martes, 2 de febrero de 2016

Te revisamos el twitter



Para empezar un dato de entrecasa:

El blog La otra quintuplicó sus visitas diarias desde que Macri entró a la Rosada. No es que el blog haya mejorado. Solamente que los lectores están buscando alternativas a las propaladoras del régimen.

Por ejemplo: la brutal represión de las fuerzas de seguridad manejadas por Patricia Bullrich contra niños de una murga del Bajo Flores fue un tema instalado por los blogs que los grandes medios recogieron a regañadientes un par de días después, generalmente para plegarse a la distorsión informativa oficial. Es obvio lo que habría pasado si los chicos de la murga hubieran sido baleados durante el gobierno de Cristina. Lo que habría pasado con la visibilidad de la noticia y la indignación de los vecinos republicanos a los que el tema está lejos de importarle. Al contrario: esos vecinos crispados celebran la represión a los pobres, ahora lo dicen abiertamente porque ese es el paradigma imperante. Pero con Cristina habrían usado a esos chicos pobres baleados para limar a Cristina.

Hoy el tema apareció con un tratamiento sumamente camuflado en los medios oficialistas. Los medios oficialistas son hoy casi todos. Entonces volvemos al principio. No es que nuestros blogs hayan mejorado, es que hay mucha necesidad de romper el cerco informativo del CEOfascismo.

Este fenómeno estival (en los meses de verano desde 2008 el blog bajaba invariablemente sus visitas, al revés de lo que está pasando ahora) es una refutación de la idea de la libertad de prensa que manejó durante todos estos años la derecha pseudo-republicana. Que es pseudo lo sabemos ahora que esa derecha ocupó el Ejecutivo nacional: Macri arrasó con todo atisbo de respeto institucional. Nunca creyeron en eso, era solo una excusa: son brutales y conciben la política como el manejo incondicionado y sangriento de su poder económico.

La falacia de la libertad de expresión que los republicanos esgrimieron durante los años de gobierno kirchnerista decía que la gente tenía miedo, que los periodistas opositores eran perseguidos, que vivíamos en un totalitarismo. La contradicción era performativa: decían todo eso a los gritos, en los medios masivos que manejan, sin sufrir ninguna censura, incluso redoblando la apuesta a medida que veían que el gobierno kirchnerista los dejaba decir cualquier cosa, lo que incluye mentiras infamantes e injurias. La libertad para hacerlo no los calmaba, sino que los cebaba.

El gobierno kirchnerista manejó mal algunos medios públicos, con una torpeza que les jugó en contra. Digo algunos medios públicos porque el kirchnerismo tuvo muchos aciertos también en ese plano. Sería injusto desconocer la calidad de Encuentro, el programa Igualdad Cultural, la potencia popular de Radio Nacional, algunas zonas de la TV Pública. Pero había algunos casos que echaban una sombra injusta sobre el conjunto. Al kirchnerismo incluso le habría convenido construir un canal abierto pluralista, con mucha presencia de la oposición, con periodistas incisivos de todas las posiciones políticas. Habría, por ejemplo, podido preguntarle a los políticos de la oposición lo que nunca le iban a preguntar en Clarín. Habría roto con la imagen de previsible uniformidad que trasmitían los programas con que el gobierno contaba para contraarrestar el despiadado fuego mediático con que la derecha intentó desestabilizarlo.

678 es caso testigo. En medio del conflicto con las patronales agrarias, el programa surgió discretamente y tuvo una enorme eficacia no solo para compensar la asfixia informativa que se vivía, con todos los cañones mediáticos apuntando a voltear a Cristina. La idea sencilla, no muy original pero nunca hasta entonces implementada con esa intensidad, fue leer el subtexto de la prensa del establishment, manejada desde antes de que existiera la nación (y La Nación) por las clases dominantes. Mediante el manejo de archivos, el programa ponía en evidencia las maniobras más burdas de la manipulación informativa. El programa tuvo momentos buenos, pero, en lugar de mejorar, con el tiempo acentuó sus defectos: como los subrayados innecesarios de un locutor de tono canchero -el material de archivo era elocuente por sí mismo, el énfasis, la repetición fatigante, el recorte excesivo del material, en lugar de aumentar el efecto desenmascarador lo neutralizaba-.; la monotonía de los mismos panelistas diciendo lo mismo a lo largo de años cada noche terminó por lograr que sus palabras fueran perdiendo credibilidad y finalmente logró que hasta los que estábamos de acuerdo con algo que se dijera ya no le prestáramos atención. Cuando uno entendió un mensaje, no necesita que se lo repitan 400 veces. El error era político, porque un gobierno necesita escuchar críticas e incluso propiciarlas entre sus adherentes, y también técnico. No solo 678 sino que cualquier programa en los medios masivos necesita reconfigurarse constantemente. Y 678, de ser el programa que en 2009 rompió el cerco de los medios corporativos pasó a ser un argumento que esos medios usaron contra el gobierno. 

