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martes, 29 de noviembre de 2016

Economía macrista: se está armando una bomba que va a estallar

Mariano Kestelboim en La otra.-radio, para escuchar clickeando acá 


En La otra.-radio del domingo pasado invitamos al economista Mariano Kestelboim para evaluar, en la perspectiva del primer año del gobierno macrista, los resultados económicos, no en los términos de lo que prometieron en la campaña sino según los intereses que el macrismo representa. Los ejes que nos interesaba plantear eran, como decíamos el domingo, estos: En estos meses el macrismo ya causó daños que serán muy difíciles de reparar, pero no todavía todo lo que hubieran querido. ¿Qué cosas les salieron bien? ¿Cuáles no? ¿En qué cosas se quedaron a mitad de camino? ¿Cuánto daño económico es todavía políticamente viable? ¿Qué oportunidades ya les serán difíciles de recrear, una vez pasado el primer año de gobierno? ¿Qué factores económicos harían todavía sustentable una profundización del ajuste? ¿La llegada de inversiones productivas es una posibilidad real o una fábula para ganar tiempo? ¿El actual contexto internacional favorece los planes oficialistas? ¿Qué requisitos sociopolíticos debería lograr este proyecto para que las inversiones llegaran? ¿Cómo conciliar la profundización del ajuste con una paz social duradera? Lo que sigue es parte de la conversación con Kestelboim. La charla completa, acá.

- Lo primero que les salió bien, en sus propios términos -dice Kestelboim-, es que la desregulación del mercado cambiario [lo que en la narrativa macrista se conoce como "liberación del cepo"] se hizo rápidamente y no produjo la debacle que vaticinaba el gobierno anterior. Obviamente tuvo un impacto muy negativo para la población, dado que la devaluación del peso aceleró la inflación y dañó severamente el poder adquisitivo de los salarios, pero antes de hacerlo, el gobierno anterior decía que los efectos podían ser peores. También fueron eficaces en lograr un muy rápido acuerdo con los fondos buitres y ese acuerdo, con un costo elevadísimo para nuestro país, no prdujo el efecto cascada de la aparición de otros operadores financieros que reclamaran, los me too ("nosotros también queremos cobrar). Esta fue una prevención que había tenido el anterior gobierno para no arreglar con los buitres. Pasado ya casi un año, esa cascada de juicios no se produjo. Estos dos logros inmediatos le dieron al gobierno macrista un envalentonamiento importante. Pero el proceso inflacionario que desencadenó la liberalización del mercado cambiario, en simultáneo con la desregulación de las exportaciones, fue muy superior al que proyectaban inicialmente los funcionarios del gobierno nacional. A poco de asumir Prat Gay dijo que su proyección de inflación para este año era de un 20 a un 25%, que la economía iba a crecer entre 1% y 1,5%, que el déficit fiscal iba caer al 4%. Nada de eso se cumplió y los índices respectivos resultaron ser mucho peores. El peor de todos es la aceleración de la inflación, que medida por el Instituto de Estadísticas de la Ciudad e Buenos Aires duplicó exactamente las predicciones del Ministro de Hacienda y terminó siendo del 45% anual.

- ¿Vos creés que el gobierno realmente creía que el índice inflacionario iba a ser del 25%? Porque, sin saber mucho de economía, era previsible que la devaluación que traería la desregulación del mercado cambiario, más la quita de retenciones, más la suba de tarifas y la reducción de los subsidios a los servicios iban a tener necesariamente un enorme efecto inflacionario. ¿Ellos creían que el efecto inflacionario iba a ser reducido o al tirar esa cifra intentaron manejar expectativas y bajar los números que se tenían que negociar en las paritarias de comienzos de año?


