A Vidal le cortan el rostro en un timbreo:




martes, 3 de julio de 2018

Claudia de TELAM, la que votó a Macri y nunca hizo un paro

La otra.-radio del domingo pasado (primera parte), para escuchar clickeando ACA


Las dos partes que componen la emisión más reciente de La otra.-radio están unidas por algunos hilos que no fueron premeditados y solo descubrimos al finalizar el programa o quizás ahora al volver a escucharlo. Acá dejamos la primera parte del programa, más tarde aparecerá la segunda, en la que nos detuvimos en la obra del escritor norteamericano Kurt Vonnegut y especialmente en un par de sus novelas. En una de ellas, Madre noche, su narrador concluye (spolier alert) “Esta es la única novela mía cuya moraleja conozco. No creo que sea una moraleja espectacular, es sólo que sé cual es: Somos lo que fingimos ser, así que debemos tener cuidado con lo que fingimos ser". Cuenta la historia de un hombre, Howard Campbell, que fue varias tipos o ninguno. Ya volveremos a él en el próximo post.

Ahora que lo pienso, la moraleja que extrae el narrador para Howard podría aplicarse a una de las trabajadoras despedidas de TELAM, llamada Claudia, cuyo testimonio se viralizó, de la que también hablamos nosotros en el programa. Entre cada una de las historias que los despedidos de TELAM estuvieron contando en estos días, la que más concitó la atención y desató todo tipo de reacciones es la de Claudia, que declaró llorando para las cámaras que ella había votado a Macri, que no tenía ninguna ideología con los K, nunca hizo un paro, nunca. Y sin embargo estaba despedida.



La autobiografía de Claudia tiene una ambivalencia irresoluble que explica todos los debates que provocó. Vota a Macri y después el presidente que eligió toma decisiones políticas que la perjudican. Una manera de contar su historia que es la de muchos otros. Pero hay algo más, Claudia dice tener un legajo intachable. Algunos interpretan que Claudia está intentando distinguirse de sus compañeros despedidos porque considera que no hay motivos buenos para echarla, lo cual implicaría que los otros, los que no votaron a Macri, o los que eran K o hicieron paros no tendrían legajos impecables y por ende su despido estaría justificado. 

¿Dice eso Claudia? Cuando habla, está rodeada de compañeros que la abrazan, como parte del conjunto vulnerado en su derecho al trabajo por este poder atroz. ¿Quién es Claudia cuando narra así su historia? ¿Alguien cuya conciencia política está despertando, después de haber votado y obrado durante años contra sus intereses objetivos? ¿Alguien que pide misericordia al soberano que cometió un error con ella, que no es como los otros, ya porque su foja es impecable?

Algunos deploran esta escena, preferirían que no hubiera ocurrido, o al menos no haberla visto. Y sin embargo, la escena de Claudia muestra algo decisivo sobre el momento presente, que excede la historia personal de Claudia, por dramático que sea cada caso.

Parece que la inestabilidad de su conciencia es esencial. Claudia, si está queriendo distinguirse de sus compañeros, podría convertirse en una carnera que pide clemencia al Poder. Pero si está recapacitando acerca de haber tomado decisiones políticas que la expulsaron de su trabajo, su conciencia está deviniendo otra. Al verse despedida, se ve por primera vez a sí misma como la que forjó su propia desgracia. La que queriendo salvarse se perdió. Pero si logra verse así, en realidad antes estaba perdida y su penuria actual comienza a emanciparla.

En las redes sociales la complejidad de su posición es inasimilable. Y entonces encuentra cientos de miles de jueces implacables que dictan su tercera condena. La primera la decidió ella misma al elegir a sus verdugos; la segunda condena fue decidida por el macrismo que la dejó sin trabajo; la tercera es la de todos los que se burlan de ella o se regocijan porque al fin una "globoluda" sufre en carne propia el daño que como votante macrista ocasionó a los trabajadores, entre los que está ella misma. Facebook y Twitter no toleran una suspensión del juicio y, para algunos enojados con el gobierno, los que de entrada sabían lo que Macri iba a ser, ella sería tan culpable como el propio Macri o el canalla de Lombardi que ahora la desechan.

