Santiago Maldonado

Santiago Maldonado
Con vida te queremos

miércoles, 29 de octubre de 2014

Algo pasó, será que el tiempo murió

Martín Rodríguez // Charly García // La otra para escuchar clickeando acá



En la última emisión de La otra.-radio estuvo como invitado el periodista - ensayista - poeta Martín Rodríguez, autor del libro Orden y progresismo. Los años kirchneristas, donde por "kirchnerista" no debe entenderse necesariamente una identidad política sino más bien una época, o mejor dicho el fin de una época, o quizás el comienzo del fin de un comienzo. 

Por eso, en el libro de Rodríguez, también tiene su lugar una hipótesis sobre el rol cívico que tuvo Charly García a lo largo de años, desde los 70, haciendo los discos en los que se ponía no como vocero de cada generación, sino más bien como el extemporáneo que nombra la soga en la casa del ahorcado. Por ejemplo: en Instituciones Charly se politiza de un modo raro, narrando la violencia del 74 con una mirada extrañada y lúcidamente distante para una etapa que había naturalizado la violencia. Y así todo el tiempo: en el 79 García narra la consolidación del plan económico de la dictadura en Grasa de las capitales; en el 83 canta la transición hacia la democracia con Clics Modernos, diferenciándose del mero ejercicio de la memoria, poniendo siempre un toque de inquietud en los consensos bienpensantes. La clave en Charly, dice Rodríguez, no es "memoria" sino "inconsciente". No canta el ideal, sino lo que es.

En un programa irreductiblemente charlysta como La otra, había que hablar o hablar de eso Y había que escuchar ese lado insidioso de Charly, no las canciones más exitosas sino las más intempestivas: "Tango en segunda", "El show de los muertos", "Ya no te quiero", "No importa"... Ah, y ahí hay una honda coincidencia con la mirada de Rodríguez. No importa. Después fuimos hacia territorios en los que nuestros acuerdos se nublan. Hablamos del tema de la época, es decir del kirchnerismo. En un programa como La otra que, igual que Casey Wander, pasó toda su existencia durante el kirchnerismo, era ineludible hablar de eso: es lo que nos tiene a todos tan cautivados, a algunos bien, a otros mal, a otros más o menos. 

Una ráfaga del programa:  

Maxi Diomedi: ¿Vos estuviste entusiasmado con el kirchnerismo?

Martín Rodríguez: ¡Sí! ¡Muchos momentos de entusiasmo!

MD: ¿Y ahora estás desencantado?

MR: Yo voy a decirlo así: siempre tuve un espíritu crítico, pero en algún momento no se concilian la pertenencia con las ideas que uno tiene. No quiero ser cristiano, pero entre pertenencia y verdad, yo ahí elegí verdad. Elegí mi modo de pensar y no negociar más mi lugar de enunciación. Y que estén adentro los que creen, porque no tiene sentido... Me fui de un lugar al que querían entrar todos (se ríe). Cuando yo me fui era como irte al conurbano a las 10 de la mañana por la autopista, todo el mundo está viniendo. El ejército de reserva de kirchneristas que querían entrar era enorme. Pero como a mí la guita me chupa un huevo, me parecía más importante hacerme un lugar en la... Siempre escribir es un acto de soberbia, y yo tenía ganas de hacerme un lugar pensando y escribiendo sobre lo que veía de la política, y bueno, fue un acto más de amor propio que de amor a un colectivo, ¿no? Sin embargo, no practico el ácido sobre los que tienen amor por lo colectivo, y trato de pensar críticamente sin generar un callejón sin salida.

OC: Cuando vos decís "la guita me chupa un huevo", eso parecería sonar como que todos los que están...

MR: No, no, no. Quiero decir: en algún momento yo tenía en mi vida personal que conjugar, si laburaba, me parecía más honesto conmigo mismo, bueno, qué sé yo.

MD: ¿Es difícil mantener el propio lugar de enunciación perteneciendo?

