Foto: Nadia Albarracin


lunes, 5 de mayo de 2014

Pariré centauros

Nietzsche: "Ciencia, arte y filosofia crecen ahora tan juntos dentro de mí, que en todo caso pariré centauros" (entrevista a Esther Díaz en La otra.-radio, escuchar clickeando acá)


Una de las primeras preguntas que le hice anoche a Esther Díaz en nuestra conversación en La otra.-radio -anticipando el Congreso Nietzsche que se va a llevar a cabo este jueves y viernes en la Biblioteca Nacional, desde las 10:00 de la mañana (ver programación completa acá)- fue sobre el llamativo título "III Congreso Internacional de Epistemología y Metodología: Nietzsche y la Ciencia" . Uno espera que se asocie naturalmente a Nietzsche con el arte, con la música, la literatura, la poesía o la crítica social; en cambio resulta sorprendente la conjunción "Nietzsche, ciencia, epistemología". Esther me contesta que esta idea responde a su propia militancia micropolítica, porque el pensamiento hegemónico en los ámbitos académicos nos introdujo la idea de que la única y auténtica epistemología es la anglosajona, de cuño positivista o cientificista: el Círculo de Viena, Hempel, Nager, Popper, a lo sumo Kuhn. "Y después -dice Esther-, cuando me dediqué a la reflexión sobre la ciencia, me parecieron tan estrechas esas reflexiones que hacen los anglosajones, quienes reducen toda la filosofía de la ciencia a los aspectos epistemológicos y formales, y me encontré con una epistemología francesa, y una epistemología alemana que tomaban a la ciencia en una dimensión más amplia que el reduccionismo anglosajón".

Y claro, me recuerda Esther un dato revelador: el propio Nietzsche, cuando en 1888 publica la tercera edición de El nacimiento de la tragedia (editada originalmente en 1872), le agrega un "Ensayo de autocrítica" en el que se distancia del influjo que en su juvetnud habían ejercido sobre él Wagner y Schopenhauer; allí reconoce cuál es el verdadero problema que atraviesa aquel primer libro de juventud:

"Y la ciencia misma, nuestra ciencia -sí, ¿qué significa en general, vista como síntoma de vida, toda ciencia? ¿Para qué, peor aún, de donde - toda ciencia? ¿Cómo? ¿Acaso es el cientificismo nada más que un miedo al pesimismo y una escapatoria, frente a él? ¿Una defensa sutil obligada contra la verdad? ¿Y hablando en términos morales, algo así como cobardía y falsedad? ¿Hablando en términos no-morales, una astucia? Oh Sócrates, Sócrates, ¿fue ése acaso tu secreto? Oh ironista misterioso, ¿fue ésa acaso tu - ironía? - -

"Lo que yo conseguí aprehender entonces, algo terrible y peligroso, un-problema con cuernos. no necesariamente un toro precisamente, en todo caso un problema nuevo: hoy yo diría que fue el problema de la ciencia misma - la ciencia concebida por vez primera como problemática, como discutible".

Esto puede parecer sorpresivo para quienes, guiándose por las apariencias inmediatas creen que Nieztsche en su primer libro hablaba simplemente de Sócrates y la tragedia griega, de lo apolíneo y lo dionisíaco, o de la recuperación del espíritu trágico en el drama musical alemán (Wagner). Eso no deja de ser cierto en una primera e inmediata lectura, pero el Nietzsche maduro resalta aquello que hace de él un intempestivo, un extemporáneo, precisamente en un siglo como el que él vivió, dominado por el optimismo cientificista. 

Pero este interés de Nietzsche por los vínculos entre ciencia, arte y filosofía -y es justo esa conjunción la que hace la diferencia, la que pone a Nietzsche a años luz de todo reduccionismo cientificista- estaba en el germen inicial de la obra. Ya en 1870, en una carta a su amigo Rohde, cuando Nietzsche tenía solo 26 años, le escribe:

"...no necesito adherirme a ningún patrón dominante, puesto que no aspiro ocupar puestos brillantes y famosos. En cambio, cuando llegue el tiempo, quiero hablar con toda la franqueza de que sea capaz. Ciencia, arte y filosofia crecen ahora tan juntos dentro de mí, que en todo caso pariré centauros".

No casualmente una de las dos conferencias que abren este Congreso, el próximo jueves a las 10 de la mañana en la Biblioteca Nacional - junto con la que dará a esa hora la propia Esther-, se titula "Ciencia, arte y filosofía en la obra de Nietzsche: una perspectiva centáurica", a cargo de Miguel Ángel de Barrenechea (UNRío, Brasil). Ver programación completá acá.

La inscripción al Congreso Nietzsche no se hace por adelantado, solamente hay que estar en la Biblioteca el jueves a las 9:30, media hora antes del comienzo de las conferencias. Además, es posible asistir a algunas de las actividades (que incluyen un cierre musical, el viernes a las 16), sin necesidad de asistir a la totalidad del Congreso.

Para escuchar nuestra charla con Esther y enterarse todos los detalles de este encuentro nietzscheano, clickeen acá y se encontrarán con el audio de la entrevista.

2 comentarios:

Comandante Cansado dijo...

Buenísimo el programa. Ahora: el grupo del que habla Esther Díaz o es de Nantes o es belga, pero las dos cosas no se puede :).

http://es.wikipedia.org/wiki/Nantes

Comandante Cansado dijo...

Probablemente haya querido decir Gante (hay allá una escena musical interesante, un conservatorio de jazz...).