lunes, 4 de enero de 2016

Tom Waits en La otra.-radio

[Dije hace unos días que mientras La otra.-radio no esté en el aire iba a ir subiendo algunos programas del ciclo que me gustaron especialmente. El de esta noche es uno que hicimos en diciembre de 2008 dedicado a pasar canciones de Tom Waits; para escucharlo, clickeen acá]

No recordaba cómo había sido este especial dedicado a Tom Waits que hicimos en La otra.-radio entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre de 2008.
Las canciones de Tom son muchas veces melancólicas, otras farsescas o expresionistas o muy deformes.
Pero también había en aquel programa de hace 7 años, de parte nuestra, unos pasos de comedia que se producían al tratar de asimilar o decodificar o descifrar el secreto de Tom.
Esa comedia la ponía nuestra conversación. Hoy lo escuché como si fuera el programa de otro y me reí.
Y las canciones, claro, imposible mantenerse indiferente ante su seducción.
En ese programa participaron Corina Claudia Setton, Fernando Velazco, Maximiliano Diomedi, Guillermo Martin Villalobos y mí.
Coordinadoras de aire, Carmen Cuervo y Sofia Grenada.
Y Camilo, un operador trosquista que teníamos en esa época.





- Otra cosa, ¿cómo sabés cuando una canción está terminada, Tom?- No siempre lo sabés. A decir verdad, no estoy seguro de si las canciones se llegan a terminar alguna vez. Siempre están cambiando… ¿cuándo están terminadas? Nunca. La gente les cambia el tiempo, les añade estrofas nuevas, elimina las viejas. Supongo que cuando estás listo para grabarla y crees que se acerca a tu idea, ya podés cortarle la cabeza al pescado… Esa no es la mejor analogía, ¿verdad?

- No.

-Miralo así: ¿por qué la gente habla de capturar algo en una canción? Porque la canción tiene algo que está vivo y la gracia de la grabación consiste en capturarlo y mantenerlo vivo. Ese es el reto en el estudio.

Es un placer hacer un programa de radio un domingo a la medianoche sólo con canciones de Tom Waits. Mucha gente le tiene fobia a la medianoche de domingo, es bastante común la opinión de que la medianoche del domingo, cuando está a punto de convertirse en lunes, es un bajón. Piensan que el gran momento de la semana es la noche del viernes o del sábado. Son ideas distintas sobre lo bueno.

Hay gente que le escapa a la suave declinación de las horas que se produce al final del domingo, para mí es el gran momento de la semana. Porque me gusta especialmente es que elegí esa hora para hacer la radio. No es que fui a una radio y dije "quiero hacer un programa, qué horario tienen" y que me contestaron "mirá, la medianoche del domingo es lo único que nos queda", no. Yo fui directo a pedir ese horario. Y poner canciones de Waits es una delicia, porque así la noche se desliza con suavidad.

Pusieron un cartel en el suburbio
"Si vives a fondo,
nunca te lo vas a olvidar".
Así que ella se fue de Monte Río, hijo.
de la misma forma que una bala sale del revólver.
Con sus ojos negros y sus caderas a lo Marylin
se fué y agarró camino a California.
La luna era de oro y su pelo como viento.
Dijo: "No mires atrás, vamos Jim"
Oh, tenés que seguir y seguir.
Tenés que seguir.
Dame la mano, estoy a tu lado.
Tenés que seguir.

Bueno, él le dió un reloj de oferta.
y un anillo hecho con una cuchara.
Todos buscan a alguien a quien echarle la culpa
pero compartís mi cama y compartís mi nombre.
Vamos, dale, llamá a la cana,
no se conoce a chicas lindas en cafeterías
Ella dijo: nene, todavía te quiero,
a veces no hay nada que hacer.
Oh, tenés que seguir y seguir.
Tenés que seguir.
Dame la mano, estoy a tu lado.
Tenés que seguir.

En el motel a orillas del río
son más de las diez y oscurece.
En una tienda de todo por dos pesos,
cerró sus ojos y empezó a mecerse,
pero es tan dificil bailar estando así,
cuando hace frío y no hay música.
Bueno, tu viejo pueblo natal está tan lejos,
pero dentro de tu cabeza hay un disco sonando
que se llama…
Oh, tenés que seguir y seguir.
Tenés que seguir.
Dame la mano, estoy a tu lado.
Tenés que seguir
y seguir y seguir.

Waits dice que las canciones nunca están terminadas y eso se aplica muy bien a sus propias canciones. El arte en el que es él maestro es el de las canciones que todavía guardan la fragilidad de las cosas sin terminar. No muchos cantantes, ni siquiera entre los grandes, lo consiguen. Tuvo suerte en encontrar desde muy joven la fórmula para no matar a las canciones en el estudio de grabación, dejarlas en estado de boceto y capturarlas así en el aire. Todo suena precario en sus discos, como si las estuviera terminando de componer, como si una voz le estuviese pasando los acordes en ese mismo momento.

Por eso, el tiempo de la escucha de sus canciones no es el tiempo marchoso de los que se quieren devorar el mundo, sino el tiempo cuando la noche simplemente pasa.