jueves, 5 de marzo de 2020

Mirá qué tonts fuimos

Blues x blancs, La otra.-radio para escuchar clickeando acá 





La irrupción de la música afro es el acontecimiento que lo cambió todo en la cultura del siglo xx. El blues: todo lo demás se dio por añadidura. La historia se contó un millón de veces. Pero hay que cantarla mil millones de veces más. De eso se trató la emisión del domingo pasado de La otra.-radio. Una salvedad: circulan teorías que intentan atribuir la invención del blues a la incidencia irlandesa. Basta escuchar la música africana para reconocer el ADN inconfundible, blue notes incluidas. ¿Que algunos irlandeses le habrán puesto una pizca de algo en los pantanos sureños de norteamerica? Podría ser, pero el elemento ha de ser mínimo y resaltarlo forma parte del suprematismo blanco para apropiarse de todo lo que los negros le dieron a Occidente.

Blues son tristezas, pero las blue notes transfiguran la tristeza en una furia a punto de estallar. El blues es expansión vital de los oprimidos, tan incontenible que hizo balancearse al mundo entero (también a los irlandeses).

Hay una forma de apropiación más legítima: los blancos tuvieron que terminar haciendo blues y sus sucedáneos: jazz, rock, rap. El paradigma artístico que sigue predominando todavía entrados en el siglo xxi. Es la apropiación creativa, sin la cual la cultura no seguiría viva. La emisión del domingo de La otra.-radio estuvo dedicada a escuchar blues hecho por blanques, incluso argentines. Los músicos blancos que adoptaron el blues no le hicieron un favor a esa forma musical: se hicieron un favor a sí mismos. Algunos con brillantez innegable: Jeff Beck, Keith Richard, Stevie Ray Vaughan, Pappo, Manal, The Beatles. ¡Hasta Queen brilló cuando aún no se había convertido en una catástrofe musical! 



Bueno, ella se fue, se fue esta mañana
Mirá qué tonto fui
oh señor, que tonto fui
sí, hice demasiado
se fue, no dejó ninguna carta
no dejó ninguna señal
supongo que tengo toda la culpa, oh Señor
Supongo que tengo toda la culpa (ya nos veremos)
Tómalo
mi perrito no tiene hambre, no, solo seguía ladrando
viciosamente
ya no parece lo mismo, uh, no, no
no parece lo mismo (uh, nos vemos)
ahora golpealo así
vamos, más fuerte
bueno, quedé tan solo...

La música estuvo programada por César Colman. Fue solo un programa más de blues, pero nos gusta.

Escúchenlo acá.

miércoles, 4 de marzo de 2020

Fernández y la racionalidad peronista

La otra.-radio, para escuchar clickeando acá 



La condición de posibilidad del triunfo del Frente de Todos fue la decisión política de Cristina de proponerle a Alberto su candidatura a presidente con ella como vicepresidenta. Esa jugada, que ningún analista previó una hora antes de que sucediera, descolocó a todo el arco político. Fue el comienzo del fin del macrismo, que ya había hecho mucho por ganarse el repudio de un amplio sector del pueblo. 

La derecha estaba embarcada en un lawfare que seguía un guión idéntico al que aplicó en otros países de la región. Consideremos el cinismo con que Carlos Pagni explicitó este lunes en su programa en La Nación+ los procedimientos de esa corporación en el apriete a los jueces para perseguir a los dirigentes kirchneristas y a la vez encubrir la naturaleza delictiva del macrismo, tarea verdaderamente titánica. Ese cinismo exhibe la impudicia del poder. Pagni se lo permite porque no tiene que sostener la máscara de seriedad que su colega Hugo Alconada Mon necesita. Pagni siempre fue este cínico y Alconada está obligado a ser un opaco hipócrita. La Nación son ambos. Pero la admisión descarada de Pagni se hace en el relax de su fracaso político prematuro. La derecha todavía no logró rehacerse de la movida razonable y sorpresiva de Cristina.

