domingo, 7 de febrero de 2016

Un hombre que golpea en una máquina de escribir para no seguir dándose botellazos en la cabeza

Pablo Ramos en La otra.-radio (mayo de 2007, para escuchar clickeando acá



Como ya es costumbre, cada noche de domingo, a última hora y mientras La otra.-radio no esté en el aire, voy subiendo algunos programas de este ciclo de 9 años y medio. Algunas gemas que quedaron guardadas y ahora se pueden volver a escuchar o escuchar por primera vez. Ya falta poco. El primer domingo de marzo empieza el nuevo ciclo de La otra.-radio en otra radio. Ahora, si quieren, los invito a escuchar este programa clickeando acá.

Medianoche del 11 de mayo de 2007. Mucho frío. Yo estoy en Mar del Plata, iniciando el Marfici, tratando de orientarme en una ciudad que no es mía y en un festival que empieza. En Buenos Aires quedan Maxi Diomedi y Willy Villalobos para hacer un intenso programa conversando con el escritor Pablo Ramos, quien por ese tiempo acaba de sacar La ley de la ferocidad, cuyo protagonista, Gabriel Reyes, enmascara, transfigura, destila su experiencia personal, su visita al infierno. Un modo de atravesar los 90, la fiesta neoliberal, la muerte del padre, la desesperación de no querer ser sí mismo, tocar fondo y perderlo todo, querer perderlo todo para volver a encontrarse. Una experiencia feroz, que solo se completa cuando Ramos puede escribirla y reconciliarse con las palabras a través de las palabras.

Un hombre que golpea en una máquina de escribir para no seguir dándose botellazos en la cabeza, un hombre que ha dejado a su paso más daños que un huracán. Un hombre que decide empezar de cero.


Cinco años separan al hombre que voy a ser del hombre que soy ahora en el pasado, pero sin embargo los dos ya convergen en una mixtura inestable. Una unión de partes que no llega a ser la esencia de un nuevo todo. El hombre que lo vive no es el hombre que lo escribe, pero va a comenzar a transformarse en él cuando decida escribir. Y va a terminar de transformarse en él cuando acabe de escribir. Por el hecho de escribir.
La ley de la ferocidad, Pablo Ramos

Algunas de las cosas que Pablo Ramos va soltando a medida que avanza la noche:

Literatura y úlcera: "Yo tengo una úlcera que se relaciona directamente con la literatura, cuando estoy por llegar al final, cuando no le encuentro la vuelta, a veces paso semanas en la cama, mi úlcera, la literatura. Y cuando voy aliviando cosas... Este libro, La ley de la ferocidad, el único derrame grave que tuve con mi úlcera fue con este libro y desde que lo escribí estoy mucho mejor. Iba a ir a cirugía, pero no voy a ir. Porque es una verdadera bestialidad que tenía adentro. Y ahora es una bestialidad ordenada, un libro".

La ficción: El arte de hacer ficción es que vos sientas lo mismo que yo sentí en ese momento, reorganizando algunas cosas. La única manera que tenemos de preservarnos de la locura es compartir la experiencia. Lo que tenemos solo se mantiene compartiéndolo.

La ley de la ferocidad: Al final del libro lo dice, "estas son las palabras de mi reconciliación", no con mi padre, porque eso es imposible, las palabras de mi reconciliación con las palabras. Es la demostración, para mí, de que hablar es lo contrario de escribir. Uno habla y va saliendo del paso, y va tratando de quedar bien parado, en un programa, en la vida cotidiana... Pero uno escribe con todo su ser, repasa esas palabras. Por eso uno es lo que escribe. Muchas veces uno no es lo que dice, lo que uno dice depende mucho de las circunstancias, del estímulo exterior, capaz que alguien me trata mal y se me escapa una puteada. Pero ese no soy yo. Y después digo, uy, che, no es tan así, qué bestia. Pero si yo eso lo hago sobre un texto, cuando digo "este es mi texto", guarda, ahí está todo mi ser. Hablar es palabra que se escapa, escribir es palabra que queda, palabra que uno captura y queda. (La charla completa clickeando acá).

Me olvidé de avisar
no te voy a llamar
ni una sóla vez en cuatro días
o si no, mujer, voy a hacer
cualquier cosa que me digas
porque quiero dormir
y soñar con ella
mientras por afuera
pasan los aviones
no quiero que se termine
no quiero que me abandones.
Andrés Calamaro, Los aviones

Sobre Calamaro: "A mí me gusta mucho Calamaro, primero porque es un talentoso descomunal. Un tipo que compone taanto... que es lógico que a veces tenga mucho que no te guste, tiene una producción enorme. Y a veces tiene eso: "me olvidé de avisar, no te voy a llamar". Y después tiene esa bipolaridad que lo identifica: "voy a hacer cualquier cosa que me digas". Se va de un extremo al otro y me parece que eso es parte de la búsqueda de una verdad. Está más comprometido él con la búsqueda de una verdad que con el arte en sí. Está más comprometido con la búsqueda de una verdad estética que con ser original. En eso se basa su simplicidad. Cuando uno descubre a Calamaro, descubre a un tipo más profundo de lo que parece. Y eso a mí me encanta en el arte, el arte que tiene un contenido fuerte por debajo, me gusta mucho".