viernes, 21 de septiembre de 2012

Antes había que hurgar en archivos para demostrar que Clarín y La Nación eran cómplices de la ultraderecha. Ahora alcanza con leer el diario de hoy.


Y hablando de ultraderecha, desde que Gabriel Levinas es empleado de Lanata, se empeña en cubrirle las espaldas a la derecha racista porteña: que en la marcha no dijeron "¡El que no salta es un negro K!", sino "¡El que no salta es K!", mentira estúpida que primero dijo el Rabino Bergman. Es conmovedor el esfuerzo que hace para maquillar a los fachos. "El que no salta es K" no tiene las sílabas necesarias para hacer el cantito. Levinas quiere sacar el "negro" del cantito de los caceroleros fachos, pero le queda un verso trunco. La métrica a la banquina, la ideología a la derecha y la verdad al carajo, pobre Levinas. Qué pena que esté rifando su trayectoria de anti-racista tratando de encubrir a estos racistas. ¿Formará parte del contrato de Levinas con Lanata el hacerle este favor a la derecha racista? ¿Por guita solamente se volvería un encubridor de racistas? ¿O por ceguera ideológica nomás?


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