Ya sabemos qué pensar del gobierno. Es más problemático sumarse a los miles que la condenan desde las redes, al menos por el decoro de abstenerse de patear al caído. O por querer ser capaces de un gesto amoroso hacia esta mujer agraviada, incluso por sí misma. 

Es interesante pensar en los miles que se apuran a condenarla. ¿No hay una dignidad de los trabajadores que trasciende incluso su posible conciencia alienada? ¿Acaso no fueron millones los trabajadores que votaron al macrismo? ¿Cómo pensarlos? ¿Ese acto los condena para siempre desde una mirada implacable? No parece ser la actitud de los compañeros de TELAM que la contienen incluso en su diferencia. 

Los implacables parecerían tener una vocación de permanecer idénticos, de no dejarse contaminar por los que están transformándose en otros por obra de la pedagogía de la historia. ¿Además de hacer prevalecer una sed de venganza contra Claudia, una de las víctimas del macrismo, tenemos la voluntad de no recibir a nadie que no haya estado todo el tiempo de nuestro lado? ¿Tenemos ganas de seguir siendo exactamente solo los que ya éramos cuando en 2015 votamos contra Macri porque sabíamos la que se venía? Si esta actitud prevaleciera, uno de sus efectos paradójicos sería enamorarnos de nuestra propia derrota. Somos lo que fingimos ser, así que tenemos que tener cuidado con eso.


No fue el único tema que tocamos en la primera parte de La otra.-radio del domingo pasado. Además conversamos sobre la importancia del paro de la CGT en la configuración actual de las relaciones de fuerzas, una importancia no suficientemente remarcada, quizás porque después del paro el gobierno logró distraernos con la Selección Argentina en el Mundial, quizás porque ya estábamos distraídos desde antes. O porque la radio nos confunde a todos.

Y ya que estamos, en este tramo del programa analizamos las alternativas del Mundial, con el rigor y la precisión que nos caracteriza. Y la música de Charly, Lucio Dalla, Tom Waits y lo nuevo del Gnomo y la Filarmónica Cósmica.

16 comentarios:

ram dijo...

Bueno, esta situación de Claudia tiene más de una lectura y, precisamente por éso hay diferentes opciones al mirarla y uno elige, la solidaridad ante una víctima de esta porquería desgobernante y, también, el inevitable "Jodete, te hicieron creer que te preveníamos en joda? - Querías "cambiar", ahí tenés, relajate y disfrutalo".
Claudia, quizás tenga que sufrir una injusticia doble, es víctima del ajuste y la enésima canallada de lombardi pero, ahí la otra posile injusticia, la de ser solidarias con ella pero sin muchas ganas, porque uno no se olvida tan fácil los desprecios, descalificaciones y demases "caricias" recibidas de quienes votaron lo mismo que Claudia y ahora, que les toca aquello de los que se les previno, llanto y extrañeza?, necesitan diferenciarse argumentando "yo no fuí", "soy buena"?.
Pobre mujer, no conozco a nadie que no entienda lo que es estar en su situación pero, lo suyo es apenas un caso más entre los muchísimos que nos regaló, regala y aún faltan regalar en el virreinato de la alegría amarga. Hasta que se vayan...

Le Al dijo...

No engañaron a nadie que no haya querido ser engañado.Y no, no hay una dignidad que trascienda su propia conciencia alienada!

Nicolas dijo...

solidaridad siempre entre los trabajadores, solidaridad y aguante a todos los trabajadores despedidos y a todos los que sufren injusticias. no importa a quien votaron, importa que crezca su conciencia. echarle en cara que votaron a macri es de hipocrita, es patetico, revanchista y sectario

Le Al dijo...

Nah, yo evito ir a comprar a los negocios de mi barrio adónde se que son globo y hasta hace muy poquito todavía se llenaban la boca con la cantinela que ya todos conocemos. Gente "educada" y con posibilidades de informarse, leer entre líneas, etc. Se te viene abajo el negocio, pues lo siento mucho.

Oscar Cuervo dijo...

