sábado, 19 de noviembre de 2016

Pedazo de burócrata

"Antes era un tiempo en el que había trabajo" dice Schmid, que hizo 4 paros generales por el MNI en un tiempo en el que había trabajo


El discurso más sintomático de los escuchados ayer en la Plaza Congreso es el del dirigente que ostenta la mayor formación política y solidez discursiva: Juan Carlos Schmid, delegado del moyanismo en el triunvirato de la CGT. Cuando alguien tiene mayor formación política y capacidad discursiva es cuando menos puede permitirse imprecisiones, rodeos y confusiones para caracterizar la situación política. En su discurso de ayer, rebosante de antipolítica y clericalismo ("la voz de la Iglesia", "lo que dijo Francisco" "como dijo el Papa Paulo VI"... ¡solo le faltó invocar a la Virgen de Luján y a San Expedito!) Schmid no logró salir nunca del barro de la ambivalencia que distingue la retorcida posición de la burocracia sindical como sostén de la gobernabilidad de esta "emergencia social".

Lo primero que Schmid tendría que admitir -si tuviera un gramo de honestidad- es que la corriente a la que pertenece favoreció la llegada del macrismo al poder; que antes sostuvo una oposición dura contra el gobierno kirchnerista que aplicaba políticas distributivas y de protección del empleo que ahora él echa de menos; y que desde que el macrismo llegó no pudo o no quiso impedir la más formidable regresión distributiva en décadas: su jefatura compartida con el barrionuevismo y el massismo es condición de posibilidad para que la destrucción del empleo y la persecución política avancen.

Dijo Schmid:

"Durante mucho tiempo se criticó a la CGT porque se ocupaba únicamente del trabajo registrado. Algo de razón había en esa crítica. Pero también quiero decir que esa actitud respondía a un tiempo donde la regla general era que había trabajo y la excepción era la desocupación. A ese lugar queremos volver".

¿A qué lugar se refiere? ¿Cuál sería la época en la que la regla general era que había trabajo y la excepción era la desocupación? ¿La dictadura? ¿El menemismo? ¿La Alianza? ¿Qué mezquindad insanable le impide admitir que se refiere a los años kirchneristas? ¿Por no se atreve a señalar el tremendo retroceso de estos meses en los que justo a él le toca jugar el papel de distraído, mientras la desocupación se vuelve regla general y el trabajo la excepción? ¿Cómo es que en este año de sueldos achicados y despidos masivos fue tan incapaz de hacer algo para revertir esta regresión?

"Venimos a decirle [al Congreso], como dijo Alderete, que queremos ir a la mesa navideña con un pedazo de pan" dice el dirigente que en los últimos dos años del gobierno de Cristina avaló cuatro paros generales, no "por un pedazo de pan" sino por la suba del mínimo no imponible.

"Queremos ser custodios del interés nacional porque somos los que sufrimos las macanas de todos los gobiernos" dice Schmid. Difícil que logre custodiar un interés nacional si en su propio mandato se hace el gil ante las macanas del actual gobierno.

En el párrafo siguiente pasa de ser "víctima de las macanas de todos los gobiernos" a ser parte de los que "se mandaron las macanas": "Está claro que después de tres décadas de democracia no ha habido macana y cagada que no hayamos cometido para que nos encontremos en esta situación". Esto parece más sincero: Schmid no es parte de quienes sufrieron las macanas y cagadas, sino parte de quienes las cometieron. Aun contándose entre los responsables, es de lamentar que no aclare cuáles śon ĺas macanas que él y su grupo cometió.

Cuando tiene que dar precisiones "yo no quiero poner el acento en un determinado tiempo", lo que es una manera aviesa de exonerar al macrismo, ya que las responsabilidades políticas se difuminan por igual en "30 años de democracia". Pero si la culpa se distribuye pareja durante 30 años de democracia, no se entiende su frase anterior sobre la época a la que quiere volver, en la que el trabajo era la regla y la desocupación la excepción.

Si es incapaz de poner el acento donde hay que ponerlo, dífícilmente pueda conducir al movimiento obrero hacia una posición mejor. Parece que Schmid se sigue mandando cagadas, dado que no quiere distinguir entre etapas de avance y retroceso. En cambio, su diagnóstico se pierde en una nebulosa cualunquista: "Esto que estoy diciendo ha sucedido en democracia, en personajes que en nombre del peronismo, en nombre de la república, en nombre de las instituciones, o en nombre de no sé qué proyecto transformador lo que han hecho es saquear el patrimonio nacional, arrasar con las conquistas y multiplicar los pobres". Preocupa el confusionismo y la mezquindad de tal caracterización política: ¿qué conquistas son las que se arrasaron? ¿Cuándo se conquistaron? No puede decirlo con claridad porque no tiene la honradez de reconocer que se ganaron en el gobierno anterior. Y porque en estos meses él mismo ha consentido por omisión y dilaciones que esas conquistas se estén arrasando.

Con esta falta de claridad en la conducción sindical podemos sentirnos escépticos acerca de la posibilidad de que la "emergencia social" logre ser correctamente diagnosticada y remediada.

Esta confusión quizá se aclare un poco en estos párrafos aparecidos ayer en Clarín:

Con la movilización, la CGT descomprime el reclamo de un paro

Por: Marcelo Canton

Era mediodía, ayer, en Retiro. En un coctail, Juan Carlos Schmid conversaba con un grupo. A metros, el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, hablaba con otro. Hasta que Peña se acercó a saludar, él, a Schmid. Con cordialidad, sin tensión. Al hombre que hoy cerrará la que la CGT promete será la mayor movilización organizada hasta hoy contra el Gobierno.

¿Por qué ese gesto amable? ¿Sólo urbanismo? No. Es que es cierto que los gremialistas se sumaron al duro reclamo de los movimientos sociales y eso podría ser visto como un gesto opositor. Pero hay una segunda lectura. Buena parte de las bases sindicales presionan hacia sus cúpulas por medidas de fuerza en reclamo por la pérdida de poder adquisitivo de sus salarios, ajustes de fin de año, el impuesto a las Ganancias. Y la CGT eligió descomprimir esa tensión sumándose a la movilización. Que no es un paro. La diferencia puede sonar sutil, pero es importante.

Además, la cúpula de la CGT irá el miércoles a la Casa Rosada para la mesa de diálogo con empresarios. Dicen que no se hablará del bono de fin de año sino de temas de mediano plazo: por ejemplo del programa de obras que encara Macri...

(Sobre la complementariedad entre la "Ley de emergencia social" y el ajuste neoliberal es recomendable esta nota del blog Lo que resta del día)

3 comentarios:

Nicolas dijo...

La razón de que no quieran hacer paro ni hacerse cargo de su complicidad es porque macri los tiene de los huevos, si la agitan van a empezar las causas judiciales, como lo hicieron con el Caballo Suárez, que fue un aviso. Tienen todos el culo sucio, ya les dieron la platita para que se queden musa y tienen el cagazo de ir en cana. Las bases, la corriente federal, los troscos, los tienen que echar a patadas a estos chorros, cómplices del poder, traidores a la clase trabajadora

Pal Quienque dijo...

le dijeron...vos tira "lo del revoleo los bolsos" despues dibujala y listo el pollo hermano...asi los oyentes comprenden que ser kirchnerista es malo muy malo re malo tan malito malon como un hereje.

Pal Quienque dijo...

Perdon ser kirchnerista no....ser K...asi al son....vo so K. mas corto mas facil para solicitar su persecusion y economizar el gasto energetico/administrativo, son doce letras que constribuyen a no ahorrar energia en doce caracteres. Colaboracion para la Revolucion de la Alegria.