jueves, 13 de febrero de 2014

Acerca de la muestra de esculturas de Ron Mueck





por Liliana Piñeiro

¿Cómo exponer la superficie del cuerpo, sus marcas, y hacer brillar una luz de extrañeza y familiaridad, a la vez, en los ojos que la contemplan? Ron Mueck parece haber dado en la tecla: todo es cuestión de tamaño. Y es que esos cuerpos quietos, reales en demasía, paradójicamente nos ponen en tensión con la irrealidad: aparecen en el mundo a una escala diferente de lo humano. De lo gigante a lo pequeño, se trata de una invitación a descubrir, amplificados o disminuidos, los detalles. Las uñas, la torsión de los músculos, las venas que se transparentan bajo la piel tienen una luz nueva, como si fuese la primera vez que los vemos. Algo así como recuperar el asombro infantil ante los muñecos, o ante los enormes adultos.

Pero cada uno de esos cuerpos, además, tiene una historia. Sorprendidos en mitad de lo cotidiano, aparecen congelados en una actitud. Una cabeza duerme, dos jóvenes se abrazan, un hombre toma sol, otro nos muestra su herida. Una mujer carga un atado de ramas mientras que otra, agobiada, carga con sus compras y su bebé. Desamparado está el náufrago sentado en un bote, que parece ir hacia ninguna parte. Y en el centro de la sala, nos sorprende una pareja de ancianos gigantes, que despliegan su ternura y su tristeza bajo una sombrilla…Cada uno es un mundo abierto a la imaginación.

Obra de un demiurgo meticuloso que ha atrapado su alma, esas esculturas parecen tener vida como nosotros, pero son extrañas al mismo tiempo. Es el misterio de las proporciones lo que nos atrapa: lo igual en su diferencia.

No se la pierdan.


Ron Mueck expone sus esculturas en la Fundación Proa, Av. Pedro de Mendoza 1929, C.A.B.A., hasta el 23/2/14

4 comentarios:

Graciela dijo...

Excelente nota, Lili!

furgoner dijo...

fuimos a verla en familia, nos parecio espectacular hasta qye vimos el documental, ahi, se perdió la magia, a veces no es bueno ver el trabajo previo

julieta eme dijo...

me encantó esta línea:

Algo así como recuperar el asombro infantil ante los muñecos, o ante los enormes adultos.

muy buena reseña lili! besos!

julieta eme dijo...

fuimos a la muestra! muy buena! la de los dos viejitos es genial...

también vimos el documental. muy bueno realmente. es un flor de laburo...