Le Al, vos también estás alienada o alienado. Primero, no estás obligado a ir a comprar a ningún negocio. Segundo, tu regocijo no te permite entender lo que es la alienación (que también te aqueja): querés permanecer solo o sola con los que en 2015 y 2017 votaron como vos del lado correcto, como si ese solo acto te transformara en parte de la brigada de los ángeles de un Dios irascible. Sin darte cuenta de que si se cumple tu deseo vas a perder contra el 51% por los siglos de los siglos. Afortunadamente las cosas cambian y eso no se va a repetir infinitamente. Ojalá vos también te des cuenta.

Le Al dijo...



Oscar, gracias por responder. Es dificil porque es muy asimétrico el intercambio, no tengo ni por lejos tu formación. Alienado, más vale que estoy alienado. Imaginate: Puto, Pobre, Peronista, Soltero, laburo precario, pago alquiler en CABA. Para no estar alienado!!!! No quiero permanecer solo del lado correcto, ni mucho menos. Entiendo la vida como una aventural moral. Por eso lo siento mucho por la señora echada de TELAM. La próxima a ser menos infantil. Tenemos que pensar en ser una sociedad menos adolescente y no autoinflingirnos estos castigos. Es posible que esté equivocado. Time will tell. Dame el derecho de estar enojado con la gente que puso a este engendro a gobernarnos. Tengo un amigo internado con vih y PAMI no le da la medicación. Supongo que cada uno tendrá su historia personal. La idea no es ser el más prontuariado. Entiendo que hay procesos, quizás nos tengamos que comer algunos años más de Macrismo culpa de los que no damos el brazo a torcer ni tenemos ganas de compadecernos con Gente que los votó. Acá caen amigos, familiares, etc. No sé, escuchar a Michetti o a Carrió en estos días, terrible. Creo que la grieta se hace abismo. Tendría que reflexionarlo: Hoy creo que la condición de trabajador, per se, no te hace digno. Tampoco estar alienado, no me parece que haya una dignidad que trascienda esa condición. Qué hacemos? Suspendemos la ética para estas psrsonas? Se es digno o no se es digno, alienado o no.
Saludos!

Oscar Cuervo dijo...

"Puto, Pobre, Peronista, Soltero, laburo precario, pago alquiler en CABA...". No veo cómo ninguna de estas condiciones te pudiera habilitar para patear a una mujer en su momento de mayor debilidad, a no vacilar antes de transformarte en un juez implacable. Ya podría haber alguien que encuentre los motivos para condenarte a vos, por ejemplo por no ser capaz de empatizar con una despedida de TELAM.

"lo siento mucho por la señora echada de TELAM. La próxima a ser menos infantil": Acá vaciás de sentido tus propias palabras, porque todo lo que estás diciendo da a entender que NO LO SENTÍS. Si sos incapaz de sentirlo, sería más ético que dijeras "no lo siento, en el fondo me alegra lo que le pasa". Ahí quizá podrías captar la abominación que estás diciendo y ser menos infantil, no la próxima vez, sino ahora.

Si querés vivir en una sociedad menos adolescente (no sé qué tendría de malo ser adolescente, pero bueh), si querés que la sociedad no se autoinflija estos castigos, podrías, por ejemplo, empezar por no transformarte en un verdugo ni siquiera virtual, de alguien que se quedó sin trabajo (espero que no pienses: "por algo será").

Tu enojo no necesita que yo te otorgue ningún derecho: si te place enojarte, enojate. Si eso te va a llevar a una sociedad más adulta, bueno, podría discutirse. Yo creo que no. Sobre todo por dirigir tu enojo contra una trabajadora despedida, es decir, alguien que reune en su cuerpo demasiadas vulnerabilidades. ¿No podrías encontrar un objeto más merecedor de tu enojo, que al menos te haga poner en riesgo? ¿O vos te creés peligroso para el sistema por enojarte contra una mujer a la que el macrismo echó de TELAM? ¿O pensás que enojándote con ella estás un paso más cerca de sacar al macrismo del gobierno? ¿O solamente estás descargando un poco de tu nerviosismo?

