martes, 30 de agosto de 2016

El movimiento de los mundos - alrededor de Galileo

Universidad de Buenos Aires - CBC - Ciclo de Charlas abiertas a la comunidad - Libre y Gratuito


En la c√°tedra de Introducci√≥n al pensamiento cient√≠fico que compartimos con los profesores Cristina Campagna, M√≥nica Giardina, Eduardo Laso y Valeria Esp√≥sito ayer tuve el gusto de dar una clase abierta sobre la revoluci√≥n copernicana ¡a las 7 de la ma√Īana! en un aula desbordada de estudiantes. Para m√≠ fue por varios motivos un momento especial: mis h√°bitos son m√°s bien nocturnos y esa noche ven√≠a de hacer el programa de radio que termin√≥ a las 2 de la madrugada. La verdad es que nunca hab√≠a dado una clase a las 7 de la ma√Īana y cuando iba para la sede de Montes de Oca me preguntaba cu√°ntos podr√≠a llegar a haber a esa hora cuando todav√≠a el cielo est√° oscuro; y si los que estuvieran, en todo caso, podr√≠an llegar a escuchar con inter√©s una clase sobre el remplazo de la cosmovisi√≥n geoc√©ntrica por la cosmovisi√≥n helioc√©ntrica en los inicios de la modernidad o si se dormir√≠an con mi exposici√≥n. Llegu√© y el aula estaba llena, pero durante los primeros 10 minutos siguieron llegando estudiantes que tuvieron que traer m√°s sillas y colocarlas en los pocos huecos del aula que quedaban. Y lo que me hizo sentir todav√≠a m√°s feliz, siguieron la clase con un inter√©s que yo no era capaz de concebir en horas tan tempranas.

Pero es as√≠: como la noche anterior dec√≠a Lidia Ferrari en la radio, tenemos que estar orgullosos de haber pasado toda una vida en la UBA, primero como estudiantes y despu√©s como profesores. Una institucion -m√°s all√° incluso de los manejos cuestionables de sus dirigentes- como pocas en el mundo. De educaci√≥n superior e ingreso irrestricto y gratuito, con gente de todas las edades y clases sociales que, en el contexto de un pa√≠s que pasa por un receso desalentador, sigue yendo a estudiar con entusiasmo. 

Adem√°s, dentro de la UBA, el CBC es una experiencia que acent√ļa una producci√≥n de saberes verdaderamente democr√°tica. En la pr√°ctica cotidiana se borran las enojosas y algo anacr√≥nicas separaciones entre las mal llamadas "ciencias duras" y "blandas".  Y esto no sucede en base a iniciativas personales y aisladas, sino como una aut√©ntica construcci√≥n colectiva. Lo que desde hace ya a√Īos venimos practicando en el CBC, pensado como un dispositivo contrario a la idea de conocimientos "enclaustrados", es una prueba viva de la feliz contaminaci√≥n de los saberes, una discusi√≥n abierta sobre las jerarqu√≠as epist√©micas: astronom√≠a, f√≠sica, historia, pol√≠tica, teolog√≠a, econom√≠a, cr√≠tica de la raz√≥n tecnol√≥gica. Recuperaci√≥n de un aut√©ntico iluminismo que se anime a cuestionar los dogmas ocultos del racionalismo y el cientificismo.

No se nos escapa que desde los claustros pretende cerrarse el saber sobre sectas de expertos y por eso esta experiencia es vista con recelo. As√≠ como sabemos que estamos en la mira de los editorialistas de La Naci√≥n y de la clase dominante que en el presente tom√≥ posesi√≥n de los resortes decisorios del Estado: sospechamos que si ese proceso pol√≠tico se fortaleciera en los pr√≥ximos a√Īos, intentar√≠an dar un zarpazo en direcci√≥n hacia la exclusi√≥n del pueblo de las aulas universitarias, en el mismo sentido que el actual r√©gimen est√° signado por pol√≠ticas de exclusi√≥n en todos los niveles de la vida social. Frente a esa amenaza que se cierne sobre la cultura y la educaci√≥n popular no se nos ocurre mejor respuesta que elevar nuestra capacidad de trabajo, de creatividad y pensamiento cr√≠tico. Todo lo que sembremos en este per√≠odo oscuro podr√° ser cosechado en alg√ļn momento del futuro.

