Santiago Maldonado

Santiago Maldonado
Con vida te queremos

martes, 22 de septiembre de 2015

Andrea, Luca y The Clash (yo me enfrío o lo soplo)

Un especial de La otra.-radio, que se puede escuchar clickeando acá



por Oscar Cuervo

El domingo vino Andrea Prodan a La otra, a participar en un programa especial preparado por César Colman sobre The Clash, banda que Andrea había visto en su juventud en Londres. Y fue buenísimo. Creo que uno de los mejores programas que hicimos en estos 9 años de La otra.-radio. Fue inevitable recordar la manera como yo conocía Andrea. En el año 2000, en diciembre, yo estaba haciendo la revista Parte de Guerra, junto con Héctor Fenoglio. Y un mediodía suena el teléfono en la redacción: "Hola, llamaba para decir que acabo de leer su revista y, qué loco, yo soy actor y vengo de Italia de hacer una película basada en la novela de un tal Fenoglio... También me emocionó ver la nota de ustedes sobre Pasolini... Y me gustó la nota que hicieron de mi hermano Luca. Yo soy Andrea Prodan". 

Y este domingo, revisando la obra de The Clash, fue natural ir y venir a su propia historia personal, con Luca y con Argentina:

Andrea, Luca y The Clash



Dice Andrea: "Yo vi a The Clash en el 77. Creo que era el último día del 77, si no me equivoco. Luca me llevó como regalo a verlos en el Rainbow Theatre, en Londres. Era mi banda preferida ya. Cuando Luca se dio cuenta de que yo estaba todo el día hablando de The Clash, me dijo, bueno, bah, te compro la entrada para este fin de año. Sin decirle nada a mis padres, ahí me llevó...

- ¿Cuántos años tenías vos ahí?

- Y yo, 16.

- ¿Y Luca cuánto te llevaba?

- Y Luca 9 años más grande. Era viejo, ya. O sea, realmente todos mis ídolos, no ídolos, pero la gente que yo estaba escuchando, eran chabones de 19, 20 años y el punk estaba hecho de una nueva generación. Y yo me sentía parte de una nueva cosa. Y Luca venía del rock progresivo y todo eso, era un tipo con el pelo largo, pelado un poco arriba, los anteojos tipo Lennon...

- Para el punk era viejo.

- Era viejo, ya para el rock. Porque en esa época el rock era muy selectivo, era duro, si tenías más de 25 años, ya eras viejo.

- Pensar que ahora el rock se volvió una música de viejos... (risas)

- ¡Ahora tenés que ser viejo! Si no, no te dan bola. Si sos viejo: "¡oh, eso sí es un rockero de verdad!"... Es increíble, nunca pensé que en mi vida iba a pasar esto, pero ahí estamos. No sé si habla mal del rock, o bien de nosotros, no sé... Hasta mis amigos de Las Pelotas, si lo puedo decir, porque yo no tengo problema en decir,  yo sé que ellos piensan que es increíble que todavía siguen como una banda importante en Argentina. Y porque no pasó nada, no solo en Argentina, cuando acá empiezan con esa historia de "¡no pasa nada acá!", yo les digo, no pasa nada en Inglaterra tampoco, francamente, hay muchas bandas que se producen, se inventan, pero es como un gustito que queda un momento, que te parece bien y después...


Andrea entre Roma y Buenos Aires

Le leo a nuestro invitado unas declaraciones suyas que nos había hecho en el año 2001 para Parte de Guerra, donde decía:

"Me da un poco de miedo Argentina, pero es un país con el que me pasan cosas. Cuando estoy en Italia, me falta Argentina. Buenos Aires es una ciudad tan lejana de todo, que vive de mitos, construyen sus mitos y después los observan desde todos lados; es como una obsesión cerrada. Pero al mismo tiempo no es provincial como Italia, que está en el centro de Europa y está totalmente cerrada, justo ahora que tiene que abrirse porque están llegando albaneses, africanos, de todos lados. Antes, para ellos, los ingleses y los alemanes eran racistas y el italiano era un buen tipo. Ahora que están llegando todos, son unos racistas que ni te digo. Yo vengo de una familia que siempre estuvo en todos lados, viajé mucho. Cuando llegué a la Argentina la primera sensación fue: "¡qué bueno! es un país de gente mezclada y eso me gusta, me afloja, no estoy como en Italia, donde me siento distinto". Tal vez en Italia ninguno piense que yo soy distinto, pero adentro de mi cabeza digo "están equivocados, yo soy distinto". Acá no me pasa tanto eso. Argentina es un país que yo todavía no comprendo bien. La muerte late muy fuerte en esta ciudad. Yo estoy entre Roma y Buenos Aires, como entre dos muertes. Porque en Roma se ve, es todo una tumba, barroca, lindísima. Acá no: los pasillos de las casas en el centro... siempre me imagino a alguien empujando una camilla, como cuando se muere alguien y viene la ambulancia, siempre me viene esa imagen,,,".

- Sí, perdón, estaba un poco dark en ese momento -dice Andrea ahora-. Yo vivía en una casa con la hermana de mi ex-mujer, era una casa en el microcentro que tenía esos pasillos profundísimos, todos con mármoles y cosas así, y cada vez que yo entraba en ese departamento bajaba una depresión interesante. Y de noche me movía en la cama... "ah... ay... oh..". Y me imaginaba con alguien que me estaba sacando en una camilla muerto de ahí, en una ambulancia que era al pedo, porque ya estaba muerto. Así que probablemente la nota se hizo después de esas pesadillas y vomité todo en las páginas de La otra [Parte de Guerra]. Pero sí, así es. No sé si todavía tengo esta obsesión con la muerte y Buenos Aires. Pero Buenos Aires es una ciudad que te permite esta vida muy intensa, y el lado B es un lado muy oscuro que vos tenés que saber que hay una posibilidad de que te caigas en la trampa negra, acá.


Luca y la muerte

- Es un tipo que se bancó muchas cosas, exponiéndose, nunca protegiéndose. Por eso llega a los 34 años, parecía un hombre viejo. Y es increíble porque poco después de la muerte de Luca yo estaba en París y entré solo en un cine a ver Bird, la historia de Charlie Parker en la película de Clint Eastwood... ¡Me destruyó! Salí de ese cine completamente destruido porque pensé "es la historia de Luca", pasaban cosas muy parecidas. Y yo sabía que iba a terminar, termina de la misma manera, lo encuentran muerto de sobredosis o lo que es, en el piso, y lo miran y dicen: "¿edad? no sé, 60...". Y el tipo murió con 33 años, Charlie Parker. Así que... Pero por otro lado, Luca es un producto de su época, que es una época que ya no existe, la de la auto-destrucción vista como una cosa copada, casi, ¿viste? Como los mitos de esta época, de este mundo cristiano, judío, no sé qué es, que son Elvis, Marilyn, James Dean, Morrison... todos grossos. Porque mueren. Creyendo en una cosa y jóvenes. Y esto ya es una mierda. Ahora el reto es lograr vivir lo máximo posible y seguir limpiando y siendo feliz. Y Luca es uno de los últimos... Por otro lado, él es un tipo proyectado mucho al futuro, con lo que él decide pensar. Es muy interesante ese salto que él hace, pero ya está atrapado en otra época. Lo veo así.

- Me hace acordar, hay una canción de Neil Young, que dice "es mejor arder que desvanecerse". Y Lennon le contestó: "¡No, es mentira! Es mejor vivir".

- Por eso lo mataron a Lennon, porque ese comprendió todo: "ese está rebién, con la japonesa ahora va todo bien, tienen un hijo, sale con el nuevo disco...". Por eso lo mataron.

Para escuchar el programa completo, clickear acá.