En enero de 2013 en este blog publiqué que 678 ya era un esquema agotado. El mismo día Carlos Barragán respondió a mis críticas, con una nota muy respetuosa. Incluso después de haber publicado mi reprobación del programa, la producción se contactó conmigo para invitarme a participar en dos ocasiones, invitaciones que rechacé amablemente. Amablemente, no hipócritamente. No fui porque creo que el esquema del programa no me permitiría hacer ningún aporte valioso. Yo podría conversar tranquilamente con cada uno de sus panelistas en un contexto diferente. Era el dispositivo lo que yo creía contraproducente. En cambio, respeto a todos los que participaban, a pesar de algunos notorios pifies. El más escandaloso: la incapacidad de los panelistas para escuchar a algunos invitados que adherían en líneas generales al gobierno pero también le planteaban críticas. Casos concretos: Horacio González, Hugo Presman, Lucas Carrasco. Que el programa no pudiera disponerse a escuchar esas críticas amigas (Lucas Carrasco era oficialista cuando fue maltratado en el aire) era el síntoma de que el programa ya no servía. Ni hablar del hecho de que algunos opositores que fueron en la primera etapa del programa hayan dejado de aparecer: en los primeros años estuvieron Ricardo Alfonsín, Victoria Donda, Martín Caparrós, Pablo Alabarces, si la memoria no me engaña Fernando Solanas... Esto fue impensable a partir de 2013, sea porque la producción no los invitaba o porque al ser invitados ellos rechazaban.

A la larga, el mejor programa de 678 fue aquel en el que estuvo Beatriz Sarlo. Porque ella con mucha habilidad se las arregló para desmontar el dispositivo en acto, en terreno visitante, con el resto del panel en contra. La reacción del programa fue la peor imaginable: en los días siguientes recortaron tramos de su participación para tratar de refutarla, cuando era evidente que no habían logrado hacerlo en vivo. Lo cual terminó de hundir el esquema.

678 no fue el único error comunicacional del kirchnerismo ni por lejos, pero fue el que condensó en una dosis diaria nociva todos los otros errores.

Dicho esto, creo que el dilema 678 (periodismo militante) vs. periodismo independiente es abiertamente falso. Ni a favor ni en contra del gobierno tuvo el kirchnerismo periodismo independiente. Tampoco hay periodismo independiente ahora. Pero el mal manejo de 678 ayudó a reforzar la credibilidad del falso dilema.

Una cosa más: el FPV no perdió las elecciones por 678. Pero ese error ayudó a que la prensa corporativa dejara al kirchnerismo sin recursos de comunicación verosímiles.

Dicho esto, el problema no termina cuando 678 es sacado del aire. Este momento actual es la continuidad de la lucha comunicacional con otra relación de fuerzas. La derecha represiva gobernante dispone hoy de un predominio abrumador. La desinformación, la distorsión aviesa, el ocultamiento y la vocinglería fascista contruida protegiendo las torpezas y la perversidad del régimen gobernante casi no tiene fisuras. Lo que estamos presenciando es que los medios y periodistas autodenominados independientes hoy contribuyen a generar un clima de estupidización colectiva, una exaltación grotesca de los funcionarios oficialistas, los intentos de justificar el atroz crecimiento del desempleo y la inflación, la persecución y estigmatización de dirigentes y periodistas críticos. Se vive en un clima de  casi uniformidad CEOcrática que aún logra convencer a una parte de las clases medias bajas de que la devaluación y el desempleo los favorecerán en el futuro inmediato. 