MR: Y, es difícil. A mí me gustan las tensiones. Por eso la gente te quiere ubicar, te dicen "vos sos massista", se ponen nerviosos... en pequeños nichos donde uno discute, no estoy diciendo que me siento una persona juzgada socialmente ni mucho menos, pero lo que yo noto es que, en el ecosistema donde hablamos y discutimos la política, a mí me interesa... Yo trabajo en Radio Nacional, en el programa de Mario Wainfeld, mantengo un discurso crítico, bueno, voy llevándolo de un modo lo más honesto posible y me gusta ir por ese punto medio... No punto medio en el sentido de la búsqueda de un equilibrio, o una tercera posición frente a los antagonismos, ¡no! Pero sí a que no me siento cómodo ni en el kirchnerismo emocional ni en el antikirchnerismo emocional. Voy poniendo pesos en los platillos más livianos a medida que avanzo. (NdelaOtra: Entero, con canciones y conversaciones, lo pueden escuchar clickeando acá).



Ya no te quiero dejar de cojer
ya no te quiero dejar de mantener
ya no te quiero desestructurar
ya no te quiero dejar de olvidar.

Ya no te quiero, ya no te quiero
algo pasó, será que el tiempo murió
ya no te quiero.

Ya no te quiero dejar de garchar
ya no te quiero dejar de rehabilitar
ya no te quiero dejar de halagar
ya no te quiero dejar de dejar.

Ya no te quiero (no, no)
ya no te quiero
algo pasó, será que el tiempo murió
ya no te quiero.

Ya no te quiero dejar de mentir
ya no te quiero dejar de transgredir
ya no te quiero desintoxicar
ya no te quiero dejar de dejar.

Ya no te quiero (no, no)
ya no te quiero
algo pasó, será que el tiempo murió
ya no te quiero.

Ya no te quiero (no, no)
Ya no te quiero (no, no)
Ya no te quiero (no, no)
Ya no te quiero (no, no)
Ya no te quiero (no, no)

12 comentarios:

Carlos G. dijo...

Está muy bien tener espíritu crítico y preferir la no pertenencia para mantener la honestidad intelectual.
Me parece muy respetable.
Mucho más que los que practican el seguidismo a ultranza.
Aunque todo rol puede ser útil y necesario.
Pero, creo que en la historia argentina (y aún desde antes de la propia existencia de la Nación Argentina) hay una grieta; es muy vieja y bastante ancha, y también es bueno saber de qué lado de la grieta está cada uno.

Daniel dijo...

Discrepo en dos:

1) Nunca le di mayor preponderancia política a Charly que si nos atenemos a un raconto histórico en los '90 apoyó enfáticamente a Cavallo. Sí, en cambio, a un Spinetta que más que espasmos, por sobre opiniones políticas a los que nos tuvieron acostumbrados en general (y digo: en general) los rockeros tuvo intervenciones políticas claras, específicas y abundantes en precisiones en lo político, no precisamente en sus canciones pero sí en su discurso.

2) Toda movida política es emocional -también- Opino (digo: opino) que el kirchnerismo es contra lo que se supone fácilmente, la menos emocional. El "relato" adjudicado al kirchnerismo choca de plano cuando se especifica la data concreta de gestión (ver por ejemplo la exposición de De Vido en comisión en diputados: pura data). De manera que podríamos hablar asimismo de un kirchnerismo racional, apoyado emocionalmente, como se apoya desde la emoción toda movida, inclusive política.

Daniel dijo...

Quiero decir -por si no se entendió la segunda- que descreo que haya un "kirchnerismo emocional". Me parece una subestimación en tanto considero que es la etapa política del país sonde el adherente está más informado en tanto a datos de gestión.

Hernán Cuello dijo...

¿La guita me chupa un huevo? ¿fue un acto más de amor propio que de amor a un colectivo? ¿me gusta ir por ese punto medio?
¿Qué le pasa a Martín Rodriguez?... Ah si, me olvidaba que se corrió a la derecha.

claudio dijo...

Martin Rodriguez se corrió para el lado de Martin Rodriguez, muy respetable. Siempre es incomodo gobernar.

Alfre dijo...

Esto es algo que yo ya decía a propósito de otro blogger, hace ya un tiempo: que quienes creen "estar fuera de todos los casilleros", simplemente ocupan un casillero más: ese en el que están todos los que creen que no ocupan un casillero (que probablemente sean muchos)

Piénsese en la infinidad de "etiquetas" que se quiera: las de "izquierda", las de "derecha"; "kirchneristas", "macristas", "massistas", "peronistas", "radicales"... "clase media"... Pero lo "inetiquetable" ¡También es una etiqueta!

