lunes, 4 de mayo de 2015

Llegó la hora de saber quiénes somos: discusión en el conventillo K

Si el 81% del electorado capitalino nos dijo que no quería votar al FPV, entonces no se trata de un embate de la derecha. La otra.-radio para escuchar clickeando acá


por Oscar Cuervo

Comenzamos el programa de anoche hablando en perspectiva de la derrota del FPV en las PASO de Capital el domingo pasado (es es nuestra caracterización, la de una derrota, la nuestra, y ese es el punto de vista desde el que nos interesa hablar: el de haber sido derrotados, no se nos ocurriría hablar del triunfo del PRO, no es  nuestra perspectiva). Y yo decía que este traspié, el de haber salido terceros con uno de los porcentajes históricamente más bajos de los últimos años en la ciudad, es una especie de cachetada fructífera: no es una derrota de efectos paralizantes y devastadores. 

El primer lugar del PRO era previsible, incluso los porcentajes que el macrismo sacó. Es más significativo que el kirchnerismo haya salido tercero, después de Lousteau y con menos del 20%. Es un cachetazo de efectos despertadores, si vemos lo que pasó esta semana en los ambientes kirchneristas: una discusión política interna que es signo de cierta asunción de la política como problema de construcción, un momento diferente a otros en los que el kirchnerismo se ha mostrado más diestro. Cuando viene un ataque desestabilizador muy bravo, en el que es reconocible la ferocidad de las clases dominantes de la nación y del mundo, ahí es el momento en que cerramos filas y a bancar. Porque sabemos que los golpes que vienen de ese lado son letales, literalmente, porque las clases dominantes hacen política con charcos de sangre y ahí la sangre llama a la sangre. Hace poco vivimos el último de esos intentos: la muerte de Nisman. Sea como fuera la circunstancia última del deceso, es una mano de la derecha despiadada la que pone el revólver en la sien del fiscal. Y ahí hubo que salir a bancar y ganamos esa pulseada inapelablemente.

Otra cosa son los golpes de urna: si el 81% del electorado capitalino nos dijo que no quería votar al FPV en estas circunstancias y con esta oferta electoral, entonces no se trata de un embate de la derecha. Podemos perdernos en disquisiciones interminables de sociología al paso para explicar por qué esta ciudad ha sido históricamente adversa a todo lo que huela a peronismo o kirchnerismo. Pero esa es una línea de fuga para evadir lo que nos toca. Un fracaso político. No logramos expresar políticamente ni siquiera a la primera minoría porteña desde hace años y cada vez peor, por más que tengamos para ofrecer una base material para contener a una parte importante de los sectores medios (que no son una sola clase) y también un sistema simbólico que podría invocarlos. 

El kirchnerismo parece haber regalado este territorio, quizás con el gesto despechado del que se siente merecedor de un reconocimiento, quizás eligiendo al peor candidato posible para tender un puente con un sector adverso. (Es delicado decir esto cuando aún tenemos que salir a bancar a Recalde en las elecciones para Jefe de Gobierno). Recalde es seguramente un militante valioso, que en Aerolíneas tuvo que bailar con la más fea y la está piloteando. Pero, uno, no es un dirigente que haya hecho una construcción política en el distrito, sino alguien que aparece como beneficiario del dedo de Cristina. El dedo de Cristina es hermoso porque es de Cristina, pero no es un argumento político contundente cuando se trata de revertir la tendencia desfavorable de un distrito adverso. 

Dos, siendo Cristina la mejor presidente que hayamos tenido y una dirigente de capacidad sin par en el elenco político argentino, la mejor de nosotros, lejos, ella tiene sus errores sistemáticos. Cuando tuvo que elegir candidatos no se mostró siempre lúcida: Boudou (no hablemos del caso Ciccone, que puede no ser un acto de corrupción sino una operación político empresarial encomendada por el propio gobierno; hablemos mejor de sus nulas espaldas para bancarse el embate, de su nula construcción política que hizo que el ataque mediático y judicial lo dejara fuera de juego), Insaurralde, y ahora Recalde son ejemplos de que Cristina, con toda su brillantez, suele no elegir bien sus candidatos. Quizás este déficit marque la ausencia de Néstor, podemos adivinar que ahí supo haber una discusión que ya no es posible (y eso no significa que Néstor fuera infalible: miralo a Cobos, miralo a Alberto Fernández). Con esa propensión hacia el error a la hora de ungir un candidato, un militante de la Cámpora no es hoy el más apropiado para tender un puente hacia un electorado arisco. Faltó picardía y sobró terquedad en la decisión de Cristina al ungir a Recalde.