Parte del atropello contra el poder popular que está llevando a cabo el gobierno macrista consiste en eliminar brutalmente todos los medios donde pueda cuestionárselo (incluso en los privados: la expulsión de Víctor Hugo en Continental tiene un enorme efecto disciplinador sobre periodistas con menos espaldas profesionales y económicas que el gran uruguayo). Me consta, porque hablo con periodistas que tienen miedo de decir algo que los haga perder el empleo.

La política tiene horror por el vacío, como dice el barroco. La verdad se va a abrir camino por las grietas. El fenómeno de aumento de las visitas de los blogs y de la audiencia de las pocas radios no alienadas con el régimen son ejemplos verificadores de esto.

Otro recurso que tiene la verdad para abrirse camino es el inconsciente. No lo dice Barone, lo dijo Freud. La comunicación macrista tiene un alto grado de control profesional, se nota en las palabras que repiten los funcionarios sistemáticamente que responden a un instructivo duranbarbista. Las fotos de la intimidad presidencial, dama acompañante, mascota e hija incluidas van a quedar para el futuro como objetos de estudio del CEOfascismo. Probablemente contengan también el germen de su futura derrota.

Pero ahora que el macrismo goza del crédito que tienen los gobiernos que acaban de ganar, el inconsciente de sus funcionarios no deja de trabajar. Hoy el jefe de gabinete Marcos Peña habló del "proceso de... de organización" para legitimar los despidos en el estado. Las barbaridades de Lopérfido, si intentaron convertirse en un distractivo o en la punta de lanza de una reivindicación de la dictadura, tuvieron un efecto contrario, el alineamiento de un sector muy vasto de operadores culturales que se abroquelaron para repudiarlo.

El lunes Ana Gerchenson, flamante directora de Radio Nacional, tuvo que enfrentarse a los periodistas despedidos de modo irregular de este medio público. Gerchenson, una empleada de Clarín que pasó a gerenciar una radio que había andado muy bien durante el kirchnerismo, sabía con anticipación que iban a ir a visitarla y a cuestionar sus decisiones. En el video que sigue se pueden ver los tramos más jugosos de ese diálogo:



Gerchenson le dice a Jorge Halperín: "Jorge, te revisamos el twitter". La frase desafortunadísima no parece salir de un instructivo de Durán Barba. A Gerchenson se le escapó la tortuga. Ello habla. La frase va a quedar como una pequeña gran piedra preciosa de la brutalidad macrista. La persecución de los empleados a través de sus expresiones en las redes sociales es el modus operandi del oficialismo, que hasta ahora se rumoreaba y el propio gobierno y sus medios adictos (casi todos) habían tratado de desacreditar. Gerchenson ayer lo confesó para la posteridad.

La movilización de los compañeros injustamente perseguidos y demonizados por el régimen se apuntó un poroto: los hizo hablar. La persecución ideológica es uno de los instrumentos imprescindibles del ajuste y la represión instaurados por el macrismo y sus cómplices. Se usa a los periodistas de Radio Nacional y a los de 678 para construir un estereotipo a exterminar, como hace siempre el fascismo. En este caso, un fascismo de mercado.

Mi solidaridad y mis felicitaciones hacia los periodistas perseguidos, los que ayer lograron desenmascarar esta maniobra, mis compañeros.

***

Entrevista a Carlos Barragán, descargar clickeando acá

“Le pedimos explicaciones a la directora de por qué no tenemos trabajo, por qué nos echaron y le dijo a Jorge Halperín: ‘a vos te revisamos el Twitter y vos me atacaste’. Lo confesó así y es lo que sabemos que están haciendo en todos lados. Nos persiguen por lo que pensamos.

“Si acá en el país no tenemos eco hay que llevarlo a otras instancias. No podemos bancarnos que esta gente que ganó las elecciones se comporte como si no hubiera un régimen democrático”.

“Hay un concepto que es la muerte civil y creo que nos quieren así. “Hay una corporación muy grande en el periodismo. Algunos periodistas que se creen serios están avalando esta práctica autoritaria”.

Enrevista a Cynthia García, clickear acá

“No hubo notificación de ningún tipo sobre nuestro despido. El ministro Hernán Lombardi miente porque dijo que nos habían informado uno a uno y no es cierto. Hay una decisión política en la Argentina que excede a Radio Nacional de armar listas negras”. Uno de los periodistas -no voy a dar el nombre para resguardar su trabajo- le dijo a la nueva directora que quería incluir como columnistas a algunos de nosotros y Gerchenson respondió ‘ellos no, porque son irrecuperables. Iniciaremos acciones legales, laborales, pero también internacionales ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por discriminación y persecución ideológica. De los tres trabajos que yo tenía no me quedó ninguno. Esto tiene que ver con la decisión política de este gobierno de no querer voces disidentes. Víctor Hugo dijo irónicamente que soy la periodista más echada del país y así es.

