Cadete






lunes, 31 de marzo de 2014

Los medios que alientan un nuevo genocidio #NoCuentenConmigo

La construcción del enemigo


Después de los linchamientos de estos últimos días, los medios derechistas empiezan a mostrar que alientan un nuevo genocidio. La Nación hoy titula "...ladrones golpeados por vecinos...", delimitando desde el lenguaje el campo del otro a exterminar: "vecinos" (nosotros, la gente buena, los linchadores) contra "ladrones" (sin que medie ninguna condena judicial).


¿Y por qué prende ese discurso mediático?


Raúl Zaffaroni: Prende por estereotipo. Siempre hay que inventar un chivo expiatorio, siempre hay que inventar un enemigo. Si tenés el terrorista, bueno... Hace cuarenta años era el pibe de pelo largo, barba y que fumaba un porro y que era un subversivo. Y ahora es el pibe de barrios precarios. ¿Cómo te lo hacen? Te muestran un pibe de barrio precario que hizo una barbaridad, al lado te muestran otro que se le parece, tomando cerveza. “Este todavía no lo hizo”. Es el mismo criterio del genocidio. En el genocidio pasa lo mismo: ¿por qué mato a todos los otros? Porque son iguales y todavía no lo hicieron. (completo acá)

Para frenar la barbarie hay que eludir ese nosotros y asumirnos como el otro al que quieren exterminar. 


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No se trata de un caso aislado: es algo que se viene repitiendo cada vez con mayor frecuencia y peores resultados, como consecuencia de múltiples factores que no tengo intenciones de negar ni desconocer pero que preocupan y duelen. Pero más duele ver hacia qué clase de sociedad nos encaminamos --o algunos creen que nos deberíamos encaminar--, y qué frágiles son las estructuras que nos separan de la oscuridad que habita al hombre. Cuando el contrato social se rompe, pierde sentido el Estado de derecho y el derrumbe de las reglas de convivencia en lugar de atenuar la inseguridad la incrementa: frente a una legalidad incierta, la sensación de riesgo no hace más que amplificarse. La violencia engendra violencia. La cultura de la muerte, se sabe, sólo puede combatirse con una contracultura de la vida. La ley de la jungla nunca puede ser la solución.

Así que no.

No cuenten conmigo.

Aunque cumpla con muchos de los supuestos requisitos, tenga un trabajo digno con el que alimentar a mi familia, pague la hipoteca de mi casa y mis impuestos y deje propina en los bares; aunque también me angustie cada uno de los hechos de violencia a los que asistimos a diario, y me indigne y me duela haber visto a mi abuela con la cara desfigurada por los golpes cuando la arrastraron por el suelo para arrebatarle la cartera desde una moto; aunque también me haya abrumado la impotencia cuando vi llegar a mi vieja llorando porque la habían asaltado; aunque tiemble cuando mi hijo cuenta que lo encañonaron para robarle un celular; igual no cuenten conmigo.

Si nosotros es esta turba que mata y estos cuantos que celebran la muerte, no cuenten nunca conmigo entre las filas del pronombre. (Texto de Javier Nuñez. Completo acá)