miércoles, 16 de noviembre de 2022

Náufrago

(2022) de Willy Villalobos y Martin Farina


por Fito Bergerot *

“La Historia es una pesadilla de la que estamos intentando despertar” 
Ulises, James Joyce

Leolo, (en el film Leolo, de Jean-Claude Lauzon) repite como un mantra a lo largo de su periplo: “Si sueño, no lo soy”. Es su desesperado intento de escapar al destino de locura que lo congelará.

La voz de Náufrago, luego de decirnos que a veces lo propio se vuelve extraño, repetirá cadenciosamente: “Esto es un sueño”; remarcado rítmicamente por el sonido del timbre de un reloj despertador que suena. Molesto para el espectador, pero que no altera a la voz de Náufrago. Es un sueño del que no puede despertar, o sólo en el sueño. Una pesadilla.

Y ya que de Náufrago se trata, cómo dejar de lado la derrota, el trayecto que ‹‹en realidad›› se sigue, forzado por corrientes, vientos, errores instrumentales. El derrotero que, como el film, nos va modificando al atravesar, inundaciones, tormentas de arena, sonidos, voces y ruidos extraños.

¿Es el Náufrago un Ulises, pobre en ardides, que sucumbe arrastrado por el canto de las Sirenas? ¿O es un Butes, el que salta decidido, se arroja atraído por el canto de las Sirenas?

¿O es un Pedro Páramo, esa otra voz en Comala, en Polonio ahora, habitado por susurros, murmullos, ecos de muertos que aún nos hablan? Que busca a un padre en cueros e intenta despertarlo para que vea a los vampiros que acechan en la oscuridad.

Hasta que la aparición del zángano, su particular zumbido, su mirada que sobrevuela, y que ahora sí, saca a Náufrago de la noche y la soledad en diálogo con los ausentes, para hacer  presente, luego de una comida que se prepara como un holocausto e invocación a los muertos, un fragmento, un retazo, de esa historia que ha perdido su mayúscula y nos ofrece una conversa que testimonia el duro deseo de durar y contarlo.

Y Melena, a modo del perro godardiano de Adiós al lenguaje nos mira y dice: Fin.

* Fito Bergerot es co-protagonista, junto a Willy Villalobos y Sergio Langer, del film Náufrago (Argentina, 2022).

jueves, 10 de noviembre de 2022

SINFON14 - P3RRON3

La Bestia Fauve

por Oscar Cuervo

Raúl Perrone es habitualmente catalogado como el cineasta realista y plebeyo del conurbano bonaerense. Esa reputación tiene un cierto fundamento en el hecho de que desde mediados de los años 90 y antes de la inauguración protocolar del llamado nuevo cine argentino Perrone ya había sacado sus cámaras a las calles de Ituzaingó a practicar un arte que tenía en el registro directo su distancia más notable del resto del cine que se filmaba por ese entonces en la cinematografía local. En su Trilogía de Ituzaingó de los 90 puede respirarse un clima de época con su decir idiosincrático, una imagen cruda y un lirismo pudorosamente escondido detrás de cierta irreverencia atorrante. Pero lo que en ese momento se había establecido de un modo férreo iba un poco más allá de esa primera apariencia: Perrone había decidió soldar su espacio cinematográfico a la ciudad de Ituzaingó, inaugurando una simbiosis entre cineasta y locación que por momentos parece invertir los términos, como si Ituzaingó fuera una creación de la imaginación perroneana. De esto se conoce al menos una excepción: el segundo episodio de Ragazzi fue filmado durante una calurosa jornada en un suburbio cordobés, pero la textura y los personajes de esa obra, que además es una de las más exquisitas de su extensa filmografía, podría ubicarse en algún rincón de Ituzaingó sin que ningún espectador lo advirtiera. Hay otra decisión que signa al cine de Perrone y ya se hallaba en su movimiento inicial: cuando la tecnología permitió otros registros por fuera del reverencial celuloide, él se abrazó a esos soportes bastardos sin traumas. Había una cierta asociación materialista y mística entre la bastardía del soporte y el desamparo de sus personajes a los que el Perro estaba dispuesto a abrazar con el mismo fervor religioso. Esa es una de las líneas más persistentes que permite abarcar a la mayoría de su filmografía hasta hoy. Apoteosis de esa orientación es la recientemente conocida Sean Eternxs, quizá la versión más estilizada y perfecta de esa vocación callejera.