- Totalmente. A mí me parece -dice Kestelboim- que no puede ser que una persona que tiene la formación para llegar a ese lugar se equivoque tan grueso. Yo creo que evaluó, de forma inteligente, de acuerdo con su objetivo de reducir el salario real, los instrumentos que tenía y dijo: "tengo los medios de comunicación de mi lado y tengo las consultoras privadas que van a avalar lo que estoy pronosticando". Contrató a muchísimos formadores de opinión desde el Ministerio de Hacienda y las consultoras y bancos empezaron a decir que la inflación iba a estar en torno del 33%, de modo que no apareciera como un error tan grave decir que la inflación sería, como dijo el ministro, del 25%. De esa forma logró su objetivo: reducir el salario de los trabajadores. Se estaba por abrir el proceso de paritarias, había que negociar un montón de acuerdos salariales. No creo que se hayan equivocado, el salto inflacionario, con la devaluación y la liberalización de las esportaciones, era inevitable. Como vos dijiste, trataron de manejar las expectativas para negociar las paritarias en niveles más bajos. Así, los trabajadores registrados perdieron alrededor de 8% reales de su poder de compra, lo cual se agrava entre los trabajadores de la economía informal.


- ¿Eso es mucho para los trabajadores pero no todavía lo suficiente para el proyecto gobernante, porque lo que ellos se proponen es una baja de los salarios mucho más drástica?

- Es contradictorio tener una economía abierta, sin barreras a las importaciones, ser amigables con los mercados financieros internacionales y, con la estructura productiva que hoy tiene Argentina, tener salarios en dólares que son dos veces y media superiores a los que se pagan en Brasil, o tres veces más altos que los que se pagan en México. Este modelo, en estos términos, es insustentable. Este desequilibrio se compensa con endeudamiento. Para mantener la ecuación hace falta que ingresen dólares. Esos ingresan por la vía financiera y es deuda.

- Para vos, este endeudamiento masivo del primer año de gobierno ¿es un efecto colateral no deseado o es parte de los objetivos estratégicos de este programa?

- Es parte central del proyecto. Asumieron para hacer negocios y las ganancias gigantescas que están haciendo los bancos, con las tasas de interés por las nubes, habiendo desregulado el ingreso y la salida de negocios en Argentina, abrió un espacio de negocios formidable. Este es el principal propósito de este gobierno: hacer negocios con el sector financiero, con el sector minero y agro-exportador y con las tarifas de los servicios públicos.

- Entonces ¿el megaendeudamiento es lo que les salió mejor?

- Espectacular -dice Kestelboim-. Tomaron deuda por 90 mil millones de dólares.

- Al estar liberado el flujo de ingreso y egreso de capitales, ¿nuestra economía está ahora más ligada a los movimientos de la economía global que en el gobierno kirchnerista, más vulnerable a los posibles cimbronazos de los mercados internacionales?

- Totalmente, muchísimo más. Todavía bastante lejos de la convertibilidad, porque en ese momento la economía estaba totalmente dolarizada, pero estamos en proceso, nos estamos acercando. Y seguramente, al ritmo que vamos, en unos meses vamos a estar en niveles de riesgo bastante altos.

- ¿Se puede evaluar si el triunfo de Trump en EEUU aumenta el riesgo, al tener al país tan atado a los cimbronazos internacionales?

- Sí, ya la tasa de interés internacional de largo plazo en EEUU subió 2%, y eso significa que los bonos argentinos pasan a ser menos atractivos. Más capitales se vuelcan a comprar bonos de las Reservas Federales de EEUU y eso hace que la posibilidad de refinanciar esta deduda inmensa que está tomando Argentina vaya a ser en el futuro más difícil. Este fenómeno recién está arrancando. En cuanto Trump asuma el poder, seguramente va a tomar decisiones drásticas que van a tener un impacto muy negativo para la economía argentina

- La recesión ¿es un efecto no deseado de este plan económico o es un resultado inevitable de las medidas tomadas?

- Era evidente que las medidas iban a tener un efecto recesivo, el tema es la duración. El gobierno se había jugado a que iba a durar un semestre. Pero era muy difícil que se produjera una recuperación: si estás deteriorando el poder adquisitivo de los salarios, en una economía donde el 80% del PBI es el consumo, si baja esa variable un 8% o un 10%, vas a tener más recesión. El proceso de recesión se vino agravando en los últimos meses y no aparece la luz al final del tunel. El tercer trimestre es el peor de todos.