La idea de las clases abiertas a la comunidad va en ese sentido: muchas personas no saben que cualquiera puede asistir a una clase en la Universidad p√ļblica, ya que en esto consiste su car√°cter p√ļblico: no hace falta estar inscripto en una materia ni estar cursando una carrera para asistir a una clase del tema que a uno le interese. Como esto es as√≠ pero no muchos lo saben, con estas clases abiertas (que no es necesario hacer en medio de la calle, porque las aulas tienen sus puertas abiertas) pretendemos poner a funcionar este derecho de todos.

Hoy a la noche, en otro horario extremo (de 21:00 a 23:00 hs.) repito mi clase sobre la revolución copernicana:

Alrededor de Galileo​

Martes 30/ 8  a las 21:00 hs.,  aula 12
INTRODUCCION AL PENSAMIENTO CIENTIFICO - Sede Av. Montes de Oca 1120
Clase abierta a cargo de Oscar Cuervo

El tema que se va a tratar:

La revoluci√≥n copernicana excede el car√°cter de una innovaci√≥n puntual en el campo de los c√°lculos astron√≥micos–por importante que fuera ese aspecto-. Como mera innovaci√≥n astron√≥mica la pens√≥ el hombre que le da su nombre a este proceso, el polaco Nicol√°s Cop√©rnico (1473-1543), en su obra De revolutionibus. El se propon√≠a incrementar la precisi√≥n y la sencillez de la teor√≠a astron√≥mica vigente adjudic√°ndole al Sol la posici√≥n que hasta entonces se le hab√≠a adjudicado a la Tierra: el de ocupar el centro del universo. Una visi√≥n helioc√©ntrica ser√≠a m√°s precisa y elegante –conjetur√≥ Cop√©rnico- que el geocentrismo que la cultura europea hab√≠a heredado de los antiguos griegos.

El rol de Galileo Galilei en esta revoluci√≥n fue socialmente m√°s resonante, dado que a √©l le correspondi√≥ transformar una discusi√≥n de expertos en una pol√©mica p√ļblica. Su talento literario y su astucia pol√≠tica lo llevaron a poner el problema del heliocentrismo al alcance de las personas comunes. Escrib√≠a libros en los que, en lugar de los c√°lculos abstrusos e incomprensibles para la mayor√≠a que usaba Cop√©rnico, pon√≠a a discutir a personajes que hablaban en una lengua comprensible para la mayor√≠a. Por eso, Galileo puede considerarse –en t√©rminos actuales- un "divulgador" (sin que esto vaya en desmedro de sus numerosos aportes al desarrollo de la asronom√≠a y de la f√≠sica), pero tambi√©n un activista de la revoluci√≥n copernicana. 

Galileo durante varios a√Īos emprendi√≥ giras por las ciudades europeas en las que explicaba a p√ļblicos no iniciados argumentos para hacer admisible la idea del movimiento de la Tierra. En 1609 se le ocurre una idea inesperada: observar el cielo a trav√©s del telescopio, un instrumento que √©l no invent√≥. Unos pulidores de lentes holandeses hab√≠an combinado dos cristales para aumentar la visibilidad de los objetos lejanos. En principio, el telescopio era usado por los navegantes, pero al enterarse de su existencia Galileo prob√≥ sus propios modelos y apunt√≥ con su telescopio al cielo. El resultado fue asombroso, porque el cielo mostr√≥ un aspecto enteramente nuevo: las manchas solares, los cr√°teres de la luna, el movimiento de las mal llamadas "estrellas fijas", las distintas fases de Venus, los sat√©lites de J√ļpiter (lo que le permiti√≥ observar un modelo visible de c√≥mo pod√≠a llegar a ser el sistema solar). El universo se dej√≥ ver m√°s variado y sorpresivo que lo que hasta el momento ning√ļn astr√≥nomo hab√≠a so√Īado. La V√≠a L√°ctea, que hasta ese momento se hab√≠a considerado un resplandor difuso, era en realidad una gigantesca colecci√≥n de estrellas demasiado d√©biles y juntas como para ser percibidas a simple vista en su singularidad. 