Una mirada atenta, sin las taras que aquejan a los críticos adocenados, descubre que hasta en Sean Eternxs hay otras pulsiones tan fuertes como la de su reconocido misticismo plebeyo: Perrone es también un prodigioso artista plástico y un compositor. Su atracción, verdaderamente erótica, hacia esas nuevas capturas de la luz y los sonidos que en un principio eran despreciadas por los autores establecidos se deja llevar por su inquietud por extraer una belleza indócil de las imperfecciones -el ruido- del VHS, el UMATIC, las cámaras fotográficas digitales, las estenopeicas y los celulares. Esta exploración de las posibilidades plásticas de las nuevas cámaras lo instaló sin complejos entre los cineastas del nuevo siglo. Por eso su obra tiene otra capa de sentido a la que los críticos que sufren dichas taras son ciegos. La pregunta "¿por qué no podría filmar con este aparatito?", que Perrone se debe haber hecho muchas veces, esconde otra más abismal: "¿acaso qué es el cine? ¿de qué está hecho?". Esa pregunta, no importa si más o menos consciente, es el fundamento que Perrone nunca abandona. Esta simpatía por las preguntas demoníacas que perturba a los críticos tarados de vez en cuando lo lleva a jugar al artificio más desbocado. Quizá porque es un artista de pueblo que se mueve en la calle como en su elemento es que conserva una fascinación por la feria de variedades, el ilusionismo, los maquillajes densos y los tinglados evidentes. Esto le permite hacerse unas escapadas por el lado Melies para salir a jugar. El cine también es este juego que, jugado con toda seriedad, nos conecta con el mundo de la alucinación que parece tan alejada del registro realista en el que comúnmente se pretende encerrarlo.

El gusto por el artificio es primo hermano del realismo ceñido. Perrone en sus decenas de películas ha descubierto cuánto artificio hay detrás de la impresión de realidad que tan bien recrea y por eso a veces se propone desacoplar ese artificio de la belleza que le ofrece lo real -y que tan perfectamente resume en sus omnipresentes cielos con nubes. O digámoslo así: se puede ejercer un realismo de las ilusiones ópticas. De esa vertiente, en los últimos años salieron películas anómalas e inclasificables como Hierba,  Samuray-S, Cump4rsit4Cosimi, Pr1nc3s4 o S4D3. Todas invariablemente apoyadas en el suelo de Ituzaingó, porque la imaginación de Perrone es siempre situada y el suburbio siempre aparece de algún modo. Pero la imaginería de los espadachines orientales, los campesinos rusos o decadentistas aristócratas europeos de vez en cuando invaden el espacio y se ponen al mando de su cine. 


SINFON14 constituye el intento de llevar esa dirección más lejos que nunca antes. Sucede que Perrone pasa por un período muy inspirado, del que salieron en los últimos años algunas de sus más osadas películas, poseído por una furia creativa que lo lleva a extremar sus procedimientos para luego arrojarse en la dirección contraria. Un himno sacro y callejero como Sean Eternxs parece reclamar un exabrupto como SINFON14, un delirio envuelto en los vapores del opio de unos aristócratas decadentes y estragados por una sensualidad extraviada. Los maquillajes no logran disimular sus pieles ajadas, sus pelucas no encajan exactamente en sus esqueletos, los pesados cortinados no llegan a disipar un perceptible aroma pútrido, su declamado erotismo parece más chamuyado que gozado y sus fastuosos carruajes dejan ver los vidrios de las ventanas quebrados en los que se reflejan paisajes imposibles. SINFON14 es un divertimento pop, en el que los DJs suburbanos invaden el espacio de una aristocracia para musicalizar la fiesta de estos príncipes berretas.


Pero una vez que el delirio se logró desatar, Perrone expande su desmesura plástica, su costado expresionista, su bestia fauve. La visión subjetiva de un marqués embriagado de opio es la premisa para que la cámara dibuje las distorsiones más monstruosas y sus doncellas delicadas muten en criaturas de Matisse, Derain, Dufy, Soutine, hasta llegar a las deformidades de Bacon. A esos estallidos de color de contornos vacilantes Perrone los hace bailar con tempos psicodélicos. El primer movimiento (1NO) de SINFON14 establece el código alucinógeno, el segundo (DO2) ensaya una variación del aire bucólico de Hierba (2016) interferido por la danza mecánica del Casanova fellliniano. El tercero (TR3S) funciona como una continuación del Marqués de S4D3 más charlado que garchado, en el que el relato de los excesos expone su fuera de sincro. Los aristócratas parecen encontrar sosiego en el simulacro de un placer que ya no fluye.


Pero todavía hay un giro conmovedor reservado para el 3PILOGO que este texto no va a desvelar. Lo que me permito decir es que este final reenvía la fantasmagoría hacia su melancólica base material. La mascarada se interrumpe de pronto para que dos altezas intercambien algunos secretos y un silencio pudoroso sobre la verdad hurtada al artificio. Esos pocos minutos mortales documentan un encuentro legendario. 

sábado, 5 de noviembre de 2022

El peronismo es la cuestión, Cristina

La tesis de fondo de este breve apunte es una que no a muchas peronistas les interesa considerar en su contradictoriedad: El peronismo sigue siendo la cuestión. Porque te da y te quita.