Todo eso fue más que discutido en estos días en el interior del kirchnerismo y la discusión todavía no terminó. El electorado porteño nos dio un cachetazo que nos dolió pero no nos mató, ni nos dio una piña que nos dejara al borde del knock-out. Fue una cachetada que nos deja las mejillas rojas y nos hace pensar. La discusión nos vino a recordar que no somos un grupo homogéneo, que el kirchnerismo se nutre de gente que viene de distintas procedencias políticas y de tradiciones donde las cosas se encaran de maneras distintas. 

El 678ismo nos hizo bien en otra etapa y después empezó a hacernos mal. Sirvió para momentos en los que primaba una sensación de aislamiento, nos hizo romper el cerco mediático en el que nos hallábamos paralizados en el interminable 2008. Incluso 678 sumó un montón de gente que ni se interesaba por la política o que había votado al ARI o a Proyecto Sur hacía poco. Alrededor del programa, aprendieron a formar parte de una mayoría hospitalaria. Fue muy lindo ese momento. 

Pero lo instituyente se vuelve instituido y ese es uno de los tránsitos más difíciles en cualquier terreno de la vida, no solo en la política: vencer el anquilosamiento de lo que alguna vez funcionó bien. Es posible incluso que muchos de los que se sumaron al kirchnerismo a partir de la "atmósfera 678" (no cerremos el cuadro solamente en el programa) hoy sean los más enfáticos dogmáticos y antipolíticos que salen a condenar al votante porteño por gorila desagradecido. La furia del converso que le dicen.

Para alguien que estuvo preocupado por la construcción de mayorías desde el momento mismo en que Menem le arrojó la presidencia a Néstor, con solo el 22%, o incluso para el que cruzó el desierto que va desde la derrota al peronismo en 1983 y el vaciamiento del peronismo en 1989, el saber que las mayorías no vienen grandes y que hay que irlas dilatando con paciencia y con saliva, la derrota del domingo anterior no duele como un disparo en el corazón ni como una ofensa imperdonable, sino como un recordatorio de que hay que trabajar más y sobre todo mejor.

El kirchnerismo ya es más que Cristina y Néstor, es una coalición heterogénea cuyo sentido último está pendiente: somos gente muy distinta que de pronto nos encontramos en las Plazas cada vez que hizo falta, desde 2008 hasta hoy. Algunos compañeros kirchneristas piensan como gorilas cuando atribuyen el triunfo del PRO al "voto cosa", como se le escapó a Cynthia García en la discusión con Brienza, la semana pasada en 678. "Votan al PRO porque les pone un contenedor", dijo. O, como leí en un foro de facebook, "votan al macrismo porque Ritondo maneja el territorio de las villas y lo tienen cautivo". Son, reflejos gorilas, por más que los que dicen eso sean kirchneristas, por más que sean los kirchneristas más leales. Son argumentos especulares a los de los gorilas antiperonistas que explican de la misma manera por qué el peronismo viene ganando desde hace décadas en las barriadas pobres del conurbano, o de las provincias más pobres. Hay en ese despecho del que no fue votado una profunda falta de respeto al voto popular.

