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sábado, 10 de julio de 2010

Acto verbal

El libro de poemas de Liliana Piñeiro



Tan absoluta es,
que no podría ser
más que la dicha, una respiración
que de tan sosegada
no se escucha.
Denise Levertov

Tácita para hablar/ pródiga para enmudecer”, precisa, a veces hermética y a veces explícita, lo que transmite la poesía de Liliana Piñeiro es tanto "eso" que reclama ser dicho como el acto mismo de decirlo, el proceso por el cual algo se va abriendo paso en las palabras

por Lilián Cámera
Acto Verbal realiza una tarea exploratoria ya que, como dice Levertov, “el poeta sale a descubrir la música intrínseca de la experiencia, de modo que el ritmo de la voz interior controlará el ritmo del poema".

En la introducción, la autora nos señala la clave para adentrarse en los poemas, constituida “por esas esculturas móviles con música propia” que son los reversos. Podríamos entonces dejarnos ir en una especie de juego, el de esas fotos cuya mínima variación en el fluir de las páginas crean un movimiento ilusorio.

No por nada uno de los epígrafes citará a Jean Luc Godard “ El hombre tiene en su pobre corazón lugares/ que no existen todavía y en los que el dolor/ entra para que existan”.

Cuando las Histoire(s) eran sólo un proyecto , Godard realizó un bello ensayo, Scénario du film Passion, en el que se planteaba cómo hacer un guión con imágenes y, sobre todo, abordaba cuestiones acerca de la creación poética, entendiendo la poesía no sólo como escritura de versos, sino en su sentido más amplio, refiriéndose a la creación artística en general. De este modo, establecía un símil entre la página en blanco de Mallarmé y la pantalla vacía; en ambos casos se intenta encontrar un movimiento que lleve a la obra, pero si sobre el papel hay que escribir palabras, en el cine es un trabajo de ver; y puntualizaba: “de ver el paso de lo invisible a lo visible, para después dar cuenta de ello”. Lo que así se propone en Acto Verbal es crear formas que den a ver. Los reversos anudan un montaje, el modo en que se articulan en los poemas las palabras y los silencios. Hay en su minimalismo una estrategia de desnudez: “la lección adrede de la miniatura porque contra el fondo de la miniatura, resaltan más los pequeños fuegos deslumbrantes.” (M.Negroni)

Y es también una trampa, un señuelo, no sólo contra el olvido, contra el que se batalla desde la dedicatoria del libro, sino como elemento que no clausura un sentido, abriéndose a las posibilidades de “perderse” en las múltiples variaciones que nos propone la autora. Al buscar lo inasimilable “lo que sobreviene cuando apartamos lo que sobra” los poemas encuentran ese punto esquivo, donde se cifra la esperanza de suprimir todo exilio. Intento que no rechaza la desconfianza ante el lenguaje: “doy fe/hay una sola lengua y es babel”, pero añadiendo una promesa de redención a modo de esperanza, que sirva de gozne con el futuro.

La poesía aparece entonces como forma privilegiada de resistencia: “Escribir es comprometerse, pero también es desligarse, comprometerse según el modo de la irresponsabilidad… es nombrar el silencio”. (M.Blanchot)

El Arte es destrucción de sí mismo, disgregación infinita y también otro: dicha y eternidad.

Acto Verbal nos conduce a esa línea, en una tierra de escombros se vuelve ocasión de festejo. La crispada lucidez de su poética nos abre ese espacio para que “celebremos las incisiones/ estremecen lo inerte”.


a la luz de la lumbre

renuncio demasiado cada noche
cuando te recuerdo

alguien debe matarte, y yo
suspiro ante el puñal
como un asesino que ama

LILIANA PIÑEIRO

3 comentarios:

Martha dijo...

Hola: Ese libro se vende en las librerías de Corrientes?
Martha

Liliana dijo...

Así es, Martha. En Hernández, Edipo, Antígona...Así lo aseguró el editor y distribuidor, al menos.

saludos!

Martha dijo...

Ah, bueno! Me quedan cerca de mi trabajo.
Saluditos y felicitaciones.
Martha