“Llamo a la reflexión a los periodistas, a los trabajadores y trabajadoras de prensa de todos los medios -asediados o no- para que asuman la responsabilidad con la información y no permitan este avasallamiento de las voces disidentes. Porque si este gobierno plantea que acá van a estar todas las voces ¿por qué no están las nuestras?”.

Inaudito: la comunidad artística porteña repudia y pide la renuncia del Ministro de Cultura de la Ciudad

Lopérfido es repudiado por su posición negacionista del genocidio llevado a cabo por la última dictadura

Nunca antes un funcionario de la ciudad había recibido un repudio tan masivo por parte de un amplio arco ideológico de representantes del arte y de la cultura


Comunicado:

En vista de las declaraciones de público conocimiento, efectuadas por el ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, señor Darío Lopérfido, el pasado lunes 25 de enero, manifestamos nuestra consternación ante las afirmaciones respecto a los desaparecidos durante la última dictadura militar. Ante sus dichos de claro corte negacionista, nosotros, como integrantes de la comunidad artística, manifestamos nuestra solidaridad y apoyo a las declaraciones de los organismos de Derechos Humanos, tales como Abuelas de Plaza de Mayo y Madres Línea Fundadora, cuya miembro, Nora Cortiñas, pidió públicamente la renuncia del funcionario.

Las ofensivas declaraciones de Darío Lopérfido al cuestionar el número de desaparecidos banalizan una de las páginas más negras de la historia argentina e incurren en el arriba mencionado negacionismo, entendido como delito en países como Alemania, Francia, Austria, Israel y Polonia, entre muchos otros. Teniendo en cuenta que entre esos desaparecidos se encuentran muchos integrantes de la comunidad artística por cuyos intereses el ministro debería velar, sus dichos resultan doblemente aberrantes.

Nos negamos a entrar en la discusión numérica que se pretende instalar, pero creemos que este tipo de declaraciones, entre otras que denotan una apabullante ignorancia de los datos más elementales de Historia y geopolítica, son incompatibles con su responsabilidad institucional.

Declaramos además que ya llevamos demasiado tiempo soportando dentro de nuestra actividad a un funcionario que concentra el repudio de la gran parte de los trabajadores del quehacer teatral y cultural. Máxime cuando el flamante ministro Lopérfido concentra ahora en su persona también las funciones de director artístico del Teatro Colón y de director artístico del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA). Acaparamiento este a todas luces incompatible con la dedicación y vocación que cualquiera de esas tareas, por sí sola, acarrea.

En ninguna capital cultural del mundo -y Buenos Aires se cuenta entre las diez primeras por mérito de sus artistas- un director de un festival internacional tan importante como es nuestro FIBA o director de un teatro lírico de renombre mundial como nuestro Colón es tan unánimemente resistido por la misma comunidad que da contenido y sentido a dichos espacios artísticos. Se encuentra fuera de todo lo imaginable que un director de algún prestigioso festival internacional como el de Aviñón, Edimburgo, Nancy, Iberoamericano o teatros como la Volksbühne, por poner sólo unos pocos ejemplos, descerraje tan inoportunas y sesgadas declaraciones.

Si tal fuera el caso, damos por descontado que el Poder Ejecutivo o las Juntas a quienes dichos directores responden pedirían su inmediata dimisión frente a la vergüenza nacional e internacional que dichas declaraciones representan.

Finalmente, si el presente ministro de Cultura de la ciudad pretende agitar el fantasma de un cínico revisionismo calculado, sería del más puro espíritu democrático que revisara públicamente hechos más recientes y que lo involucran de forma directa. Es por todos conocida su íntima participación en el gobierno que declaró un irresponsable Estado de Sitio en medio de una feroz crisis económica y que derivó en los sangrientos sucesos de 19 y 20 de diciembre de 2001 que terminaron con la vida de cuarenta conciudadanos. Participación esta que fue soslayada todos estos años y por la cual el señor Lopérfido jamás ha tenido la valentía de esgrimir ni una solo palabra de autocrítica y contrición tendientes a cerrar las diferencias que dividen a la sociedad argentina. Sería ese un verdadero aporte al debate social.