Así que para algo sirve esta derrota del domingo pasado: para empezar a llenar de contenidos posibles ese signficante semivacío que es ser "K". Que no está del todo claro y que se apresta a emprender una nueva etapa en las primeras elecciones presidenciales desde 2003 en las que no habrá un Kirchner candidato. La cachetada del domingo nos despierta y nos invita a hacer caer la sensación de ser un permanente 54%, de ser imbatibles, de ser justos, incluso de ser populares. Nuestro problema no es principalmente ganar las elecciones ni salir a convencer a otro para que nos vote. No es armar un rejunte como el que propician los operadores Pagni y Lanata de aquel lado, ni tampoco es nuestro problema el de replegarnos en una esencia metafísica peronista como propone el gurú del segundo cordón bonaerense, Manolo Barge, Nuestro porblema, más auténticamente político, es determinar quiénes somos y para qué contamos.

La blogosfera K hizo punta en esa discusión desde el lunes pasado mismo: Gerardo Fernández, Abel Fernández, Eva Row, los de Artepolítica, El Aguante Populista, Néstor Sbariggi, entre otros. Nos hicimos rápidamente cargo de la discusión, que no se da "puertas adentro", porque en política no hay adentro. Carlos Barragán recogió el debate en su programa de Radio Nacional Todos en cuero, donde hay más aire para la reflexión que en 678.

Pero quien supo encarnar mejor que nadie este estado de discusión y hacerlo masivo fue Hernán Brienza, paradójicamente en 678, un poco a contragusto de algunos panelistas que a veces no tienen ganas de debatir sino solo de darse la razón. Ayer en Tiempo Argentino Brienza puso en limpio los términos del asunto, así:


"El “progresismo siome” es una patología del progresismo y de la izquierda. Consiste en gozar con ser una minoría, con la ubicación en lo alto de la torre de marfil para desde allí poder decirle a los demás lo que está bien y lo que está mal, en creer que es más importante las cuestiones estéticas propias que la acumulación política de mayorías. El “progre siome” se mira todo el tiempo al espejo mágico para que este le diga como a la madrastra de Blanca Nieves que es el más lindo, el más inteligente, el más revolucionario, el más intelectual, el de las mejores formas. Es una postura onanista que no respeta al pueblo ni a las mayorías y que prefiere a Juan Domingo Perón en el exilio, a Ernesto Guevara en el póster, a Néstor Kirchner bien muerto y estampillado, que a Perón tratando de pacificar lo impacificable, a Fidel Castro tratando de construir el socialismo posible o a Néstor y Cristina negociando y muñequeando el auto de la política en el barro de un camino dificultoso y escarpado.

"El progresista siome es fundamentalmente un pequeño burgués que no termina de comprender al pueblo y que, en el fondo, le desconfía, lo considera impuro, promiscuo. Es pedante y soberbio, y como tal, prefiere gozar solo, derrotado, pero con el estandarte de su genialidad impoluto, que sentir el placer de formar parte de una marea humana. Le encanta “cantarle a la tropa solar que desfila a mil kilómetros del refrigerador” y, al mismo tiempo, sentir asco por la verdulera porque no vota lo que a él le gustaría que vote". (Completo acá)



Dado que la derrota del domingo 26 nos despertó a esta realidad que está esperándonos, que sea bienvenida. En el programa de anoche estuvimos un rato charlándolo, pueden escucharlo clickeando acá. (Música de U2)

domingo, 3 de mayo de 2015

La sangre es la única poesía que fluye como un río y por donde alguna vez nos escaparemos de noche

(Correspondencia de Andrés Calamaro con Enrique Symns) *



15 de junio, Mar del Plata
Amigo Andrés:
El hospital es el aeropuerto de la vida y de la muerte, ya que la gran mayoría nacemos en hospitales y partimos hacia la nada desde ellos, lo de tu padre es fantástico pero yo he vivido una existencia demoledora. Supe escribir que "la sangre es la única poesía que fluye como un río y por donde alguna vez nos escaparemos de noche, navegando alborozados, hasta perdernos para siempre". Pero ahora todo cambió. Como ya he dicho más de una vez, mi vida cumple con la consigna de un bolero que alguna vez compuse y que se llama Rumbo, piérdeme el rumbo. Estoy solo, sin pareja, nómade por destino y no decisión. En los últimos años me mudé veintitrés veces. En cada mudanza pierdo todo, pero sobre todo el rumbo. Como ya imaginaba, bajo cobardemente hacia la muerte por la ladera de la existencia.
Te quiere, Enrique.

