lunes, 28 de marzo de 2016

Derechos Humanos o macrismo

Un an√°lisis pol√≠tico del acto del 24 de marzo: La otra.-radio, para escuchar clickeando ac√° 




"Es necesario que haya nuevos organismos de Derechos Humanos": la ira de Alfredo Leuco, que quiere formar organismos a la medida del r√©gimen macrista -integrados en su humilde proposici√≥n por figuras como el doctor Ren√© Favaloro, Juan Jos√© Campanella, Santiago Kovadloff, Graciela Fern√°ndez Meijide, Daniel Sabsay, Magdalena Ruiz Gui√Īaz√ļ y otras celebridades- es s√≠ntoma de la irritaci√≥n con que el oficialsimo recibi√≥ el acto del 24. El paso de Obama por el pa√≠s justo cuando se cumpl√≠an los 40 a√Īos del golpe se plane√≥ como la apoteosis del regreso argentino al mundo libre. En este marco, el gobierno intenta una reescritura del discurso estatal sobre los derechos humanos en funci√≥n del nuevo ciclo de ajuste y endeudamiento. 

Hay que deskirchnerizar la memoria y retroceder hacia la as√©ptica abstracci√≥n de unos derechos humanos desligados de la historia vivida, una maniobra que sirva para condenar el autoritarismo bolivariano y al mismo tiempo convalidar la prisi√≥n pol√≠tica de Milagro Sala, la subsistencia de la c√°rcel de Guant√°namo y el ajusticiamiento televisado de d√©spotas musulmanes. La foto de Obama y Macri caminando con sigilo por el Parque de la Memoria, lanzando flores al r√≠o, intenta borrar las huellas digitales de los responsables civiles -locales y norteamericanos- de la masacre. Ninguno de los dos se mancha la lengua con palabras sucias como "terrorismo de estado" o "Plan C√≥ndor". Los medios oficiales proh√≠ben hablar de la dictadura c√≠vico militar. Ah√≠ "c√≠vico" no cabe, no sea cosa que alguien asocie esa palabra con los apellidos Massot o Blaquier. 

Lop√©rfido se puso a la vanguardia de la operaci√≥n negacionista y detr√°s vino Macri relanzando la teor√≠a de los dos demonios ("la violencia pol√≠tica e institucional") y desmantelando las oficinas gubernamentales que el kirchnerismo instal√≥ como auxiliares en el avance de los juicios a los genocidas civiles y militares. Lo de la "mesa donde se arregl√≥ el n√ļmero de 30.000" no es un exabrupto de un muchacho hiperestimulado, como interpret√≥ la semana pasada Verbitsky con benevolencia, sino la punta de lanza de una operaci√≥n coordinada, que conduce a la cooperaci√≥n de la DEA y la CIA con las fuerzas armadas en asuntos de seguridad interna. Es una pol√≠tica zonza la de querer pensar por separado lo que viene junto.


El acto del 24 perturba este dise√Īo no solo por la masividad que ninguna otra causa pol√≠tica puede movilizar hoy por hoy en el pa√≠s. La autoridad conquistada por los organismos de derechos humanos argentinos es capaz de eyectar al presidente de la primera potencia mundial y su representante en la Argentina a miles de kil√≥metros de la Plaza. Obama y Macri tuvieron que fugarse a Bariloche y a√ļn ah√≠ los alcanzaron las puteadas. La solidez de su alianza tiene algunas grietas por donde la luz se filtra.

El documento le√≠do el jueves pasado en la Plaza por Madres, Abuelas, HIJOS y Familiares es una piedra en el zapato del r√©gimen. Se permite no solo marcar las continuidades de las luchas populares pasadas y presentes, sino tambi√©n reivindicar los avances logrados en los 12 a√Īos de gobiernos kirchneristas y el retroceso brutal de los 100 d√≠as macristas. Es insoportable que hoy se acent√ļe que el trabajo es un derecho humano. Es irritativo que en la marcha haya tantos trabajadores sindicalizados y que las siglas de la CTA y la CGT queden tan a la vista. Al gobierno no le resulta agresivo tener encarcelada a una dirigente social sin que est√© procesada ni balear a los ni√Īos de una murga sino que estos atropellos sean denunciados como lo que son: violaciones a los derechos humanos del presente. 

La operaci√≥n para abstraer los derechos humanos de la lucha pol√≠tica es imposible. Y lo es m√°s para el macrismo, cuyos genes y planes lo fuerzan a violarlos. Durante el kirchnerismo hubo sectores socialdem√≥cratas que deploraron el acercamiento de los organismos al estado: la matriz liberal de la socialdemocracia se ilusiona con una equidistancia imposible. La lucha de los derechos humanos naci√≥ con una marca pol√≠tica: contra el dise√Īo de un estado terrorista y dependiente del imperialismo. No contra cualquier estado. Los derechos humanos no corrieron peligro al kirchnerizarse. El kirchnerismo no se "apropi√≥" de los organismos: se trat√≥ de una alianza pol√≠tica inevitable. No era por los subsidios estatales, como piensa la derecha neoconservadora, era por las pol√≠ticas sociales inclusivas, "con la gente adentro". Al macrismo, por m√°s maniobras que se le ocurran, le resultar√° imposible cooptar a los organismos y m√°s a√ļn disputarles las banderas de los derechos: la naturaleza de su proyecto exige dejar un pedazo de gente afuera.

Lo que dijo la Plaza es esto: los derechos humanos no se van a deskirchnerizar hasta que surja un proyecto político que supere las conquistas igualitarias del kirchnerismo. Nunca antes.