s√°bado, 11 de mayo de 2013

Piden la detencion de Vicente Massot, director de La Nueva Provincia, por su complicidad con el terrorismo de estado


La unidad fiscal que investiga delitos de lesa humanidad en Bah√≠a Blanca pidi√≥ la detenci√≥n de Vicente Massot, director del diario La Nueva Provincia, por participar en el plan criminal de la √ļltima dictadura. La responsabilidad de los Massot ya hab√≠a sido se√Īalada por el Tribunal Oral que condujo en 2012 el primer juicio a represores de la ciudad de Bah√≠a Blanca. “No estamos hablando de periodismo ni de simpat√≠a por una posici√≥n pol√≠tica, sino de la concreci√≥n de una etapa del plan criminal, espec√≠ficamente dise√Īada, que La Nueva Provincia ejecut√≥ a la perfecci√≥n, sin fisuras y con un compromiso mayor incluso que muchos de los condenados”, dijeron los fiscales Jos√© Nebbia y Miguel Palazzani. Tambi√©n fue pedida la detenci√≥n de Mario Gabrielli, por ese entonces jefe de redacci√≥n de La Nueva Provincia. El juez federal Santiago Mart√≠nez debe decidir si hace lugar al pedido de los fiscales.

El Tribunal, en su sentencia del a√Īo pasado se refiri√≥ a la “campa√Īa de desinformaci√≥n y propaganda negra” del diario de los Massot, tanto para “imponer la versi√≥n de los victimarios”, como para crear “un estado tal de anomia legal en la sociedad, que permiti√≥ el ejercicio brutal de violencia irracional” desde el Estado. La Nueva Provincia, seg√ļn los jueces provoc√≥ “la inducci√≥n de culpa sobre la propia v√≠ctima, familiares y amigos, la persuasi√≥n al silencio de toda la poblaci√≥n y la incitaci√≥n a considerar a los opositores como inadaptados sociales, que conduce a la deshumanizaci√≥n del grupo humano”. El propio represor Adel Vilas, representante de la dictadura en Bah√≠a Blanca, aludi√≥ a ese diario como un “valioso auxiliar de la conducci√≥n militar".

El 28 de enero de 2010 publicamos esta nota:


La vieja provincia
por Maximiliano Diomedi


As√≠ como el periodista Pablo Llonto escribi√≥ La Noble Ernestina, el libro sobre Ernestina Herrera de Noble que cuenta la manera en que fue construyendo su poder a lo largo de las d√©cadas -ali√°ndose con los poderes de turno, pero por sobre todo sacando gran tajada en tiempos de dictadura militar- alguien deber√° escribir alguna vez la historia de la familia Julio-Massot, propietaria de La Nueva Provincia, con pelos y se√Īales.

La Nueva Provincia es un diario centenario que a lo largo de d√©cadas fue moldeando el modo de pensar y sentir de -pr√°cticamente- toda la sociedad de Bah√≠a Blanca, una ciudad que se destaca en el mapa de la provincia de Buenos Aires y del pa√≠s por su perfil conservador. Si bien siempre existieron y existen esfuerzos de radios comunitarias, diarios que plantean una visi√≥n distinta, poetas, m√ļsicos, artistas en general y editoriales que la hacen m√°s respirable, sabr√°n entender que ninguna ciudad que viva entre la Base Naval Puerto Belgrano y el Quinto Cuerpo del Ej√©rcito puede jacarse de progresista. No al menos esta ciudad. Y s√© perfectamente lo que estoy diciendo. De alguna manera yo tambi√©n fui moldeado por esa mentalidad que se respira, que est√° en el aire. Imaginar√°n que -est√° de m√°s decirlo, pero ah√≠ vamos- el diario tiene que ver en eso. ¿Dije el diario? En realidad es el MONOPOLIO, o son los mecanismos aceitados durante a√Īos y a√Īos que terminan por aplastar cualquier intento de querer hacer otro tipo de periodismo. Si bien gran parte de la sociedad subestima el poder de interferencia en la subjetividad que tienen los medios, si de algo sirvi√≥ la discusi√≥n alrededor de la ley de medios fue para darnos cuenta de cu√°n indefensos podemos estar ante el tremendo poder que de all√≠ emana, si es que no nos mantenemos alerta.