El triunfo de Cristina da lugar a un gobierno que desaloja al macrismo del poder. El marketing no alcanzó. El guión del lawfare aplicado en otros países sudamericanos tampoco. La derecha ahora se halla agazapada apostando a un posible fracaso de la presidencia de Alberto. La vía más rápida para esto la imagina como un conflicto interno en la fórmula de Alberto y Cristina. Si hace unos años escarbaban el suelo de la Patagonia en busca de unos containers llenos de euros húmedos, hoy escanean la gestualidad de Cristina y Alberto para encontrar en esa ceremonia el anticipo de la ruptura que tanto necesitan. La derecha es técnicamente muy calculadora pero también bastante irracional. Por eso, cuando creía tener a Cristina acorralada y el legado del kirchnerismo roto, una sola movida de ella los descolocó. Son pícaros y dañinos, pero no racionales.

El peronismo tiene una racionalidad que el nuevo gobierno despliega de a poco. Es una articulación compleja, capaz de vencer políticamente, es decir, racionalmente, a un aparato trasnacional grandote, con recursos cuya magnitud se miden en el monto de la deuda contraída. Así la derecha muestra una capacidad de daño gigantesca, cuantificable en cientos de miles de millones de dólares, que sin embargo no alcanzan a vencer la racionalidad política del movimiento que quisieran aplastar. Sí les alcanza para condicionar los movimientos del gobierno peronista en medio de un campo que dejaron minado. En ese terreno, la racionalidad peronista que Alberto y Cristina asumieron hace poco menos de un año tiene que optimizar su rendimiento. La foto de Alberto acompañado por Cristina y por Massa en la ceremonia de apertura de las sesiones legislativas de este período escenifica esta racionalidad.

La sorpresa que provocó la idea de Cristina que se materializa en la foto no solo desestabilizó al enemigo grandote, políticamente derrotado. También desconcierta, hacia adentro, al propio kirchnerismo. Muchos de sus más intensos militantes están recalculando su posición trabajosamente. Lo que marca también un déficit de la propia racionalidad. El peronismo empieza a reconfigurarse por segunda vez en este siglo, después del cimbronzo que fue la presidencia de Néstor hace 17 años. La racionalidad peronista parece desenvolverse eficazmente en ciclos largos. Esto va un poco contra el ritmo de estos tiempos, tan frenéticos en la superficie y tan pesados en el fondo. Quizá la derecha debería apostar a algo más inteligente que a anhelar una ruptura política de la fórmula presidencial. Pero la derecha sabe matar mejor que pensar.

Lo que tenemos que pensar todos es que este período que está configurando el peronismo desde el 18 de mayo de 2019 no va a ser la reiteración de ninguna de sus figuras anteriores. El gobierno de Alberto va a tener una impronta propia que no aquietará la expectativas de los kirchneristas intensos, así como Néstor no tranquilizaba a los peronistas de su turno; menos aún lo hizo Cristina en el suyo. El movimiento les exije a sus integrantes una ductilidad que explica su persistencia. 

Hay que tener presente que el fracaso del intento de refundar una cultura neoliberal argentina apostó a la aniquilación del peronismo. Una constante de las últimas décadas es que cuanto más empeño ponen las clases dominantes en aniquilar al peronismo, más agudizan su potencia. La derecha solo tuvo éxito cuando operó al peronismo desde adentro.

En el programa La otra.-radio del este domingo (descargar el bloque acá) estuvimos intercambiando visiones del discurso de Alberto Fernández que van en pos de una racionalidad que la derecha se puede dar el lujo de no tener y que nosotros tenemos que cuidar como nuestro secreto más preciado.

lunes, 2 de marzo de 2020

Comentarios a la nota de Giorgio Agamben “La invención de una epidemia”


por Lidia Ferrari

Giorgio Agamben en su texto "La invención de la epidemia" nos advierte que se puede inventar una epidemia como pretexto cuando se ha agotado el terrorismo como causa para tomar medidas excepcionales. No tenemos dudas de que la invención de pretextos y causas para implementar medidas excepcionales y atropellar los derechos de personas y países es un recurso muy extendido en nuestra sociedad neoliberal. Ahora bien, hay en el texto de GA ciertas líneas que merecerían una lectura atenta. 