En ningún lado propuse suspender ninguna ética, justamente señalé la bajeza ética de patear a una caída, aun cuando lo hagas en nombre de otros caídos cercanos a vos. Tus amigos enfermos no se van a poner mejor porque vos te enojes con Claudia. Y creo que ni siquiera vos te hacés bien, éticamente hablando, al burlarte o denostar a una mujer echada por el macrismo. Por el contrario, eso te acerca éticamente a Macri y a Lombardi.

Si vos no ves una dignidad de los trabajdores que trasciende su presunto grado de conciencia alienada, me parece que el sistema ha logrado alienarte y te lleva a confundir a Claudia con Michetti y Carrió. Como las diferencias son tan notorias, creo que tu percepción está perturbada. Como esgrimís ese déficit de percepción como tu superioridad moral, creo que tu ética deja bastante que desear.

Y si no me parece admirable patear a una caída, ni siquiera virtualmente, tampoco me parece tácticamente inteligente descargar tu furia contra alguien que puede estar tomando conciencia de su equivocación, mientras vos te afirmás orgullosamente en tu enojo. Porque universalizando tu criterio, solo podés lograr que el campo popular vuelva a ser derrotado, porque no es capaz de cobijar a los vulnerados del sistema, con el pretexto de que votaron equivocados. Lamento tu desprecio hacia las conciencias que nacen y tu deseo de congelar la ética de las personas en actos que ya resolviste condenar. La historia quizás sea con Claudia más inteligente que vos.

Y todo esto lo digo por lo que vos venís a decir acá, imaginate que a mí lo que vos hagas en tu vida o en tu conciencia no me interesa juzgarlo. Te tomo cuando venís, te dejo cuando te vas.

Le Al dijo...

Mmm, se hizo una ensalada bárbara, en ningún momento puse que esas condiciones me habilitaran a patear a nadie a quién ni siquiera me interesa patear. El "lo siento" es irónico porque verdaderamente no lo siento. Si lo siento mucho por Carlos Brigo y algunos compañeros anónimos que rajaron. Y entiendo que ese pensamiento sea condenable, como decís. Tampoco me pongo en el lugar del verdugo. La reflexión vino a cuento de lo posteado, no es que mi enojo esté dirigido hacia la señora, tampoco creo que vaya a tambalear el sistema por eso. No sé si una sociedad adolescente es buena o es mala, supongo que en determinadas circunstancias está bueno y en otras no. Creo que a la hora de entrar a una urna y meter la boleta lo ideal sería ser adulto. Y si lo que elegís más temprano que tarde se vuelve en tu contra, en lo posible, no salgas a desmarcarte. Por supuesto que ella no es Michetti ni Carrió, ni es Caputto ni es Marcos Peña. A juzgar por sus declaraciones: no soy k, no hice paro y bla bla bla, capaz en su fuero íntimo le hubiera gustado ser como ellxs, Cómo saberlo? Repito, no considero ser moralmente superior a nadie. Si sigo creyendo que su condición de trabajadora, hoy despedida, alienada, vulnerada, no la redime.
Saludos!

Polkiani dijo...

Asombra que el grado de alienación se de doblememente: como trabajadora, primero, y como profesional/periodista cuya materia prima es el análisis de la realidad, después. Hay un piso bajísimo e intolerable de (in)conciencia cívica al decir, "nunca hice un paro". Obvio que hay contenerla y empatizar con alguien en esa situación. Lo que me alarma es como una sociedad puede engendrar, en personas preparadas (necesariamente preparadas), discursos tan alejados de cualquier noción básica de civismo.

Saludos.

ram dijo...

Me p<rece que hay algo que se está soslayando, el de Claudia es UN caso, en el marco de innumerables casos similares o peores en el virreinato, novedad 0 ahí, y uno, que no es precisamente neutro, opina y de acuerdo a sus propios conocimientos y experiencias, opina sobre Claudia y las demás Claudias que andan por ahí, cargando estas mochilas amarillas, tan de mierda de por sí.
Sí, Claudia es víctima, de la dictatrucha amarilla pero también de su propia escala de valores (más propiamente hablando disvalores por insolidaria y desclasada), uno no se olvida (ni tiene por qué hacerlo) de que en Claudia se encarnan varias cosas que en el fondo son contradictorias.... ella está sorprendida por lo que le pasa, siendo "intachable" porque NO ES K, ni hace paro, etc. discriminando exactamente aquello que uno SÍ ES y por éso defiende (y defendía) sus derechos...
Sin quererlo, Claudia, aún en su desconcierto, es una prueba viviente (y sufriente) de que tenemos razón, que ninguno deja de verla como víctima aunque alguna puteadita ligue que, vamos, merecida se la tiene (¿o alguno duda que ella misma se estará puteando a sí misma por "haberse creído" que la revolución de la porquería a ella no la iba a joder?.

