basados en la idea de que 'mi cuerpo es mío'" porque no me quiero comprometer con (y no estoy segura de suscribir a) un derecho a la autonomía a ultranza.

Y "No adhiero ni me gustan los argumentos que pretenden defender el derecho al aborto basados en consideraciones de salud pública" básicamente porque estos argumentos no son filosóficos sino más bien estratégicos.

Matar es malo más allá de que algunas veces pueda estar legalmente permitido, como los casos de defensa propia, por ejemplo. Otras veces puede estar moralmente justificado, como los casos de eutanasia. En estos últimos casos, creo que la justificación moral anula la maldad del acto de matar.

Mis razones de por qué es malo matar conducen a la conclusión (bastante obvia) de que es malo matar tanto animales humanos como animales no humanos.

Saludos. Julieta.

MiTucumán dijo...

Ladislado, no te entendí: ¿la legalización del aborto daña o no daña al tejido social?