Por todo lo expuesto, nos dirigimos a usted, como jefe del Poder Ejecutivo de la Ciudad de Buenos Aires, para que instruya las medidas correspondientes, esto es, el alejamiento del señor Darío Lopérfido de todos sus cargos. La paciencia de esta comunidad artística se ha colmado.
Confiamos en el criterio del jefe Gobierno para llevar a cabo esta urgente y necesaria modificación en la composición de la cartera de Cultura.

Adhieren y firman esta carta:

Marilú Marini, Roberto Cossa, Patricio Contreras, Ricardo Bartís, Cristina Banegas, Mauricio Kartún, Rafael Spregelburd, Mariano Pensotti, Cecilia Roth, Lola Arias, Pilar Gamboa, Norman Briski, Fabian Casas, Mirta Busnelli, Leonardo Sbaraglia, Luisa Kuliok, Lucía Puenzo, Mariano Llinás, Ricardo Monti, Verónica Llinás, Alberto Ajaka, Osmar Nuñez, Javier Daulte, Claudio Tolchachir, Carmen Baliero, Mariana Chaud, María Oneto, Alejandro Catalán, Luciana Lamothe, Diana Bellessi, Cecilia Rosseto, Gabriel Chamé Buendía, Alejandra Flechner, Silvio Lang, Horacio Acosta, Angélica Gorodischer, Santiago Gobernori, Ricardo Manetti, Mauricio Dayub, Horacio Peña, Moro Anghileri, Zypce, Martín Kovensky, Matías Piñeiro, Marcos López, Juan Pablo Gomez, Lisandro Rodríguez, Gustavo Tarrío, Nahuel Cano, Diego Velázquez, Luis Machín, Horacio Banega, Ricardo Holcer, Juan Onofri Barbato, Celia Argüello Rena, Diana Szeinblum, Sergio Boris, Valeria Lois, Analía Couceyro, Lorena Vega, Elisa Carricajo, Pablo Seijo, Andrea Garrote, Ignacio Apolo, Marina Giascaspro, Walter Jacob, Maruja Bustamante, Silvina Savater, Claudio Caldini, Diego Kogan, Cristian Drut, Ariel Farace, Diego Faturos, Laura Paredes, Valeria Correa, Nora Lafón, Alejandro Vannelli, Ignacio Sánchez Mestre, Patricio Aramburu, Claudio Martinez Bel, Ernesto Donegana, Daniel Fanego, Roberto Perinelli, Martín Seijo, Mariano Tenconi Blanco, Luis Machín, Marina Glezer, José Luis Arce, Paola Barrientos, Francisca Ure, Iair Said, Rita Cortese, Verónica Chen, Carlos Defeo, Amalia Sato, Gerardo Camiletti, Nayla Pose, Nahuel Perez Biscayart, Corina Fiorillo, Eddy García, Laura López Moyano, Denise Groessman, Jimena Anganuzzi, Silvia Baylé, Claudio Da Passano, Luis Cano, Lautaro Perotti, Héctor Díaz, Ernesto Larrese, Lila Monti, Susana Torres Molina, María José Gabin, Eduardo Stupía, Cecilia Blanco, Manuel Callau, Lorena Ballestreros, Leandro Katz, Julián D´angiolillo, Gabriela Ferrero, Monica Raiola, Jape Ntaca, Marcelo Velazquez, Ana María Shua, Andrea Nussembaum, Andrés Binetti, Susana Tambutti, Ayelén Clavin, Ana Alvarado, Horacio Marassi, Malena Figó, Stella Galazzi, Laura Cymer, Jorge Gumier Maier, Margarita Molfino, Vanina Falco, Marina Bellati, Lizardo Laphitz, Rubén Jesús Mira, Ana Celentano, Sebastián Basualdo, Maru Fantini, Alberto Suarez, Luis Campos, Paula de Luque, Laura Cymer, Jean Pierre Noher, Leticia Mazur, Gonzalo Martinez, Mariano Saba, Claudia Cantero, Gabo Correa, Ana María Castel, Hector Bordoni, Mariano Villamarin, Manuel Vicente, Claudio Mattos, Toto Castiñeiras, Enrique Dacal, Luis Ziembrowsky, Anabella Bacigalupo, Elvira Oneto, Mirta Bogdasarian, Matias Scarvacci, Flor Dysel, Dario Levy, María Valdez, Natalia Depetris, Federico Fontán, Andrea Chacón Alvarez, Alejandro Mateo, Alejandro Schiappacasse, Amancay Espíndola, Oscar Edelstein, María Inés Sancerni, María Fiorentino, Federico Penelas, Gustavo Di Sarro, Mario Mahler, Marcelo D'Andrea, Mauricio Mayer, Cora Roca, Carla Crespo, Marcelo Pozzi, Tomás Espina, Gastón Ezequiel Sánchez, Jennifer Permuy, Marcela Padvalskis, Catalina Lescano, Verónica Hassan, Andy Goldstein, Liliana Herrero, Gustavo Nielsen, Mariano Mandetta, Maria José Salinas, Daniela Godoy, Sabrina Osowsky, Héctor Levy-Daniel, Maria Mascheroni, Luisa Valenzuela, Dolores Sola, Florencia Braga Menéndez, Sol Titiñuk, Valeria Casielles, Roxana Ybañes, Ernesto Korovsky, Jorge Aleman, Nayla Pose, Paloma Contreras, Tian Brass, Javier Margulis, Vanina Montes, Leonel D´agostino, Nanzu Bieza, Mauricio Minetti, Diego Sasturain, Sebastián Basualdo, María Pía López, María Ibarreta, Victoria Roland, Américo Cristófalo, Lucía Laragione, Eugenia Levin, María Gabriela Maiarú, Juan Gargiullo, Anibal Gulluni, Flavia Soldano, Cristina Feijoo, Malena Figo, Liza Rule Larrea, Vicente Batista, Virginia Leanza, Francisco Benvenuti, Guadalupe Wernicke, Juan Ignacio Sicardi, Sara Jedlina, Romina Freschi, Alicia Herrero, Ana del Pozo, Ernesto Rowe, Cristina Fridman, Mónica Scandizzo, Eduardo Safigueroa, Mercedes Fraile, Martín Henderson, Roberto Maiocco, Tian Brass, Vicky Carzoglio, Claudia Schvartz, Marcelo Melingo, Ricardo Tamburrano, Liliana Mazure, Noé Jitrik, Magdalena Jitrik, Renata Lozupone, Juan Palacios, Alfredo Rosenbaum, Carolina Sborovsky, José Halac, Darío López, Julia Elena Sagaseta, María Angélica Semilla Duran, Lorena Regueiro, Manu Fanego, Julio Pallero, y siguen las firmas...

