martes, 16 de octubre de 2012

Fiesta en los vestuarios de rugby y en el bunker del PRO



Miembros de la comisión directiva de Alumni y Deportiva Francesa se comunicaron con allegados a la banda Poxyclub amenazando con iniciar acciones legales si el video seguía online. También recibieron llamados de un abogado de la Unión Argentina de Rugby.

El video en youtube desencadenó una lluvia de insultos y amenazas.

El presidente del club Deportiva Francesa, Juan I. Blanco, consideró que “Rugby Time” es “una falta de respeto, pasaron una barrera que no tendrían que haber pasado. La creatividad que tiene hoy la juventud lamentablemente no la tiene en experiencia y realmente se creen que significa llevarse el mundo por delante. El mensaje es creativo. El tema es que se confunden y tomaron atribuciones que no les correspondían. No nos molestó la homosexualidad en el rugby, si todos nos reímos de nosotros mismos, lo que molestó fue la no autorización formal de la institución para filmar en el lugar y con esa camiseta, que no es neutra sino de un club amigo. Lo más grave es que hay sponsors y usaron la cancha principal del club”.

Pero Andrés Gil Domínguez, profesor de derecho constitucional de la UBA, consideró que “más allá de los colores que se pueden utilizar, no hubo ninguna identificación con el signo o marca del club. A ellos los dejaron filmar y no les impusieron ninguna condición, no les hicieron firmar nada, entonces les dieron libertad para filmar. Así que no hay un fundamento legalmente válido. El trasfondo es una ideología homofóbica: los jugadores de rugby son tan machos que no pueden ser gays y decirlo o sugerirlo es ofensivo o disvalioso”.

Los Poxyclub también son autores de "Fiesta en el bunker de Macri" y "Quiero Flashear Ser Pobre".


2 comentarios:

julieta dijo...

ahhh bueno, a esta hora de la mañana todavía estoy media dormida, con cero ganas de leer a Hume para la clase de las 15, pero el video del rugby logró despertarme ajaja

qué zarpados jaja

Desacadanomas dijo...

son geniales, me maté de la risa, qué grandes...