Una vez inventado el Coronavirus, él está entre nosotros. Los especialistas dicen que es un virus gripal similar a los que conocemos. De allí que GA plantee que hay una desproporción entre la gravedad del virus y las medidas implementadas. Es posible que sea así, pero es de destacar que, al menos en Italia, se dice que el porcentaje mínimo de enfermos graves en una epidemia desatada podría hacer colapsar el sistema de salud. Por lo tanto, las medidas son para reducir las posibilidades de expansión del virus. Eso hace que me permita interrogar la aseveración de GA cuando dice que las medidas de emergencia tomadas son “frenéticas, irracionales y completamente injustificadas”. También cuando dice que "los medios de comunicación y las autoridades se esfuerzan por difundir un clima de pánico”. Sin dudas que los medios de comunicación comercian con el pánico. Lo hacen y lo hicieron siempre irresponsablemente. Pero las autoridades, una vez inventado el virus y la epidemia, están obligadas a tomar medidas. Las medidas que han tomado no sé si son desproporcionadas, pero la responsabilidad de administrar la salud los pone en un aprieto acerca de cómo intervenir cuando se quiere frenar la irradiación del virus. Quizá se pueda leer en el texto de GA cierta sospecha hacia la función del Estado como gobierno en nuestras sociedades. Pero no siempre el Estado está para reprimirnos, aislarnos y controlarnos.

Suscribimos las palabras de GA cuando habla del círculo vicioso entre la invención del peligro y las medidas para salvarnos de ese peligro ya inventado.

Pero podríamos acordar que son los argumentos de la derecha internacional y no necesariamente de todos “los gobiernos”. Porque, en esta eventualidad del CoronaVirus, Marine Le Pen se ocupó de decir en los medios franceses que la epidemia en Italia está fuera de control, así como los opositores Renzi y Salvini quieren aprovechar la emergencia para poder hacer caer el gobierno. Esto supone que es necesario analizar los contextos en los cuales las medidas de emergencia se toman y quiénes lucran como chacales cuando la sociedad entra en pánico.

Veo un ataque a Italia cuando se ataca a este gobierno M5S/PD que, con sus problemas y defectos, está intentando continuar un camino que ponga algún freno a los chacales que quieren hacer que la derecha vuelva a dirigir los destinos de los italianos.



https://ficciondelarazon.org/2020/02/27/giorgio-agamben-la-invencion-de-una-epidemia/

Postdata del editor: Creo que más allá de las especificidades del tratamiento europeo y particularmente el italiano sobre la epidemia al que Lidia se refiere en su texto, sus observaciones acerca de "cierta sospecha hacia la función del Estado como gobierno en nuestras sociedades" es ya un asunto clásico. Así es como toman ciertos pensadores eurocéntricos filoliberales la cuestión del Estado, no como un ámbito en disputa, tal como podemos experimentarlo en la historia latinoamericana -no es lo mismo el estado en manos de Evo Morales que en manos del gobierno golpista que lo derrocó-: y también en Argentina, sino como objeto de una sospecha que siempre avanza para avasallar a las sociedades. Hay un aire de familia entre esta sospecha hacia toda intervención del estado en temas sanitarios y la impugnación que el año pasado hacía Rita Segato acerca de la intervención del "Papá Estado" en las luchas emancipatorias del feminismo. En Argentina sabemos bien que no podemos hablar de un  Estado en abstracto, porque no es lo mismo el estado en manos del macrismo, desmontando alegremente todos los programas de salud y protección de los sectores más vulnerables con la excusa neoliberal de bajar el gasto público, que un estado en manos de un proyecto popular que debe hacerse presente allí donde los intereses privados transnacionales solo ejercen un arrasamiento criminal. No da lo mismo cualquier estado. Esto a los europeos y a todo pensador europeocéntrico -aunque viva en la Puna- no les cabe en la cabeza. Me permito hacer este agregado al texto de Lidia porque le da a sus observaciones sobre la política italiana un alcance que nosotros podemos conocer bien.