lunes, 1 de febrero de 2016

Moyano les dice a los decenas de miles de despedidos que se arreglen solos y que el tarifazo es "antipático"



EL audio con las increíbles declaraciones de Moyano desentendiéndose de los despidos



Moyano hizo muchos paros generales desde su CGT reclamando la suba del Mínimo No Imponible y ahora les dice a los decenas de miles de despedidos  que se arreglen solos.

Preguntado sobre el tarifazo del 500% en las boletas de la luz dijo que es "antipático". "Pero las devaluaciones ya están hechas, no son simpáticas".

Le preguntaron sobre la orientación del nuevo gobierno y la falta de medidas en favor de los asalariados y desempleados y dijo: "Pasaron solo 50 días, hay que esperar".

"Cuando nosotros reclamábamos y nos perseguían y reprimían, estos gremios que ahora se quejan no decían nada y peleamos nosotros los camioneos -dijo olvidando ser el secretario general de unas de las CGTs-. Ahora, si tienen despedidos, que salgan ellos. Si nos hubieran afectado a nosotros, seguramente estaríamos en la calle peleando"."

"Tenemos que considerar que el gobierno anterior dejó una trama muy difícil de superar. Muchos de los que han sido despedidos son incorporaciones del gobierno anterior".

Estas declaracionea Moyano las hizo a Radio del Plata, después de una visita a la DAIA, en el programa "Siempre es hoy", conducido por Daniel Tognetti.

Se defendió: "Se dijeron de mí tantas cosas, como cunado me acusaban de lo de Mar del Plata...".

Tognetti le acotó: "El diario Clarín lo dibujaba con las manos manchadas de sangre, ¿se acuerda?".

