viernes, 6 de febrero de 2015

Ahora todos se quieren casar con Tsipras‏



por Lidia Ferrari

¿El deseo es el deseo del otro? Parece que sí, también en política. Parece que el poder se alimenta de deseo. Una maquinaria que cuando se pone a rodar, depende quién está arriba, determinará más de una alianza, más de una traición.

Ahora todos se quieren casar con Tsipras. ¿Qué hizo Tsipras? Además de una coherencia que se verá confirmada o no con el tiempo, dijo que NO a quienes no se les podía decir que no. Y esto, contra los vaticinios apocalípticos es, precisamente, su triunfo. Porque supo decir que no, es decir, no ceder en su deseo, en su ideología, en su pensamiento y en sus acciones. Así nomás de simple, así nomás de corajudo.

Ahora todos se quieren casar con Tsipras. Hollande, Renzi... quién sabe si no lo hará la Merkel dentro de un tiempo... Hubo algunos que apostaron antes, desde un amor genuino o identificación ideológica, como Podemos. Pero los demás vienen corriendo para subirse al tren, para que no se les escape, cuando antes, no sólo lo dejaron pasar sino que, si no se hicieron los osos cuando pasaba, lo rechazaban.

Ahora todos se quieren casar con Tsipras. Y yo también.