domingo, 1 de noviembre de 2015

Escenas del postkirchnerismo

Las canciones que sabíamos todos
Hoy a la medianoche en La otra.-radio, vienen Hugo Presman y Diego Skliar, a conversar de po-lí-ti-ca. FM 88,7. Online acá o acá.


por Oscar Cuervo

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Los kirchneristas tuvimos estos años la bendición y la desgracia de contar con un liderazgo político de alta intensidad. A algunos de nosotros hace DOS semanas (no una) nos cayó la ficha de que, por desgracia y por suerte, vamos a tener que aprender a vivir sin ese liderazgo. Esto no significa para mí abjurar en modo alguno de todo lo que vivimos e hicimos. Al contrario, las fuerzas para lo que viene las sacaremos de haber vivido a fondo el bendito y el maldito liderazgo de Néstor y Cristina. Un liderazgo político es un bien preciado, sin él hay cosas que no se pueden lograr. Los antiK lo saben, ahora tendrán que estructurar su vida sin la obsesión de qué hizo o qué dijo la Yegua.

Para los que reconocimos en Cristina a nuestra líder, eso significó momentos de comunión colectiva mezclados con una angustiosa responsabilidad. Hace unos 15 días, voy a adoptar la primera persona, advertí que Cristina no tiene la intención de seguirnos conduciendo, al menos no en el sentido de hacerse cargo de lo que pase en el día a día del próximo gobierno. Me parece que esa decisión ella la tomó hace ya tiempo, pero no nos la comunicó claramente hasta que se hizo inocultable. Supongo que era la necesidad de seguir teniendo las riendas de su gobierno hasta el final lo que primó en sus palabras y en sus silencios. Ahora, sea porque ella lo había decidido antes o porque el pueblo lo decidió el domingo pasado, ya está claro que el kirchnerismo nos hizo vivir unos años hermosos, pero es menester que nos volvamos postkirchneristas.


Añoro todo lo que no tuve
porque lo que tuve, lo retuve
y eso no me lo quita nadie
añoro solamente
lo que no vi ni en pintura
lo que no quise que ocurriera
lo que olvidé por desidia
lo que no escuché por ciego
hecho de menos
me hace falta
lo que no viví ni en sueños...



2

Sé que estas cosas que estoy escribiendo durante las últimas semanas no están destinadas a aumentar mi índice de imagen positiva, management and fit. No importa, no he nacido para hacerte sonreír.

El liderazgo político es un fármaco: en las dosis justa te cura en salud. En abuso, te envenena.

Por eso ahora estamos percibiendo las ventajas de movilizarnos solos, de tomar decisiones en la soledad de tu cuarto de soltera está el dolor. Y en la libertad de la intemperie. Será por eso que en estos últimos días empecé a notar una intensa politización de personas que habían seguido el proceso de estos últimos años desde una prudente distancia o desde una recelosa desconfianza. Gente que nos deploraba por vernos decir Cristina te amo ahora escriben sin pudor voto a Scioli. Yo creo que nuestra insistencia era molesta para ellos, preferían no tener que pronunciarse. De tanto buscar "peros" se habían vuelto perosnistas. Ahora han perdido un poco los remilgos y casi que critican a Cristina por no nombrarlo a Scioli.

Esto puede verse como una reacción de pánico ante la posibilidad de que Macri llegue a gobernar este país, una hipótesis que por cierto atolondramiento nos resultaba inverosímil. Ahora es verosímil y los remisos le hicieron caso a Gramsci y tomaron partido.

Lo observo a mi alrededor, entre conocidos vagamente disidentes que ahora comprenden que algo importante va a ponerse en juego. Ellos han salido a militar, auto convocados, enhorabuena, ya un poco más sueltos porque no tienen que salir a bancar a Cristina, que creyeron que se bancaba sola.

Digamos que el liderazgo de Cristina obturaba la posibilidad de que estos compañeros de ruta se sintieran interpelados. Digamos que ahora que advierten que muchas de las cosas construidas por ese colectivo hinchapelotas del kirchnerismo pueden ser demolidas por un avance de la derecha pura y lustrosa, los antes distantes, aprovechando de la experticia y el know how K, empoderados de conciencia cívica esculpida durante el ciclo que termina, sienten que es su turno.

Nuestro turno. Los kirchneristas ya sabemos lo que es salir solos sin un cartel que nos identifique, sin una consigna ni una canción. Eso nos pasó entre marzo de 2008 y el bicentenario, cuando nuestra identidad estaba medio guardada en el closet. Después salimos, tuvimos las banderas, las fotos, las canciones.

Que terminaron hartando a los no K y obsesionaron hasta la paranoia a los antiK.