Oscar Cuervo dijo...

Claudia es también una analizador que permite hacer aparecer los sectarismos , la ética neoliberal, la banalidad de la política entendida como una camiseta de fútbol, la incapacidad del campo pero-kirchnerista de saltar más allá del cerco que el sistema duranbarbista le adjudicó. Por eso me interesa Claudia como síntoma. No soy su juez ni soy sacerdote para extenderle ni el perdón ni la condena. No soy psicólogo para analizar su vida privada ni su conciencia. Imagino que como muchos otros su conciencia está deviniendo. Me sirve para ver la reacción retrógrada y mezquina de muchos que en las redes sociales salieron a lapidarla cual troles de La Nación o Perfil, solo que esgrimiendo una superficial antimacrismo que cada día se parece más a los caceroleros. En definitiva, estoy hablando más de las conciencias alienadas de lo que se presume es el campo popular y su incapacidad para leer políticamente estos procesos y recibir votos que en 2015 y 2017 no nos votaron.

ram dijo...

Aunque pueda coincidir en lo central de su planteo, me parece que incurre en un error, por más que sea cierto que las Claudias de estos tiempos amarillos son VICTIMAS, de ningún modo tienen que estar exentas de su propia responsabilidad por haber apostado y elegir a sus verdugos.... y no puede ser que no pueda decírseles nada, a riesgo de ser "sectario" u otra variedad de forma de la estupidez que hace que no ME voten.... a mí no me vota nadie, no soy candidato a nada, a lo sumo soy como Claudia, sólo que sin nadie que me pague un sueldo y directamente afectado por este PROceso de destrucción nacional, no son banalidades lo que se les puede reprochar a las infinitas Claudias que hay por ahí, si sus razones como víctimas son válidas lo son también las mías y las de aquellos que NO votamos esta porquería ....¿hay que andar disculpándose todo el tiempo por haber previsto este desastre?, no era magia, sino informacioón mínima y al alcance de cualquiera que tanta Claudia decidió ignorar; si mi hermana mete la pata y la puteo, no es que la quiera menos ni deje de respaldarla, simplemente la puteo y capaz que tenga razón al hacerlo. Lo molesto, siempre, es cuando no se hacen cargo de la macana que se mandaron y, precisamente Claudia no se hace cargo de la suya y, de yapa, insiste en diferenciarse de los "impuros".
No se le pide que se flagele públicamente, demasiado tiene con lo que le pasa, sólo que al menos sume 1 + 1....

Le Al dijo...

Palmas!

Oscar Cuervo dijo...