Los que lamentan las actuales tribulaciones del pueblo diciendo que a este gobierno le falta peronismo se asientan en una versión idealizada, es decir no concreta e histórica, del  movimiento.

Estamos en una época en la que a la militancia peronista le interesa recostarse solo en la comprensión benigna de esta tesis.

Cristina dijo ayer con la UOM en Pilar: "Haré lo que sea necesario". No es necesario interpretar esa frase como la confirmación de su candidatura a presidenta.

Su aporte a un triunfo del movimiento debería tener en cuenta que, en una segunda vuelta, lo más probable es que ella pierda contra un candidato de derecha, porque el electorado 'anti' confluye por abajo, más allá de las disputas de cúpulas (Bullrich/Macri vs. Larreta/UCR, etc.). 

El cantito "Cristina Presidenta" entusiasma a los militantes pero es muy improbbable que en segunda vuelta ella logré el 50+1%. Ahí empieza a tallar la diferencia con el caso de Lula en Brasil.

La clave de la vuelta de Lula es que la parte decisiva del establishment, incluido el poder judicial, se volcó contra Bolsonaro, lo prueba lo sucedido la semana posterior. 

Por el contrario, las clases dominantes argentinas, como lo demuestra la catarata de dictámenes judiciales adversos de esta semana, pero también una parte del peronismo que ayer ella señaló (los sindicalistas gordos, el Evita, ¿Alberto, a lo largo de todos estos años?) la prefieren acusada y no víctima, como ella ayer dijo. Menos aún liderando el Movimiento. La indolencia del peronismo anticristinista después del atentado lo evidencia. 

Ayer Cristina se encargó de señalar que decidió la fórmula de 2019 a pesar de que esos sectores que no la querían y hoy siguen igual. 

Así que solo si la derecha fuera dividida, Larreta y Bulllrich en listas separadas, algo así, no muy probable, hay chances de que una fórmula encabezada por Cristina les saque 10 puntos en primera vuelta que la Constitución exige. En segunda vuelta todos los sectores de la derecha antiperonista -pero atención- también peronista, desean sacarla de escena.

El peronismo te da y te quita: hoy hay peronismos que prefieren un triunfo de la derecha antes que de Cristina.

El aporte más factible que CFK puede dar no es necesariamente su candidatura a presidenta, como muchos se ilusionan, sino consolidar la provincia de BsAs con una candidatura a senadora, por ejemplo. Cómo candidata a presidenta contra una derecha unida -por arriba o por abajo- es muy probable perder. Con la ayuda del peronismo anticristinista. 

Por eso ayer CFK se mostró recostada en una precisa versión del peronismo, que se recorta nítidamente de la otra. En esa dirección se puede interpretar la frase que encabezaba ayer el escenario en el que Cristina habló juntó al secretario general de la UOM y el intendente de Pilar. No se trata de romper la unidad sino de resolver quién hegemoniza.

martes, 1 de noviembre de 2022

me gusta estar en medio de los tacos y los timbres/ con los pelos en camisón/ entre los nervios



No soy ni quiero ser una gran gran

una importante importativa

una Presidenta de Precisiones

una Miembra Jurada

una Destacada Mujer de las Letras de Nuestro País

o del Innuestro

a mí me gusta resbalarme por la escalera

entrar por la ventana

cuando se enciende la hornalla

y explota la paciencia

o cuando, a punto de perder la razón, alguien me encuentra 

en su irracional fe de mandar todo al carajo

o en medio de una mañana donde aquella que abre la agenda

no se mata -para no ensuciar- arrepentida de ambas cosas

o cerca de aquella otra que embelesada por la visión de un pájaro

 pajarito  

            pajarraco

                  pajarín, se ahoga de alegría

y de soledad

me gusta estar en medio de los tacos y los timbres

con los pelos en camisón

entre los nervios

las certezas absolutas disueltas en un Uvasal

la mala digestión

la indigestión

la tragedia de los días donde no pasa nada

la tragedia de los días donde todo lo que pasa es severamente malo

la alegría de los días sólo porque están girando alrededor del sol

me gusta estar en los hospitales cuando ella grita yo soy una ella

cuando el destino de los hombres está marcado 

y se suelta el suero

me gusta ser la que también,

la que nunca, la que más o menos, la que todo, la que ah bueno

me gusta andar por donde la vida tiene olor a jazmín y a lavandina

a nafta y a churrasco

a sopa y a incienso

a despedida y resurrección.

Daniela Andújar