Ayer se hizo un acto en el parque Centenario al que no fui porque estaba durmiendo. No convocaba nadie conocido. Amor sí, Macri no, era la consigna, un cartel con fondo magenta, ni azul FPV ni naranja Scioli. Nadie sabe si este movimiento podrá aportar a que Macri no llegue al gobierno, es decir, que Scioli gane. Pero marca el comienzo de una nueva instancia, una identidad en formación, una mutantia. El fundamento no es, no obstante, difuso, es bien concreto, hacerse responsable de este tránsito, no caer en el cinismo, no mentirse. Salir a la calle. Una superación de los rasgos anquilosados del kirchnerismo y quizás un perfume de asambleas post-2001.


3

Quiero transcribir algunas escenas callejeras de estos días, que narró Willy Villalobos. A saber:

Av de Mayo: Dos chicas discuten Scioli si, Scioli no, decido seguirlas. Son dos bombones que salieron a caminar por el centro y una, la morocha dice que Macri es un hijo de puta y la otra, rubia de NY, asegura que Scioli es un boludo. La discusión termina cuando la morocha dice: "Ya sé que Scioli es un bóludo pero entre un bobo y un hijo de puta no tengo dudas".

FERRETERÍA
1: ¿Tenés...? (no llego a escuchar, pero pide algo que no hay).
2: Pronto, el año que viene, va a haber de todo como antes.
1: Sí, claro, pero el costo es que se van a quedar miles sin laburo.
2: Si no son eficientes y no fabrican lo que necesitamos, ¿para qué los queremos?
1: ¿Querés volver a los 90?
2: ¡Toda la vida!
1: No jodas, que en los 90 me quedé sin laburo.
El personaje 1 tiene una onda clase media baja y el 2 más o menos lo mismo.

En el tren:
Un pibe peronista y otro del FIT discutían a viva voz mientras los que viajábamos en el vagón escuchábamos en silencio como si fuera un programa de la tele. "A ustedes los votan en la facultad pero cuando empiezan a laburar nos votan a nosotros", decía el peruca, y el trosco aseguraba que tanto Scioli como Macri iban a ajustar.

Caminando por San Telmo:
Un barrendero le pedía por favor al otro que no votara a Macri porque se iban a quedar sin laburo.

En la calle Florida:
Una piba le decía a otra: "dejate de joder, yo también sé que Scioli no es Cristina, pero si gana Macri vamos a perder todo lo que conseguimos". De pronto un tipo se pone a gritar en medio de los vendedores ambulantes: "¡Cuidado! ¡Macri anda suelto y si gana se termina la venta ambulante!".


4

Eva Row, del blog La cosa y la causa, fue al encuentro de autoconvocados de Parque Centenario, y esta vez no lo escribió en su blog, sino en su facebook:

No me puedo ir a dormir sin volcar las emociones en Facebook para que quede la memoria de este día. Fue tan maravillosa la jornada en el Parque Centenario, que me queda la necesidad de reflexionar sobre esta fascinación que solo me ocurre cuando veo a Cristina por cadena o en un acto llamado por Cristina por estar en contacto con la gente que piensa como yo. Esta vez fuimos a un acto que no llamó Cristina. Fuimos autoconvocados. Ya encarnamos la herencia del kirchnerismo, como cuando encarnamos la heredad cultural y moral que nos dejaron nuestros padres al educarnos.

Eramos niños de pecho políticamente antes de Cristina. Ahora somos adultos políticamente, con una experiencia que nos empoderó (como ella dice). Por más militancia que hayamos tenido, por más libros que hayamos leído: esta experiencia de gobierno de la gente a través de Nestor y Cristina nos ha transformado de manera que jamás será igual que lo que fue antes, por más que venga un gobierno como los de antes.

Nosotros ya hemos ganado todo lo que necesitábamos ganar para ser personas que asumen sus derechos con autoridad devenida del respeto y el amor que se tuvo por nosotros desde un gobierno popular.

Nosotros ya hemos ganado tanto, que nada puede hacernos descender de esta ganancia sustancial que no se mide en dólares. Sobre todo los jóvenes, que vivirán décadas con esta maravillosa carga positiva que les da la energía que requiere la dignidad.



Carlos Barragán y Mocca no podían caminar un paso porque se les colgaban para abrazarlos y sacarse una foto. Era una multitud.

El Parque estaba bañado de sol y la alegría se colaba entre los árboles.

¿Adónde estaba la sensación de derrota? Nosotros somos la victoria, porque ya hemos ganado para siempre. Nadie nos quitará jamás esta virtud de sentir "al otro" que es la patria, en el sentido que le dimos los kirchneristas de Cristina, no en el sentido de los milicos, el que hemos aprendido en la escuela de los golpes militares y que ahora pretende volver a gobernar suponiendo nuestra sumisión. No sabe con qué se meten. Ni saben que no seremos jamás un pueblo oprimido sin derechos.

Somos buena gente, pacífica, tolerante con la diferencia, que debate ideas, que no insulta, que no odia, que no agrede.