ram:
tu comentario me parece banal, porque se regodea en el almabellismo y desconoce prácticamente lo que dice el post. ¿Dije que a Claudia no se le puede decir nada? Como eso no es cierto, todo tu alegato de fiscalía es inútil. ¿Dije que el riesgo es que no te voten a vos? No. ¿Intenta en algún renglón mi nota justificar a Claudia? NO. ¿Dije que su postura política es elogiable? No. ¿Te propuse que pidas disculpas por advertir este desastre? No. ¿Leíste alguna vez este blog en 10 años de existencia? ¿Desconocés que diariamente se posicionó contra este desastre que nos gobierna? Sospecho que no, porque hace mucho que leés y comentás en La otra. ¿Dije que hay alguna posición política indiscutible? No, porque en este blog se discuten todas las posiciones políticas, desde las del propio peronismo, el kirchnerismo, sobre todo los kirchneristas de barra brava, y por supuesto abundan las críticas hacia el gobierno, sus votantes y los caceroleros. Fuimos los que filmamos las marchas en las que apareció Zicarelli aullando eso de "Yegua, guanaca, víbora, etc." que se viralizó. Entonces qué me venís a aleccionar acerca de la responsabilidad de los votantes de Cambiemos, cuando eso es uno de los temas permanentes de este blog.
En esta misma nota hay un párrafo por el que podrías haberte ahorrado tu alegato: "Claudia, si está queriendo distinguirse de sus compañeros, podría convertirse en una carnera que pide clemencia al Poder. Pero si está recapacitando acerca de haber tomado decisiones políticas que la expulsaron de su trabajo, su conciencia está deviniendo otra. Al verse despedida, se ve por primera vez a sí misma como la que forjó su propia desgracia. La que queriendo salvarse se perdió. Pero si logra verse así, en realidad antes estaba perdida y su penuria actual comienza a emanciparla." L anota dice que Claudia es en primer lugar una víctima de sus propias decisiones. No dije que es una "víctima" en general, sino que es víctima de un despido del macrismo. Lo cual es un hecho objetivo. Y en tercer lugar es víctima de las burlas y los insultos de los K termocéfalos que esgrimen su indignación hacia Claudia como una superioridad moral, cuando es una bajeza.
Es decir: el post no es sobre la inocencia de Claudia, que nunca postulé, sino sobre la bajeza ética de patear al caído. Y en segundo lugar, muy relacionado con eso, señalo la pobre conciencia política de los termocéfalos K al pensar que a los arrepentidos de votar a Macri hay que recibirlos con insultos. Si vas por las redes sociales sabrás que eso es lo que pasa. Y lo que este fenómeno revela es que hay un colectivo termocéfalo que no está preparándose para construir una nueva mayoría, que no va a ser la de los termocéfalos, sino la de todos los vulnerados del sistema. Incluyendo a Claudia.

ram dijo...

Bueno, sí, lo mío puede ser banal (aunque la situación para quien le pasa no lo es) pero, vamos, "almabellismo", "alegato de fiscalía"?, en serio, ¿no tenía algo mejor?.
Me pone en un problema porque coincido básicamente con lo que propone, no en todo, claro y en particular con esa particular mirada (que no la dice pero está implícita en su nota) que coloca el eje de la cuestión Claudia en esos "termocéfalos K que queremos hacerla moco" (no usa esas palabras, pero para ser sintéticos, vió? y remata su comentario con ".... un colectivo termocéfalo que no está preparándose para construir una nueva mayoría, que no va a ser la de los termocéfalos, sino la de TODOS los vulnerados del sistema." - ¿Y sabe qué?, Ésa sí es una banalidad, no sólo banal sino peligrosa e irreal, ya que vamos a ponernos literales con lo que dicen los otros, pongámonos literales en todo, entonces TODOS es una pretensión más de índole religiosa que política, TODOS no nos votan ni nos van a votar y casualmente Claudia, aún vulnerada, se ve como frustrada, incomprendida y sorprendida porque le pasa lo que no debía pasarle si ella es "intachable", diferente a los impuros tachables en el virreinato.
Tal vez mi termocefalismo me venga por no creer, ni antes ni ahora, en esa "mayoría construída con TODOS los vulnerables", ¿cómo se hace una mayoría con esos vulnerables como Claudia que ni siquiera son conscientes de dónde están parados? , encima TODOS? - NO se puede, CFK lo dijo mejor, lo previno con exactitud y no le dieron bola y, si no fuera por los "termocéfalos" el kirchnerismo sería como si nunca hubiera pasado (lo de Claudia es jodido pero peor son los "propios" que se reconvirtieron al amarillismo). Mi pretensión termocefálica es apenas una mayoría de no TODOS sino de los SUFICIENTES para cambiar los porcentajes - irrisorios - con que ganó el virreinato, tal vez sea banal pero, sospecho que es más cercano a la realidad que suspirar por un TODOS imposible.
Y sí, me fastidian, molestan y aburren, los y las Claudias que votaron esta porquería, a sabiendas de que era una porquería (vamos, alguien que trabaja en una agencia de noticias, que tiene más y mejor información que cualquiera de los que pasamos por acá, NO puede "sorprenderse" por caer en una canallada de lombardi - por edad y ubicación, no hay Claudias "inocentes"). Le pasó algo que precisamente le podía pasar, la duda era cuando le iba a pasar, pero aún así insistió en diferenciarse y vaya uno a saber si aprendió algo de la experiencia, no parece.
No es mi idea patear a la caída ni, menos, me interesa burlarme de su situación o insultarla, porque para empezar me caen las generales de estos tiempos, menos laburo, menos perspectivas, más costo de vida, más el hastío porque sucedan cosas peores que las malas que preveía iban a suceder, cuestiones todas que las Claudias (y tanto y tanta similar que uno se encuentra por ahí) no me hacen más simpático con estos seres, independientemente que los entienda y/o me solidarice, en el fondo, una termocefalia bastante tranquila la mía, y a propósito, permítame sugerirle trate de no exagerar con la autocrítica, ese tono admonitorio, ya pasó de moda y hay cosas en juego bastante más importantes que un despido arbitrario (de miles). Mire si no, quieren llevar a la milicada a hacer el trabajo sucio y más sucio, pagándole una miseria y llamar "patriótcio a semejante pastiche...

