viernes, 20 de septiembre de 2013

Y ahora? / La imagen ausente

FIDBA, una decepción y una revelación
: de Rithy Pahn. Decepci√≥n. Un director prestigioso + un tema "importante" + un tratamiento novedoso no necesariamente dan como resultado una buena pel√≠cula. Ni a√ļn ganando la competencia de una secci√≥n prestigiosa como “Un Certain Regard” en Cannes. No, bueno, no. Pahn es universalmente venerado por su The Khmer Rouge Killing Machine y el FIDBA se apunta un poroto en conseguir esta pel√≠cula de tanto renombre para abrir su primera edici√≥n. Pero ese hallazgo de producci√≥n del festival no se traslada a la calidad de la pel√≠cula. Rithy Pahn ya narr√≥ el horror del Khmer Rouge camboyano antes y eso lo hizo prestigioso. Ahora, en mitad de la vida -como dice en off- revisita la historia, pero a la manera de sus memorias infantiles: "yo de ni√Īo padec√≠ la barbarie del Khmer Rouge", as√≠ se resume el sost√©n argumental de L'image manquante. Eso se comprende en los primeros minutos del film y se prolonga y subraya por toda su extensi√≥n. No hay, desde el punto de vista del sentido, m√°s que un √©nfasis de esa condici√≥n de v√≠ctima inocente desde la que se observa la historia. Todo es triste ah√≠: la voz del realizador que evoca, los sucesos penosos evocados, la m√ļsica que subraya la tristeza. El tema es importante, se trata de uno de las m√°s colosales defraudaciones pol√≠ticas del siglo XX, una masacre realizada en nombre de grandes ideales. Es tambi√©n intimidante el hablar desde la posici√≥n de v√≠ctima y m√°s a√ļn si se trata de un ni√Īo.

Pero ¿cu√°l es el punto de vista de la pel√≠cula? No ciertamente el del ni√Īo, pero tampoco el del adulto que elabora un trauma. Pahn "ilustra" sus recuerdos infantiles recurriendo a mu√Īequitos de madera que le permiten representar el cuerpo de las v√≠ctimas, el suyo propio y el de su familia. Un ni√Īo no entiende lo que pasa: ve c√≥mo se pierde su casa natal, ve morir a sus seres queridos y a otros ni√Īos como √©l. La causa de todos los padecimientos parece ser un abstracto Poder que es el Mal Absoluto, la pura Maldad. Todo esto es ciertamente triste.

Pahn superpone los mu√Īecos a im√°genes de archivo (fotograf√≠as y filmaciones), m√°s otras filmadas en la actualidad. La voz habla desde el presente, pero solo para recordar sus padecimientos pasados. Dice estar en la mitad de la vida y tener la necesidad de reponer la imagen ausente de su memoria. ¿Cu√°l es? La insistencia de la ausencia genera cierta intriga. Incluso Pahn destaca el compromiso pol√≠tico que requiere hacer este film. ¿Cu√°l es? La perspectiva de la v√≠ctima infantil no da lugar a otra elaboraci√≥n: todo parece clausurado en un mundo de mu√Īecos y fotos viejas. Todo es cosa del pasado, pero de un pasado replegado sobre s√≠ mismo, sin v√≠nculo con el presente m√°s que el del trauma, mera vivencia ps√≠quica del ni√Īo doliente, sin ninguna posibilidad de articularse con la historia, sin la comprensi√≥n que puede agregar el adulto.

En una √©poca donde el cine se permite cuestionar el estatuto de sus im√°genes y problematizar su derecho a referirse a lo real, Pahn simplemente ilustra sus recuerdos privados con la ret√≥rica del "Hab√≠a una vez..." que no se abre a ninguna posibilidad del presente. ¿Qu√© pas√≥ con Camboya? ¿C√≥mo es que Pahn filma hoy estas pel√≠culas en las que nos habla en franc√©s (un idioma que no es el suyo) sobre un tiempo ido? ¡A qui√©n le habla? ¡A los europeos? Son preguntas de las que la pel√≠cula no se hace cargo. Todo se reduce entonces a una excursi√≥n por el parque tem√°tico de la memoria privatizada de Rithy Pahn.

E AGORA? LEMBRA-ME

As pessoas continuam a viver como se isto n√£o tivesse fim. 

Isto √© limitado, n√£o vale a pena perder tempo”








E agora? Lembra-me: de Joaquim Pinto. La revelaci√≥n. Fui advertido por un breve pero elocuente p√°rrafo de Roger Koza. Me encontr√© con una pel√≠cula extraordinaria. Si digo que se trata de otro documental en primera persona y que su autor es un paciente infectado con el virus del HIV y Hepatitis C que, despu√©s de muchos a√Īos de tratamientos, sigue padeciendo el dolor de la enfermedad y la agresividad de las terapias experimentales que no logran sanarlo, si digo todo eso, digo, no soy capaz de trasmitir lo esencial de esta experiencia cinematogr√°fica excepcional. Pinto hace un diario √≠ntimo a trav√©s de casi un a√Īo de su vida. La intimidad no es exactamente la privacidad, porque el cine es el dispositivo por el cual ese espacio cotidiano se reintegra al mundo, ahora transfigurado. La perspectiva del enfermo no es aqu√≠ la de una v√≠ctima, sino la de un agonista. E Agora? es una pel√≠cula sobre la agon√≠a, desplegando toda la potencia de esta posici√≥n. La pel√≠cula misma es producto de una decisi√≥n de afirmaci√≥n de la vida, en el sentido m√°s nietzcheano de la palabra. No es solo Pinto el agonizante, sino la Creaci√≥n toda (si se me permite la desmesura). Es una Cosmo-agon√≠a.

