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sábado, 27 de mayo de 2023

Instituciones

por Willy Villalobos

“Yo miro por el día que vendrá, hermoso como un sol en la ciudad…” decía un papel pegado en la pared de la celda del celular primero de la cárcel de Devoto en el año 1976.

Estaba ilustrado con un perfil de edificios con sus ventanas y un sol brillante asomaba por encima de las terrazas de mi ciudad, Buenos Aires. 

El dibujo era infantil y potente, yo tenía 20 pirulos.

Era una hoja de una pequeña libreta de anotaciones y el texto es de mi canción preferida de Charly García, una de las personas que me cantó que no hay ir a ese lugar donde todos han descarrilado.

Pero antes de contarles cómo llegué a ese lugar les voy a señalar los nombres de las estaciones que conocí antes de anclar por unos años en esa prisión donde encierran a los irrecuperables.

La barra del Ciclón con Perón.

Libertad a los presos.

Mi Papá, único peruca de la familia.

La Balsa.

Una mujer inolvidable.

El Turco Emilio y Eva.

Néstor, Ana y Anita.

Ricky, el que choreaba plantas de noche.

El bar de Manolo.

Los Gatos.

El Tano, Huracán, Mario Bonino.

Canción para mi muerte.

Avenida Rivadavia.

Obesín.

Cobo y Centenera.

Sui.

Clavos miguelito.

Manal.

Los fusilamientos de Trelew.

El Jockey Club.

Una bomba.

Presente

Jorgito me invita a subir al fitito con fierros.

El bar del Tano.

La zapatería de Morresi.

Angelito me dice que se viene lo peor.

Pienso que está quebrado.

La Patria Socialista.

La Patria Peronista.

El bar Boxer de Asamblea y Emilio Mitre.

Conspiraciones.

Le acaricio los pies con carpa debajo de la mesa.

Ian Anderson.


Los volantes que iban a convencer a la gente de La Volcán.

Somos la izquierda del peronismo, dijo el Turco y me conquistó.

Nazareno Cruz y el Lobo.


Ana no duerme.

Luche y Vuelve.

Cámpora al gobierno Perón al Poder.

Let it be.


Liberación de los presos

Perón esta cercado.

La Unidad Básica Mariano Pujadas.

Picheuta y Caperucita.

Arriba doña Rosa, arriba Don Pascual.

Nos vamos para Ezeiza a ver al General.

Tengan cuidado, dijo mi papá.

La represión en Mataderos.

Las puertas abiertas de los vecinos para refugiarse.

Tiroteo en Ezeiza.

Leonardo Favio intentando calmar a las fieras

Cientos de miles de personas tristes, llorando

Perón les gana por varios cuerpos y recupera el poder.

Los Montoneros.

El asesinato de Rucci.

23 agujeritos.

Perón nos echa de La Plaza.

La interna a los tiros.

Lopez Rega, secretario de Perón.

Lopez Rega, jefe de la Alianza Anticomunista Argentina.

Ortega Peña asesinado por la tripe A

Muere Perón y lloramos todos

Ginebra en el velorio del Viejo.

Las milanesas de Mamama para todos los compañeros.

El pase a la clandestinidad en democracia

Cientos de operaciones militares de Montoneros el 25 de Julio.

¡Parate o te quemo!

La comisaría 50.

Coordinación Federal.

La tortura.

Confusión general.

A vencer o morir por Argentina.

Libres o Muertos, ¡Jamás Esclavos!

¡Arriba los que van a Devoto!

Así fui llegando a esa celda donde tenía pegado en la pared ese dibujo de un perfil de mi ciudad iluminado por un sol brillante donde escribí “Yo miro por el día que vendrá, hermoso como un sol en la ciudad…”

En realidad lo que había pensado contarles es que cada vez que venía la requisa: gritos, palos largos que golpeaban a las paredes las puertas y los presos, uniformes robocópicos, piñas y destrozos de nuestras cosas, cada vez que venían arrancaban y rompían el dibujo ese.

Seguramente el cobani no sabía el significado de esa letra, yo sí. 

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