Oscar Cuervo dijo...

ram:
tu posición es banal porque por un sentimiento de ofensa privada querés sellar la suerte del movimiento nacional y popular. Es tan obvio que para hacer política no testimonial (es decir, para disputar poder) hay que aspirar a reunir la voluntad de todos los vulnerados del sistema, que tu rechazo a captar a los vulnerados, todos, se basa en que vos en política no querés incidir en la realidad sino tener razón. Y como suponés que Claudia no tiene ninguna razón, no querés admitir la posibilidad de que muchas Claudias se sumen a esa mayoría que necesitamos. No hablamos de una señora en particular, no estamos hace varios días hablando de alguien que solo vimos un minuto y medio por youtube, sino de los millones que votaron a macri y terminaron perjudicados por este gobierno. ESto es lo que los termocéfalos olvidan. Claudia sale a relucir en este caso como un analizador (puesto que, repito, el alma de Claudia no interesa para la política, eso sería hacer religión): que los resistiendo no saben distinguir a quienes sostienen al régimen porque se benefician de aquellos que lo votaron y se perjudicaron igual o más que vos y yo. ¿Vos fuiste despedido por macri? Yo no. Claudia sí. Eso es lo que la incorpora a un sector de incertidumbre que puede desembocar en la conquista de una conciencia de su error, del que mi nota habla pero vos te empeñás en desconocer. El centro de la nota está en esa dinámica de una conciencia política que puede (aunque nunca es seguro) aprender. Lo que va a volcar las relaciones de fuerza es que un sector de esas conciencias alienadas adviertan que votaron contra sí mismos. Pero como vos estás ofuscado con Claudia no querés que cambie, deseás con toda tu frustración que siga igual. El video por el que la conocemos no permite asegurar que tu deseo se cumpla, porque los compañeros de Telam, por lo visto más inteligentes y altruistas que vos, la están abrazando, ella está con ellos y ellos con ella, es decir, los despedidos de Telam saben que la tienen que contener no solo por humanitarismo sino por la necesidad de construir mayor fortaleza política. Me parece que vos en lugar de trabajar para acompañar el devenir de alguna conciencia alienada estás descargando tu bronquita privada para no sentirte tan mal. Entonces las posibilidades de la toma de conciencia de una otra no te interesan, es más: te molestan, por eso querés borrar a Claudia de un posible frente contra el régimen.
El post justamente habla de ese abismo, no de Claudia, sino tuyo, de los enamorados de sufrir y no querer salir de su posición de sufrientes porque se sienten en superioridad moral. Esa es una de las mayores dificultades del campo nacional y popular, puesto que la lapidación virtual de Claudia y otras Claudias es una de las pasiones a la que se entregan los resistiendo. Es más fácil que una Claudia se dé cuenta de su equivocación (porque está rodeada de compañeros que la contienen políticamente) que que cien resistiendos adviertan la necesidad de construir una mayoría que cambie las relaciones de fuerzas y que, claro, debe estar integrada por TODOS los vulnerados del sistema si depende de nuestra decisión. Pero los resistiendo creen que pueden ponerse de guardianes ante las puertas de la Ley.