domingo, 20 de marzo de 2016

Un atropello contra la Biblioteca significaría un agravio a toda la comunidad

Por la Biblioteca Nacional


Los abajo firmantes –lectores, investigadores, escritores, visitantes, usuarios– queremos expresar nuestra preocupación por la situación que atraviesa la Biblioteca Nacional Mariano Moreno de la República Argentina, en el contexto del despliegue de una política de despidos masivos en el área de cultura del Estado. Solicitamos a la comunidad en su conjunto y a las autoridades del Poder Ejecutivo Nacional en particular el máximo cuidado y precaución en el tratamiento de una institución que, en los últimos años, no sólo se orientó a preservar, acrecentar, registrar y difundir la memoria impresa de la Nación sino que a la vez fue un espacio de pluralismo y libertad de pensamiento.

Cualquier innovación en su desempeño institucional requiere considerar su trayectoria bicentenaria como punto de partida, procurando el indispensable equilibrio entre continuidad y cambio. Hoy la Argentina tiene una Biblioteca Nacional que une la modernización en el campo bibliotecológico con una diversificación de su actividad cultural. Ambas confluyen en un notorio crecimiento de su público, expresado tanto en el número de lectores, como de los partícipes en las más variadas actividades y en sus usuarios remotos. Estos avances han requerido la ampliación de recursos materiales y financieros, lo que implicó la incorporación de personal con las capacidades y vocación necesarias para llevar adelante los nuevos desafíos. Esta situación no debe juzgarse en términos de ingresos y gastos, porque una institución de esta índole requiere criterios valorativos específicos, centrados en sus objetivos culturales, no derivados de un estrecho economicismo.

La Biblioteca Nacional ha adquirido y formado, en un proceso que llevó años, un valioso plantel técnico y profesional, que incluye bibliotecarios, investigadores, cientistas sociales, editores, gestores culturales, técnicos en comunicación, programación y digitalización. En el personal de la Biblioteca Nacional se conjugan habilidades, conocimientos, experiencia y potenciales creativos que no se hallan distribuidos en base a coordenadas de antigüedad en el ingreso o nivel escalafonario, sino que obedecen a los servicios que presta la institución. Desvincular trabajadores a partir de esquemas y cantidades preconcebidas implica una pérdida y un retroceso, que privaría a la Biblioteca de aquellas capacidades. La noción de “exceso de personal” no puede ser formulada al margen de las funciones efectivamente desarrolladas por una organización. Las conclusiones en esa materia, además de considerar la utilidad social de las tareas desempeñadas, requieren una evaluación concienzuda de los perfiles laborales, distribución sectorial y número de puestos necesarios para las diferentes tareas. Una racionalización originada en una intervención exógena, asentada en criterios genéricos, no imbricados en los rasgos sustantivos de la institución, será forzosamente arbitraria y sus resultados carentes de cualquier racionalidad, sea instrumental, referida a fines o conforme a valores.

Una institución como la Biblioteca Nacional requiere de los mayores cuidados y prudencia. Su continuidad y proyección a futuro trascienden cualquier coyuntura política y no pueden quedar supeditadas a objetivos sectoriales, ni de corto plazo. Como sociedad tenemos la oportunidad de preservarla de revanchismos y perspectivas facciosas; y la necesidad de comprender que un atropello contra la Biblioteca significaría un agravio a toda la comunidad.

Beatriz Sarlo, Rogelio García Lupo, Luisa Valenzuela, Ricardo Piglia, Eduardo Stupía, Maristella Svampa, Jorge Lafforgue, Andrea Giunta, Néstor García Canclini, Noé Jitrik, Nora Dottori, Christian Ferrer, Roberto Jacoby, Graciela Courreges, Pablo Alabarces, Graciela Speranza, Eduardo Grüner, Marcelo Cohen, Patricia Sadovsky, Roberto Gargarella, Sergio Raimondi, Tununa Mercado, Rafael Spregelburd, Américo Cristófalo, Guillermo Roux, Sylvia Saítta, Oscar Steimberg, Rafael Filipelli, Luis Gusmán, Andrés Di Tella, Julián López, Liliana Heer, Luis Chitarroni, Juan Forn, Alejandro Kaufman, Tamara Kamenszain, Martín Kohan, Juan Falú, Guillermo Martínez, Atilio Boron, Sergio Chejfec, Haydée Schvartz, Mauricio Kartun, Germán García, Ricardo Bartís, Daniel Link, Diego Tatian, Oscar del Barco, Helyda Peretti, Ciro del Barco, Sergio Olguín, Gregorio Kaminsky, Carlos Ulanovsky, David Oubiña, Monica B. Cragnolini, Alan Pauls, Daniel Santoro, Emilio de Ípola, Daniel Gigena,  Luis Ziembrowski, Florencia Abbate, Cecilia Szperling, Gabriela Massuh, Diego Fischerman, Javier Trimboli, Mario Goloboff, Vicente Battista, Gustavo Schwartz, Liliana Lukin, Horacio Fiebelkorn, Diana Bellessi, Christian Kupchik, Pablo Valle, Juan Becerra, Ricardo Cuasnicú, Fernanda García Lao, Guillermo Saccomanno, Claudia Schvartz, Ana Longoni, Carlos Gamerro, Miguel Russo, Gabriela Resnik, Graciela Goldchluk, Diego Frenkel, Eduardo Rinesi, Carmen Baliero, Dady brieva, Alicia De Arteaga, Inés Fernández Mouján, Diana Aisenberg, Pablo Echarri, Alejandro Vannelli, Ernesto Larresse, Gustavo Enrique Nielsen, Cristina Banegas, Marilina Ross, Griselda Gambaro, María Julia Bertotto, José Pablo Feinmann, María Fiorentino, Ingrid Pelicori, Alejandra Flechner, Eduardo Rojas, Felipe Pigna, María Seoane, Jorge Dubatti, Gustavo Fontán, Matías Bruera, Francisco García Bazán, Cecilia Roth, Noemí Carpanero, María José Gabin, Luis Alberto Quevedo, Juan Palomino, Sylvia Molloy, Leandro Rodríguez, Bernardo Baraj, Laura Golbert, Nora Pagano, Stéphane Douailler, Oscar Alberto Cuervo, Luisa Kuliok y siguen las firmas...

Las adhesiones se envían a porlabibliotecanacional@gmail.com

Las firmas actualizadas de la solicitada Por la Biblioteca Nacional se encuentran disponibles en el siguiente link: www.facebook.com/Biblioteca-Nacional-argentina-Últimas-noticias-965882123505010. Dado que continúan ingresando adhesiones, el mismo será a la vez actualizado periódicamente.