Durante a√Īos La Nueva Provincia, LU2 Radio Bah√≠a Blanca y LU80 TV Canal 9 eran lo mismo. De alg√ļn modo actualmente tambi√©n lo son, s√≥lo que no en t√©rminos econ√≥micos sino ideol√≥gicos. Siguen conformando un bloque ideol√≥gico lo suficientemente importante como para que uno los identifique como una sola cosa. A√ļn hoy la cuesti√≥n funciona as√≠: lo que cada ma√Īana se publica en el diario se lee en los programas de radio de la primera hora (LU2 siempre se encarg√≥ de leer textualmente el diario entero p√°gina por p√°gina) y esa informaci√≥n es levantada por Canal 9 para su noticiero del mediod√≠a. Paquete completo. Eso sin decir que, adem√°s, en 1994, el COMFER le adjudic√≥ a la empresa Multivisi√≥n S.A, de la que participa la familia Massot, una licencia para la instalaci√≥n, funcionamiento y explotaci√≥n de un sistema de MMDS en la ciudad de Bah√≠a Blanca. Todos los recursos a merced de la famosa construcci√≥n de la agenda. Nada muy diferente al funcionamiento de los grupos medi√°ticos que operan en Capital Federal, excepto que La Nueva Provincia se circunscribe a la ciudad de Bah√≠a Blanca. A tal punto fue la familia Massot precursora en esto de las fusiones -el primer grupo multimedia de la Argentina- que la mism√≠sima Ernestina cuando empieza a pensar en formar su conglomerado multimedi√°tico dice: si la Massot puede, nosotros tambi√©n.

La historia de La Nueva Provincia se remonta a 1898. Fue fundado por Enrique Julio con la intenci√≥n de hacer de Bah√≠a Blanca la capital de una nueva provincia que estar√≠a conformada por parte de la provincia de Buenos Aires, parte de La Pampa y parte de R√≠o Negro. La idea result√≥ poco fruct√≠fera. Pero lo cierto es que el diario s√≠ se convirti√≥ en un basti√≥n del sur argentino. En 1950 fue incautado por el gobierno peronista por su abierta oposici√≥n y reci√©n en 1955 fue recuperado gracias a la "Libertadora". Quien se pone al frente como directora, un par de a√Īos despu√©s, es la nieta de Enrique Julio: Diana Julio de Massot, fallecida recientemente, quien en ese entonces ten√≠a unos 27 a√Īos. Diana es la verdadera hacedora de La Nueva Provincia.

Las manos se le manchan con sangre a partir del 24 de marzo de 1976, cuando se convierte en el √≥rgano de la Marina, avalando desde sus p√°ginas la pol√≠tica represiva del gobierno militar, aunque para ser justos debemos decir que mantuvieron una coherencia en relaci√≥n a las opiniones vertidas en el mismo diario unos a√Īos antes. Seg√ļn Leandro Albani, (La Fogata) ya en 1973 se pod√≠an encontrar entre sus p√°ginas referencias a la derecha peronista, como "aguerridos grupos de argentinos que defienden los colores patrios y reaccionan como hace rato debi√≥ hacerlo el pa√≠s todo contra los trapos rojos", o al accionar de la Triple A reivindicando que "se juegan la vida en operativos paramilitares". Eso era La Nueva Provincia previo al golpe de Estado. Y m√°s: en 1975, producto de un paro gremial realizado por trabajadores pidiendo un franco cada 4 d√≠as, tal cual establec√≠a el convenio de trabajo, el diario estuvo 3 semanas sin salir a la calle. Finalmente debi√≥ cumplir con el convenio, pero una vez que reapareci√≥ sali√≥ con los tapones de punta. Diana Massot no se iba a olvidar tan f√°cil. Emprendieron una embestida contra los gremios y, oh casualidad, con Videla ya en el poder, el 4 de julio de 1976 encontraron los cad√°veres de Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola -obreros gr√°ficos del diario, Secretario General y Tesorero respectivamente del Sindicato de Artes Gr√°ficos de Bah√≠a Blanca. Dos cosas son seguras: que fueron secuestrados, torturados y acribillados, y que la directora los hab√≠a acusado de formar un "soviet". El diario registr√≥ el asesinato por √ļnica vez dedic√°ndole s√≥lo 20 l√≠neas. (Completo ac√°)

1 comentario:

Carlos dijo...

Muy bien, ya era hora, por fin se hace justicia... y eso que apenas pasaron 10 a√Īos de gobierno K.