27 de junio, Madrid
Querido Enrique, entiendo la debacle de los bienes materiales en la mudanza, por poco que tengas no hay cosas que resistan mudarse, abandonarlas... viajar lejos. La soledad nos interviene, nos ocupa y nos habita, creo que estamos solos aunque encontremos a la Venus de las pieles. Especialmente, ¡Caray! Para mí fue un caos. Las paredes se venían encima, celebraba alucinaciones, perdí todo en mis transiciones también. Quizás tengo una camiseta con agujeros o una de aquellas camperas de cuero... como últimos bienes materiales, sobreviviendo. Sigo transitando mi mes tranquilo. Madrid está cálida, el barrio sereno con sus adoquinados y su silencio muy de apreciar en una ciudad ruidosa. Fuimos a ver a los Rolling Stones, a encontrarme con estos hermanos mayores. Asistí a una espléndida demostración de rock y de vida, sin artificios en plan Disney, sin grabaciones ni artefactos escenográficos. Se mostraron tocando juntos en un escenario normal, y habitado por los amplificadores y la batería. También vimos a la leyenda de la tauromaquia, José Tomás. Por poco se deja la vida en la Plaza de Toros de Granada. Le dio la espalda al toro, quizá porque fue a buscar el estoque para matar; el toro no dudó un segundo en atropellar al torero, que cayó redondo, inmóvil, desvanecido y con los ojos entreabiertos. Lo llevaron con pavura a la enfermería y otro torero se dispuso -no sin complicaciones- en matar al toro. Mientras lo intentaba, José salió de la enfermería, pálido: tocado pero no hundido; para matar. Merecía salir en hombros pero declinó el honor para ir a la enfermería y de ahí al hospital, sin heridas en la carne, con una costilla fisurando. Dos días después volvió a torear dos morlacos en León, dos de tres únicas faenas en todo el año. En Alicante fue Morante el artista, el más puro y flamenco de los toreros. Es mi amigo, me aconsejó leer la Conferencia del duende que dio Federico García Lorca. Realmente tiene conceptos, sonríe en la arena y sabe tomarse con filosofía una tarde gris. Te gustaría conocer a José Antonio, el arte es él. Recibe mi fraternal abrazo.

28 de junio, Mar del Plata
Andrés, en tus relatos siento que viajo contigo, aunque no salga de mi cuarto oscuro. Qué hermosos eventos a los que asististe, pero sobre todo te envidio Madrid, aunque quizá sea el de mi memoria, ya que viví cuatro años allí pero hace cuatro décadas. Los hombres que se juegan la vida por deporte nunca me atrajeron como me atraen los pistoleros. Estoy escribiendo muy lentamente, demasiado lento. Y no veo casi a nadie, no tengo amigos. Vivo en una ciudad trágica, Mar del Plata, que durante el día saca lustre a una decencia sospechosa y que por las noches se esconde de sus propios horrores.
Un abrazo
Enrique

* Entre los varios libros que me regalaron o me regalé en mi reciente cumpleaños, está el de Andrés Calamaro, Paracaídas & vueltas. Diarios íntimos, uno muy bueno que confirma lo que sabía de otro modo, que Andrés, además del cantante popular, es también uno de los grandes escritores argentinos contemporáneos. Sabrán disculparme que hable así, ya que no soy crítico literario para establecer semejantes jerarquías y no leo tantos libros de literatura actual ni anterior. Pero ya el contacto con las canciones de Calamaro me decía que es muy potente y agraciado el trabajo que él hace con el significante, su modo de decir. En el libro habla de sus giras, de toros, de sus amigos, de Charly, del Indio, de Moris, de Hugo Fattoruso y Fernando Cabrera, de Spinetta, de Pappo, de Dylan, obviamente, de insomnios y tóxicos, de redes sociales y ciudades. Y todo lo toca con un tacto delicado, medio irónico, cariñoso, desgarrado y discreto. Uno de los mejores capítulos aparece casi al final, y es esta correspondencia que él mantiene con el gran Enrique Symns, de la que reproduzco solo un fragmento. Gran libro que voy leyendo de a poco junto con los otros que me regalaron o me regalé. Y que iré comentando.

