jueves, 29 de mayo de 2014

El cine de Campusano

(A propósito del estreno de Fango)




Lo primero que se destaca en las pel√≠culas de Campusano es el registro de actuaci√≥n, entre improvisado y revolucionario. Y gracias a esos parlamentos a los cuales no estamos acostumbrados (√©l dice que la culpa es de Hollywood) se produce un distanciamento que dura al menos los primeros 20 o 30 minutos de cada pel√≠cula. Entonces empezamos a ver a las personas antes que los personajes, la realidad antes que la ficci√≥n (aunque en su cine √©stas categor√≠as son m√°s bien difusas, porque los paisajes son tan dolorosamente reales que uno no se las cuestiona: esto es as√≠). Y entre la ontolog√≠a de lo real y el extra√Īamiento actoral se filtra mi preocupaci√≥n: que, ante el derribo del encantamiento aristot√©lico, esto se transforme en un zool√≥gico.

Esto que digo est√° en funci√≥n de la popularidad festivalera que tienen sus pel√≠culas, que no deja de ser curiosa, porque hay un acontecimiento que precede a cada proyecci√≥n: Campusano invita a todos los actores del film, que son muchos. En el √ļltimo BAFICI, por ejemplo, se estren√≥ Fantasmas de la ruta y Recoleta se llen√≥ de motoqueros, lo que result√≥ un espect√°culo en s√≠ mismo. Y √©l no tiene la culpa, sino todos los dem√°s. Cuando Campusano dice que nuestros sentidos est√°n atrofiados por el cine de Hollywood, se lo puede relacionar directamente con el car√°cter del BAFICI: unos pocos m√°s, unos pocos menos, es siempre el n√ļcleo duro cin√©filo capitalino el que asiste. Entonces, no deber√≠a ser exhibido como algo supuestamente cool con lo que la gente se r√≠e de ciertas entonaciones. Mi miedo es que los espectadores se r√≠an de y no con los personajes (y re√≠rse es un decir, porque no hay muchos momentos c√≥micos que no surjan de lo absurdo, de lo lejano absoluto). Que haya una condescendencia propia de la diferencia de clase, ante el relato tan desnudo, tan sincero, tan √≠ntimo.

El cine de Campusano debe ser un bicho raro en la cinematografía argentina, incluso mundial, como cualquiera que es excéntrico por un supuesto costumbrismo proveniente de lugares exóticos. Porque Campusano muestra el conurbano como si nadie lo hubiese filmado antes. Y, a diferencia de sus contemporáneos, antes que un cine anémico, hace un cine que se expande en todas las direcciones con la fuerza de la narración.



Se conjugan muchos elementos en diferentes niveles: vocaci√≥n bigger than life en un nivel argumental, extra√Īamiento en las actuaciones e hiper-realidad en los ambientes. Lo que termina dando la sensaci√≥n de que esos personajes est√°n generando su propia puesta en escena y que Campusano s√≥lo la ordena. La idea de que ellos escriben el gui√≥n (aunque ya sabemos que Campusano no escribe guiones) en base a su realidad y a un v√≠nculo vivencial con los acontecimientos me hace pensar que es un cine que surge de forma directa del conurbano profundo, en el que conviven proxenetas, bandas de tango trash, motoqueros, pandillas y gente que trata de pasarla.

Como el cine de Campusano habla siempre desde la primera persona del plural, no existen juicios, como podría pensarse desde la lógica pobrista-paternalista de la clase media. Sí, es verdad, hay un determinismo casi naturalista sobre el destino de estos personajes (o personas) respecto del lugar en que viven. Pero nunca estuvo tan bien expuesta la contradicción, la unión difusa entre el valor, la cobardía, el patoterismo, el honor, sobre la base de los códigos barriales que amalgaman esos conceptos.



Lo tr√°gico en sus pel√≠culas no es necesariamente excepcional, como suele ser en el cine al que se contrapone Campusano, sino que lo son sus personajes. Estos eventos que surgen con naturalidad en la pel√≠cula se combinan con la iridiscencia (ver ac√°) de sus protagonistas, Vikingo en Vikingo y en Fantasmas de la ruta; y Oscar G√©nova en Vil romance y Fango. Ellos son los que llenan el plano y le dan sentido al film, porque a√ļn siendo parte del mismo ambiente y compartiendo sus valores, se destacan por sus caracter√≠sticas excepcionales.

Al contrario de lo que dice cuando aparece en la pel√≠cula Tres D haciendo de s√≠ mismo, las pel√≠culas de Campusano s√≠ son violentas. Ese no es el problema. Porque toda muerte, toda acci√≥n violenta, cada peque√Īo movimiento se va amplificando a lo largo de la pel√≠cula hasta llegar al cl√≠max. Todo tiene su consecuencia y todo confluye al duelo medio deleuziano (la contracci√≥n del mundo propuesto para ser superado). No se acumulan muertes de extras NN para darle m√°s dramatismo a las peleas, sino que vemos el funeral del muerto espec√≠fico (todos con nombres o apodos), lo que de alguna manera va equilibrando, como haciendo contrapeso, no con √°nimo conservador, sino para conservar una idea humanista del mundo.



El ánimo violento está en el aire. Habría que ver su relación con lo estatal porque, cuando las instituciones aparecen, están envueltas en la misma lógica, y más que simplificar las cosas, las embarran. Y el honor no necesariamente surge como algo bueno, ya que implica obstinación, algo parecido a la hybris griega.

Ser√≠a muy est√ļpido hablar de la direcci√≥n de arte en una pel√≠cula de Campusano. Sin embargo, todos esos detalles que surgen de su relaci√≥n con lo real –algo no muy dif√≠cil de lograr, algo que se logra sin tener ning√ļn tipo de producci√≥n- hacen que su cine sea verdadero. Decir que es un cineasta crudo ser√≠a no entenderlo. Incluso en relaci√≥n a lo sensorial –lo supuestamente atrofiado-, que redimensiona escenas que quedaron en loop en mi cabeza por semanas: el sexo en Fango o las miradas del t√≠o pervertido que participa en la trata de personas en Fantasmas de la ruta.

Al final, luego de sus pel√≠culas intensamente narrativas, pasionales y tr√°gicas, me quedo pensando en varias cosas. ¿Esa chatura en la puesta en escena (seamos sinceros, a veces parecen ejercicios de Direcci√≥n I) implica un cine desde las entra√Īas de una clase social que aprehendi√≥ de maneras dis√≠miles el cine industrial? ¿Se configura as√≠ un cine conservador, cuya pobreza visual (compensada con intensidad argumental), s√≥lo sigue reproduciendo m√°s pobreza? ¿Ese sentido del honor que atraviesa las pel√≠culas no es una construcci√≥n barata y de segunda mano? ¿Por d√≥nde entra el kirchnerismo? Se plantean contradicciones, no es ninguna novedad. El cine de Campusano, tanto por derecha como por izquierda, est√° atravesado por la realidad de muchas maneras y as√≠ se replantea la representaci√≥n –por lo tanto la percepci√≥n- que ya parec√≠a automatizada.

* Lautaro García Candela es editor del blog Cuando el arte ataque.

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