martes, 20 de octubre de 2015

Hombre lobo (yo)

Especial Fito Páez en La otra.-radio: para escucharlo, clickeen acá *

Fotos: Clara Cholakian Herrera

Si la vida es olvido, ¿qué es mi corazón?
Una nave de pasiones ya sin dirección
Es mi sangre del camino lo que te dejé
Tuve un sueño sobre un hombre y una mujer.

Desperté dormido en un gran hotel
vos no estabas a mi lado y lo destrocé.

Hoy será la luna llena, el lobo llegará
y mañana un bebé hermoso se despertará
habrá asesinado chicas de muy corta edad
y a toda una familia en Casablanca.

Desperté dormido en un gran hotel
vos no estabas a mi lado y lo destrocé
cuando un corazón se rompe llora la ciudad
hoy mi corazón de lobo se rompió, mamá.



* La otra agradece a Lucía Cholakian Herrera y Daniel Cholakian de Nodal Cultura, por cedernos el audio completo de esta entrevista.

- Yo no he sido nunca un militante -le dice Fito a Nodal, en la entrevista que pusimos al aire el domingo pasado y que pueden escuchar completa clickeando acá-, por eso la carta a Macri fue tan cooptada. Nadie comprendió que yo venía del rock and roll. Diego Tatián, el decano de la Facultad de Filosofía de Córdoba, hizo un texto muy lindo que decía "No sé si el rock and roll llegó tan lejos".  Eso por un lado, y por otro lado tenés el militante Buarque, un tipo de izquierda de toda la vida, que hoy sigue militando para Dilma, y para Lula lo hizo más específicamente. Le preguntaban en la Rolling Stone sobre esto y él decía: "Yo hablo con Lula, es un flaco divino, las cosas que me propone y que charlamos también, Después la tercera, cuarta o quinta línea, ¿cómo medís los niveles de corrupción, el apoyo o no apoyo?". Me parece que ahí hay algo que está ligado a una cuestión de fe, por un lado, y de pertenencia.


- Vos sos un tipo que siempre tuvo algo de intervención social y política -acota Daniel Cholakián.

- A lo mejor no sé si por deseo -dice Fito-. A ver: yo a lo que me dedico es a leer, a escribir, me dedico a estudiar y a hacer música. Entonces ese es mi tiempo. Cómo sea cooptado o tomado todo eso, se me escapa de las manos. Y sí, también soy un hombre que opina. Por qué a lo mejor mi opinión tiene un poco más de trascendencia que la de otros, no lo sé. El otro día me enteré por equis motivos del dormidero Monteagudo, fui a estar con los flacos ahí, no llevé cámara ni nada. Me llevé la viola, el pianito y fui a tocar, ¿viste? No hay que cooptar votos, yo no hago las cosas por eso. No toqué en los actos que toqué cobrando dinero y toda esa garcha que dijeron por ahí. Hay algo ahí donde me da la sensación de que el peligro que se corre es el de dejar de serte fiel. Ahora, si vos me decís si yo puedo identificar a un político de raza, sí, lo puedo identificar. Y no estoy arrepentido del voto a Cristina, Es una persona a la cual le di mi confianza y la de mi familia y todo eso estuvo allí bastante bien representado, con todas las dificultades que ofrece estar en el sillón de Rivadavia. Es muy complejo todo aquello, y también es muy complejo el hecho de no tener una oposición inteligente, joder: la derecha era una derecha ilustrada en este país, en un momento. Tenías que sentarte a discutir con Mansilla, ¿entendés? Ahora no, ahora a algunos le dictan al oído todo lo que tiene que decir. En un momento tenías que sentarte con Borges en una mesa. Era una mesa, eso... jajaja... Eso era una mesa. Entonces creo que la vía política es un pantano. Y creo que la vida artística o musical puede serlo también, pero en todo caso busca la alegría y la felicidad de los corazones. Ahora, si me tocás mucho las pelotas, también te lo voy a decir.

- Yo estaba pensando eso cuando vos dijiste: "yo venía del rock y dije esto que dije de Macri"...

- Sí. Porque también sucede eso en el escenario. En un momento vos estás así, algo te puso nervioso y... ¡fouuu! ¡pateás el equipo! Y nadie se asusta. Y si se asusta, que se joda. O se habrá subido alguien al escenario a cagarnos a trompadas alguna vez. Y ya. Ahora está todo tomado por un cáncer, la política, que es el medio por el cual se debería buscar el bien común, esa es mi crítica a la militancia joven. O no crítica, es una observación: que hay que ilustrarse, hay que mirar a las estrellas, la real politik está bien y es positiva y es importante. Pero si el libro más viejo que tenés en el morral, como decía mi amigo Martín Rodríguez, tiene 40 años, no sirve para nada. Ahí hay algo que está bueno poner en escena. Yo creo que puedo hacerlo. De hecho, con la juventud argentina y con la juventud cubana he tenido mis agarradas a piñas, te diría. A piñas. Sobre... uhhh... nos metemos en un problema... A mi me llega una versión sobre el asesinato de Camilo, en el avión; y la oficial, de que no. Y en una noche de discusión, una atrás de la otra, y bueno, ¿qué me van a contar de Camilo? Déjenme de hinchar las pelotas con la medicina, con la cultura, vamos a hablar de esto. Y terminamos a las piñas. Y yo les dije: ustedes son los tipos que van a gobernar este país, no me pueden repetir la letra como si yo fuera un turista, loco. Vos como joven tenés la obligación de parártele a tu jefe, y exigirle pruebas y contundencia histórica, para poder defender tu puta revolución. Fue una pelea entre jóvenes, yo tenía treinta años. Ellos también. En definitiva nunca se probó mi punto de vista ni ellos pudieron probar el de ellos, pero lo que generó la pelea fue la necedad de no querer investigar, de no querer interpretar, de no querer dudar. Dudar. De incorporar otra mirada. Eso es lo que hace a una persona brillante y eso es lo que puede abrir tu corazón también.  Si vos instalás un pensamiento estalinista en cualquier zona de tu vida, la vas a cagar, y no solamente a vos sino posiblemente a un montón de gente. Y creo que para crear una nueva sensibilidad política es fundamental aprender del rock and roll... jajaja... Pero de verdad, no agarrar el molde: ah, que pumpúm, que toco acá y soy rockero... ¡no! El corazón. Y el corazón del rock and roll también está en la música, está en la manera en que Hendrix toca la guitarra. Hendrix te toca, pero te deja el acorde abierto también. Hay sensualidad: en cualquier lugar donde no haya sensualidad, no puede prender nada. La sensualidad te trae la duda, la pregunta, lo erótico, te trae el velo. Es anti real politik en un sentido. Pero si mzclás las dos cosas, podés llegar seguramente a algo más.

- Siempre tiene que ser el deseo...

- ¡El deseo, exactamente!