Ninguna de estas observaciones constitu√≠a una prueba directa del movimiento terrestre, pero lo que Galileo logr√≥ es desplazar el foco de la discusi√≥n entre los geocentristas y los heliocentristas desde una especulaci√≥n te√≥rica hacia la contemplaci√≥n de un universo concreto y tangible. Con la fascinaci√≥n de esas novedades, invit√≥ a las personas comunes a observar por el telescopio y ver un nuevo cielo. 

Por este activismo aut√©nticamente pol√≠tico, la contribuci√≥n decisiva de Galileo desbord√≥ el plano de la hoy llamada “historia interna” de la ciencia. A diferencia de Cop√©rnico, casi un siglo despu√©s del iniciador de este proceso, con Galileo la innovaci√≥n exhibi√≥ su car√°cter realmente revolucionario. En libros como Di√°logo sobre los dos sistemas m√°ximos pone en escena una lucha dial√©ctica. El contrincante a vencer es el escol√°stico que cree que en los libros del viejo Magister Arist√≥teles se hallan las respuestas a todos los enigmas de la naturaleza. Para Galileo, la verdad no hay que buscarla en los libros, sino en el mundo, al que considera otro texto, distinto al de los libros escol√°sticos, abierto ante los ojos de todos:

“La filosof√≠a est√° escrita en este libro que tenemos continuamente abierto ante nuestros ojos (el universo, yo digo), pero que no puede entenderse si antes no se aprende a entender la lengua y conocer los caracteres en que est√° escrito. Est√° escrito en lengua matem√°tica, y los caracteres son tri√°ngulos, c√≠rculos y otras figuras geom√©tricas sin cuyo medio es imposible humanamente entender una palabra: sin ellos, todo es errar vanamente por un oscuro laberinto”. (Galileo, Il Saggiatore)

Obviamente, la propuesta de Galileo demandaba una transformación profunda del modelo del saber vigente: no se trataba solo de que los aristotélicos estuvieran equivocados porque estaban leyendo los libros incorrectos. Estaban equivocados porque no es en los libros que hay que buscar el saber. Así, se desafiaba al mismo tiempo al geocentrismo y a la escolástica. Aceptar su propuesta implicaba una verdadera subversión política: cada individuo era capaz de producir el saber fundándose en sus propias facultades, sin apelar a las autoridades externas.

Las jerarqu√≠as cat√≥licas se hab√≠an ido endureciendo desde la √©poca de Cop√©rnico, sobre todo porque hab√≠a ocurrido el cisma teol√≥gico que dio lugar a la reforma protestante. La iglesia cat√≥lica inici√≥ una persecuci√≥n de toda posible “desviaci√≥n her√©tica”. El tribunal de la “Santa Inquisici√≥n” emprendi√≥, bajo el clima represivo de la Contrarreforma, una caza de herejes en la que cualquier pensador m√≠nimamente disidente pod√≠a terminar en la hoguera.

Contra ese obstáculo pujó Galileo.

¿Y c√≥mo le fue?

De eso vamos a hablar hoy a las 9 de la noche en un aula de Barracas. Pueden venir los que quieran, que ser√°n tratados bien.


Bibliografía: "La revolución copernicana: un nuevo modelo de saber" del libro Para pensar la ciencia y la técnica. Una introducción a la tecnociencia, Editorial FEDUN

Pr√≥xima clase abierta: a cargo de la profesora Cristina Campagna, sobre “Ciencia, Pol√≠tica y Econom√≠a”

Lunes 5/9 // 9:00 hs.  Aula 25
Miércoles 7/9 // 11:00 hs. Aula 25
CBC - UBA -  - Sede Av. Montes de Oca 1120

1 comentario:

Unknown dijo...

Un verdadero aljibe de donde surgen aguas reconfortantes para el conocimiento en medio de tanta mediocridad de esta inquisicion actual.
Gracias