Segunda postdata: Después de haber recibido el texto inicial de Lidia Ferrari y agregar al final mi primera postdata, el psicoanalista y escritor Jorge Alemán publicó su propio comentario a la posición de Agamben sobre el Coronavirus en la revista digital La Letra Ñ. Su reflexión se halla perfectamente en línea con la conversación iniciada por Lidia Ferrari y seguida por mi primera postdata. Como el texto de Alemán añade mayores precisiones al asunto, me parece valioso agregarlo aquí:

Agamben, el coronavirus y el capricho teórico – Por Jorge Alemán


Por Jorge Alemán*
(para La Tecl@ Eñe)

Desde que Agamben ha decidido que la figura del Campo, el estado de excepción y la nuda vida constituyen las tres figuras del mundo contemporáneo, todo le encaja.
Pero no todos viven en el Campo bajo el estado de excepción ni cada uno es reducido a la vida desnuda y matable.
Ahora le tocó al coronavirus como una ficción instrumental para controlar a la población, y llega a presentarlo  de tal modo que da la impresión de que el virus no existiera.
Exagera para dar forma a su teoría tal como lo hizo Heidegger cuando terminó viendo las maquinaciones de la técnica en cada punto de la realidad.
Señalaré solo dos cuestiones
1) Los antagonismos siguen operando y se confrontan a distintas desigualdades; este virus, que sí existe, afectará desigualmente a los sectores de la sociedad subalternos, y lo mismo ocurrirá con los distintos países vulnerables del mundo.
2) Es cierto que el control, las fronteras, los dispositivos de segregación, serán en definitiva colonizados por el orden neofascista que el mundo del capital ya parece necesitar en su futuro desarrollo. Pero sería igual de peligroso que se invite a los sectores desprotegidos a minimizar y relativizar un virus que aún no se conoce en su verdadero alcance.
En este caso el mensaje final es terrible: «ya estamos en los campos de exterminio, nos puede a todos ocurrir cualquier cosa y aquí ya la política no tiene nada que decir».
Este es el impase de su teoría, su capricho, e invito a los seguidores de este pensador que valoro mucho, que ésta vez lo lean como corresponde.

Madrid, 2 de marzo de 2020

domingo, 1 de marzo de 2020

Blues: la encrucijada del blanco

Hoy a las 12 de la noche en Radio Gráfica, FM 89,3, www.radiografica.org.ar


por César Colman

El blues se origina en la pobreza extrema y la segregación de una Norteamérica ajena, sin reconociento de derechos para la población de origen afro. Los antecedentes se remontan a mitad del siglo XIX, con canciones que los negros se entonaban en trabajo, el pre-blues. Estos músicos populares no tenían obviamente formación académica para cantar las situaciones propias de la esclavitud y el período posterior a su abolición. Desde el blues rural -country blues- de comienzos del siglo xx, el Delta blues o el Boogie-Woogie, entre otras variantes, llegamos, a mediados del siglo al Chicago blues. Son incontables los estilos y variantes que pueden encuadrarse en el esta forma artística. Y hoy son pocos los que dudan que estos orígenes se conjugaron en el inicio del rock y en el primer Elvis.

El blues blanco es la necesidad de emular ese sentimiento, en algún sentido inimitable.

En Inglaterra aparece con John Mayall & The Bluesbreakers, banda a la que Clapton se refería como una escuela. También estaban The Yardbirds, con Jeff Beck, Jimmy Page y Eric Clapton, o los primerísimos Fleetwood Mac. Bandas como Led Zeppelin o Cream buscaron la recreación de un estilo que no les pertenecía. Los que perecieron en un único intento fue Jethro Tull, con su primer disco que muestra notorias deudas al blues.

Por el lado norteamericano el blues blanco tuvo exponentes como Johnny Winter, Dr. John, Allman Brothers, la eterna Janis Joplin. O Stevie Ray Vaughan, cuya última influencia fue Jimi Hendrix.


En Canadá el músico ciego Jeff Healey tocaba la guitarra a la perfección.

También el blues fue adoptado en estas tierras, con una fuerte impronta local: Manal y Pappo’s Blues entre los de influencia más valiosa.

El blues blanco es la encrucijada que el hombre negro aun no libró.





POSTDATA DEL EDITOR: Por supuesto, en el programa de hoy vamos a referirnos a esta jornada política trascendente, la apertura del año legislativo, con los anuncios del presidente Alberto Fernández que aspiran a marcar un salto político, social e institucional reparador, después del desquicio que nos dejó el macrismo.