Anécdota: el cajero de la confitería de Díaz Vélez y Marechal dijo que no atendía las mesas de la vereda y que ellos eran Pro. En la vereda suponía él que estábamos los kirchneristas, pero adentro también estaba lleno de nosotros. Cuando entré a que me explique por qué no nos atendía, y los mozos se negaban a atendernos en las mesas de la vereda, nos empezamos a reconcer unos con otros y los abrazos se multiplicaban. De pronto entró Jozami y el salón entero aplaudió a rabiar y gritar ¡Se siente! ¡Se siente! ¡Scioli Presidente!
[Fin de la cita de Eva]


Ocupamos adentro una mesa y vino un mozo que nos atendió con dulzura. Estábamos Claudia Va, mi marido Bob Row, un desconocido abogado que me conocía y yo. Dije que el mozo seguro votaba a Scioli, porque era amable y se le veía en la cara. Cuando le pagamos le preguntamos a quién va a votar y dijo ¡a Scioli!

¡Qué lindo por favor ser kirchneristas!

5

En estos días recorrer facebook se hace agobiante, porque el 99% de lo que leo son los argumentos que todos estos años repetimos y sabemos de memoria. Creo que esos argumentos muy probablemente lo sepa la mayoría de los que votaron o votarán a Macri. O no lo saben ni les importa, todavía. El esfuerzo argumentativo es loable y hasta puede que sirva para convencer a unos cuantos. 

Sin embargo, dada la actual correlación de fuerzas, percibo que la actual mejor hipótesis -que no gane Macri, que gane Scioli- no será el fin de una película, sino el comienzo de otra con mucho dramatismo y suspenso. 

Un thriller.

Pienso en Dilma ganando una elección que parecía perdida y pienso en la derecha haciéndote sentir el aliento en la nuca. Pienso en las perspectivas que se le abrirían a un Scioli triunfante para afirmarse ante una oposición agrandada con, pongámosle, el 48% de los votos. No sé qué hará Scioli, pero sí sé que en ese caso, el mejor de los casos, va a haber que salir a parar golpes de mercado, mediáticos, operaciones de acción psicológica post-electoral, nuevos cacerolazos, todas las semanas, defendiendo a Scioli o, si cede a las presiones, reclamándole a Scioli.

La matriz que se está imponiendo en la región en estos años postchavistsas, postlulistas, postkirchneristas.

Lo que quiero decir es que el kirchnerismo generó avances sociales, reactivó la economía, incorporó a millones de personas al consumo, con la ambivalencia de eso, favoreció nuevos derechos de las minorías, cuestionó a las corporaciones, desenmascaró a los medios y juzgó a cientos de genocidas. Hizo todo eso, muchas veces aún antes de que la sociedad se lo reclamara. Muchas de estas reformas (que se hicieron a medias, tardía y desprolijamente) a menudo se anticiparon a la demanda social o resaltaron demandas que eran poco audibles. Incluso a veces se opusieron al sentido común hegemónico: la reivindicacion del garantismo frente a la demanda de mano dura, o el juzgamiento de los genocidas, no fueron medidas que la mayoría reclamara. A veces Néstor y Cristina forzaron la cuerda hasta irritar a los pastafrolas.


Es decir, la bonanza de estos años buenos no siempre vino de una sociedad que exige avanzar y lucha para emanciparse, sino de iniciativas tomadas desde el vértice del estado.

Hay más para analizar, errores garrafales, por supuesto, lo hablamos en cualquier momento. Y siempre voy a esquivar la melancolía, el cinismo y el resentimiento, pasiones que no me caben.

Como fuera que salgan las elecciones, ahora tenemos que ponernos los pantalones largos y salir a la calle a defender nuestra emancipacion y no solo a emocionarnos con los discursos de Cristina, los videos de Nestor y las canciones que sabíamos todos y en este momento se me hizo una laguna.

6 comentarios:

Rafa Cuadrado dijo...

Excelente Oscar!
Sana envidia me provoca leerlo.

Abrazo,

Manuel Gainza dijo...

Maravillosa reflexión , me siento identificada totalmente, gracias

veronica_profe dijo...

Hermosos pensamientos. Un orgullo que haya sido mi profesor de pensamiento científico del CBC, hayá por el 2007

LO QUE RESTA DEL DIA dijo...

Volveremos a ponernos los pantalones largos todos. Los que los tenemos desde hace cuarenta años, los de treinta que siempre los tuvieron pero no sabían para que los tenían, los de veinte que no tuvieron que peliar para tenerlos, en fin, todes, y a empezar de nuevo, medio huérfanos de Cristina a la que quise como a pocxs, pero no supo sostener su liderazgo (y ay la puta madre que me duele decir esto...) Pero Volveremos!

Javier dijo...

Muy buen artículo, saludos.

Unknown dijo...

Aguante Oscar!