s√°bado, 20 de julio de 2013

Primicia: lo nuevo de Perrone en exclusiva para La otra


La tarde del jueves, cuando se cumpli√≥ exactamente un a√Īo de que fuimos a Ituzaing√≥ con Mart√≠n Farina a ver Indio (que terminar√≠a siendo el primer acto de la hoy c√©lebre P3ND3JO5), Ra√ļl Perrone quiso repetir la c√°bala y regalarnos otra primicia: su nueva pel√≠cula, F√ĀVULA.

A esta altura, desde que vi SEM y cada vez más, me pasa con el cine de Perrone la paradoja de la sorpresa: yo ya sé que en cada película me va a sorprender, razón por la cual voy esperando siempre algo nuevo, que de esa forma no me sorprende: me sorprendería el día en que tuviera la sensación de "más de lo mismo".

F√ĀVULA no es m√°s de lo mismo de P3ND3JO5. Si hace un par de a√Īos la f√≥rmula m√°s breve para resumir el cine de Perrone era "las calles y las casas de Ituzaing√≥ + la gente com√ļn de Ituzaing√≥ en conversaciones cotidianas con sonido directo" (f√≥rmula que describe a la perfecci√≥n Las Pibas o Luj√°n, por ejemplo), con P3ND3JO5 empez√≥ por prescindir del registro oral directo para hacer un film casi mudo, donde las cl√°sicas conversaciones perroneanas quedaban reducidas a unos pocos intert√≠tulos; la banda sonora dejaba apenas dosis √≠nfimas de sonido ambiental, en medio de un enorme magma de electro-cumbia, √≥pera y loops de ruidos varios, tanta m√ļsica como casi ni hab√≠a en sus pel√≠culas inmediatamente anteriores. Pero en P3ND3JO5 quedaban a√ļn las calles, las casas y la gente (sobre todo los pendejos) de Ituzaing√≥, claro que filmados de un modo inaudito, que deslumbr√≥ a personas tan dif√≠ciles de deslumbrar como Edgardo Cozarinsky o Apichatpong Weerasethakul (convertido desde entonces a la religi√≥n perroneana, que se propone predicar en los festivales del mundo).

En F√ĀVULA Perrone no vacila en desprenderse del elemento infaltable desde sus or√≠genes: no est√°n las calles de Ituzaing√≥ y casi no se ve nada parecido a sus casas, porque la pel√≠cula est√° filmada en un estudio: es decir, un galp√≥n de Ituzaing√≥ que hace las veces de estudio cinematogr√°fico. En ese interior recrea espacios enteramente imaginarios y on√≠ricos, mediante los recursos de un ilusionista. Si hasta el Tr√≠ptico colorista su cine lindaba el documental, desde P3ND3JO5 y mucho m√°s en F√ĀVULA Perrone desencadena el elemento alucinatorio que el rito del cine siempre tuvo, al mismo tiempo que reduce al m√≠nimo posible el registro de lo real. Est√°n, claro, las caras de los personajes. Que siguen siendo inequ√≠vocamente suburbanos. Pero esos rostros bonaerenses est√°n insertos en planos montados con m√ļltiples capas de im√°genes superpuestas, fondos proyectados, sombras chinescas, fundidos encadenados que recuperan y extreman el concepto de "truca" cinematogr√°fica, movi√©ndose en el oficio del ilusionismo que remite al cine que va desde el primitivo Melies hasta el vanguardista Jean Epstein, pero filmado en soporte digital. Perrone desarrolla de un modo exhaustivo el m√©todo del montaje dentro del cuadro hasta el punto en que casi no hay un solo plano en F√ĀVULA que no sea un collage de texturas visuales. 

La profundidad de campo est√° abolida, la renuncia a la sensaci√≥n de tridimensionalidad del espacio real da lugar a una imagen bi-dimensional. La pantalla es un lienzo en el que se proyectan fantasmas a√©reos o l√≠quidos, como si el cine se inventara otra vez para nuestra mirada. Se trata de un gesto de resistencia, o m√°s bien una recusaci√≥n al cine ultra-tecnol√≥gico de la era del 3D. Si el mainstream quiere sacudirnos con las sensaciones cada vez m√°s v√≠vidas de un hiperrealismo simulado digitalmente, Perrone va en la direcci√≥n contraria: una imagen et√©rea, inasible, de fragilidad artesanal, en la que se nos invita a dejarnos hipnotizar por la fantasmagor√≠a que vemos en lugar de imponernos una cadena de shocks invasivos. En vez del t√≠pico bombardeo sensitivo del cine actual, Perrone nos propone que nos entreguemos al poder de una ilusi√≥n que se muestra como tal, de la misma forma que los ni√Īos se entregan a la sugesti√≥n de la palabra que las f√°bulas invocan. El universo de F√ĀVULA nunca es visto en sus detalles sino solo entrevisto en el plano y completado en la imaginaci√≥n del observador. Como pocas veces, el mirar se vuelve una operaci√≥n creativa, en la que uno termina de armar el mundo que las im√°genes precarias de F√ĀVULA sugieren. La doble proyecci√≥n a pleno: del proyector a la pantalla y de la pantalla a la capacidad alucinatoria del espectador .

Lo que Perrone mantiene es el universo sonoro inaugurado en P3ND3JO5. Ese magma sonoro y musical es el punto de apoyo en el que se sostiene la ardua experimentaci√≥n visual de sus dos m√°s recientes obras. La banda sonora dispone ritmos y planos y la imagen parece entregarse a esa legalidad. Cada plano visual de F√ĀVULA es como un acorde de varias notas (figuras/fondos) superpuestas. 

Hip√≥tesis: Si el Tr√≠ptico de la etapa colorista (Luj√°n, Los actos cotidianos, Al final la vida sigue, igual + Las Pibas + SEM) era la apoteosis del Perrone pintor, desde P3ND3JO5 y a√ļn m√°s en F√ĀVULA el director parece haber entrado en un per√≠odo en el que la imagen cinematogr√°fica se concibe por analog√≠a con la m√ļsica.

Y hay mucho m√°s para decir. Por ahora la cortamos ac√°. En julio de 2012 anticipamos en La otra que P3ND3JO5 iba a ser la pel√≠cula del a√Īo que viene -este-, y lo fue. Ahora avisamos que 2014 nos encontrar√° hablando de F√ĀVULA.

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