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viernes, 11 de septiembre de 2015

La derecha loca, resignada a perder las elecciones, trabaja para judicializar los votos


La noche está en calma...  más o menos. Y esto no depende sólo de que las encuestas parecen haberse congelado en los resultados de las PASO, ni de la apatía de la población a 45 días de las elecciones presidenciales (un clásico eso de señalar la apatía previa, se repite en cada elección). Tampoco se trata de oponer esa apatía al involucramiento de las minorías intensas. El problema es que una de esas minorías intensas tiene mucho poder. Muy minoritaria, muy poderosa y muy intensa. La derecha loca está haciendo un globo de ensayo en Tucumán para desacreditar el resultado de las urnas y por lo visto encuentra cierto eco en el poder judicial. Si yo fuera un votante tucumano, por ejemplo, no estaría tan tranquilo, aún cuando no formara parte de una minoría intensa. Cada día se está dando un nuevo paso para deslegitimar el voto tucumano y por lo visto esto no se ciñe a Tucumán sino que se proyecta a octubre. Si la payasada que está haciendo la oposición derrotada en esa provincia próspera, con una ayuda de los tribunales electorales, pueden que intenten repetirlo en la provincia de Buenos Aires: "...existe una intención manifiesta de generar dilaciones, lo que ocurriría, por ejemplo, si se "judicializa" la elección y se produce una serie de impugnaciones y pedidos de apertura de urnas, lo que demoraría el escrutinio y podría enturbiar el proceso" (Pablo Ibañez, "5-O: delay y riesgos de no saber si hay balotaje. CON ELECCIÓN REÑIDA, ESCRUTINIOS Y JUDICIALIZACIÓN PUEDEN GENERAR UN PERÍODO DE INCERTIDUMBRE LUEGO DE ELECCIÓN).

Hace dos días, la Cámara Nacional Electoral instruyó al fiscal electoral Jorge Di Lello para que “instrumente un operativo especial, con los fiscales actuantes ante los juzgados federales con competencia electoral de todo el país, para dar respuesta en tiempo real a la detección de faltas y delitos electorales, como clientelismo, retención de documentación electoral, robo de boletas, migración transfronteriza, etc". (Ignacio Zuleta, "Las urnas de Pandora. FISCAL ELECTORAL PROPUSO ABRIR TODAS LAS URNAS DE LAS PRESIDENCIALES")

Esta movida de la derecha loca no parece estar destinada sólo a producir tapas de La Nación y Clarín, sino a embrollar los resultados de octubre. La derecha loca prevé que les serán desfavorables. Teniendo en cuenta lo que pasó en las últimas elecciones en Brasil y el período de inestabilidad política que afecta el segundo mandato de Dilma desde su primer día, este intento parece responder a un patrón común aplicado a la región. No sería conveniente desconocer el afán con que los medios de la derecha loca insisten en enardecer a sus operados lectores y el éxito que el método de calentamiento de cabezas logró en Tucumán.

Entonces tan tranquila la cosa no está.

2 comentarios:

GrouchoMarx dijo...

El segundo round estará en deslegitimar el seguro triunfo del FPV en Chaco.
Empezó la campaña con el programa de las gordas de los domingos, a lo que sobreactuaron lo de la muerte del chico qom. Todo para instalar que el pueblo chaqueño detesta a Capitanich y cualquier resultado en favor del FPV será producto de un enorme fraude, pese a que las dos elecciones previas, que no fueron cuestionadas, registraron una ventaja ilevantable para el Coqui y sus socios. Pero, con una buena dosis de malicia, se puede crear un clima adverso, siendo una intensa y bulliciosa minoría.

Me pregunto: Si todos sabemos que en Tucumán Manzur ganó por más de 13 puntos, ya que las irregularidades de ambos lados no alcanzan invalidar, a lo sumo y con mucha voluntad, un 2% de votos, lo que hace irrelevante tanto lío, ¿por qué los únicos que se movilizan son los de la contra? ¿Por qué no se moviliza el oficialismo en defensa del respeto de la voluntad popular que se pretende judicializar?

