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miércoles, 16 de septiembre de 2015

Pande el cúnico en los quinchos de la derecha loca

Oposición desniembrada



"Y en nuestro país la apacibilidad solo se enturbia por los gritos destemplados de quienes están seguros que pierden, sin importar el resultado". Manolo Barge, acá.

Pande el cúnico en los quinchos de la derecha loca. Todos sus planes fracasaron. En un año que comenzó con la auto-inmolación de Nisman (¿se acuerdan?), con la descomunal operación para arrojarle un muerto al gobierno que terminó en una marcha de paraguas y se evaporó como las gotas de lluvia de febrero, ahora parece que el efecto Niembro está produciendo la implosión que cien tapas de Clarín y La Nación no lograrían. El discurso oposicionista se desniembra en su propia inconsistencia. El relator deportivo, de cuyos relatos al parecer también vamos a librarnos, no es ni por las tapas el peor candidato de la alianza derechista, pero es el más famoso y quizás el más odiado. Y sus irregularidades, pequeñas al lado de las políticas destructivas del PRO en todas las áreas de su administración, operaron como la alarma que nos advierte a todos de la fragilidad del armado amarillo. Si la difusión de la operatoria de La Usina puso a Cambiemos en tal estado de estupor pre-electoral, ¿alguien puede imaginar a este equipo al mando del país en situaciones de crisis? Zozobran ante un editorial de La Nación y un par de re-preguntas de Lanata. ¿Alguien los concibe defendiendo los intereses del país frente a las presiones de los buitres? La indignación de la prensa que cubrió todas las tropelías macristas durante estos años sólo parece explicarse por el aroma a derrota que huelen y el apuro por empezar a pasarse facturas por los fracasos compartidos.

La trifulca tucumana llegó a su fin de la mejor manera: contando los votos y con una gran movilización popular. Lo mejor que tenemos es el pueblo. La obstinación de los derrotados por desconocer el veredicto popular sólo los hace aparecer como son: antidemocráticos. La esforzada instalación de la mentira del fraude no es sustentable en el mediano plazo y su único efecto perdurable es gorilizar un poco más a los gorilas. ¿De qué sirvió cuidarse tanto de la tos?

Y el segundo mandato de Cristina va llegando al fin con un capital político notable, a pesar de que desde diciembre de 2007 vienen intentando derrocarla. Ella se va de la presidencia con la perspectiva de llevar al peronismo a un nuevo triunfo. El peronismo le deberá por esto siempre mucho. Deja un país ordenado, pacífico, democrático, con trabajo y derechos laborales preservados en un contexto mundial adverso. Después de 8 años intensos, termina el mandato con alto grado de valoración popular, como ningún otro presidente de la Argentina contemporánea, ejerciendo un liderazgo político que le permitirá seguir gravitando en los próximos años.

Este éxito político de Cristina deja una enseñanza a los futuros presidentes. Ejerciendo el poder democrático con firmeza se puede gobernar hasta el último día. Los gobiernos anteriores al kirchnerismo se fueron con violencia, saqueos, ingobernabilidad, alto desempleo, super endeudados, con peligrosas fracturas sociales. Su docilidad hacia el poder financiero y la traición a su base social no les aseguró la gobernabilidad y les cerró el futuro.

No es verdad que para gobernar el país haya que ser dóciles a las corporaciones. Basta con ser fiel a su electorado. Lo demuestra Cristina. Los que vengan tendrán una vara muy alta con la que serán medidos. El pueblo sabrá apreciar la diferencia.