Charly publica una colaboración con Sting
viernes, 10 de octubre de 2025
Mientras la ciudad duerme
lunes, 6 de octubre de 2025
PTA, la puerilidad política y la cuestión de la técnica
En el siguiente párrafo de Roger Koza se patentiza la debilidad formal, narrativa, pero también la endeblez política de la película de PTA:
"En Una batalla tras otra existe una voluntad de opacidad respecto del tiempo del relato y asimismo de la naturaleza política del grupo revolucionario. ¿Cuándo comienza? ¿A qué tipo de lucha política adscriben los jóvenes radicalizados? La defensa de los inmigrantes es incuestionable y concreta, también lo es la merecida crítica farsesca al militarismo, todo lo demás oscila entre la abstracción y la imprecisión. El Club de Aventureros de la Navidad que representa una logia de la supremacía blanca constituye una figura reconocible en el repertorio reaccionario propio de un delirio habitual de Estados Unidos. Es un tipo de formación comunitaria de poder, entre otras, que le interesa a Anderson, como puede constatarse especialmente en The Master, a propósito de la cienciología. La merecida parodia en esta última película de un grupo de esa índole es tan elocuente como eficaz en términos narrativos, pero insuficiente vista desde una crítica política. Hay en Anderson una cierta timidez de nombrar con precisión los signos del presente, más allá de que Una batalla tras otra irrumpe como un relato sobre un presente signado por el desborde. Acá, la ironía impregna todo de principio a fin; cuando se combina con lo delirante la contundencia es incuestionable, pero sin ese plus la hegemonía de esa perspectiva resulta piadosamente infantil".
Algún día habrá que dilucidar la relación funcional que existe entre rigor formal, verdad artística y consistencia política de una película. Sostengo que no se pueden disociar, no porque solo las películas políticamente justas puedan llegar a la verdad artística, sino, en cambio, porque el rigor formal y la verdad artística pueden permitir alforar una consistencia política en perspectivas conservadoras o reaccionarias -ejemplos de ello pueden ser las mejores películas de Sokurov, o incluso Eastwood. Lo que puede ser puesto en serias dudas es la verdad artística de películas "piadosamente infantiles", críticas políticas "insuficientes" y "voluntad de opacidad".
Se elogia la eficacia de una secuencia de persecución de automóviles en la carretera, en el tramo final de la película, eficacia atribuible a un recurso meramente técnico óptico, que NO se integra formalmente a ninguna mirada política, ni a una disposición formal. ¡Con qué frecuencia se confunde la cuestión de la técnica con las formas artísticas! Son excesivas y fuera de lugar las atribuciones del carácter revolucionario o estéticamente magistral de One Battle After Another. Una obra que desemboca en la piadosa puerilidad es imposible que rasguñe alguna elevación magistral y menos aún revolucionaria.
lunes, 22 de septiembre de 2025
SINFON14 REMIX - Cozarinsky x Perrone = Ꝏ
jueves, 11 de septiembre de 2025
La lejanía de Gaza y los israelíes
por Lidia Ferrari
Nuestras actuales guerras son dirigidas por gente que envía misiles, drones, bombas desde miles de kilómetros de distancia.
Me intrigó la cuestión de la lejanía, porque Gaza e Israel se encuentran en un territorio muy pequeño, muy cercanos uno del otro.
Mi intriga me llevó a Google Maps. ¡Cuánto aprendí allí de lo siniestro de nuestro mundo! Quería saber cuántos kilómettros hay de Gaza a Tel Aviv, la capital real de Israel, pues a pesar de que el gobierno proclama que su capital es Jerusalén (que también reclama Palestina), no ha sido reconocida por muchos países del mundo. Como sea, Tel Aviv es la ciudad de Israel más importante política y económicamente. Cuando le pido a Google cómo llegar a Gaza, responde que no hay ninguna ruta para ir a ese destino. Es decir, Gaza no existe para Google Maps.