Ojo. Se le está regalando la calle a los que no van a respetar los resultados de octubre.

Saludos

Oscar Cuervo dijo...

Así lo explica LPO hoy. Tal cual lo imaginan:

http://m.lapoliticaonline.com/nota/ignacio-fidanza-el-fantasma-del-fraude-abre-el-riesgo-de-una-crisis-que-complique-la-transicion/

El fantasma del fraude abre el riesgo de una crisis que complique la transición
Si se produce un triunfo ajustado de Scioli en primera vuelta podría desencadenarse una crisis de final impredecible.

Tucumán puede ser un recuerdo del futuro, una foto en clave Macondo de un drama mayor. La liviandad con la que se instaló la discusión sobre fraude electoral en la Argentina, toca un nervio sensible de la democracia que acaso la dirigencia política no termina de calibrar en todo su alcance.

El consenso de las encuestas de este inicio de septiembre hablan de un Scioli estancado o creciendo lo mínimo, de un Macri estancado o cayendo apenas y de un Massa creciendo, pero todavía a un buen tranco de entrar al ballotage.

Esto significa que hoy es un escenario posible –que por supuesto puede mutar- que partiendo de los números de las primarias, Scioli gane en primer vuelta por uno o dos puntos. Para decirlo claro: En el comando de campaña del gobernador la foto proyectada que tienen de la elección, es un triunfo en primera vuelta por 41 o 42 puntos contra Macri en 30. (...)

Esto significa que si Scioli gana en primera vuelta, lo haría por una diferencia mínima. Estamos hablando de uno o dos puntos críticos que definen el próximo presidente.

En el actual contexto no es descabellado imaginar que un sector de la oposición se tome de alguna de las irregularidades que ocurren en toda elección, para amplificar la denuncia de fraude. Se trata en definitiva de un tema de resolución política, donde se traza la raya de lo intolerable.

Si Tucumán es el futuro, esto termina en la judicialización del proceso electoral, que en los hechos se llevaría puesta la fecha del ballotage y abriría en el país una incertidumbre institucional mayor, hasta una eventual intervención de la Corte Suprema que –siendo optimistasen el mejor de los casos- zanje el conflicto. Sería, por supuesto, un fracaso de la política en toda la línea.

Un ballotage descomprimiría buena parte de estos riesgos implícitos de la noche del domingo 25 de Octubre. Pero como es lógico, no ya en el sciolismo, en el peronismo, no están dispuestos a entregar esa posibilidad si consideran que ganaron en primera vuelta, aunque sea por un voto.

No es un tema menor la actitud de Cristina Kirchner frente a este riesgo. Todavía no está para nada claro que la Presidenta esté interesada en evitar que un enchastre electoral le ensucie a Scioli su eventual triunfo. De hecho, hasta ahora su gobierno ha rechazado hasta las propuestas más modestas para despejar mínimamente la incertidumbre sobre la transparencia de la elección.

En la oposición, como de costumbre, se suben a un guión que por momentos parece escrito por otros, sin terminan de merituar en profundidad sus propios intereses. ¿Dónde termina el justo reclamo de transparencia electoral y empieza a ponerse en juego la estabilidad del sistema? Es un tema delicadísimo pero muy concreto. De hecho, luego que la mayoría republicana de la Corte Suprema le diera el triunfo a Bush hijo -que había sacado menos votos que Gore-, el vicepresidente de Bill Clinton, desactivó en el acto sus reclamos y reconoció la derrota.

La política también es el nombre que se le da a esa actividad que opera forzando límites, no para resolver un problema, sino para superarlo más allá o acá, de lo justo. En esos casos, cuando la política funciona, se alcanzan compromisos que suelen dejar a todos medios incómodos y con la sensación que ocurrió algo un poco reprochable, pero muy necesario.

¿Está la clase dirigente Argentina preparada para evitar –o en su defecto superar – el riesgo de un abismo institucional? Si Tucumán es el futuro, la respuesta es evidente.