Foto: Nadia Albarracin


lunes, 23 de octubre de 2017

Es triste, pero no estoy triste, prefiero enterarme pronto de las malas noticias

La otra.-radio de la noche del 22 al 23 de octubre de 2017, para escuchar clickeando acá


Ilustración: Carmen CuervoEs la noche de un día agitado y estuve trabajando como un perro: el sábado tuvimos nuestro seminario filosófico con Esther Díaz y el domingo fiscalicé en una escuela de Burzaco para Unidad Ciudadana, donde tuve la pequeña satisfacción de que nuestra lista arrasó. Por lo demás, las noticias políticas de hoy son pésimas: ganó la derecha dura con una campaña prometiendo ajuste y represión, dando rienda suelta desde el sistema de medios oficiales a las pasiones más degradadas de lo humano que fueron aprobadas por una parte muy importante del electorado. Previsiblemente el macrismo ganó sus elecciones de medio término, pero lo hizo en un contexto social horrible que nos dice que, además de que el gobierno se pone en línea con lo más reaccionario del mundo, muchos de los que nos tenemos que cruzar en las calles muestran que el progreso lineal de la humanidad no existe, que hay tanta vileza e impiedad como en el peor momento de la historia y que la propagación de estas pasiones bajas y la anulación de la capacidad de pensar son perfeccionados por el desarrollo tecnológico.

Nada que no supiéramos. Pero es desagradable acordarse del lado más feo de la época.

Es la ciudad en la que vivimos, es el país, es el mundo y es la era. Todo junto.

Pero igual, la constatación de todo eso no logra sumirme en un estado ni siquiera de tristeza. Será porque lo sabía y solo lo recordé, será que siento que me resulta más placentero conectarme con los matices luminosos del mundo, que no dejan de brillar ni en los peores momentos. Será que yo hace rato que asumí que todo está perdido, pero encuentro el motivo para vivir en empezar ya a trabajar y no permitirle a nadie que mi vida se envilezca. 

No lo permito 
y para eso necesito 
a muchos otros y 
sé que están ahí y 
hay que salir 
a encontrarlos.

La evaluación política de las elecciones la hicimos al toque con mi amigo y compañero Maxi Diomedi en La otra de anoche, en Radio Gráfica, atravesando una ciudad asechada por patrulleros que nos pararon un par de veces. De pronto, pocas horas después del triunfo electoral de la derecha horrible (moderna, democrática) avalada por la parte horrible de la sociedad, ya transitar por la ciudad se vuelve peligroso. Pero ni eso logra bajonearme. No tengo la fórmula, pero no me pasa: trabajé mucho durante este día y esta noche y todavía a esta hora de la madrugada estoy trabajando,  más tarde tengo que seguir, reconozco que tenemos que hacerlo mejor, pero no quiero saber nada con quejas, lamentos ni indignación. Hagámonos de abajo. Dejate de joder con el bajón, el mundo es malo, no lo empeores. 

Sobre los resultados de ayer no quiero extenderme porque ese primer análisis ya lo hicimos en la radio y lo pueden escuchar acá. Solo resumo que una lectura fina no habilita a la sensación de catástrofe con la que muchos se enganchan. Sí con la de una derrota. Pero el que no incorpora la derrota como una de las posibilidades más propias, quien no aprende a caminar al lado de ella, mejor que se dedique a aliarse con los cretinos, a oprimir, a alcahuetear, a descargarse con los débiles.

Pasando a algo más concreto, creo que la elección de Unidad Ciudadana distó de ser mala, que Cristina se revalidó como la máxima líder de la auténtica oposición, desbaratando todos los intentos peronismoides que quisieron sacarla de la cancha, que Rodríguez Saa y Verna dieron vuelta resultados adversos con garra, que Massa, Randazzo, Abal Medina y el Chino Navarro se merecen lo poco que valen, que el mito del panperonismo se cayó a pedazos, que las PASO con los peronistas de derecha, como en Santa Fe, demostraron no garantizar ninguna unidad, que el peronismo está en crisis... desde 1951. Que la unidad de la CGT a la que tanta importancia le asignan algunos valiosos compañeros solo sirvió hasta ahora para sumir a los trabajadores en la parálisis y que la CGT no es el movimiento obrero organizado, porque no defiende los intereses de los obreros ni está organizada. Y que con reivindicarse peronistas y nada más no alcanza, que hay que construir una nueva unidad política que rescate lo mejor de ese movimiento y convencerse de una vez por todas que con Urtubey, Schiaretti, Bordet, Perotti, Pérsico o los sindicalistas-empresarios (que anteponen su segunda condición a la primera) no hay unidad que no lleve al desastre popular. Que a la unidad hay que ponerle contenido y "peronista" no es a esta altura un contenido. 

Me alegro del fracaso del cordobesismo y su entrega impúdica al macrismo, porque eso es lo que son desde hace rato y no debe quedar ningún rastro de ilusión con juntarse con estos tipos, me alegro de la derrota de Urtubey porque para derecha horrible ya tenemos primera marca, me alegro de la evaporación de Massa que se la tiene merecida. No quiero que me sugieran que tengo que juntarme con esos cosos para ganarle a esta cosa que tenemos porque los cosos son parte de la cosa.

El resultado de este domingo sirve para contarnos las costillas: estos somos los que somos ahora, tenemos vocación de ser más y de ser mejores, pero no con cualquiera, no con estos.