Entonces elijo la ciudad de Israel más cercana al límite de Gaza, Zikim. Allí Google funciona y me contesta que hay 68 kilómetros. Calculo entonces que el límite norte de Gaza está a 70 kilómetros de Tel Aviv. Siento un golpe en mi entendimiento. ¿Todo el horror que estamos viendo a diario, los niños y civiles hambreados, los hospitales bombardeados, las escuelas y universidades cerradas, los periodistas asesinados, la gente que muere de hambre está a esa poca distancia de Tel Aviv? Si la franja de Gaza tiene 41 kilómetros de largo, Tel Aviv está a poco más de 100 kilómetros de la parte más distante de Gaza. Pienso. ¿Cómo hacen para no enterarse del horror en que viven los palestinos? Porque nos hacemos la idea de que están muy lejos del escenario del horror. Pero no, la distancia que tienen los israelíes (no todos quizás) es sensible, no se mide en kilómetros. No se trata de distancia geográfica, se trata de distancia emocional, ética, humana. Es más, viendo cada vez más videos de israelíes que denuncian el festejo de sus conciudadanos acerca de los horribles crímenes que cometen sus soldados y sus colonos, no nos queda ninguna duda. La distancia es la de la impiedad, la de la crueldad, la insensibilidad con lo que sucede tan cerca geográficamente pero tan lejos de su alma. Entonces se entiende por qué precisan no considerar humanos a los palestinos y degradarlos. Como para sostenerse en alguna idea que consienta tanta crueldad. Quienes ejercen esa violencia con tamaña impunidad deben convivir en el horror de su propia crueldad.
Pienso. Sería imposible que suceda un genocidio a 70 kilómetros, a 100 kilómetros de donde vivo, y que no esté enterada, advertida, o que nadie haga nada para impedirlo. ¿O será que con décadas de adoctrinamiento podemos, cada uno de nosotros, llegar a aceptarlo?
Hay una ciudad egipcia cerca de Rafah, en el límite sur de Gaza. Google allí sí me guía. Pero para llegar a la ciudad de El Arish, que estará a poco más de 100 kilómetros de Tel Aviv, Google me propone hacer 620 kilómetros. ¿Por qué Google me dice que no encuentra ninguna ruta para llegar a destinos que están en Gaza? No sólo porque es cómplice de Israel y borra a Gaza de la geografía. También porque Israel ha destruido sus caminos, sus casas, sus olivos, sus cultivos, sus bordes, su orografía, tratando de exterminar la vida que bulle en ese espacio geográfico. No sólo se trata de borrar a su gente del mapa, sino de hacer como si esos lugares no existieran. Quizás creen que, cuando hay terminado con el exterminio (hagamos que no suceda) y hayan expropiado lo que no les pertenece, no habrá consecuencias acerca de cómo lo han obtenido. Creen, ilusoriamente, que nos vamos a olvidar de sus crímenes y que disfrutarán de esas playas como si nadie hubiera habido allí antes. No saben o no quieren saber del retorno de lo reprimido y menos aún de los efectos en sus cuerpos y en sus almas (si es que las poseen) del retorno en lo real, cuando tanta forclusión de la Ley se les venga encima.
Los videos que vemos de la crueldad y la impunidad con la que los israelíes tratan a los gazatíes es de una ignominia tal que retorna en mí cuando miro el mapa. Hay playas, como la de Zikim, a metros de Gaza, que son visitadas por israelíes. Se pueden leer sus reseñas. Algunos se animan a decir que se trata de Palestina. Pero otros opinan que la playa está sucia debido a los detritos de los gazatíes. Me conmociona escribir esto como me conmocionó verlo en el mapa.
Se trata de gente que está conviviendo con el mal. Lo han hecho suyo. Ahora entiendo, por eso viven en bunkers. Pero los bunkers no los pueden separar de la propia crueldad, si están a dos pasos de quienes están exterminando. Una película reciente -no la he visto aún- trata de la vida familiar de un jerarca nazi a metros del campo de concentración que dirigía. ¿Cómo se puede vivir tan cerca del horror y del hambre de millones de habitantes? ¿Cuánto esfuerzo psíquico -si no se lo quiere admitir- es preciso para poder negarlo? ¿Cuánto daño psíquico se produce si para poder soportarlo se lo aprueba y se lo festeja? ¿Cómo quedarán estos niños y adolescentes israelíes acostumbrados a maltratar a todo palestino y a no considerarlo un semejante? ¿Cómo sobrevivirán -si los palestinos no sobreviven al exterminio- quienes lo están produciendo? ¿Cómo sobreviviremos todos nosotros a tanto horror transmitido en directo? Por eso la Global Sumud Flotilla es una de nuestras esperanzas, la de que hagamos algo para detener este inadmisible e insoportable genocidio en Gaza.