Pregunta que Moyano eludió: "Ustedes también dijeron".

Tognetti: "Yo nunca dije eso, Clarín lo dibujaba con las manos ensangrentadas".

Moyano esquivó una vez más: "Ustedes también. Se dijeron tantas cosas. A mí ya no me importa nada", concluyó.

El macrismo ya instaló la violencia sistemática contra los pobres


La declaración de la Emergencia en Seguridad y la posibilidad de que las fuerzas de seguridad exijan documentos y requisen el equipaje de cualquier ciudadano -librada al arbitrio de los agentes y sin que medie ninguna orden judicial- empieza  a hacerse sentir muy rápidamente en las calles. Las garantías legales que protegen a las personas de la violencia represiva de los agentes del estado se están esfumando aceleradamente. Todos recordamos las vociferaciones de alguna comunicadora mediática que, durante el gobierno anterior, decía que estábamos bajo una dictadura y que la gente vivía con miedo. Esos mismos medios ahora no informan acerca de las violaciones a los derechos civiles que empiezan a hacerse sistemáticas a menos de dos meses de haber asumido el gobierno macrista.



Barrio de Flores, 26/01/2016, 18:00 hs, los pibes salen tranquilos de su trabajo, sin pensar que ser morochos y estar vestidos con ropas humildes es causa suficiente para ser sometidos a tratos ultrajantes por la Policía Federal de Macri. Un muchacho que pasa casualmente filma la intimidación policial con su celular, mostrando la irregularidad del procedimiento. Los agentes no llevan placas identificatorias y, además de maltratar a los jóvenes trabajadores, intentan impedir con prepotencia que se filme su procedimiento irregular. El pibe que está filmando les hace notar a los policías la falta de la placa identificatoria y ellos niegan que eso sea irregular. El muchacho comenta a cámara: 'Éstos [policías] son los que quedan de aquella época'. Con arrogancia, el oficial contesta 'Sí, de la mejor'.



29 de enero de 2016, Plaza de Mayo, un grupo de personas se dirige rumbo al acto artístico y político que se va a desarrollar en las puertas del CCK en rechazo a los despidos masivos. Dos policías federales los interceptan porque llevan remeras con ilustraciones partidarias kirchneristas. Una de las remeras dice "Río Grande" y lleva estampado un pingüino. El agente aduce que hay una disposición del Ministerio de Seguridad que impide circular por la zona a toda persona que lleve identificaciones partidarias.




29 de enero, Bajo Flores, 21:00 hs. La murga Auténticos Reyes del Ritmo practicaba sobre la calle Bonorino, entre Riestra y Ana Maria Janner, del Barrio Illia. En ese momento apareció la Gendarmería para realizar un operativo para secuestrar dos autos robados. Unos 140 jóvenes y niños estaban saltando y bailando cuando un patrullero aceleró, rompió el cerco e hirió a dos criaturas. El director de la murga, Gustavo González, se acercó a los policías para pedirles unos minutos para retirar a los chicos del lugar. En seguida llegaron 15 móviles más de Gendarmería, además de una grúa instalada por la Policía Federal. Los agentes empezaron a tirar balas de gomas sobre los cuerpos de los pibes y unos minutos después comenzaron a despachar los fusiles con balas de plomo. En el operativo participaban efectivos de la Comisaría 36. Las familias llevaron a 16 chicos heridos hasta el Hospital Piñero, ya que las ambulancias no quieren entran a los barrios populares. “Cuando llegaron al hospital, un doctor les ordenó que se fueran, porque la policía le había dicho que se trataba de un enfrentamiento armado entre bandas. Se tuvieron que ir”, contó a ABC en Línea el militante barrial Leonardo Demonty. El médico será denunciado en las próximas horas por las familias, ya que, contra todos los protocolos, impidió que los familiares y heridos radicaran la denuncia. “Un pibe recibió el roce de una bala de plomo que le arrancó el músculo” contó Demonty. El chico de 14 años, sufrió la rotura del tendón de Aquiles. Por miedo, la familia decidió sacarlo del Piñero donde estaba internado. El otro chico, quedó en observación durante 12 horas y luego fue dado de alta. “El resto de los pibes quedó sin atención médica”. El hecho fue difundido por los medios como un enfrentamiento entre bandas.