Pinto est√° en pareja con un hombre m√°s joven, Nuno, que en principio se resiste a formar parte de la pel√≠cula. Pero poco a poco la presencia de Nuno va visibiliz√°ndose en toda su potencia corporal, que contrasta con la extrema fragilidad del propio Pinto. La pareja vive en medio de un p√°ramo portugu√©s que hace meses sufre una terrible sequ√≠a. Y son acompa√Īados por un tr√≠o de perros adorables que se transforman en portadores de un amor universal, que poco a poco se extiende a todos los bichos que los rodean. Pinto logra el milagro de transformar su agon√≠a en una conmovedora exaltaci√≥n de la vitalidad. El discurso m√©dico sobre las formas de mutaci√≥n del virus y su resistencia al arsenal de medicaciones con que se lo atacan se entrelaza con un poema de celebraci√≥n de los seres vivos: la dimensi√≥n animal de los hombres (que culmina en una de las escenas de sexo m√°s hermosas que jam√°s se hayan filmado), la dimensi√≥n espiritual de los bichos, los cuerpos atravesados por la historia humana (los acontecimientos pol√≠ticos, culturales, los nombres propios: Foucault, Daney, Raul Ruiz, , Joao Cesar Monteiro, Magdalena Montezuma), la historia humana como episodio fugaz y desgraciado de la historia del universo y la recuperaci√≥n de la experiencia mediante los s√≠mbolos: la Cruz como bendici√≥n, la presencia de un h√°lito divino presente a√ļn en las m√°s peque√Īas criaturas: el bicho babosa del principio, pero tambi√©n los retrovirus, la mosca que molesta el momento de dolor de Pinto, la belleza animal/espiritual de su amante y, por supuesto, los perros.

E Agora? es una pel√≠cula de una ambici√≥n desmesurada, porque desde un estado que linda con la muerte se propone animar y finalmente consagrar a la multitud de los seres vivos. Yo siempre me resist√≠ a usar la palabra "epifan√≠a" para referirme a una pel√≠cula. Le√≠ muchas veces esa palabra para referirse a pel√≠culas est√ļpidas y ofensivas. Pero ahora creo que una pel√≠cula como la de Pinto es, s√≠, epif√°nica, no se me ocurre una palabra mejor.

Acabo de verla, una vez, y salgo con la sensación de que hace falta verla muchas veces para recuperar su bendita desemesura, como diría Nelson Castro, su hubris...

La vuelven a dar el sábado a las 19:00 en el Centro Cultural San Martín. Y puede que termine siendo la gran película de este 2013. Si pueden, vayan a verla.

Toda la programación del FIDBA acá.

6 comentarios:

Luciano Giusti dijo...

Sobre L'IMAGE MANQUANTE / THE MISSING PICTURE
Me parece que la cr√≠tica omite una realizaci√≥n impecable, un trabajo pl√°stico y fotogr√°fico en la expresi√≥n de los mu√Īecos no visto y una pel√≠cula con un ritmo interesante. ¿Alguien sabe qui√©n hizo los mu√Īecos y d√≥nde puedo conseguir una copia del film?

Oscar Cuervo dijo...

Bueno, si vamos a hablar de los mu√Īequitos o de pl√°stica, es porque nada tenemos que decir de cine ni de pol√≠tica.

Luciano Giusti dijo...

¿Te parece que la est√©tica no tiene nada que ver con el cine? Mmmm... Adem√°s el ritmo y la fotograf√≠a son algo caracter√≠stico del cine. Y pol√≠ticamente hablando ¿Cu√°l la posici√≥n pol√≠tica de esta cr√≠tica? ¿Le habla a los europeos?

Oscar Cuervo dijo...

1) No es una cuestión estética sino técnica. Una buena técnica no hace a una buena película. Hay miles de bodrios técnicamente bien fotografiados.
2) Esta critica le habla a los lectores. Analiza la película. Hay una política presupuesta en ella, como en todas las notas que se publican en este blog.

Luciano Giusti dijo...

1) Creo, es mi posici√≥n, que no se puede hablar de esta pel√≠cula sin hacer menci√≥n a la calidad expresiva de su est√©tica, materializada en recursos artesanales (los despectivamente llamados "mu√Īequitos", que no son de madera sino de arcilla).
2) No se puede confundir la técnica con la estética.
3) Como lector, y habiendo visto la película, analizo la crítica y me permito disentir en varios puntos. El principal, que es algo despiadada con la calidad cinematográfica del film y la mirada de una víctima que habla en primera persona.
4) Lo que s√≠ puedo se√Īalar, y s√≠ pol√≠ticamente, es que es verdad que la pel√≠cula no permite saber lo que pas√≥ en Camboya, al ser su discurso cerrado, singular y con un ritmo magistral. Entiendo en este punto parte de la cr√≠tica, pero tambi√©n la mirada del realizador en su condici√≥n de v√≠ctima.

Oscar Cuervo dijo...

Que los mu√Īequitos est√©n bien hechos no es un valor cinematogr√°fico, es como elogiar a los pasteleros de los tres chiflados.

Pero la verdad es que no me interesa mucho hablar de la película de Rithy Pahn, la buena es la portuguesa.