Hoy a medianoche en La otra.-radio, Fm La Tribu, 88,7, online hd o sd, si a fibertel se le antoja, cosa que a veces no sucede.

sábado, 2 de mayo de 2015

El peronismo es el futuro del kirchnerismo


por Oscar Cuervo

Te explico mi posición. Yo soy peronista antes de haber sido kirchnerista. Es desde esa tradición que me ubico. El kirchnerismo es un peronismo y esa tradición explica la fortaleza de este modelo a lo largo de 12 años. ¿El kirchnerismo sobrevivirá mas allá del fin del mandato de CFK? Es posible, pero está por verse. Pero su única posibilidad de supervivencia es DENTRO del peronismo. Al menos eso pienso hoy.

Creo que eso lo tiene muy claro Cristina, que va a apoyar en la campaña al ganador de las PASO, sea quien fuera. Yo voy a votar al ganador de las PASO y por el momento no encuentro motivos para irme del peronismo a formar parte de un Frepaso depurado con 18% de los votos (el porcentaje del FPV en CABA). 

Voy a participar en las PASO del FPV y en agosto voy a votar al que yo crea que tiene más posibilidades de ganarle al frente de derecha encabezado por Macri. Creo que lo mismo que yo estoy diciendo lo van a hacer Cristina, Máximo, Anibal , Wado , Randazzo, etc. En las actuales circunstancias, esta es la mejor opción disponible para que los sectores populares, de los que yo soy parte, enfrenten la ofensiva que están preparando las clases dominantes. Lo juzgo con la misma lógica con que, desde 2003, voté a los Kirchner. Es un camino no desprovisto de contradicciones, pero es el lado del que tengo que estar. No creo en identidades fijas, pero sí en tradiciones que uno recupera libremente.

Es mi lógica. No tiene por qué ser la tuya. 

Por último, un pálpito: con el FPV le ganamos al frente de derecha PRO-UNEN. Y el FPV se va a mantener unido. Después, con el futuro gobierno será el momento de exigir que se logre todo lo que Cristina no llegó a hacer (que es mucho). Pero eso es después. Táctica y estrategia.

viernes, 1 de mayo de 2015

Trabajar Rock

(Sublime manifiesto de Palo en el día de los trabajadores)


Trabajar el sexo y la tierra
Trabajar el espíritu bien
Trabajar con nuestras esposas
Trabajar.

Trabajar aunque todo nos duela
Trabajar a futuro y a ayer también
Trabajar en el campo y la escuela
Trabajar.

Trabajar fuera de la burbuja
Trabajar como un juego también
Trabajar, que no pare la lucha
Trabajar.

Cuando miro la cara del cielo
sonrisa de luna
la fuerza de estar vivo
en este planeta de sueños cerrados
de fuego
se me mete en la sangre
y transpiro.

Trabajar, que se abra la tierra
Trabajar la luna de miel
Trabajar por la paz, no a la guerra
Trabajar

Trabajar por una vez en la vida
Trabajar como un juego tambien
Trabajar aunque te duela el alma y los pies
Trabajar.

Se cayó la cabeza
de tanto llenarse de gloria
como late la historia
es saberse animar
de poder celestial
y por eso
tenés que trabajar
Trabajar.

Trabajar, el colchon no perdona
Trabajar aunque no salga bien
Trabajar o al sol o a la sombra
Trabajar.

Trabajar como una hormiga, como un cienpiés
Trabajar como la calandria y el hornero también
Trabajar como toda maestra
Trabajar.

Trabajar como la nube y la hierba
Trabajar como la madre del bien
Trabajar la fuerza de la tierra
Trabajar.

Trabajar aunque sea distinto
Trabajar aunque sea igual
Trabajar aunque sea lo único que hay
Trabajar.