Sino, pensemos en la alternativa: todo el mundo sería "algo", menos... los tocados con la varita que pueden darse el "lujo" de no ser nada, de "elegirse a sí mismos" como les cante...

Eso es todo lo contrario de una posición honesta.

Le permite al que (supuestamente) mantendría "su propio lugar de enunciación", SI "nombrar" a todos los demás ("la gente que te quiere ubicar" "quienes no gustan de las tensiones", "kircherismo/antikirchnerismo emocional"...)

¡Etiquetas! Su "verdad" es apenas el jueguito ilusorio de creerse un ente por encima... Y no es el único que lo hace, por eso él también es apenas alguien más de "ellos" y le correspondería, como no, una etiqueta, si a eso es a lo que nos pusieramos a jugar.

Desde esa perspectiva, la de suponerse como "superación inmediata de toda diferencia", es que la cosa no puede andar. Porque necesita mantener constantemente "lo otro" a superar. Tras el disfraz de la "necesidad de superación" o "cambio", hay una necesidad previa de mantener todo como ya "es", justamente para creer que se lo supera.

Por ahí eso que comenté antes, que es eso de darle una suerte de "trascendencia", o "insuperabilidad", a la "identidad de clase media", es parte de lo mismo: toda cuestión política sería pasajera, inesencial... pero no la identidad de clase media (creer que se es ella, querer ser ella) ,eso sería invariable.

Lo que me hace acordar algo: que yo tampoco soy original. Este chiste tiene algo de lo que quiero decir:

http://realismo-socialista.blogspot.com.ar/2010/05/lenin-en-el-bar_8626.html

jfc dijo...

los principistas y/o honestistas son irrealistas
=cuanto peor-mejor
=peron=musolini
=etc etc
charly =/= martín rodríguez

Matias Eduardo Gramuglia dijo...

Pero la etiqueta te puede fagocitar y acabas siendo un títere de sujetos a los cuales les importas un bledo...llámense Cristina, Nestor, Mauricio, Sergio, Zutano o Mengano.

Gobernar no es incomodo, lo incomodo es apoyar a un gobierno con Boudou como segundo; no hablo de un "pícaro" de cuarta o quinta linea, con los que tanto se relame Asís, sino es el segundo en la linea de mando.

Ahí hay un limite; y no es la moto o la viola o las chapas al viento o la rusita que esta fuerte sino porque es un chorro.

Saludos

jfc dijo...

Para mi el límite es "pobres hubo siempre"
O creceremos pero con todos adentro

si en el camino aparecen los que cacarean porque creen que "estamos infectados" de delincuentes, y ojo que sólo sos delincuente si los supremos te condenan, me molesta mas que las denuncias a boudou.

simpatizo y apoyo a los que pretenden incluir, con fibra óptica, con netbooks, con vacunas para cobrar auh.
Por ahí MR, junto con unos cuantos mas podrá proponer otra opción , pero bajarse de un colectivo, para señalar con el dedo solamente me parece escaso y destructivo

Matias Eduardo Gramuglia dijo...


Entonces, el kirchnerismo es un pragmatismo hiper-materialista llevado al extremo por las consecuencias nefastas generadas por la falta de frenos morales del colectivo.

Luego, el kirchnerismo es un mix de marxismo, capitalismo y fascismo pop.

Luego, ustedes encarnan perfectamente aquello que critican en los demás.

Luego, fueron derrotados por el peso de sus propias contradicciones.

Luego, Scioli es la continuidad del modelo.

Luego, no hay amanecer posible si reventaste todas las estrellas.

Porque el Sol es una estrella.

Suerte con su resentimiento, muchachos.

Hernán Cuello dijo...

jajaja, vos sos el resentido, leete a vos mismo y date cuenta.

claudio dijo...

No se enoje don Gramuglia. dá demasiadas cosas por hecho. Digo que es incómodo porque hay que embarrarse las patas y eso a las almas nobles y puras, a los abanderados de la moral no les resulta cómodo. A mi me parece que si seguimos asi hay Kirchnerismo por muchos años mas, ojalá por el bien de la Politica.
Gracias Oscar por el espacio.