- ¿Cuando lleguen los tarifazos de la energía eléctrica, eso no va a tener efecto inflacionario nuevamente?

- Sí, claro. Van a llegar los aumentos de la energía eléctrica y una segunda tanda de aumento en los combustibles que se viene postergando, Y eso produce un movimiento de precios que hace que haya una inercia inflacionaria. Las políticas económicas de este gobierno buscaron detener la inflación enfriando la economía, a partir de la reducción de salarios, el aumento de las tasas de interés y la apertura de importaciones. Con eso querían contener el ajuste de precios de la producción interna. Pero el proceso inflacionario no terminó: el aumento que se viene de tarifas y la readecuación de contratos que no se ajustaron todavía y se tienen que actualizar hacen que el proceso inflacionario no se pueda parar. El gobierno dice que el año que viene la inflación va a estar entre el 12% y el 17%, entonces esperemos que esté entre el 25% y el 30%.

- Y con esta inercia inflacionaria ¿qué pasa con el atraso cambiario? ¿Las ventajas competitivas de la anterior devaluación ya se perdieron?

- Estamos a un nivel de atraso cambiario similar al de fines de 2013, con un riesgo de que por factores internos y externos se vaya a agravar. El factor interno es que el proceso inflacionario sigue. Y en un año electoral el gobierno no puede tomar la decisión de devaluar. Por eso, el atraso cambiario se mantiene. Después, por factores externos se va a agravar y mucho. El ascenso de Trump hace que el dolar se fortalezca. Las monedas de los socios regionales de Argentina se están devaluando. Por ambos factores, el atraso cambiario en 2017 va a ser muy potente y eso va a repercutir muy negativamente en las economías regionales, las que tienen que exportar, por ejemplo, a EEUU y ahora van a tener más barreras. Y también va a ser muy negativo para la industria que produce para el mercado interno y que compite palmo a palmo con las importaciones. Esto va a producir un proceso de muy acelerada desindustrialización en los meses, que se va a ir agravando conforme vaya creciendo el atraso cambiario.

- Entonces van a contener políticamente el tipo de cambio para no producir una megadevaluación antes de las elecciones pero ¿en algún momento, en el mediano plazo, van a tener que volver a devaluar?

- Van a tener que volver a devaluar y además, con este atraso cambiario y la desaceleración del proceso productivo, va aumentar el déficit fiscalo. La inversiones productivas no van a llegar. En algún momento va a haber que pagar el déficit fiscal, en algún momento va a haber que pagar la deuda, van a tener que terminar con el atraso cambiario. El menú de opciones que tiene el gobierno hoy para aplacar todo este proceso es tomar deuda, manteniendo artificialmente atrasado el tipo de cambio. Se está armando una bomba que en algún momento va a explotar y va a tener un efecto muy perjudicial para la economía argentina. La herencia positiva del gobierno anterior fue dejarle un país muy desendeudado, y eso le permite avanzar por ese canal. Pero se está armando una bomba que va a estallar, no se va a poder seguir sosteniendo el pago de intereses de deuda y el nuevo endeudamiento. Con indicadores macroeconómicos cada vez más frágiles, las exigencias de las tasas de interés van a ser mucho más duras para Argentina. El condicionamiento de los organismos financieros van a ser, como siempre lo fueron, un gran ajuste fiscal. En 2017 no le van a reclamar el ajuste fiscal por las elecciones. pero en 2018 se van a combinar la necesidad de devaluar con hacer un gran ajuste.

***

Para compensar tanto espanto, en el programa escuchamos canciones del nuevo disco de Regina Spektor, como esta:



His destiny was just too big to spend
So he broke it into smaller bills and change
By the time he tried to buy the things he needed
He had spent it all on loosies and weed and
He had spent it all on chips and Coca-Cola
He had spent it all on chocolate and vanilla
He had spent it all and didn't even feel it.


***

Hablando de consumo, también estuvo en el programa el psiquiatra Alejandro Brain, comentando las tesis de la autora Annie Minno contra la criminalización del consumo de drogas. Ver más acá.