jueves, 20 de mayo de 2010

Víctor

Marfici



por Willy Villalobos

Cuesta hablar del pasado. Si nos duele es porque está delante nuestro.

Este verano se me ocurrió hacer una especie de encuesta con los argentinos que vienen a pasar las vacaciones a mi casa en el Polonio. Les preguntaba si sabían que Buenos Aires habia sido bombardeada y la mayoría me decía que no tenía ni idea. Alguno llegó a decir que yo estaba equivocado, porque durante la guerra de Malvinas los ingleses no llegaron a bombardear la ciudad más grande del país.

Es notable. Porque el bombardeo a Plaza de Mayo realizado el 16 de junio de 1955 por la marina de guerra argentina, que causara decenas de muertos (creo que la cifra es de 400, pero no estoy seguro). Es uno de los hechos mas terribles de nuestra historia.

Está claro que hubo una estrategia desde el poder para que estos crímenes fueran borrados de la memoria, como cuando en España les prohibían a los catalanes hablar en su idioma durante el franquismo, o acá mismo cuando te llevaban preso por nombrar a Perón.

¿Sabrá la gente que en este país, si decías la palabra "Perón" delante de un botón, el tipo te podia llevar en cana?

Por suerte o por desgracia, todavía podemos decidir si queremos recordar.

Los familiares de los que desaparecieron en la última dictadura militar, con su lucha incansable, forzaron a nuestra sociedad a hablar de lo que la mayoría no quería. Las “locas” de ayer y de hoy, las Madres, fueron las que nos pusieron delante de los hechos.

Todos sabemos que el golpe militar tuvo un enorme consenso social, pero nadie se hace cargo. Gran parte de nuestra población apoyó silenciosamente el golpe, viajó a por el mundo aprovechando el regalito del dólar barato de Martínez de Hoz, hoy preso político K, y después quedó culo pal norte cuando ya no le servía a los dueños de la Argentina.

La clase media se asocia a los gronchos cuando anda mal y cuando levanta culo se va con los Macri.

A partir de l976, todos vivimos en un mundo de mierda.

Todos, todos, recorrimos caminos desconocidos. Todos tuvimos que pensar qué carajo hacer cuando el mundo se venia abajo. Desde Hebe, ama de casa buscando a sus hijos sin entender nada de política, hasta el loco que estando detenido en la Escuela de Mecánica de la Armada decidió arreglar la picana que se les había roto a sus torturadores porque era menos dolorosa para sus compañeros que los cables pelados que estaban usando como remplazo.

Lo que estaba pasando era nuevo, oscuro, tremendo. Por ejemplo, ¿qué se puede decir de un tipo que está siendo torturado durante meses en la ESMA y, como se niega a brindar información, los marinos le traen a su hija chiquita y amenazan con torturarla, si eso provoca que el muchacho se quiebre? ¿Puede alguien juzgar a esa persona?.

Víctor, la película de las hermanas Célice y Alice Verstraeten, te lleva a recorrer junto con Víctor Basterra, detenido-desaparecido en la ESMA durante tres años, nuestro pasado-presente.
Pasado en el que Víctor, luego del episodio con su bebé, aceptó “trabajar” en el campo de concentración, fotografiando a sus torturadores para armar documentos truchos.

Pasado en el que el protagonista fue guardando una copia de cada foto sin saber bien para qué le iban a servir.

Presente en el que esas fotos son la prueba para detener a los asesinos de miles de personas.

Víctor nos muestra la tensión entre los juicios a los responsables del genocidio y la desaparición de Julio Lopez.

Víctor no es como esas películas de género que denuncian a los militares.

Víctor te lleva por esos caminos que recorren la pelea que tenemos adentro cuando hay que pensar qué hacer con nuestras vidas. Y no me refiero sólo a los momentos límites que recorre el protagonista, sino a lo que los hombres comunes tuvimos y tenemos que vivir y decidir todos los días.

Esta película fue dirigida por dos documentalistas belgas y producida por los hermanos Luc y Jean Pierre Dardenne, de la misma nacionalidad, creadores de grandes obras como El hijo, EL niño, Rosetta, La promesa.

Es probable que la distancia que las directoras tienen con nuestra historia haya favorecido mucho la realización de esta obra. Se nota que Basterra sabe que está relatando los hechos a personas que no los han vivido, y por eso se anima. Supongo que para nosotros es mucho mas difícil contar de la manera que cuentan estas mujeres, ya que estamos atravesados por juicios y prejuicios relacionados con esa época.

Víctor es la película que más me pegó del MARFICI, un festival que siempre tiene sorpresas que justifican el viaje.

6 comentarios:

martin dijo...

willy, muy linda la nota pero la copia de la película que hicimos en tu computadora, al igual que tosas las demás, no puedo verlas. Un abrazo y espero tener mejor suerte otra vez.

Martha dijo...

Claro, no se podía ni nombrar a Perón ni a Evita. Esto lo disponía el decreto 4161/56. Esto, mucha gente ni sabe que ocurrió.
Y daba lugar a que unos humoristas - tendría que investigar qué revista era- lo nombraran igual diciendo : el sr. 4161. Unos reyes para zafar.
martha

Martha dijo...

Al que le gustan los documentales, como a mí que me apasionan, recominedo tambien , por TV Huellas de un siglo, filmados por verdaderos capos, entre ellos Fontán, amigo mío y de Oscar. De noche, por Canal 7 , todas las noches . Martha

Oscar Cuervo dijo...

Martha: hay otros amigos, además de Fontán, involucrados en la realización de estos documentales, como Alejandro Fernández Moujan, el de Pulqui y Los resistentes. Calidad garantizada. Y en la televisión pública, mal que les pese a los opositores automáticos, en canal 7 seestá haciendo la mejor tv del momento.

Martín:
horror!!! no se pueden hacer copias de las películas!!! Es delito. Que no puedas verlas es lo correcto.

guillermo dijo...

Martin querido. Antes de escribir la nota vi la pelicula que copiè en mi computadora. Debe andar mal tu repro o lo mas seguro es que hayas hecho copia en el aparato del Oscar.

Oscar Cuervo dijo...

Es que yo no hago copias, Guillermo. Eso está... ¡mal!