martes, 5 de enero de 2016

Hugo Cañón reveló el festejo de los reclusos Lanatta con sus carceleros la noche que María Eugenia Vidal ganó la provincia: 6 días después Cañón murió en un accidente en una ruta bonaerense


Hugo Cañón fue Fiscal General de Bahía Blanca. Presidente de la Comisión Provincial por la Memoria y posteriormente Consultor Académico de la misma comisión. El 28 de diciembre, un día después de producida la fuga de los hermanos Lanatta y Víctor Schillaci del penal bonaerense de General Alvear, respondía en Radio del Plata un reportaje que quizás haya sido el último que le hicieron. Seis días después de esas declaraciones, este domingo a la tarde, Hugo Cañón murió en lo que parece haber sido un accidente en una ruta bonaerense.

"Uno que ha recorrido estos caminos sabe cómo se maneja internamente el Servicio Penitenciario, cómo responde al poder político, cuándo se dan determinadas autorizaciones para que cosas así ocurran", le decía Cañón al periodista Raúl Kollman. Que los tres fugados estuvieran juntos en la enfermería es algo que no podría haber ocurrido si no existiera una complicidad interna para que la fuga se produzca, sostuvo Cañón.



Pero la revelación más significativa que Cañón hizo en esta entrevista es que el triunfo electoral de María Eugenia Vidal fue festejado en un abrazo que se dieron Lanatta y sus carceleros: "Uno no puede dejar de vincular este fuga con el festejo que realizó el mismo Lanatta cuando triunfó la actual gobernadora de Buenos Aires. Hubo un festejo, se abrió la celda, se abrazaron con un guardiacárcel, lo cual demuestra también toda una posición respecto de la expectativa que se había establecido frente al resultado electoral. Que resultó de una maniobra política con operadores de la talla de Elisa Carrió, para perjudicar las chances del candidato del FPV. Creo que todo esto es muy obvio. Y lo más dramático es que hay que estar atentos para ver qué sucede con estas personas, para ver si realmente están fugadas, si se han ido del país o no, o si aparecen en un supuesto enfrentamiento, si aparecen abatidos en un tiroteo, con lo cual se cerraría un circuito: ya no se podría hacer imputaciones en abstracto respecto a la denuncia original, ni deslindarse todos aquellos que pudieron haber orquestado [la operación de Lanata y Lanatta] respecto de cualquier responsabilidad por lo que ellos pudiesen hablar".

- Usted dice que si aparecen muertos, los silencian respecto de aquella maniobra política que fue esa entrevista con Jorge Lanata- le pregunta Kollman.

- Tal cual. Se cierra un capítulo, la imputación quedó realizada, se largó al aire, se instala de alguna manera definitivamente, se pone la estigmatización de Aníbal Fernández y con esto termina la historia. Por eso, la preocupación principal para mí es que [los fugados] aparezcan con vida y se pueda saber algo, al menos de cómo funcionó toda esta fuga.

Como miembro de la Comisión Provincial de la Memoria, Hugo Cañón conocía la situación de todas las cárceles bonaerenses. La de General Alvear, donde estaban presos los profugados, era un establecimiento de máxima seguridad alejado de centros poblados. En la entrevista dice que, respecto de estos delincuentes y según lo manifestado oficialmente, se habían puesto en funcionamiento las máximas medidas de monitoreo, por lo cual le resultaba muy sorprendente que esta fuga haya sido posible. Para él, habría sido imposible sin complicidad del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB). "No son casualidades, sino causalidades muy bien provocadas por el aparato de poder del estado que funciona como circuitos mafiosos. En el caso del SPB, mafiosos en todo sentido, con recaudaciones ilegales, con aprietes a los presos, con sobornos para poder hacer visitas a los familiares, con favores sexuales de parte de hermanas y madres [de los presos]. Todo esto regulado por un poder político al que, si está en el tramado mafioso, le resulta un aparato muy eficaz.


Hugo Cañón nació en Bahía Blanca en 1947 y se recibió de abogado en la Universidad de La Plata en 1977. Trabajó en el Juzgado Penal Nº 3 de Bahía Blanca y fue fiscal federal durante 23 años. Junto a Adolfo Pérez Esquivel, fue presidente de la Comisión Provincial por la Memoria. Promovió investigaciones por los crímenes de Lesa Humanidad cometidos en jurisdicción del V Cuerpo de Ejército y de la Armada, en la zona de Puerto Belgrano. En 1987 sostuvo la inconstitucionalidad de la Ley de Obediencia Debida promovida por Alfonsín. Por esa postura, un editorial del diario bahiense La Nueva Provincia (de la familia Massot) editó un editorial que lo calificó como "Traidor a la Patria". Dos años más tarde también sostuvo la inconstitucionalidad del indulto que Menem le dio a los genocidas. En los últimos años, en su carácter de Presidente y luego de Asesor Académico de la CPM, Cañón promovió denuncias contra las violaciones a los Derechos Humanos ocurridas en las cárceles bonaerenses que estaban a cargo de Ricardo Casal mientras Daniel Scioli fue gobernador de Buenos Aires (ver acá). Cuando en el invierno pasado se produjo la operación mediática-penitenciaria comandada por Jorge Lanata para entrevistar al ahora fugado Martín Lanatta, los equipos del conductor televisivo entraron seis veces a la cárcel de General Alvear, cosa que no pudo suceder sin el conocimiento de Casal.

Hace un año, cuando Alberto Nisman llegó abruptamente a presentar una denuncia contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, Cañón declaró: "Está probada su dependencia  [de Alberto Nisman] de la CIA. No es una movida menor. Quienes mueven las piezas en el tablero mundial están dando un jaque evidente. Ya son varios los países afectados, y el nuestro está siendo colocado en ese sitio de desestabilización. No hay que restarle importancia y hay que estar preparados"

En esta nota, realizada hace unos años para Radio Nacional, que se volvió a emitir ayer en AM 750, el propio Cañón cuenta su vida:



La escena relatada por Cañón del abrazo de Lanatta con su carcelero, el triunfo de Vidal, la fuga de los hermanos Lanatta y Víctor Schillaci hace una semana, y la muerte accidental del fiscal Cañón hace dos días son eslabones de una cadena siniestra cuyo final todavía no está escrito.