lunes, 7 de noviembre de 2016

Vocación de Gato








texto y fotos por Willy Villalobos

(En la cárcel se le dice Gato a la mano derecha del "poronga", a ese que hace buena letra para ser más hijo de puta que su jefe).

El 29 de Abril, el día que las dos CGT, las CTA y los movimientos sociales se movilizaron junto a decenas de miles de personas, generó en todos los que no querían el ajuste del gobierno de los ricos la idea de que se podía poner un límite al saqueo que el nuevo gobierno llevaba adelante con licencia democrártica.

A partir de ese día algunos pensaron que la unidad de la CGT iba a ser un salto de calidad en la organización popular: la pelea estaba pareja, parecía que no les iba a ser tan fácil a los CEOS llevarse al mundo por delante.

Pasaron un par de días y quedó claro que la CGT no iba a pelear por los derechos de los trabajadores, por los cientos de miles de puestos de trabajo perdidos, en contra del ajuste, y lo peor es que aceptaron la persecución de todos aquellos que habían decidido organizarse para enfrentar.

Macri vetó la ley que iba a suspender los despidos y las suspensiones y los jerarcas del movimiento obrero se la comieron doblada.

La dirección de la organización sindical poco a poco se fue bajando del ring y la derecha consolidó su estrategia de aislamiento de los que quieren que no se pierda lo que tanto costó conseguir. Los burócratas cagones y traicioneros se convirtieron en una pieza clave para que el proyecto antipopular lograra afirmarse.

Pensaba en estas cosas mientras recorría la marcha de las CTA junto con los movimientos sociales el viernes pasado que reclamaba reapertura de paritarias, la libertad de Milagros Sala y repudiaba el "bonito" limosna que arreglaron el gobierno y los alcahuetes de los ricos.

Al terminar el acto, multitudinario, Hugo Yasky, probablemente el dirigente sindical más importante por su inteligencia y su honradez, dejó en claro cuál es la encrucijada en la que se encuentran los que saben que estos angurrientos, si los dejan, se llevan hasta los ceniceros.

"Enfrentamos a un gobierno que no es como el de Menem, ni siquiera como el de la Alianza. Este gobierno representa el punto más alto de unidad de la clase dominante. Lo apoyan los grupos financieros, la Sociedad Rural, los grupos que tienen el manejo de los medios de comunicación. Lo apoya también la casta judicial, que defiende los intereses de clase y la propiedad privada como si fueran perros de presa. Lo apoya la Embajada norteamericana. Lo apoyan un montón de grupos que tienen que ver con el manejo de las finanzas del mundo, como el FMI. Lo apoyan todas las fundaciones que todos los días plantan la semilla de la mentira y que son financiadas por las empresas multinacionales. Frente a un gobierno con todo ese poder necesitamos, imprescindiblemente, la unidad de acción de todas las centrales sindicales. Vamos a seguir esta lucha sumándonos a todos los que salgan a la calle a enfrentar el ajuste. Tenemos diferencias pero estamos convencidos de que no nos deben impedir la unidad imprecindible para resistir. A pesar de que sabemos que en la CGT hay dirigentes que fueron domesticados, confiamos en los compañeros que desde esa central van a hacer el esfuerzo para que juntos logaremos ponerle freno a estos egoístas", dijo el maestro.

Ayer domingo, en un reportaje en La Nación, los tres buchones que encabezan la CGT reconocieron que si iban al paro general y se ponían al frente de los trabajadores, iban a quedar como los malos de la película y los iban a acusar de poner palos en la rueda.

Estos tres Gatos falderos quieren quedar bien con los patrones y hace rato que solo piensan, como Macri, en sus intereses personales. Usan sus cargos para aumentar sus fortunas traicionando a los laburantes.

Veremos como sigue la cosa.