martes, 26 de mayo de 2015

Nomeolvides

Fotografías: Esteban del Valle

por María Pía Chiesino

Hace trece años, el 24 de mayo de 2002, a la noche, habíamos ido con mis compañeros de laburo (una escuela para adultos del Partido de San Martín) a comer a una parrilla. Solíamos hacerlo. La víspera del 25 de mayo era una de las fechas en las que, después del acto, comíamos juntos. Ese año, 2002, el país estaba arrasado. Hecho mierda estaba. A pesar de eso, un grupo de docentes del conurbano sentíamos que, si no quedaba nada para hacer, por lo menos nadie iba sacarnos la dicha de sentarnos a compartir un pedazo de carne, una ensalada y un vaso de vino. ¿Nos conformábamos con poco? Puede ser. Lo cierto es que si uno miraba alrededor, no había nada.

En la parrilla había un televisor. Y a las doce de la noche del 25 de mayo, la cadena nacional puso una bandera en la pantalla y empezó a sonar el himno. Y ahí se me partió la cabeza en ocho. No por nosotros, que nos paramos "como correspondía". Un par de mesas al costado, una mina que estaba sentada con otra no se paró. Ni amagó pararse, y lloró, sentada a esa mesa, mientras duró la canción patria.Y, cuando digo que se me partió la cabeza, lo digo porque lo que yo sentí mientras la miraba llorar fue que nadie tenía derecho a decirle que se parara o que cantara media estrofa. ¿Quién carajo era nadie en ese momento para pedirle (pedirnos), algo así?
El himno terminó y cada mesa siguió con lo suyo.

Trece años después, a veces me pregunto en qué andará esa mina que lloraba las lágrimas que nosotros nos tragábamos. No lo sé. No voy a saberlo nunca, claro. Pero pasé parte de la noche del 24 de mayo de 2015 escuchando al Tata Cedrón, regresado a la patria y cantando "Nomeolvides" de Jauretche, Las lágrimas que se me cayeron anoche fueron de emoción, de alegría, y de "menosmal". Ayer fue el cumpleaños de esta patria que los argentinos empezamos a recuperar en 2003. En ese momento yo no me daba cuenta. No creía en nada ni en nadie. Ahora siento que nunca voy a terminar de agradecerle al Pingüino todo lo que nos devolvió. Las ganas de cantar el himno, de hablar de la patria, y de cantar "Nomeolvides", llorando de la emoción, con un cantor popular que tuvo que irse del país durante treinta años y que pudo elegir volver.

7 comentarios:

Carlos G. dijo...

Hace tan poco tiempo de esa espantosa malaria, de ese desastre, y pareciera que hace tanto...
Recuerdo una nota a Roberto Alemann en clarín con una foto a toda página y un título: "La fiesta terminó, ahora hay que pagarla".
Y ya sabemos, de sobra, quién las paga.
Por eso,como dice CFK, cuidemos lo logrado, está en nosotros resguardarlo.
No necesitamos una "etapa distinta" ni "modos más amables", necesitamos decisión política y capacidad para realizar lo que falta y profundizar lo alcanzado.
Es una lucha que no termina y, en cuanto nos descuidemos nos "duermen" otra vez.

julieta eme dijo...

una pregunta: ayer habían sacado esas vallas altas que siempre están dividiendo la plaza en dos? sería buenísimo que las sacaran...

Pía dijo...

No había vallas ayer. NO entraba un alfiler en la Plaza.

puertacine dijo...

Julieta, no había vallas. Desplazarse de un sector a otro requería de grandes habilidades y paciencia para encontrar algún mínimo hueco. Llegar a adelante a las 3 de la tarde fué una aventura. Esteban.

Anónimo dijo...

Y otra vez hicieron de una fiesta patria,
un acto partidario...
y después se preguntan porque salen cuartos en la Capital...
de esa nación a la que basurean politizando
una fecha que nos une a todos...
y fue en esa misma Capital
donde se gesto y realizo el 25 de Mayo.

Vergonzosas las filas y filas de micros...
vergonzoso el discurso,
vergonzoso lo que costo,
vergonzoso Boudou,
vergonzoso Scioli y Randazzo juntos, etc

Vergonzoso lo de Carrasco en Entre Rios...

En fin, lo de siempre,
el K haciendo papelones,
ayer electorales,
hoy simbólicos...marca registrada.

ruben dijo...

Estimado Gramuglia: No entiendo su necesidad de venir a un sitio como este a desparramar su odio antiperonista. Porque no se queda a postear en Clarinete o The Nation? No vale la pena ni siquiera señalarle la debilidad argumental.

julieta eme dijo...

ah qué bueno! ojalá no vuelvan a ponerlas. quedan horribles y ya no tienen sentido me parece.

muy buenas las fotos.

saludos!