Tenemos un movimiento de derechos humanos no sometido a períodos eleccionarios que ya sacudió varias veces en un año al poder concentrado y no tiene intenciones de cesar.

macri va a intentar a partir de esta mañana aplicar un plan político y económico más cruento y despiadado de lo que ha sido hasta ahora y el costo será alto: pero se trata de la declaración de una enfermedad que veníamos incubando, de la que éramos portadores hace rato, quizás décadas. Y el peronismo no es la solución, sino parte del problema (y ojo que yo no desdeño la palabra "problema"). Así que ahora sabemos que el 40 y pico lo votó sabiendo lo que el gato es, no lo votó engañada. Y la mayoría absoluta de Jujuy apoya la catástrofe humanitaria que está provocando Gerardo Morales y por ende el pueblo sí se equivoca: no es que falló la táctica del pituto ni la técnica del mentalismo, es que el 51% de los jujeños quiere que Milagro Sala sea sometida a lo que está viviendo y es lo que ELLOS le hacen. Y no es que Lanata no le repregunta a Carrió, es que la mitad de los porteños se sienten representados por ese monstruo abominable que en nada nos permite burlarnos de Donald Trump (en la ciudad más sofisticada de Sudamérica nos vamos poniendo cada vez peores). 

Es triste, pero no estoy triste, prefiero enterarme pronto de las malas noticias, parar de sufrir y ponerme a pensar.

Si quieren, escuchen el programa acá.

4 comentarios:

Diego dijo...

La frase "Pero el que no incorpora la derrota como una de las posibilidades más propias, quien no aprende a caminar al lado de ella, mejor que se dedique a aliarse con los cretinos, a oprimir, a alcahuetear, a descargarse con los débiles." es lo mejor que leí en los últimos meses.

Gran post y dentro de un rato, cuando vuelva a casa, me pongo a escuchar el programa. Saludos.

QARLA LUCERO dijo...

Excelente. Muchas gracias por esta gran nota!

Carolina Cabrera dijo...

“Será que yo hace rato que asumí que todo está perdido, pero encuentro el motivo para vivir en empezar ya a trabajar y no permitirle a nadie que mi vida se envilezca.
No lo permito
y para eso necesito
a muchos otros y
sé que están ahí y
hay que salir
a encontrarlos.”

Me voy a detener en esto que escribiste me gustó mucho y me remite a una reflexión que tuve por la madrugada.
Después de escuchar los resultados de las elecciones, me quedé tildada por un tiempo bastante largo. Sentí tristeza, pero creo que la vivencia que había tenido en el día me llevó a amortiguar el golpe de otra manera.
Al igual que vos Oscar tuve un fin de semana con muchas actividades y entre ellas la de fiscalizar. Recién ahora después de descansar mis buenas horas, puedo sentarme y escribir sobre esto.
Ayer por la mañana me acerqué a Burzaco sin saber bien a dónde iba, ni a quienes iba a encontrar. Me movilicé hasta allí con el deseo de evitar la posibilidad de un fraude electoral, aunque debo decir también que quería aprender sobre este tema y permitirme la experiencia para poder hablar sabiendo de lo que realmente se trata.
En la escuelita, los compañeros de Burzaco me recibieron muy bien, fueron amables y me acercaron todo lo necesario para poder ayudar. Al comienzo sólo me dediqué a cebar mates a los fiscales, a llevarles café o acercarles todo aquello que necesitaban… digamos que hasta ahí nada nuevo ya que es algo que hago siempre, el colaborar forma parte de mi promesa Scout.
Ya cercana a las horas del mediodía y por la tarde estuve fiscalizando en dos mesas, en una de ellas estaba de presidenta una chica que estaba muy nerviosa, era la primera vez que tenía ese rol como yo el mío y por suerte nos dejamos ayudar. Fue una experiencia muy linda, cada votante traía una definición, ponía en el buzón una elección. Me maravillé al ver un chico, que por primera vez votaba, sacarse fotos para mostrar lo que estaba haciendo en un grupo de WhatsApp, me di cuenta que una persona puede militar donde sea y como sea y que yo estaba ahí no sólo nombrando y mirando a cada uno de los que llegaba a la mesa, no estaba sólo controlando que todo estuviera bien, firmando sobres y marcando hojas, estaba también representando una propuesta de gobierno. En cada gesto estaba también mi elección.
Puede que sea muy volado todo esto que escribo, pero fue lo que me llevó a pensar que no perdimos. En el recuento de votos, vi apilarse y apilarse las boletas de Unidad Ciudadana, como vos bien decís ganamos en esa escuela por robo, y eso me dijo mucho. Cristina lo resumió anoche en tres palabras “ESTO RECIÉN EMPIEZA” puede que (y en esto me veo influida por el curso de los sábados en Red Colegiales) la voz de Unidad Ciudadana nos resulte familiar, pero es claro que el camino que estamos haciendo o recorriendo no debe ser el mismo, tiene que tener nuevas formas de manifestarse.
Creo que debemos tomar lo mejor y sacar aquello que nos perjudica, dejar que se vayan todos los traidores que se tengan que ir. Debemos aceptar la “poda” (por decirlo de alguna manera) y esperar a que se den los buenos frutos. El resultado duele porque sabemos que muchos se equivocaron, no eligieron como ellos creen. Otros sí… pero de eso ya se harán cargo sus “líderes”. Yo me quedo con esto que escribiste en el post. Hay muchos otros que trabajan a la par nuestra, hay otros tantos que están esperando a ser encontrados y hay otros más que se acercan y tenemos que estar dispuestos a recibirlos.
Cómo siempre Oscar gracias por el espacio y disculpas por lo extenso del comentario. Saludos.

Oscar Cuervo dijo...

Gracias por todos los comentarios y especialmente a Carolina por su relato.